El programa de reducción de gastos encarado por el gobierno de Menem incluía privatizar, entregar los recursos del estado, destruir el aparato educativo, cerrar las escuelas técnicas porque eran caras y de ahí salían buenos profesionales. Crear desorden y caos para que al país pierda el rumbo, fueron algunas de las premisas de los organismos internacionales como el FMI, Banco Mundial etc.
De repente, supongo que de casualidad porque no creo que manden a matar a nadie por justificar una causa, muere el soldado Carrasco. Hasta ese momento no tenían una excusa cierta para anular el Servicio Militar obligatorio. Los militares aún eran fuertes y no se metían con ellos. Pero hubo una propuesta y fue aceptada. Concretamente, los militares aceptaron anular el Servicio Militar Obligatorio a cambio de una amnistía. Así fue que con un gran aparato de prensa, usando al pobre soldado Carrasco, muchos se salieron con la suya.
Hoy, el país no tiene rumbo. Solo las inversiones extranjeras tienen claro adonde ponen su dinero y defienden estos intereses. El agua, la soja, el desmonte, la desindustrialización, el auge de la delincuencia, la ignorancia total, la falta de interés y la astucia para apropiarse de lo que es de otros son el denominador común.
¿En que país queremos vivir?, ¿en el del caos?, ¿la desorganización? ¿el de fomentar la ignorancia?.
Un niño que ve a sus padres todo el día en su casa, ve recibir bolsones de comida, zapatillas y cada tanto hacer la cola para recibir dinero, es un niño que se educa creyendo que “hay que proveerle de todo sin esfuerzo alguno”. Cuando crece, sin educación, sin valores, sin cultura de trabajo, solo sabe que debe salir a buscar lo que cree que por derecho le corresponde y nace un delincuente que mientras más cárcel tiene, más perfecciona sus artes.
Curioso país este, los patriotas de la dictadura militar, de la mano de Martínez de Hoz hacían propaganda denostando la industria nacional mientras promovían todo lo importado. Como si las radios japonesas de ese momento fueran tan buenas. Luego, peronistas de la mano de Menem entregan ya todo lo que quedaba. Patriotas y nacionalistas desintegraron el país.
Hoy, estamos nosotros, usted y yo preguntándonos en que país queremos vivir. ¿En el del caos? ¿En el que se benefician los delincuentes y los que viven de ellos?. A mi me gustaría construir un país diferente. Lo primero que creo hay que promover, es la educación y formación profesional. ¿Pero como hacemos para sacar los chicos de la calle que no quieren salir de la calle?. Es ahí, adonde el estado tiene que ocupar el rol que le corresponde. Si volvemos al viejo modelo de estudio, sacaremos mejor provecho. Pero creo, que volver al Servicio Militar Obligatorio con grandes innovaciones, puede que sea muy positivo para el país.
En principio se le daría responsabilidad a quienes hasta ahora fueron acusados y con causa claro, por el genocidio de la dictadura. Pero también es real que los militares de hoy, no son los de antaño. Creo que merecen una oportunidad y de llevarse a cabo sería la verdadera pacificación del país, dándoles la responsabilidad de “formar” con el ejemplo de disciplina y estudio, a millones de chicos que han perdido el rumbo. Un Servicio Militar Obligatorio, con formación profesional es lo que hoy se necesita. Esto sería darles la oportunidad, a quienes no conocen otra forma de vida que la de la vagancia y delincuencia. Se pueden plantear todas las excepciones para quienes tienen la oportunidad de estudiar. Esos chicos, que están incluidos dentro de “la sociedad organizada” justificadamente podrían ser exceptuados del servicio. Pero al resto, les urge hoy una mano humilde que los ayude a reencontrarse con su destino, destino que fue rifado por un grupo de ignorantes, que por no saber como manejar un país, entregaron a recetas envenenadas toda la responsabilidad de conducción de nuestro pueblo.
A pensarlo calmadamente, sin recelo, sin venganza, con justicia social. Esto no exime de cárcel a quienes hayan violado los derechos individuales, para nada, pero insisto, aquellos no son estos y estos merecen la oportunidad de ayudar al país en la tarea más noble que pueda encarar el estado, la de educar a su pueblo para que vuelva a ser honesto y trabajador.
Saludos cordiales,
Alejandro Romero
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