El avión que transportó a los futbolistas desde Roma, donde ganaron por 2-0 al Manchester United en la final de la Liga de Campeones, llevaba en su parte delantera la bandera azulgrana.
Josep Guardiola, entrenador del equipo, y Carlos Puyol, capitán, fueron los primeros miembros de la comitiva en bajar del aparato, portando el trofeo. Detrás lo hizo Joan Laporta, el presidente.
Laporta abrió una botella de champagne y todos los jugadores comenzaron a mojarse, inaugurando la fiesta. Después, todos los componentes del equipo se montaron en sendos autobuses para iniciar el recorrido por las principales calles de Barcelona, adornadas con los colores azulgranas.
El último punto del trayecto fue el Camp Nou, donde los jugadores fueron aclamados por 100.000 hinchas en el estadio. Andrés Iniesta fue el encargado de llevar la batuta de los festejos y fue presentando uno por uno a sus compañeros.
Cuendo llegó el turno de Lionel Messi, todo el plantel fue agarrarlo, lo tiraron por el aire y luego La Pulga gritó: "Querían las tres, acá están las tres y vamos a seguir ganando todo con este gran equipo. Gracias a todos y sigan alentando".