
Un santiagueño lejos del pago
“Aquí a los argentinos se nos va cambiando el chip”
Un trabajo que no fue tal como le prometieron y de un minuto a otro encontrarse “en la pampa y en la vía” para empezar de cero, son algunas de las situaciones complicadas que Guillermo Rojas Carmona tuvo que enfrentar allá por 2002 cuando se fue a vivir a España.
En poco tiempo, este “bandeño” cambió su suerte y hoy la historia es de grandes satisfacciones, ya que logró instalar su propio taller de chapa y pintura en pleno Calpe, “una ciudad con más movimiento comercial y turístico al estar situada en zona de playa”.
En una entrevista vía e-mail, “Guille” afirmó que “gracias a la inmigración aprendimos a ver las cosas de otra forma y cuando nos vamos encontrando con argentinos y compartimos largas charlas con asados y mateadas, coincidimos en que a las personas aquí se nos va cambiando el chip”.
Con esa experiencia, Rojas Carmona comentó que fueron aprendiendo cosas que incluyen comportamientos y estilo de vida. “El primer mundo está en la gente, en el interior de cada uno y ejemplos se pueden contar a cientos. Aquí ya nos mentalizamos que para subir al auto primero tenemos que tener el seguro al día, lo mismo la inspección técnica. Es automático, te sientas y lo primero que haces es colocarte el cinturón de seguridad. Si vamos en moto siempre con el casco y si llegamos a una bocacalle observamos si está el stop (eso significa que debemos detenernos, pues no tenemos prioridad de paso).
Explicó que la basura siempre se arroja en el contenedor y comentó a modo de anécdota que al estar de visita en Santiago al “volver a casa encontrábamos que mis hijos tenían los bolsillos llenos de papeles y al preguntarles el porqué nos contestaban que no encontraban los cestos de basura”.
Con dos hijos y su esposa
A los 39 años se fue a España, más precisamente a Benissa, Alicante, y en pocos meses lo siguieron Mariela (esposa) y dos de sus cuatro hijos, Guillermo Luciano “fruto de mi anterior matrimonio y Marisol fruto de la relación con Mariela”.
“La crisis que atravesaba el país sumado a problemas familiares hicieron que a través de Internet me pusiera en contacto con una empresa local que necesitaba trabajadores de mi profesión”.
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