InicioInfoEnergía: los predicadores que provocaron el caos
Me parecio interesante el siguiente articulo que me llego por mail... quiero compartirlo. ENERGÍA: LOS PREDICADORES QUE PROVOCARON EL CAOS Recientemente tuvieron bastante eco periodístico, unas opiniones críticas enfocadas en la figura del ministro Julio De Vido, respecto a la crisis energética. Esas críticas emanaron de diversos ex altos funcionarios oficiales del Sector Energético, que ocuparon sucesivamente la Secretaría de Energía de La Nación o cargos incluso superiores. Sin pretender defender a De Vido queda en claro que es una figura controversial, mostrando luces y sombras; no pudiendo equipararse a figuras señeras como por ejemplo las Mosconi, Savio o Carrillo; por citar algunos grandes hombres que dejaron hondas huellas en la Historia Argentina. Los desaciertos o medidas ausentes o criticables de la gestión De Vido son los siguientes. Los apoyos al absurdo proyecto del “Tren Bala” son impresentables e indefendibles (ilógico proyecto en un país que necesita reconstruir pronto su red ferroviaria convencional, dando intervención a la industria argentina, en vez de importar “llave en mano” y “made in France” un costosísimo tren solo para pasajeros y de exclusivo uso y disfrute de los ricos del “país central” (Buenos Aires, Rosario, Córdoba). Es de hacer constar que ese “Tren Bala” sería un devorador de energía eléctrica que hoy y por varios años, es y será escasa. ¡No cierra por ningún lado, como proyecto viable! La creación de ENARSA es un híbrido que no llegó a ser una empresa energética, y como ente de transacciones o gestiones energéticas, no parece haber llenado más que muy pobres expectativas. Según trascendió, su plantilla de personal abunda en licenciados en economía y abogados, y adolece falta de ingenieros, geólogos, etc. La inacción total respecto a las imprescindibles renacionalizaciones (reestatizaciones) de YPF y Gas Del Estado, son “materias pendientes” de suma importancia en la gestión de De Vido – NK – CFK. ¡No habrá solución de fondo a la crisis energética si no volvemos a poseer dominio directo sobre nuestros hidrocarburos, tal como lo hacen todos los países soberanos con vocación de grandeza! Tampoco se implementaron controles sobre los volúmenes de extracciones de petróleo y gas declarados por las empresas que operan en territorio argentino (prácticamente todas extranjeras). Las estadísticas oficiales y todo lo que de ellas resulta, son elaboradas en base a simples “declaraciones juradas” de las propias empresas, sin ningún control efectivo del Estado Argentino. ¡Es como poner al zorro a cuidar el gallinero! Pese a las fundadas críticas, se sigue exportando hidrocarburos cuando nuestras reservas son muy pobres. Es otra materia pendiente muy importante. La larga demora en reconocer la crisis energética es otro grueso error, que hizo perder valioso tiempo que bien pudo utilizarse para adelantar soluciones. Como justificativo parcial, debe recordarse la situación de caos total y los “incendios generalizados” que hubo que solucionar a consecuencia del desmadre descomunal de 2001/2002, cuando estuvimos a un paso de la disgregación nacional, alentada desde adentro y desde afuera por diversos oscuros intereses. Los hechos positivos de la gestión de De Vido son los siguientes. Se reconoció –tardíamente -, la existencia de la crisis energética, y se comenzó a trabajar en varios frentes de obras. Se relanzó concretamente el Plan Nuclear Argentino, y se retomaron las obras de Atucha II. Esto solo tiene una trascendencia enorme, pues las administraciones precedentes –desde 1983- trabajaron solapadamente para ahogar financieramente y congelaron las vacantes en la Comisión Nacional de Energía Atómica, con lo cual se estaba quedando sin generaciones de recambio de técnicos, profesionales y científicos. En la misma área, por fin se está trabajando para tener el primer prototipo de la Central Nuclear Modular CArEM, otro tema trascendente. Se relanzó el Plan Hidroeléctrico Argentino, con varias obras comenzadas o con inminentes comienzos, destacándose Chihuido I y Garabí. Después de décadas de inacción y de desinversión como despolíticas de Estado, se están ejecutando inversiones en el Sistema de Transmisión (líneas de Alta Tensión), habiéndose además unificado los dos sistemas, el Central y el Patagónico. La línea de interconexión NEA –NOA, con una derivación adicional a Formosa, es trascendente, y se está trabajando en ella. Se volvió a poner en marcha el yacimiento carbonífero de Río Turbio, y además en un plazo breve estaría en marcha una central térmica a carbón, en las cercanías de esa localidad. Se está trabajando para montar las dos mega usinas de Campana y Timbúes, si bien con reconocidos sobreprecios, por la premura en instalarlas. Por primera vez en la historia, todo parece indicar que ¡por fin! el aislamiento gasífero del NEA será roto, con el Gasoducto del NEA que –esperemos- sea de pronta concreción, sobre el cual se está trabajando en las definiciones técnicas. Hubo acuerdos de emergencia con Venezuela, para recibir petróleo para la generación eléctrica, con especiales condiciones alternativas de financiación. Se está trabajando en la concreción de varias usinas menores, tanto termoeléctricas como hidroeléctricas; y también de tecnología eólica. El listado no se agota aquí. Como se advierte, un balance complejo, con luces y sombras, con hechos positivos y negativos. Analicemos ahora quienes han sido los autores del documento que significó fuertes críticas a la Gestión De Vido, difundidos por el diario Perfil y reproducido en otros medios. Rubricaron el informe los ex Secretarios de Energía Jorge Lapeña (1986 a 1988); Raúl Echarte (1988 a 1989); Raúl Olocco y Julio César Aráoz (1989 y 1990), Daniel Montamat (1999 y 2000); Emilio Apud (2001); Alieto Guadagni (2002) y Enrique Devoto (2002 a 2003). Al menos seis de esos ocho opinantes, han sido partícipes necesarios e instigadores activos de los vergonzosos procesos de “privatizaciones” (léase extranjerizaciones) de nuestro patrimonio energético, prácticamente todas ellas concretadas a precios viles y/o en condiciones muy desfavorables para Nuestra Patria. Ese único y descomunal cargo ya es más que suficiente para invalidar toda crítica provenientes de estos “expertos” (no solo en energía sino también en políticas de Estado clara y en algunos casos alevosamente antinacionales). Jorge Lapeña es posiblemente el más destacado técnico energético del alfonsinato, período del que esconden la burda paralización total del Plan Nuclear (entre ello la parálisis de Atucha II, así como el grueso desmanejo o manifiesta impericia demostrada para “despachar” (ordenar sus entradas en servicio) de las dos centrales nucleares activas, con sucesivas paradas y arranques en equipos diseñados para funcionar a pleno y solo con las paradas técnicas imprescindibles, lo que llevó a producir graves y costosos daños en Atucha I y Embalse. Jamás se retractó de sus posturas privatistas, y tampoco hizo un “mea culpa” por esos u otros gruesos errores de gestión. El menemato fue el más corrupto y antinacional gobierno argentino del siglo XX, solo comparable en negatividad con el miope y ensoberbecido accionar de Rivadavia, agente británico que negó sistemáticamente apoyo a San Martín, y que fue el causante del desmembramiento de las Provincias Unidas, entre otras felonías y gruesos actos de traición a La Patria. Sirva el párrafo precedente para “encuadrar” los antecedentes políticos de los mencionados, que ocuparon la Secretaría de Energía en la larga y oscura noche del menemato. Montamat fue activo como pocos instigando la privatización de YPF, e incluso sin ruborizarse en un reportaje de un diario del interior, según referencias de buena fuente, habría manifestado su “fundada opinión” respecto a que “nos fumamos YPF, eso ya fue, ahora nos queda trabajar en el hidrógeno”, lo cual es un tremendo brulote técnico y un burdo escapismo a sus responsabilidades ante los terribles efectos de venta nuestra petrolera estatal. Guadagni es otro técnico emanado del riñón del menemato, coautor de las políticas de “privatizaciones salvajes” de esa época. Devoto, además de adscribir como todos esos expertos energéticos, al más crudo y antinacional neoliberalismo, según referencias de buena fuente, en una conferencia dada en Posadas habría manifestado que ni siquiera sabía que el NEA no está unido a la red de gasoductos. Si es claro que las políticas neoliberales (que solo parcialmente se han neutralizado) implementadas con creciente fuerza desde 1976 a 2001 han sido las causantes de gravísimos daños políticos, sociales, económicos, culturales y geopolíticos sufridos por Argentina; ¿Qué autoridad moral tienen estos personajes que han sido actores principalísimos para crear las condiciones que nos condujeron a la actual profunda crisis energética? C.P.N. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Ex Docente – Investigador = Facultad de Ciencias Económicas = UNaM Especialista en Gestión de Producción y Ambiente Tesista en proceso - Maestría en Gestión de la Energía Docente de la Diplomatura en Geopolítica
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