Todos hemos leído en la televisión, visto en la radio o escuchado en el periódico que el número de pequeños robos en tiendas está a la orden del día por culpa de la dichosa crisis.
Ejemplo de ello bien podría ser el de la chica de la derecha: se llama Brittany Gariepy, tiene 20 años, es natural de Florida (EE.UU.) y no viste de naranja por gusto.
Un día entró en un 7-eleven, dio una vuelta por el establecimiento y, después de mirar sin comprar nada, salió de la tienda. En el momento en el que abandonaba el lugar, uno de los dependientes se percató de que Brittany tenía un bulto anormal entre las piernas. Suponemos que debió extrañarle que una rubia se excitara al entrar en 7-eleven así que, sin ni siquiera dudar de si se encontraba ante un travestido, llamó a la policía.
Los agentes, debidamente informados y convenientemente armados se acercaron al coche donde se había metido la chica. Allí la encontraron junto al envoltorio vacío de la jugosa pieza de carne. Ella lo negó todo, pero fue en balde. El hecho de que también fuera encontrado en el vehículo una pipa con metanfetamina tampoco ayudó demasiado a que quedara como una inocente chavala merendando en un aparcamiento.
Ignoramos cuál ha sido la suerte de la muchacha tras haberse hecho la foto que véis ahí arriba, pero suponemos que, a partir de ahora, le dará más al jamón en lonchas.
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