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04/04/2007

EL DIA QUE LAS TIZAS SE MANCHARON




Carlos Fuentealba (Junín de los Andes, 1966 - Neuquén, 5 de abril de 2007) fue un docente y activista sindical argentino FUSILADO por la Policía Provincial durante un operativo que buscaba impedir el corte de una ruta en la provincia del Neuquén, Argentina, el día anterior.

En el marco de una huelga del sindicato docente ATEN, perteneciente a la CTERA, se decidió hacer un corte de la ruta 22 a la altura de Arroyito el 4 de abril de 2007, como medida de protesta. La decisión fue tomada en asamblea por la mayoría de los afiliados al sindicato. Fuentealba no compartía la decisión de hacerla en ese lugar porque lo consideraba peligroso, pero accedió a la voluntad de la mayoría. Ese día la policía provincial recibió la orden del gobierno de turno (no quiero poner el nombre del hdp que dio la orden porque se puede tomar como que "no cumple con el protocolo) de impedir que los manifestantes cortaran la ruta, para garantizar el libre tránsito en la misma

Al llegar al lugar y antes de que se efectivizara el corte de ruta, los docentes fueron desalojados con balas de goma, gases lacrimógenos y un carro hidrante en dos ocasiones. Muchos se refugiaron en una estación de servicio cercana y otros eran perseguidos por policías a pesar de haberse retirado de la ruta. Tras una conversación entre dirigentes y policías en la estación de servicio, se detuvo el accionar policial y los docentes se retiraron en grupo, a pie y en autos, hacia la ciudad de Senillosa, escoltados por camionetas policiales. Luego, sin aviso, las camionetas policiales se adelantaron a la caravana, encerrándola y reanudaron el uso de la fuerza.

Fuentealba se encontraba en el asiento trasero de un auto Fiat 147 que se retiraba del lugar, cuando un policía de nombre José Darío Poblete(este nombre si lo pongo porque esta imputado y culpado en la causa), integrante del Grupo Especial de Operaciones Policiales (G.E.O.P.) de la ciudad próxima de Zapala, disparó una granada de gas lacrimógeno hacia el auto, que se encontraba a unos 2 metros de distancia (le tiró a quemarropas). El cartucho de gas lacrimógeno atravesó el vidrio del vehículo e impactó en la nuca a Fuentealba, causándole un hundimiento de cráneo. En el hospital provincial fue sometido a dos operaciones y finalmente murió al día siguiente, el 05/04.

Una víctima

de la política


del garrote


El gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch, admitió que dio la orden de reprimir la protesta docente, pero no le pidió la renuncia a ningún miembro del gabinete. Los docentes fueron nuevamente gaseados. La CTA y la CGT coincidirán en una medida de fuerza de repudio. (http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/elpais/1-82873-2007-04-06.html)

Él en su

contexto


Fuentealba llegó a la ciudad de Neuquén hace unos 20 años. Alto, morocho, robusto, era el típico muchacho de campo. Nació en Junín de los Andes, un pueblo cordillerano ubicado a unos 400 kilómetros al suroeste de la capital, una zona turística importante que además posee un considerable desarrollo ganadero. Su niñez transcurrió en las puertas del Parque Nacional Lanín, un verdadero paraíso de bosques, ríos y lagos de aguas cristalinas.

Allí, Carlos Alberto estudió el primario, pero cuando se decidió por una carrera secundaria técnica, sus padres lo enviaron a la capital de la provincia. Con cierto interés por la física y la química hizo el secundario en el colegio industrial 2 de la ciudad de Neuquén. Se recibió de técnico químico y, empujado por una fuerte vocación docente, comenzó a dar clases en establecimientos de primaria y secundaria, pero "como es demasiado inquieto y comprometido" —según dijeron sus compañeros— decidió perfeccionarse y cursar el magisterio. El título de maestro lo recibió hace poco más de un año con mucho sacrificio y el apoyo de su esposa Sandra, quien también es docente de primaria.

Ella estaba ayer sumergida en una crisis de nervios. La estaban atendiendo psicólogos del hospital y la habían alojado en un hotel cercano, junto a sus dos hijas. En las últimas horas de la tarde llegó su padre de Junín de los Andes, acompañado por dos de sus hermanos.

La familia estaba realmente muy apenada. Cuando algunos amigos le consultaron a Darío, un hermano menor de Carlos Alberto, dijo sin detener su marcha y con lágrimas en los ojos: "Le dieron un golpe que le hizo cagar el cerebro, está muy grave, no saben si se salvará, los que saben que recen y los que no que aprendan".

En el hall central del hospital donde está internado, hacían guardia algunos antiguos dirigentes del viejo MAS, un partido en el que militó hasta 1993, pero fundamentalmente había muchos docentes del colegio secundario de la Cuenca XV.

"Es un tipazo, todos lo queremos, es una persona solidaria que se preocupa por la situación de los maestros y los chicos", dijo Gaspar Silva, uno de los compañeros.

La directora de ese establecimiento, Patricia Varela, comentaba que era uno de los profesores que tenían mejor relación con los alumnos. "Los chicos sufrirán un gran golpe. El año pasado ellos habían elegido a Carlos Alberto como el profesor 'Rey del colegio'", comentó.



Textos escritos haciendo

alusión al tema:


UN AÑO CON LAS TIZAS MANCHADAS DE SANGRE

******* 100% ASESINO

Pegarle a un maestro


Lo sabe un chico de cuatro años, de salita celeste, que ni siquiera sabe hablar correctamente.
Lo sabe un chico de seis años, que ni siquiera sabe escribir.
Lo sabe un chico de doce años, que desconoce todas las materias que le deparará el secundario.
Lo sabe un adolescente de diecisiete años, aunque sea la edad de las confusiones, la edad en la que nada se sabe con certeza.
Lo saben sus padres.
Lo saben sus abuelos.
Lo sabe el tutor o encargado.
Lo saben los que no tienen estudios completos.
Lo sabe el repetidor.
Lo sabe el de mala conducta.
Lo sabe el que falta siempre.
Lo sabe el rateado.
Lo sabe el bochado.
Lo sabe hasta un analfabeto.
No se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Lo sabe un chico de cuatro años, de seis, de doce, de diecisiete, lo saben los repetidores, los de mala conducta, los analfabetos, los bochados, sus padres, sus abuelos, cualquiera lo sabe, pero no lo saben algunos gobernadores.
Son unos burros.
No saben lo más primario.
Lo que saben es matar a un maestro.
Lo que saben es tirarles granadas de gas lacrimógeno. Lo que saben es golpearlos con un palo.
Lo que saben es dispararles balas de goma.
A los maestros.
A maestros.
Lo que no saben es que se puede discutir con un maestro.
Lo que no saben es que se puede estar en desacuerdo con lo que el maestro dice o hace.
Lo que no saben es que un maestro puede tener razón o no tenerla.
Pero no se le puede pegar a un maestro.
No se le pega a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Y no lo saben porque son unos burros.
Y si no lo saben que lo aprendan.
Y si les cuesta aprenderlo que lo aprendan igual.
Y si no lo quieren aprender por las buenas, que lo aprendan por las malas.
Que se vuelvan a sus casas y escriban mil veces en sus cuadernos lo que todo el mundo sabe menos ellos, que lo repitan como loros hasta que se les grabe, se les fije en la cabeza, lo reciten de memoria y no se lo olviden por el resto de su vida; ellos y los que los sucedan, ellos y los demás gobernadores, los de ahora, los del año próximo y los sucesores de los sucesores, que aprendan lo que saben los chicos de cuatro años, de seis, de doce, los adolescentes de diecisiete, los rateados, los bochados, los analfabetos, los repetidores, los padres, los abuelos, los tutores o encargados, con o sin estudios completos:
Que no se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
No debo Pegarle a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Sepan, conozcan, interpreten, subrayen, comprendan, resalten, razonen, interioricen, incorporen, adquieran, retengan este concepto, aunque les cueste porque siempre están distraídos, presten atención y métanselo en la cabeza: los maestros son sagrados.

Por Mex Urtizberea
Escrito por el primer aniversario del asesinato 04/04/2008


Carta para ser leída en las escuelas

Sugerimos que el viernes 3 de abril, un día antes del segundo aniversario de Carlos Fuentealba, se lea esta carta.
Rosario, abril de 2009
Carta para ser leída en las escuelas
Hace dos años, en una ruta de Neuquén, mataron a un maestro. Se llamaba Carlos Fuentealba y daba clases en dos escuelas secundarias. Se había recibido con mucho esfuerzo y era, según nos cuentan, un buen docente y un buen padre.
Había salido a protestar con ATEN, su sindicato, por aumento de salario junto a sus compañeros. Recibió como respuesta una granada en la cabeza y murió dejando a todos sin consuelo.
El país entero se paralizó ese día. Hubo indignación y marchas. Dolor en cada uno de nuestros rostros. Mataron a un maestro, repetíamos.
Carlos murió a manos de un policía que hoy está preso. Pero la orden de disparar venía de más arriba. Sobisch, el entonces gobernador neuquino, debe responder por su crimen.
Matar a un maestro que lucha es intentar disciplinar por el miedo al resto de los trabajadores. Quienes lo mataron creen que nos dejaron con un maestro menos. Nosotros sabemos, en cambio, que en cada aula donde se ayuda a que los chicos piensen , en cada escuela donde el afecto dirige la enseñanza , en cada maestro y en cada padre solidario con los trabajadores Carlos Fuentealba, el obrero que estudió de profesor, está presente.
Porque seguimos reclamando justicia una vez más decimos:
Las tizas no se manchan con sangre.
Hoy todos somos Carlos Fuentealba.
04/04/2009




IMÁGENES DE LO QUE FUERON

LAS MARCHAS POR LA CONMEMORACION

DEL PRIMER ANIVERSARIO (2008):



















































AFICHES, VOLANTES Y PANFLETOS

RECORDANDO CON BRONCA






































SEPAN ENTENDER QUE NO PUEDO PONER FOTOS DE EL HERIDO, PORQUE EL PROTOCOLO NO DEJA PONER IMAGENES CON SANGRE


ASI QUE LES DEJO

ESTAS DE EL







LA MISMA

IMPUNIDAD:



MAXI Y DARIO


POCHO LEPRATTI


JORGE JULIO LOPEZ

A diez años de Teresa, lo de Fuentealba:
Casualidad o no, hace casi diez años, el 12 de abril de 1997, moría en otra protesta docente en la provincia de Neuquén la joven Teresa Rodríguez. Se la consideró la primera víctima de las protestas que comenzaban a desarrollarse con la modalidad del "piquete" o corte de ruta.

A diferencia del docente Carlos Fuentealba, gravemente herido ayer en las afueras de Neuquén, Rodríguez no participaba de la protesta de Cutral-Có hace diez años sino que se dirigía a su trabajo, cuando recibió en su cabeza un balazo calibre 32. Tenía 24 años y trabajaba como empleada doméstica.

Rodríguez, por cuya muerte no hay condenados, dio nombre a un movimiento de desocupados, al igual que otra víctima en este tipo de protestas, Aníbal Verón, cuyo homicidio también está impune. Este chofer desocupado recibió un balazo el 10 de noviembre de 2000, durante la represión policial a un corte de la ruta 34, en General Mosconi, Salta. Fue a la protesta a ver si conseguía trabajo. Allí también murieron en 2001 Carlos Santillán y José Barrios.

Desde 1983, más de medio centenar de personas murieron en manifestaciones reprimidas por las fuerzas de seguridad.




HOY PRENDO UNA VELA

Y TE RECUERDO

ESTIMADO COLEGA








http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/elpais/1-82873-2007-04-06.html
http://www.clarin.com/diario/2007/04/05/elpais/p-00401.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Fuentealba




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