Basura espacial.
La acumulación de basura no es un problema tan sólo en la Tierra. Desde el lanzamiento del Sputnik en 1957 hasta la fecha, se han lanzado y puesto en la órbita más o menos próxima a nuestro planeta miles de satélites que, con el transcurso del tiempo, han ido generando todo tipo de residuos. Esta serie de fotos generadas por los ordenadores de la Agencia Espacial Europea, puede darnos una idea de la magnitud de lo que está ocurriendo "por ahí arriba".
Y es que, "por ahí arriba", hay en la actualidad unos 700 satélites en funcionamiento con propósitos militares, científicos, comerciales y de navegación, alrededor de 9.000 objetos considerados basura espacial a los que les podemos seguir la pista, y otros 100.000 demasiado pequeños como para poder rastrearlos.
Y es que, "por ahí arriba", hay en la actualidad unos 700 satélites en funcionamiento con propósitos militares, científicos, comerciales y de navegación, alrededor de 9.000 objetos considerados basura espacial a los que les podemos seguir la pista, y otros 100.000 demasiado pequeños como para poder rastrearlos.
Tales desechos incluyen piezas resultantes de las explosiones de satélites, manchas de líquidos refrigerantes o pequeñas partículas de pintura que permanecerán en la órbita terrestre durante cientos o miles de años. La imagen siguiente muestra con mayor claridad lo que estamos hablando: en color rojo se muestran los residuos generados; en color blanco, los satélites en funcionamiento y, en el anillo exterior, los satélites que se encuentran en órbita geoestacionaria, es decir, los que siempre se encuentran en el mismo punto respecto a la tierra.
Aunque el NORAD -Comando de Defensa Aérea Norteamericano- ha llevado a cabo el seguimiento de todos estos objetos en órbita desde el año 1961, existe cada vez una mayor preocupación porque tanto material flotante pueda causar daños a los satélites aún en servicio y, lo que sería peor aún, a los astronautas durante el desarrollo de sus misiones.
Y es que, un pequeño trozo suelto de un satélite, podría romper muy fácilmente la ventana de un transbordador espacial. Dejemos aparte el coste económico y pensemos en el coste humano... demasiado alto ¿no?
Astérix y los galos temían que el cielo se desplomara sobre sus cabezas; nosotros tendremos que empezar a temer que un trozo de metal caiga sobre las nuestras.
Astérix y los galos temían que el cielo se desplomara sobre sus cabezas; nosotros tendremos que empezar a temer que un trozo de metal caiga sobre las nuestras.
Referencias: BBC UK, Aerospace.