Las células cancerígenas poseen la capacidad de resistir muchas de las terapias actuales, lo que lleva que la enfermedad sea muy difícil de tratar. No obstante un reciente estudio identificó lo que sería el punto débil del cáncer, y las pruebas de laboratorio han permitido erradicar esta enfermedad en cultivos celulares.
La investigación está centrada en la cromatina, encargada de empaquetar cuidadosamente el código genético en el núcleo de la célula y de regular qué genes se encienden o se apagan. Sin embargo, en las células cancerígenas, la alteración de su estructura podría ayudar a la supervivencia de estas, según el trabajo publicado en la revista Nature Biomedical Engineering, y reproducido por Muy Interesante.
“Si la genética fuera un hardware, la cromatina sería el software”, explicó Vadim Backman, coautor del trabajo, y añadió que las enfermedades complejas como el cáncer, no dependen del comportamiento de genes individuales, “sino de la interacción compleja entre decenas de miles de genes”.
Es por eso que los expertos decidieron centrarse en la cromatina para combatir la resistencia a los medicamentos contra el cáncer, y lo hicieron a través de una novedosa técnica llamada microscopía de ondas parciales. La misma permite la monitorización en tiempo real de la cromatina en las células vivas, pudiendo evaluar el punto preciso en el que influye la formación de cáncer.
Las células cancerígenas tienen la habilidad de resistir a muchas terapias actuales, lo que lleva a que la enfermedad sea de difícil tratamiento.(Shutterstock)
A través de esta técnica descubrieron la forma en la que la cromatina ayuda a las células cancerosas a evadir los tratamientos. Cuanto más desordenado era el empaquetamiento del código genético, más sobrevivían las células cancerígenas a la quimioterapia. Cuanto más ordenado, más de estas células morían con este tratamiento.
Es por eso que alterararon la estructura de la cromatina para hacerla más ordenada modificando electrolitos y utilizando medicamentos aprobados por las autoridades sanitarias. “En 2 o 3 días, casi todas las células cancerosas murieron porque no podían responder. Los compuestos no matan las células, sino que reestructuran la cromatina. Si bloqueás la capacidad de las células para evolucionar y adaptarse, ese es su talón de Aquiles”, indicó Backman.
El siguiente paso es pasar de los cultivos a los animales, y finalmente a los humanos para probar si esta técnica realmente es efectiva.
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