CRIMEN EN LA RIOJA:
Deolindo Azcurra tenía 84 años. Por el caso hay dos sospechosos detenidos.
A fines del año pasado, Deolindo Ramón Azcurra (un hombre de 84 años) estaba contento: había ganado un juicio laboral y tenía que cobrar 73.000 pesos. Quien debía pagarle era un comerciante para quien había trabajado como peón rural casi 50 años. Pero Azcurra nunca disfrutó el dinero: cuando ya se había librado la orden judicial para que le pagaran, lo mataron a golpes y enterraron su cuerpo junto a un camino. Por el caso están detenidos como sospechosos el comerciante y un amigo.
El crimen ocurrió el 16 de febrero en la zona de Chepes, una ciudad al sur de La Rioja, en el límite con la provincia de San Juan. Ese día Azcurra (vivía en Chepes) fue a un comercio donde compró alimentos y nunca volvió a su casa.
Sus familiares hicieron la denuncia. Así, la Policía estableció que esa noche vieron a una camioneta Ford F-100 y una Toyota 4x4 merodeando la casa del anciano. La F-100 ya había sido vista en la casa de Miguel Angel González (49) anteriormente. González es el comerciante que había perdido el juicio laboral.
La investigación siguió en San Juan, porque se sabía que esa camioneta era de unos amigos que tenía González.
La Policía sanjuanina localizó la Ford en la localidad de Media Agua. Es de un hombre del lugar, pero se averiguó que aquel día fue conducida por Víctor Fernández (24). En el mismo pueblo hallaron la Toyota, con la que trabajaba un amigo de Fernández quien dijo a la Policía que en febrero le prestó ese vehículo al muchacho "para hacer un viaje".
Fernández se presentó ante la justicia junto a su abogado, Raúl Slabutski, y quedó detenido. Al declarar, el joven dijo quiénes lo acompañaban aquel 16 de febrero y hacia dónde habían ido.
Hace doce días, en el paraje Las Liebres (a unos 75 kilómetros de Chepes) la Policía encontró el cuerpo de Azcurra. Estaba enterrado a 50 centímetros de profundidad, a un costado del camino que lleva a ese lugar.
El juez de Instrucción, David Oscar Luna, también ordenó detener a González y pidió que se allanara su casa. Allí se secuestraron distintos materiales, entre ellos un pico y una pala. La abogada Julia Laura Montivero, defensora de González denunció irregularidades en el expediente.
El médico forense de la Policía Técnica Judicial, Marcelo Cáceres, junto al forense de Chepes, Alfredo Alfaro, determinaron en la autopsia que Azcurra recibió fuertes golpes en el cuerpo. "Esos golpes produjeron un traumatismo cerrado de tórax y la posterior muerte por asfixia".
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