Una polémica comenzó en Posadas, Misiones, donde una escultura de una Virgen fue retocada por orden de un sacerdote. La patrona de los navegantes era morena, con rasgos indígenas, que fueron sacados por pedido de un cura.
Desde 2007, se encuentra en la capilla Stella Maris, ubicada en la costanera de Posadas. La imagen fue hecha por el escultor Hugo Viera y dos años después de su culminación, fue modificada. La fisonomía que la caracterizaba fue cambiada por una típica europea, pasando de una piel morena a una blanca y de unos ojos penetrantes a unos distantes que no se asemejan en nada a los anteriores.
Al enterarse de lo sucedido, su creador dijo: "La gente que va siempre a la costanera me avisó que estaban repintando la imagen, pero en un primer momento no les creí. Hacia fines de diciembre lo comprobé y la directora del colegio que funciona al lado de la capilla me dijo que fue el sacerdote quien ordenó la modificación".
A Viera le retocaron su arte. Él buscó hacer algo más regional y por eso realizó una obra con rasgos más misioneros, dejando de lado los típicos europeos que tiene la Virgen de Stella Maris. Hasta lo acusaron de discriminador por plantear este proyecto. Pero, finalmente, fue aceptado. Y ahora vuelve el tema de la discriminación con estos cambios que le hicieron a su creación.
Una representante de la comunidad de la capilla le dijo a los medios que "sólo queríamos que todo fuera para mejor ya que la obra había empezado a descascararse". Claro que el autor no está muy conforme con la explicación.