Son los llamados órganos vestigiales. Órganos cuya función original se ha perdido durante la evolución. En 1893, Robert Wiedersheim publicó una lista de 86 órganos humanos de los que se desconocía su función. Hoy en día, la lista de órganos humanos considerados como vestigiales es mucho menor, y muy debatida.
Así que es posible que en un futuro hipotético alguna parte del cuerpo del siguiente listado se haya esfumado del ser humano.
El músculo piramidal. Es un diminuto músculo triangular parecido a un marsupio que se une al hueso púbico. Sale de la pelvis por el agujero sacrociático mayor y desde ahí se dirige hacia abajo por debajo del glúteo. Más del 20% de nosotros carecemos de él. Es bastante inútil, aunque es cierto que resguarda el nervio ciático. También es importante en deportistas de alto rendimiento. sobre todo en deportes de resistencia. En la foto, es el músculo resaltado en rojo.
El órgano vomeronasal. Un diminuto hoyo a cada lado del tabique nasal que se considera ligado a los quimiorreceptores no funcionales, se localiza en el hueso vómer, entre la nariz y la boca Si somos capaces de captar feromonas, cosa que todavía no es segura, probablemente lo hagamos gracias a este órgano. También se llama órgano de Jacobson. Las serpientes lo usan para oler presas, sacando la lengua y atrayendo partículas a la abertura del órgano en el paladar. Algunos mamíferos utilizan un movimento facial característico llamado reflejo de flehmen para enviar compuestos a este órgano, mientras que en otros mamíferos el mismo órgano se contrae y bombea para atraer los compuestos.
Las muelas del juicio. Solo el 5% de la población cuenta con un juego sano de estos terceros molares. Algunos podrían pensar que se les denomina “muelas del juicio” por las terribles molestias que provocan, pero no es así. A las cordales o terceros molares se les conoce tradicionalmente como “las muelas del juicio”, porque aparecen cuando una persona está ingresando a su etapa adulta (entre los 15 y 25 años de edad), y supuestamente es cuando posee “más juicio” o sentido común. Se cree que estos cuatros molares se desarrollaron hace miles de años cuando el ser humano necesitaba de una masticación más fuerte, pues su alimentación era principalmente a base de alimentos crudos. Extraer una muela de juicio es el procedimiento más común que realizan los dentistas.
Tercer párpado. Un ancestro común a las aves y los mamíferos podía haber contado con una membrana para proteger el ojo y barrer los residuos hacia el exterior. De él los humanos conservan solo un pequeño pliegue en la esquina interior del ojo. También se llama membrana nictitante. Algunas personas cuando observan que una película color blancuzco o rosada cubre el ojo de su mascota no saben a qué atribuir la causa y no es raro que piensen que el ojo se ha dado vuelta o que el animal esté mirando hacia arriba. Ni una cosa ni la otra. Simplemente es el tercer párpado que lo está cubriendo.
El tubérculo de Darwin. es un engrosamiento cartilaginoso del borde de la oreja (hélix) presente en muchos seres humanos, interpretado como vestigio de la punta de la oreja común en mamíferos. Podría tratarse de un remanente de una formación más grande que ayudaba a centrarse en los sonidos distantes.
El músculo palmar. Este músculo largo y estrecho recorre el codo hasta la muñeca, junto al supinador largo, y está ausente en el 11% de los humanos modernos. Una vez pudo ser importante para colgarse y escalar. Los cirujanos lo aprovechan para emplearlo en cirugía reconstructiva.
Pezones masculinos. Los conductos lactíferos se forman antes de que la testosterona provoque la diferenciación de sexos en el feto. Según la revista LiveScience, sea cual sea nuestro sexo, todos comenzamos siendo mujeres en el vientre materno. ¿por qué los pezones masculinos vienen equipados con nervios y vasos sanguíneos? En muchos mamíferos machos las hormonas se encargan de atrofiar la formación de los pezones. ¿Amamantaban los hombres prehistóricos a sus jovenzuelos? La ausencia de pruebas sugiere que no. Lo más probable es que los pezones masculinos erectables, al no suponer un problema, no fueron eliminados por la selección natural.
Músculo erector del pelo. Ciertos haces de fibras musculares lisas permiten a los animales erizar su pelaje para mejorar su capacidad de aislamiento o para intimidar a otros animales. Cuando los músculos erectores del pelo se contraen, no sólo empujan todo el folículo piloso hacia afuera sino que al tirar lateralmente de su parte más profunda hacen que el folículo quede dispuesto más perpendicularmente (los pelos se ponen de punta). Además, la contracción de dicha fibra muscular tiende “a provocar hoyuelos” en la piel encima de las zonas de donde se fija a la capa papilar de la dermis. Así pues, el efecto de “la piel de gallina” que se produce en nuestra piel es un vestigio de esta habilidad.
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