La táctica de la tierra quemada es una acción que vincula los aspectos militares y económicos o incluso psicológicos de una estrategia militar. Estas acciones destructivas tienen la ventaja de que no requieren adelantos tecnológicos ni una especialización particular por parte de los combatientes que la aplican. Cuando se emplea en territorio enemigo se pretende destruir la voluntad de resistir del mismo mediante la intimidación, provocando sufrimiento a las poblaciones locales al destruir sus propiedades y medios de subsistencia. Si se aplica en territorio propio al retirarse, el objetivo es retrasar o incluso detener el avance enemigo al dejarle sin recursos que aprovechar, o entorpeciendo su movimiento.
La tierra quemada ha resultado históricamente muy eficaz para facciones que de otra forma no hubieran sido capaces de resistir el avance de ejércitos mejor organizados y más poderosos, aunque en la guerra moderna su utilidad es menor, ya que todo contingente armado suele cargar con sus propios suministros en lugar de vivir del terreno, como se hacía siglos atrás. En ese contexto, también se ha empleado la política de tierra quemada en la lucha contra movimientos guerrilleros con el fin de dificultar a los insurgentes el suministro y la ocultación entre la población civil.
Acciones históricas de tierra quemada
Esta estrategia ha sido utilizada en muchas ocasiones durante la historia:
Durante las Cruzadas (1096-1204), los musulmanes la utilizaron frecuentemente causando grandes demoras en el avance de los ejércitos cristianos.

En la Guerra de los Cien Años (1342-1450) fue utilizada tanto por ingleses como franceses; Vlad Tepes también empleó esta táctica durante la invasión turca de Valaquia en 1462, y fue tan efectiva, que los turcos se retiraron sin dar batalla alguna.

Durante la Gran Guerra del Norte, Pedro el Grande de Rusia aplica la técnica antes de su victoria sobre los suecos en la batalla de Poltava en 1709. Esto se produjo tras la derrota de los refuerzos de Carlos XII en la Batalla de lesnaya, y su consecuente negativa a retirarse a Polonia o a Suecia, decidiendo forzar la situación bélica invadiendo Ucrania en su lugar. Pedro retiró a su ejército hacia el sur, destruyendo cualquier propiedad que sirviese a los suecos para apoyarse en su avance, impidiendo así el reaprovisionamiento de suministros locales por parte de los suecos, quienes tuvieron que detener el avance en el invierno de 1708-1709.
Durante las Guerras napoleónicas, fue empleada tanto por las guerrillas españolas contra las fuerzas del ejército imperial francés, cuando éste invadió la península (1808-1814), y también por los rusos en la desastrosa campaña de invasión napoleónica de Rusia impulsada por Napoleón en 1812.

Durante la Guerra de Independencia Sudamericana se destaca a su vez la utilización de los mismos métodos por parte de diversos focos revolucionarios surgidos en el continente americano; entre estos episodios, cabe resaltar la maniobra aplicada por el General Manuel Belgrano en la retirada estratégica denominado éxodo jujeño, donde se obligó a la población de las provincias de Jujuy y Salta a replegarse hacia Tucumán, arrasando con todo aquello que pudiera servir al Ejército Realista para continuar su avance.

En la Guerra civil de los Estados Unidos, fue célebre la "marcha de Sherman", que destruyó ferrocarriles y plantaciones sureñas sin piedad con el fin de restar al bando opositor medios de transporte y económicos necesarios para sostener las líneas de suministro y mejorar la movilidad de las fuerzas.

Época contemporánea
En la Segunda Guerra Mundial, esta táctica fue ampliamente empleada por la Unión Soviética, así como también por las tropas alemanas mientras se retiraban de los territorios ocupados. Posteriormente, durante la llamada Guerra Fría con los misiles balísticos de alcance intercontinental, capaces de transportar ojivas nucleares, se amenazaba con provocar un "daño inaceptable" tanto a las fuerzas militares como así también a los objetivos urbanos e industriales, una tierra quemada total.
Durante la Segunda Guerra Chino-japonesa, los soldados chinos destruyeron represas con el objetivo de inundar la tierra y detener el avance de los soldados japoneses, dando como resultado la inundación de Huang He en 1938.

En los Estados Unidos, por ejemplo, correspondía al Comando Aéreo Estratégico con sus bombarderos e ICBMs (misiles balísticos intercontinentales), en conjunto con los SLBMs (misiles balísticos lanzados desde submarinos) de la Armada, la responsabilidad de esta misión, cuyo carácter disuasivo se mostró altamente eficaz en ese período. Una conclusión del mismo tipo puede derivarse respecto a las instituciones de defensa soviéticas análogas a las estadounidenses, que tenían un potencial similar de destrucción. La amenaza de destrucción mutua asegurada de gran parte de la población civil y de los medios de producción fue reconocida y aceptada como parte de la necesidad militar de la época.
Fte:
http://es.wikipedia.org/wiki/Tierra_quemada