Fue el bajista de los Sex Pistols y el más acabado símbolo del "no futuro" que proponía el punk. Adicto a la heroína, violento, poco talentoso, su vida fue una ráfaga oscura. Con su novia Nancy Spungen protagonizó una relación de sexo, drogas y crimen. Vida y obra de una víctima y victimario que murió a los 21 años y que sobrevive en las remeras de los chicos inconformistas del planeta
ESTAMPA. Vicious era hijo de una adicta, que finalmente se suicidó en 1996. Detrás, fuera de foco, la silueta de Nancy.
El 2 de febrero de 1979, Sid Vicious realizó el acto más pacífico de su vida: morirse. La heroína de máxima pureza que compró con el dinero de su madre, lo envolvió en su tibia crisálida para siempre. Al tiempo, otro capullo maduró y dio forma a un mito que compite palmo a palmo con el del Che Guevara y James Dean en la pole position de las remeras juveniles. Sid Vicious: el punk perfecto. Muerto a los 21 años. Sin talento, pero eterno.
A 30 años de su muerte resulta difícil una revalorización de las aptitudes artísticas del tristemente célebre bajista de Sex Pistols, porque casi no las tuvo: lo suyo fue la (auto) destrucción lisa y llana, en pos de un mito que lo sobreviviera. Cosa que logró: para conmemorar las tres décadas de su ausencia, la BBC puso al aire de su emisora Radio 4, In Search of Sid, un documental producido por su amigo Jah Wobble (guitarrista de P.I.L., el grupo de otro Sex Pistols, John Lydon). En pocos días más, el escritor Alan Parker (sin relación con el cineasta) estrenará su película: Who Killed Nancy?, en la que buscará exonerar a Sid Vicious del asesinato de su novia Nancy Spungen. "Es una promesa que le hice a su madre", aseguró Parker a la prensa.
Anne Beverley, progenitora de Sid, se suicidó en 1996. Adicta a las drogas, quedó embarazada de Sid en 1957 tras un encuentro con un granadero de la Guardia de Buckingham. Al poco tiempo de nacer, Ann se llevó a su hijo a Ibiza y retornó a Inglaterra cuando el niño cumplió los ocho años. Con su madre completamente intoxicada, Sid creció a la deriva; muchos de los que lo frecuentaron antes que el punk existiera, como Viv Albertine, guitarrista de The Slits, lo recuerdan como un "chico dulce y dócil sin nadie que cuidara de él". En 1975, recaló en una escuela para jóvenes problemáticos donde conoció a John Lydon, que al tiempo se transformaría en Johnny Rotten, el cantante de los Sex Pistols, la banda que inscribiría al punk en la lista de los grandes estilos musicales del siglo XX. Fogoneado por el brillante olfato del empresario Malcolm McLaren, Sex Pistols se convirtió en la expresión de la rabia adolescente contra el viejo rock (que consideraban pomposo y aburrido) y una Inglaterra recesiva y con pocas esperanzas de buen futuro.
Sid Vicious fue el fan número uno de Sex Pistols y se hizo notar por su actitud agresiva potenciada por el consumo de alcohol a mansalva. Le pegó con una cadena de bicicleta a un periodista; tiró un vaso de cerveza al escenario de un show de The Damned, y dejó ciega a una chica; se puso a rebotar contra la gente y creó el pogo, tal vez su única invención: un paso de baile violento repetido en todo el mundo hasta nuestros días. También fue el breve baterista del primer show de Siouxsie & The Banshees, y cuando McLaren observó su raid delictivo, decidió incorporarlo a Sex Pistols para aumentar la imagen ultrajante del grupo. Sid no sabía tocar, por lo que Steve Jones grabó casi todas las partes de bajo en Never Mind the Bollocks, el disco que marcó la "hora zero" del punk, y cuya influencia en la historia del rock es incalculable.
El primer show de Sid Vicious con Sex Pistols fue en abril de 1977. Ya entraba en cuadro Nancy Spungen, una norteamericana adicta a la heroína que primero buscó a Rotten, pero fue derivada a Sid, que cayó en sus garras y también se transformó en adicto. Su descontrol arrastró a toda la banda; Sex Pistols colapsó en una gira estadounidense de ocho fechas, que terminó en el Winterland de San Francisco con un show patético y Johnny Rotten preguntándole al público: "¿Alguna vez se sintieron estafados?". Sid peleaba con el público y se infligía heridas en el torso; era intratable y con su novia a la par, corría hacia una muerte temprana. Ya el día del show final de Sex Pistols, el 14 de enero de 1978, experimentó una sobredosis, le dieron el alta, y tuvo otra más en el avión que lo llevaba a Nueva York.
Vicious intentó armar otras bandas pero le era imposible gobernarse a sí mismo siquiera. El 12 de octubre, Nancy Spungen apareció muerta de una puñalada en el baño de la habitación 100 del Chelsea Hotel, donde vivía con Sid, acusado de asesinato. Ese episodio nunca quedó claro, ya que hay testigos que aseguran que Sid había tomado tantos barbitúricos que no podría haber ultimado a Nancy. Le hicieron una desintoxicación veloz en una prisión de Nueva York, y salió bajo fianza solo para cortarse las venas. Tuvieron que encerrarlo en una clínica psiquiátrica, y cuando lo liberaron le dieron la custodia a su madre, quien le financió la heroína que finalmente lo mataría. El mito urbano sugiere que ella esparciría las cenizas de Sid en el sistema de aire acondicionado del aeropuerto de Heathrow.
Con tanta ruina y tan poca obra (solo quedó para la historia su fantasmagórica interpretación de My Way, que podría verse en la película The Rock'n roll swindle), la pregunta es pertinente. ¿Qué es lo que alimenta al mito de Sid Vicious? Las palabras escritas por su amigo Johnny Rotten para el himno punk, Anarchy in the U.K., pueden ser una respuesta: "No sé lo que quiero, pero sé como conseguirlo/ Quiero destruir al que pasa porque/ Quiero ser anarquía". Sid Vicious cumplió la profecía punk del "no futuro", inmolándose a los 21 años. La fascinación que ejerce la muerte temprana y violenta terminó por convertirlo en estampita para remeras de chicos que encuentran en él la encarnación perfecta del resentimiento y la maldad que puede generar una vida tan desdichada
Cita :De Rotten a Luca Prodan
John Lydon abandonó su disfraz de Johnny Rotten cuando los Sex Pistols terminaron, y retomó su nombre real en 1978. A lo largo de su historia, su opinión sobre Sid Vicious fue requerida muchas veces. Pero a medida que pasan los años, su recuerdo se permite alguna emoción en lugar del típico sarcasmo. A mediados de 2008, le reconoció a la revista británica Mojo que extraña a Sid Vicious, y que los ojos se le llenan de lágrimas "cuando pienso en el pobre diablo. Muy divertido. Muy payasito. De naturaleza dulce. Nada era sagrado para Sid. Era dulce, pero también muy capaz de dártela por la cabeza con una cadena de moto. (...) Cuando era jóven había una batalla constante por mantener a Sid alejado de los excesos de heroína de su madre. (...) Cuando miro hacia atrás, siento que lo defraudé. Lo traje demasiado tarde a los Pistols; si hubiera estado desde el inicio habría llegado a un nivel más competitivo. Es un problema: el camino a la ruina está pavimentado de buenas intenciones".
Jah Wobble, ex guitarra del grupo de Lydon, P.I.L., y también amigo de ambos de los días de escuela, afirma: "Sid corporizó lo que el punk tiene de oscuro, decadente y nihilista. Fue ofrecido como chivo expiatorio por los que estaban alrededor de Sex Pistols: ninguno de ellos se habría pasado de la raya. Sid era su piloto kamikaze, y ellos más que felices de atarlo y despacharlo".
Luca Prodan lo conoció en Londres, en 1977, y no tuvo un buen recuerdo de Vicious. En 1986 le dijo a un grupo de periodistas argentinos: "Sid Vicious era un tarado, insoportable, no se podía hablar con él. Si estaba en esta habitación, lo echábamos por estúpido".
Cita :Un sólo disco oficial
La discografía de Sex Pistols es sumamente breve: un solo álbum oficial con material original, Never Mind the Bollocks: Here's the Sex Pistols, editado en 1977. Posteriormente a la implosión de la banda, se editaron The Great Rock'n Roll Swindle (1979), un doble con outtakes y rarezas que contenía la versión de My Way, ¿cantada? por Sid, y después llegarían compilaciones como Flogging a Dead Horse, despareja colección de simples; Some Product (1979), con entrevistas y diálogos; y Kiss This, la más atinada compilación de todas las que aparecieron, que sin embargo no supera al disco de estudio. Se consiguen también muchos álbumes piratas de conciertos en vivo, casi todos con mal sonido. Muy punk.
Cita :Fuerza y debilidad
El crítico cultural Greil Marcus cita en su notable libro Rastros de carmín un texto de John Berger de 1975: "Las esperanzas revolucionarias de los setenta, que culminaron en 1968, están ahora bloqueadas o abandonadas. Un día volverán a irrumpir, transformadas, y vivirán de nuevo con resultados distintos. (...) Cuando esto suceda, el programa (o antiprograma) situacionista será probablemente reconocido como una de las formulaciones políticas más puras y lúcidas del principio de esta década histórica, y reflejará de un modo extremo su fuerza desesperada y su debilidad extrema". Resulta sencillo juzgar desde el año 2009 a Sid Vicious como a un mediocre que tuvo la fortuna y la desgracia de estar en el momento exacto para tener una vida y muerte exactas. Rascando un poco el fondo de la olla, lo que hay es un tipo que integró una banda furtiva como los Pistols (duraron sólo nueve meses) que fue la chispa de un movimiento mutante que llega hasta nuestros días. Y que reflejó de un modo extremo, como diría Berger, "su fuerza desesperada y su debilidad extrema".
Cita :Sabías?
En 1986 el director Alex Cox retrató la vida de Sid Vicious y su relación con Nancy Spungen en el filme "Sid and Nancy", protagonizado por Gary Oldman y Chloe Webb. Como curiosidades: el actor debió ser internado por perder peso para el papel y Courtney Love casi interpreta a Nancy.
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