Mario Roberto Santucho nació en la ciudad de Santiago del Estero el 12 de agosto de 1936. Desde muy joven comenzó a interesarse por las ideas políticas como consecuencia del permanente debate en el seno de su familia en un momento trascendente de la vida nacional, como fue la década de los 50. El conflicto ideológico que se generalizaba en el ámbito social ante la evidente caducidad de una forma de producción y de vida –la fase premonopólica del capitalismo- conducía al cuestionamiento de valores burgueses, generando contradicciones y la búsqueda de nuevas formas de convivencia.
Sus primeras inquietudes de participación se canalizaron a través de su acercamiento al Centro de Estudios e Investigaciones Socio-Económicos de la Provincia de Santiago del Estero y a la revista Dimensión. Ya estudiante de Ciencias Económicas en la Universidad de Tucumán, interviene activamente en las luchas universitarias. Comenzaban ya a definirse muchos de los atributos que caracterizaron su personalidad en las luchas posteriores: su pasión por el estudio, una confianza ilimitada en las masas, un gran optimismo y una dinámica contagiosa.
A comienzas de 1961 viaja en compañía de su esposa, Ana María Villarreal, a través de varios países de America latina. Desembarca en cuba en un instante decisivo de su revolución, cuando se proclama el avance hacia el socialismo. Ese viaje define sus aspiraciones revolucionarias y su adopción de la ideología marxista-leninista. A su regreso, desarrolla el FRIP desde 1961 hasta la decisión de su unión con PO el 25 de mayo de 1965, dando nacimiento al PRT.
De ahí en más ya es historia más conocida: surge nítidamente como el gran dirigente de la Revolución en la Argentina, combinando la incansable construcción del Partido con los momentos épicos que le tocaron protagonizar, como ser las numerosas fugas, en especial la de la cárcel de Trelew.
Fue el quien encabezaría el giro autocrítico del PRT a partir de la constatación de errores e insuficiencias. En ello estaba empeñado cuando fue sorprendido por un ataque militar en una vivienda de Villa Martelli el 19 de julio de 1976. Junto a el cayeron o fueron secuestrados Liliana Delfino, Domingo Mena, Ana María Lancillotto de Mena y Benito Urteaga. A todos ellos, la historia del pueblo argentino les dedicó un capítulo de honor.
Podemos preguntarnos cuál sería su posición y su actividad revolucionaria frente a los nuevos desafíos que plantea la lucha política actual. En esa línea recurrimos a Poder Burgués y Poder Revolucionario, obra escrita en 1974, en la que se plantean ejes que en su contenido esencial, aún tienen vigencia para la lucha por el poder.
En primer lugar la definición de que “la razón fundamental por la que pese a la enérgica lucha de nuestro pueblo, las clases dominantes no han visto peligrar su dominación política ha sido la ausencia hasta el presente de una opción revolucionaria de poder que ofreciera a las masas una salida política fuera de los marcos del sistema capitalista.”
En cuanto a la importancia del parlamentarismo, dice Robi: “Una política revolucionaria debe saber utilizar todo tipo de armas, incluso aquellas que han sido creadas y son usadas con ventaja por la burguesía como el parlamentarismo, para avanzar en la propagandización de las ideas revolucionarias, para avanzar en la movilización de masas, para introducir la crisis, la división y la desorientación en las filas enemigas.
Pero un grave error sería creer que a través de elecciones es posible encontrar algún tipo de solución a los problemas de fondo de la clase obrera. Del pueblo y de nuestra patria. La burguesía pro imperialista argentina desgraciadamente ha conseguido varias veces despertar esperanzas en nuestro pueblo sobre la posibilidad de producir importantes cambios mediante un proceso electoral.”
Refriéndose a un tema de actualidad, como es el populismo y el reformismo, decía en 1974: “La lucha por el poder obrero y popular, por el socialismo y la liberación nacional, es inseparable de la lucha contra el populismo y el reformismo, graves enfermedades políticas e ideológicas existentes en el seno del campo popular. El populismo es una concepción de origen burgués que desconoce en los hechos la diversidad de clases sociales; unifica la clase obrera, el campesinado pobre y mediano, la pequeña burguesía y la burguesía nacional media y grande bajo la denominación común de pueblo. Al no diferenciar con exactitud el rol y posibilidades de estas diversas clases, tiende constantemente a relacionarse, con prioridad, con la burguesía nacional y a alentar ilusorias esperanzas en sus líderes económicos y militares, incluso en aquellos como Gelbard, Carcagno o Anaya, íntimamente ligados a los imperialistas norteamericanos. La corriente popular más importante gravemente infectada con la enfermedad populista, es Montoneros. Su heroica trayectoria de lucha antidictatorial se ha visto empañada por la confianza en el peronismo burgués y burocrático, que ha causado grave daño al desarrollo de las fuerzas progresistas y revolucionarias en nuestra patria…”
“El reformismo a su vez reniega en los hechos de la vía revolucionaria para la toma del poder, no tiene fe en la victoria de la revolución socialista, desconfía de la capacidad revolucionaria de las masas, y busca en consecuencia avanzar en la obtención de ciertas mejoras por la llamada vía pacífica, consiguiendo progresivamente que tal o cual sector burgués que denominan “progresista”, acepte concesiones a las masas, el efectivo ejercicio de las libertades democráticas, algunas mejoras en el nivel de vida del pueblo, etc. Pero como enseña el marxismo-leninismo y la experiencia práctica, las libertades y las reivindicaciones hay que arrancárselas a la burguesía con enérgicas luchas…”
“El pacifismo, el temor a la justa violencia revolucionaria, desconfianza en la potencialidad y capacidad de la lucha de masas, la capitulación ante los lideres burgueses, el cretinismo parlamentario, son las formas de manifestación de la perniciosa enfermedad del reformismo que caracteriza en general la actividad del Partido Comunista, y la política de su dirección, que los lleva en determinados momentos a atacar a las fuerzas y actividades revolucionarias sumándose al coro contrarrevolucionario de la burguesía. En la ineludible lucha ideológica contra el cáncer del reformismo, que afecta al Partido Comunista, no debemos olvidar en ningún momento que todos nuestros esfuerzos deben estar orientados a acercar a estos compañeros a las filas revolucionarias, que se trata de una organización popular compuesta por excelentes compañeros, sinceros luchadores socialistas, que pueden y deben ser librados de la enfermedad reformista.”
Mas adelante estudia la cuestión del poder dual en una situación revolucionaria y dice: “Configurada una situación revolucionaria, de acuerdo a las enseñanzas marxistas-leninista, comienza a plantearse en forma concreta, inmediata, el problema del poder, la posibilidad de que el proletariado y el pueblo derroquen a la burguesía pro imperialista y establezcan un nuevo poder revolucionario obrero y popular. El momento en que la toma del poder puede ya materializarse es denominada por el marxismo-leninismo crisis revolucionaria, que es la culminación de la situación revolucionaria, el momento del estallido final, momento que debe ser cuidadosamente analizado por el Partido Proletario para lanzar la insurrección armada con la mismas posibilidades de triunfo. Pero entre el inicio de una situación revolucionaria y su culminación en crisis revolucionaria, media un periodo que puede ser mas corto o mas largo en dependencia de las características concretas del país…”
“En el curso de la situación revolucionaria nace y se desarrolla el poder dual, es decir que la disputa por el poder se manifiesta primero en el surgimiento de órganos y formas de poder revolucionario a nivel local y nacional, que coexisten en oposición con el poder burgués. Una forma típica de órganos de poder dial fueron los soviets o consejos obreros y populares que se organizaron durante la Revolución Rusa, consistentes en Asambleas permanentes de delegados obreros, soldados y otros sectores populares, que asumían responsabilidades gubernamentales, en general opuestas a las intenciones del gobierno burgués. De esta forma las fuerzas revolucionarias se van organizando y preparando para la insurrección armada, para la batalla final por el poder para establecer después del derrocamiento de la burguesía un nuevo poder obrero y popular.”
Finalmente, transcribimos parte de su pensamiento en cuento al Frente Antiimperialista; “No hay posibilidades de avanzar sólidamente en el desarrollo del poder local sin constantes avances en la unidad y movilización más amplia de las masas populares. Este es un problema crucial que será resuelto mediante una sabia combinación de avances en la movilización política de masas por abajo con una correcta política de acuerdos entre las distintas organizaciones obreras y populares.
Remarcamos este doble carácter de la actividad política del Frente Antiimperialista: a) organización, movilización, penetración por la base; b) Acuerdos por arriba de organización a organización. Estos dos aspectos están interrelacionados y deben ser armonizados sobre la base del primero que es el principal. Un trabajo revolucionario de Frente Antiimperialista que no eche raíces en las masas no tiene consistencia. Y si no contempla con flexibilidad los acuerdos por arriba retrasa su desarrollo y tiende a sectorizarse.”
Aparte de estas definiciones hay que recordar su excepcional capacidad de unir en un solo haz el pensamiento, la palabra y la acción, lo que lo llevó a organizar el Partido de combate y a estar en la primera trinchera de lucha; además de distinguirlo como uno de los grandes revolucionarios de nuestra América
Extraído del ejemplar nº 1 de “La Comuna” (Revista ideológica del Partido Revolucionario de los Trabajadores) lanzado el 19 de julio de 2000
Entrevista a Mario Santucho
Revista Punto Final, Chile. 12 de noviembre de 1972.
Sobre la matanza de Trelew, en Santiago de Chile, respuestas de Roberto Mario Santucho (PRT-ERP), Marcos Osatinsky (FAR) y Fernando Vaca Narvaja (Montoneros) al cuestionario que les presentó la revista chilena de izquierda Punto Final poco antes de que partieran hacia La Habana. Publicadas en la edición del 12 de noviembre de 1972.
¿Cómo se enteraron ustedes de la matanza de sus compañeros en la base aeronaval de Trelew? ¿Cuándo les llegó la noticia y cuál fue la reacción de ustedes?
SANTUCHO: Primero nos llegó a través de los diarios y de la radio. Después, en la noche del 22, nos fue confirmada por el director de investigaciones, quien nos dio los nombres de los compañeros muertos. Está claro que la acción de la dictadura fue perfectamente consciente, planificada, pensada y selectiva, en el sentido de que se dirigió contra cuadros de nuestras organizaciones, contra compañeros que expresaban lo mejor de nuestro pueblo, la vanguardia revolucionaria del pueblo argentino. El enemigo conocía su capacidad, sus características. Por el temor irracional que siente ante la lucha revolucionaria, porque ve a los revolucionarios como su enterrador, fue llevado a esta acción, pese a que se tomaron todos los recaudos, a que se movilizaron sectores del pueblo en la Argentina, organizaciones de masa, sindicales, comisiones de solidaridad.
Una semana después, la dictadura se decidió por la eliminación física de estos compañeros. Porque tal es su temor a cada uno de estos combatientes revolucionarios que prefieren afrontar todas las consecuencias políticas en una acción de este tipo y no tener que enfrentar a un grupo de compañeros como los que asesinaron. En esto son coherentes con la situación de nuestro país desde que se estableció la dictadura militar de Onganía. Desde entonces se produce esta forma de violencia desesperada del partido militar, que se debate para mantener el capitalismo en la Argentina. Frente al embate de las masas, ha creado la situación de un ejercicio de la violencia permanente contra el pueblo argentino.
Ante eso, nuestro pueblo se ha movilizado también violentamente. Ha aceptado el desafío y se expresa tanto en las movilizaciones del conjunto del pueblo como en la existencia y desarrollo de nuestras organizaciones. El pueblo argentino aceptó llevar la lucha al terreno planteado por el enemigo, y lo hace masivamente y de manera organizada.
Esta dinámica irreversible ha de continuar desarrollándose en el doble terreno de la lucha armada y la lucha no armada de las masas. En este proceso se forjarán y crecerán las organizaciones guerrilleras, convirtiéndose en fuerzas poderosas. Apoyado sobre esta fuerza militar revolucionaria, nuestro pueblo terminará por derribar al partido militar, destruir el injusto sistema capitalista y establecer una perspectiva de felicidad para nuestro pueblo y de independencia para nuestra patria en el socialismo.
¿Podría informar cuáles eran las características de los compañeros asesinados en Trelew?
SANTUCHO: Los compañeros pertenecían a un grupo seleccionado para salir. Eran los mejores compañeros. Al reducirse la perspectiva de sacar a todos, salen los compañeros más necesarios. De manera que esos diecinueve compañeros formaban el grupo de los más capaces, más experimentados y mejores que había en el penal.
¿Ustedes creen que la masacre es una represalia por la fuga?
SANTUCHO: Efectivamente. Es un derivado de la fuga y una expresión de la desesperación de la dictadura ante su incapacidad para controlar a los revolucionarios.
¿Qué significado tiene para el futuro de la lucha revolucionaria argentina que tres organizaciones, dos peronistas y una marxista-leninista, se hayan unido en un operativo para escapar de Rawson?
SANTUCHO: Sin duda refleja un aspecto muy importante del proceso revolucionario argentino, como es la tendencia a la unidad de las fuerzas revolucionarias. En nuestro país, la debilidad y la falta de profundidad del proceso revolucionario han caracterizado hasta ahora la lucha de liberación de nuestro pueblo. Esto se ha reflejado en alguna medida en la debilidad y fraccionamiento de las organizaciones revolucionarias. Esto ha sido una característica permanente de nuestro proceso en los últimos años. Bajo ese signo se comenzó a desarrollar la lucha armada en la Argentina, con multiplicidad de siglas, alrededor de ocho a diez, que combatían al mismo enemigo por separado.
Uno de los principios de la lucha revolucionaria es la unidad. La unidad de dirección, la unidad de organización, la centralización de las organizaciones revolucionarias. Con el desarrollo de la lucha en Argentina, se han ido dando condiciones, primero para un acercamiento y después para un estrechamiento de los lazos entre las distintas organizaciones revolucionarias que tienen ahora su expresión más elevada en esta acción de Rawson. Es importante señalar que esto ha sido un hito de la tendencia hacia la unificación de las organizaciones armadas.
Esto no es de ninguna manera casual ni circunstancial, es producto del estrechamiento de los vínculos entre nuestras organizaciones. En esto jugó un papel importante la convivencia en los penales de compañeros de distintas organizaciones, lo que ha permitido un conocimiento más amplio, una comprensión mayor de la unidad de objetivos y el comienzo de una discusión política muy rica. Ha dado, como uno de sus primeros resultados, la importante acción de Rawson. Antes se habían dado ya pasos fundamentales con la acción contra [el general Juan Carlos] Sánchez hecha por las FAR y el ERP. Ahora han sido tres organizaciones: dos peronistas y nuestra organización. Esto significa un paso más en el avance hacia la unificación.
¿Cuáles son las bases para la reunión de los revolucíonarios de las distintas organizaciones que actúan en la Argentina?
SANTUCHO: Tenemos una convergencia en los aspectos fundamentales. Todas las organizaciones armadas
tenemos el mismo objetivo: la instauración del socialismo en nuestra patria. Asimismo, hay una convergencia de todas las organizaciones en la concepción de la lucha revolucionaria en el país, es decir, se coincide también en forma completa en cuanto a que la estrategia para tomar el poder en Argentina es una estrategia de guerra revolucionaria. El socialismo y la guerra revolucionaria son las bases para la unificación de las organizaciones armadas.
En este momento existe la certeza de que ustedes dentro de un rato viajarán a Cuba.
¿Cuáles son sus proyectos futuros?
SANTUCHO: Bien, nosotros pensamos, primero que nada, saludar a los compañeros del pueblo cubano, al gobierno cubano, al compañero Fidel, a todos los compañeros revolucionarios de Cuba. Allí veremos cómo resolvemos los diversos problemas que tenemos, siempre, claro, en la perspectiva de continuar con más energías, si es posible, la lucha revolucionaria en nuestra patria.
Con respecto al pueblo chileno, queremos dejar un saludo y un agradecimiento de todos nosotros, especialmente para los centenares y miles de compañeros que salieron a la calle en ejercicio del internacionalismo proletario, con lo que hicieron posible la solución más favorable para los intereses de nuestra revolución, de la revolución argentina, que son también los intereses del pueblo revolucionario chileno, de la revolución chilena, y de la revolución latinoamericana.
Las FAR, como fuerzas armadas revolucionarias, son una organización que se ubica entre el peronismo de los Montoneros y el marxismo-leninismo del ERP. Desde ese punto de vista, ¿qué importancia le dan ustedes a la acción realizada?
OSATINSKI: Los revolucionarios acostumbramos hacer una evaluación de la correlación de fuerzas, para de ahí sacar conclusiones y marcarnos objetivos que permitan ir avanzando en nuestras estrategias para la toma del poder y la construcción del socialismo en nuestro país. La relación de fuerzas existente en nuestra sociedad marca un franco retroceso en las fuerzas enemigas, de las fuerzas del campo oligárquico-imperialista, y un franco avance de las fuerzas del pueblo.
Sin embargo, nuestro enemigo se mueve, tiene un margen de maniobra. Ese margen de maniobra no se da por contar con un apoyo político-social, se da por las debilidades del campo popular. Por eso es más concreto el planteo de la unidad. Por constituir las organizaciones armadas el germen del futuro ejército popular, por constituir las organizaciones armadas las organizaciones que con mayor claridad, en cuanto a sus objetivos políticos y en cuanto al método de lucha que emplean, los que se mostraron con mayor consecuencia, claridad y eficacia en cuanto a encontrar el camino para tomar el poder, es que esa debilidad del campo popular es la tarea fundamental de todos los revolucionarios argentinos, de todos los revolucionarios que se manejan dentro de la estrategia de la guerra popular y prolongada, de todos los revolucionarios que están participando en primera fila activamente en la lucha sin cuartel contra el enemigo de clase, en la lucha sin cuartel por denunciar y desenmascarar permanentemente al partido militar, fuerza de vanguardia dentro del campo del enemigo.
El enemigo tiene una vanguardia reconocida dentro de la clase dominante. Esa vanguardia del enemigo es el partido militar. Nosotros, por nuestra parte, estamos construyendo nuestra vanguardia, y esa tarea no es la tarea de una organización: es la tarea del conjunto de los revolucionarios. Todos los pasos que faciliten ese proceso de unidad seguramente se convertirán en un polo claro y concreto que ayudará a elevar la conciencia de esta necesidad y de esta posibilidad.
Nuestra experiencia en la fuga del penal de Rawson es muy significativa, pero un proceso de unidad no se basa únicamente en un método de lucha; esos avances de unidad tienen que tener todo un contenido ideológico, político y militar. Las dificultades que encontramos se van a ir subsanando en la medida en que todos hagamos de esta necesidad un acto consciente que facilite encontrar el método correcto para ir resolviendo las contradicciones entre nuestras organizaciones. Esa es la necesidad política del momento.
La masacre de los compañeros en Trelew es muy significativa, como siempre ha sucedido en nuestra historia, en nuestra patria y en los procesos revolucionarios de todos los pueblos del mundo; la rica sangre vertida por los mejores hijos del pueblo realmente es el abono más fértil que va marcando el camino. No es un simple derramamiento de sangre, porque está precedido por claros conceptos como los que enunció el compañero Pujadas en el aeropuerto, donde marca claramente, y sintetiza todo nuestro planteamiento hacia la unidad.
La marcha hacia la unidad es un proceso serio e irreversible, pero es un proceso complicado, complejo, donde juegan muchos factores ' factores que hacen a las características del proceso revolucionario de nuestro país, condimentado por todas las particularidades de las fuerzas políticas que se mueven en nuestro país, condimentado con la historia propia de la formación de cada una de nuestras organizaciones.
Todos estamos subordinados a los intereses de la revolución, todos intentamos ser fieles intérpretes de la clase obrera y el pueblo, pero no siempre todos sabemos acertar la mejor forma, el mejor camino. No es suficiente ser abnegado en la lucha armada; es necesario, junto a eso, y teniendo al combate como base material fundamental de la práctica permanente, ir encontrando las respuestas políticas, las respuestas organizativas, las respuestas que faciliten la extensión de la guerra. La guerra revolucionaria es contra un enemigo. Los intereses de nuestra clase obrera, intereses que se entroncan con los intereses de los trabajadores de nuestro continente, de todos los continentes de todo el mundo, pero con las particularidades propias de nuestro país. Lo primero es marcar nuestras diferencias; ése es el proceso que se está conociendo, que se está aprendiendo. Segundo, a encontrar el método de análisis y el método que nos lleve a la práctica concreta para facilitar esos objetivos. Sólo eso va a permitir avanzar y va a permitir afianzarnos en los pasos que vamos dando, recoger todos los errores y aciertos, sintetizarlos y volcarlos a hacer participar a las masas en este proceso, y junto con ellas ir encontrando y resolviendo el problema.
¿Cómo han visto ustedes la actitud del pueblo chileno durante el tiempo que han permanecido aquí?
OSATINSKY: Desde el primer instante hemos percibido la solidaridad del pueblo chileno y realmente, para nosotros, que por primera vez vivimos una situación de este tipo, ha sido emocionante. Emocionante, estimulante, sobre todo en los momentos de la masacre de Trelew. Es difícil expresar lo que uno siente en esa circunstancia. La decisión que adoptó el gobierno chileno no es una gracia particular de fulanos o menganos sino que interpretó el sentir del pueblo chileno.
Finalmente, queremos dejar un saludo combativo y fraternal, cariñoso, a todas las organizaciones que desde un primer instante nos hicieron llegar su solidaridad, como el MIR, la izquierda del Partido Socialista y la Izquierda Cristiana.
En la acción de Rawson participaron conjuntamente organizaciones peronistas como Montoneros, a la cual usted pertenece, y organizaciones no peronistas y marxista-leninistas como es el caso del ERP. ¿Se trata de una acción coyuntural para salir de la prisión o ustedes la toman como una tendencia a la unificación de las distintas organizaciones armadas que operan hoy en la Argentina?
VACA NARVAJA: Para descartar todo tipo de suspicacia en este tipo de operaciones, sobre todo teniendo en cuenta el movimiento peronista y los distintos sectores reformistas y traidores que en él están, queremos aclarar que esto no es una expresión táctica o coyuntural de las organizaciones armadas peronistas y no peronistas. El resultado de esta acción, políticamente, es un índice orientador de un camino hacia la formación de un ejército popular.
Nosotros creemos que hay una única vanguardia que va a dirigir el proceso revolucionario en Argentina, y que la formación de esa vanguardia, ese instrumento revolucionario que representa los intereses de la clase obrera, es tarea de los revolucionarios y es tarea fundamental y prioritaria de las organizaciones armadas que hoy militan en Argentina; entre ellas están las organizaciones revolucionarias no peronistas. La resolución de sus contradicciones, los métodos adecuados para llevarlos a la práctica es en este momento una de las tareas fundamentales, una de las necesidades de esta etapa del proceso revolucionario que podemos decir recién comienza.
En este contexto encuadra el que nosotros desarrollamos, y participamos activamente en la planificación y en la elaboración de esta operación. Creemos que tiene dos contenidos políticos: uno coyuntural, inmediato' que es la liberación de los prisioneros de guerra, de las distintas organizaciones revolucionarias; ése es el inmediato. El otro es mediato, y está regido por las diferencias políticas e ideológicas que en este momento nos separan. Diferencias políticas e ideológicas que son importantes y que radican en las distintas concepciones y caracterización del peronisno y del papel de Perón.
Creemos que esas diferencias que nosotros consideramos fundamentales y que se expresan en las distintas manifestaciones políticas que asumimos ante nuestro pueblo, tenemos que resolverlas como se resuelven las contradicciones en el seno del pueblo. Son contradicciones no antagónicas. Son contradicciones diferenciadas de nuestras contradicciones con nuestros enemigos. En ese contexto vamos a desarrollar nuestras tareas, nuestra acción conjunta, vamos a definir nuestra política de conjunto para superar esas contradicciones en función del proceso revolucionario y de acuerdo a las necesidades de la revolución en Argentina.
La experiencia nuestra de contacto, de convivencia, de trabajo y discusión que hemos realizado en las distintas cárceles de nuestro país, han ayudado en ese sentido. Las cárceles son, como decía Ho Chi-Minh, la primera escuela de un revolucionario. Esa es una gran verdad, porque la experiencia que Vamos a recoger, a pesar de ser corta, va a significar un salto cualitativo en el proceso revolucionario argentino. Un salto cualitativo no sólo en el aparato, no sólo en cuestiones militares, sino también en lo político o ideológico, en la medida en que nos ha permitido profundizar nuestras concepciones políticas, enriquecerlas en la confrontación de las distintas ideas y comenzar a vislumbrar la forma correcta de llegar a acuerdos sólidos.
sos son los dos aspectos que señalábamos. Uno es estratégico y el otro es táctico. Creemos que la forma correcta de superar nuestras contradicciones es llevarlas al seno de las masas. Llevarlas al pueblo, y fundamentalmente a la clase obrera. Y en ese contexto discutirlas y profundizarlas, y de allí extraer y aprender del pueblo. Es la forma en que nosotros vamos a asumir nuestras diferencias.
En lo coyuntural creemos que tenemos posiciones similares en cuanto al significado del GAN como un nuevo engaño al pueblo. Diferimos en cuanto a las perspectivas y posibilidades de salida para la clase dominante frente al GAN y diferimos fundamentalmente en la caracterización de Perón. En cambio podemos llegar a sostener, por ejemplo, un mismo programa económico, un mismo programa de reivindicaciones mínimas, con la conciencia de que nuestro pueblo lo manifiesta ya en sus movilizaciones y en sus luchas.
En el caso nuestro, de Montoneros, diferimos en la reivindicación de la candidatura de Perón. Creemos que eso sólo puede ser salvado en la práctica y en el trabajo en conjunto. Es la única manera de solucionar nuestras contradicciones. Es un trabajo arduo y complejo. Es un trabajo que no se extrae de un libro: surge de una teoría y de una práctica revolucionarias que están en desarrollo en nuestro país. En esa práctica con el pueblo podemos lograr una serie de acuerdos y la profundización de nuestra concepción.
Sin embargo, eso no sería posible si no partiéramos de un presupuesto mínimo fundamental, que es nuestra calidad de combatientes y nuestra concepción de revolucionarios. Si no hubiéramos profundizado nuestros objetivos comunes, como son lograr el socialismo, elaborar una estrategia de guerra revolucionaria, formar una vanguardia y caracterizar a nuestros enemigos, creemos que no podríamos haber logrado el nivel de discusión y de confrontación que ahora tenemos.
Por eso reivindicamos la experiencia de Rawson como uno de los hitos más importantes de nuestro proceso revolucionario. En ese sentido es que también reivindicamos los hechos de Trelew, tomamos plena conciencia de la responsabilidad que hemos asumido y de la responsabilidad que significa la entrega de diecinueve compañeros fusilados en Trelew.
¿Cuál fue la participación de Montoneros en la acción de Rawson y qué significado le atribuye usted a esa participación?
VACA NARVAJA: En primer lugar, esa operación se desarrolla con dos criterios militares. La operación en sí del rescate de prisioneros es una acción llevada a cabo, en su organización y planificación, por los tres comandos de prisioneros de guerra de las organizaciones que intervienen. La participación de Montoneros en esta operación no está impedida por ningún tipo de diferencias políticas. Se trataba de una operación que no creaba ningún tipo de expectativa falsa, sino que ofrece claramente la realidad del proceso entre las organizaciones peronistas y no peronistas.
La participación de Montoneros no se dio en forma física, como organización, por problemas de tipo material; en cambio, sí se dio en la participación activa durante la elaboración y concreción de la operación. La responsabilidad es común y similar en las tres organizaciones. Yo quería decir, además, que pensamos que la unificación de las organizaciones armadas argentinas es el único camino que deben recorrer las distintas fuerzas revolucionarias de la Argentina.
Anteriormente hablamos del problema de la unidad y de las características que esa unidad asumía en la Argentina en función de las diferencias políticas e ideológicas entre las organizaciones armadas peronistas y no peronistas. Nosotros hemos realizado una primera experiencia de unidad entre las organizaciones armadas peronistas. Nos dejó una serie de enseñanzas en cuanto a la necesidad de asumir frente a nuestro pueblo la responsabilidad que tenemos como embriones de una futura vanguardia revolucionaria. En ese sentido creo que es nuestro propio pueblo el que más claramente se manifestó y se expresó en esa necesidad de difusión de las organizaciones armadas.
Con los compañeros de las organizaciones armadas no peronistas se da un proceso más complejo, porque nuestras diferencias son más grandes, pero no se pueden dar desconectadas de ese proceso de difusión entre las organizaciones peronistas. Creemos que la unión entre las organizaciones armadas peronistas es más inmediata. Es más fácil recorrer con ellas un camino más corto porque nuestras diferencias son pequeñas, son menores; en cambio, nuestras diferencias con los compañeros del ERP son de mayor importancia política, pero creemos que en estos momentos ignorar estas diferencias, ignorar darse una política de conjunto con los compañeros del ERP para solucionar esas contradicciones es un error político, un tremendo error político.
Es en función de eso que nuestra organización se va a abocar a la tarea de encontrar esa metodología de avance, de encontrar esa metodología correcta para superar nuestras propias contradicciones.
Quiero recalcar, además, que la sangre derramada de los compañeros de Trelew tiene toda la profundidad necesaria para que tomemos una real conciencia de este tipo de problemas. El recibimiento del pueblo chileno a las tres organizaciones revolucionarias, expresado en cada uno de los compañeros en la consigna de "ERP, FAR, Montoneros son nuestros compañeros", también nos muestra con claridad cuál es el sentir de los distintos pueblos que luchan por la liberación de sus patrias.
En ese sentido, nosotros asumimos nuestra responsabilidad como organización y nos criticamos como organización. En el caso de Montoneros, criticamos la existencia de distintas expresiones sectarias en nuestra organización. Las asumimos como limitación, como producto de todos los procesos revolucionarios; esto es algo que no se puede olvidar, es un hecho objetivo que lo palpamos y lo visualizamos.
Personalmente en mi caso creo haber tenido a veces actitudes de tipo sectario, pero creemos que es nuestra práctica y nuestra conexión con nuestro pueblo la que nos va a impulsar a superar todas estas limitaciones que todavía arrastramos.
En esa práctica las organizaciones revolucionarias se van construyendo, se van haciendo. Creo que las expresiones de los compañeros de Trelew antes de la masacre son un verdadero testamento político para el pueblo argentino y las organizaciones revolucionarias. Las palabras del compañero Pujadas, de Montoneros, que han sido difundidas públicamente, son lo suficientemente claras sobre el clima que se vivía en la cárcel de Trelew.
Como organización Montoneros, quiero en este momento aprovechar para saludar la extraordinaria acogida del pueblo chileno a nuestras organizaciones revolucionarias. Quiero destacar que desde el primer día que nosotros pusimos pie en suelo chileno se hicieron movilizaciones populares organizadas por los sectores de vanguardia del pueblo chileno, como el MIR, la izquierda del partido Socialista, la Izquierda Cristiana. Quiero destacar también que la solidaridad del pueblo chileno para con los compañeros caídos nos ha hecho mucho bien, nos ha acompañado en todo momento en nuestro dolor y nos ha hecho compartir nuestro dolor junto con ellos.
Revista Punto Final, Chile.
Sobre la matanza de Trelew, en Santiago de Chile, respuestas de Roberto Mario Santucho (PRT-ERP), Marcos Osatinsky (FAR) y Fernando Vaca Narvaja (Montoneros) al cuestionario que les presentó la revista chilena de izquierda Punto Final poco antes de que partieran hacia La Habana. Publicadas en la edición del 12 de noviembre de 1972.
¿Cómo se enteraron ustedes de la matanza de sus compañeros en la base aeronaval de Trelew? ¿Cuándo les llegó la noticia y cuál fue la reacción de ustedes?
SANTUCHO: Primero nos llegó a través de los diarios y de la radio. Después, en la noche del 22, nos fue confirmada por el director de investigaciones, quien nos dio los nombres de los compañeros muertos. Está claro que la acción de la dictadura fue perfectamente consciente, planificada, pensada y selectiva, en el sentido de que se dirigió contra cuadros de nuestras organizaciones, contra compañeros que expresaban lo mejor de nuestro pueblo, la vanguardia revolucionaria del pueblo argentino. El enemigo conocía su capacidad, sus características. Por el temor irracional que siente ante la lucha revolucionaria, porque ve a los revolucionarios como su enterrador, fue llevado a esta acción, pese a que se tomaron todos los recaudos, a que se movilizaron sectores del pueblo en la Argentina, organizaciones de masa, sindicales, comisiones de solidaridad.
Una semana después, la dictadura se decidió por la eliminación física de estos compañeros. Porque tal es su temor a cada uno de estos combatientes revolucionarios que prefieren afrontar todas las consecuencias políticas en una acción de este tipo y no tener que enfrentar a un grupo de compañeros como los que asesinaron. En esto son coherentes con la situación de nuestro país desde que se estableció la dictadura militar de Onganía. Desde entonces se produce esta forma de violencia desesperada del partido militar, que se debate para mantener el capitalismo en la Argentina. Frente al embate de las masas, ha creado la situación de un ejercicio de la violencia permanente contra el pueblo argentino.
Ante eso, nuestro pueblo se ha movilizado también violentamente. Ha aceptado el desafío y se expresa tanto en las movilizaciones del conjunto del pueblo como en la existencia y desarrollo de nuestras organizaciones. El pueblo argentino aceptó llevar la lucha al terreno planteado por el enemigo, y lo hace masivamente y de manera organizada.
Esta dinámica irreversible ha de continuar desarrollándose en el doble terreno de la lucha armada y la lucha no armada de las masas. En este proceso se forjarán y crecerán las organizaciones guerrilleras, convirtiéndose en fuerzas poderosas. Apoyado sobre esta fuerza militar revolucionaria, nuestro pueblo terminará por derribar al partido militar, destruir el injusto sistema capitalista y establecer una perspectiva de felicidad para nuestro pueblo y de independencia para nuestra patria en el socialismo.
¿Podría informar cuáles eran las características de los compañeros asesinados en Trelew?
SANTUCHO: Los compañeros pertenecían a un grupo seleccionado para salir. Eran los mejores compañeros. Al reducirse la perspectiva de sacar a todos, salen los compañeros más necesarios. De manera que esos diecinueve compañeros formaban el grupo de los más capaces, más experimentados y mejores que había en el penal.
¿Ustedes creen que la masacre es una represalia por la fuga?
SANTUCHO: Efectivamente. Es un derivado de la fuga y una expresión de la desesperación de la dictadura ante su incapacidad para controlar a los revolucionarios.
¿Qué significado tiene para el futuro de la lucha revolucionaria argentina que tres organizaciones, dos peronistas y una marxista-leninista, se hayan unido en un operativo para escapar de Rawson?
SANTUCHO: Sin duda refleja un aspecto muy importante del proceso revolucionario argentino, como es la tendencia a la unidad de las fuerzas revolucionarias. En nuestro país, la debilidad y la falta de profundidad del proceso revolucionario han caracterizado hasta ahora la lucha de liberación de nuestro pueblo. Esto se ha reflejado en alguna medida en la debilidad y fraccionamiento de las organizaciones revolucionarias. Esto ha sido una característica permanente de nuestro proceso en los últimos años. Bajo ese signo se comenzó a desarrollar la lucha armada en la Argentina, con multiplicidad de siglas, alrededor de ocho a diez, que combatían al mismo enemigo por separado.
Uno de los principios de la lucha revolucionaria es la unidad. La unidad de dirección, la unidad de organización, la centralización de las organizaciones revolucionarias. Con el desarrollo de la lucha en Argentina, se han ido dando condiciones, primero para un acercamiento y después para un estrechamiento de los lazos entre las distintas organizaciones revolucionarias que tienen ahora su expresión más elevada en esta acción de Rawson. Es importante señalar que esto ha sido un hito de la tendencia hacia la unificación de las organizaciones armadas.
Esto no es de ninguna manera casual ni circunstancial, es producto del estrechamiento de los vínculos entre nuestras organizaciones. En esto jugó un papel importante la convivencia en los penales de compañeros de distintas organizaciones, lo que ha permitido un conocimiento más amplio, una comprensión mayor de la unidad de objetivos y el comienzo de una discusión política muy rica. Ha dado, como uno de sus primeros resultados, la importante acción de Rawson. Antes se habían dado ya pasos fundamentales con la acción contra [el general Juan Carlos] Sánchez hecha por las FAR y el ERP. Ahora han sido tres organizaciones: dos peronistas y nuestra organización. Esto significa un paso más en el avance hacia la unificación.
¿Cuáles son las bases para la reunión de los revolucíonarios de las distintas organizaciones que actúan en la Argentina?
SANTUCHO: Tenemos una convergencia en los aspectos fundamentales. Todas las organizaciones armadas
tenemos el mismo objetivo: la instauración del socialismo en nuestra patria. Asimismo, hay una convergencia de todas las organizaciones en la concepción de la lucha revolucionaria en el país, es decir, se coincide también en forma completa en cuanto a que la estrategia para tomar el poder en Argentina es una estrategia de guerra revolucionaria. El socialismo y la guerra revolucionaria son las bases para la unificación de las organizaciones armadas.
En este momento existe la certeza de que ustedes dentro de un rato viajarán a Cuba.
¿Cuáles son sus proyectos futuros?
SANTUCHO: Bien, nosotros pensamos, primero que nada, saludar a los compañeros del pueblo cubano, al gobierno cubano, al compañero Fidel, a todos los compañeros revolucionarios de Cuba. Allí veremos cómo resolvemos los diversos problemas que tenemos, siempre, claro, en la perspectiva de continuar con más energías, si es posible, la lucha revolucionaria en nuestra patria.
Con respecto al pueblo chileno, queremos dejar un saludo y un agradecimiento de todos nosotros, especialmente para los centenares y miles de compañeros que salieron a la calle en ejercicio del internacionalismo proletario, con lo que hicieron posible la solución más favorable para los intereses de nuestra revolución, de la revolución argentina, que son también los intereses del pueblo revolucionario chileno, de la revolución chilena, y de la revolución latinoamericana.
Las FAR, como fuerzas armadas revolucionarias, son una organización que se ubica entre el peronismo de los Montoneros y el marxismo-leninismo del ERP. Desde ese punto de vista, ¿qué importancia le dan ustedes a la acción realizada?
OSATINSKI: Los revolucionarios acostumbramos hacer una evaluación de la correlación de fuerzas, para de ahí sacar conclusiones y marcarnos objetivos que permitan ir avanzando en nuestras estrategias para la toma del poder y la construcción del socialismo en nuestro país. La relación de fuerzas existente en nuestra sociedad marca un franco retroceso en las fuerzas enemigas, de las fuerzas del campo oligárquico-imperialista, y un franco avance de las fuerzas del pueblo.
Sin embargo, nuestro enemigo se mueve, tiene un margen de maniobra. Ese margen de maniobra no se da por contar con un apoyo político-social, se da por las debilidades del campo popular. Por eso es más concreto el planteo de la unidad. Por constituir las organizaciones armadas el germen del futuro ejército popular, por constituir las organizaciones armadas las organizaciones que con mayor claridad, en cuanto a sus objetivos políticos y en cuanto al método de lucha que emplean, los que se mostraron con mayor consecuencia, claridad y eficacia en cuanto a encontrar el camino para tomar el poder, es que esa debilidad del campo popular es la tarea fundamental de todos los revolucionarios argentinos, de todos los revolucionarios que se manejan dentro de la estrategia de la guerra popular y prolongada, de todos los revolucionarios que están participando en primera fila activamente en la lucha sin cuartel contra el enemigo de clase, en la lucha sin cuartel por denunciar y desenmascarar permanentemente al partido militar, fuerza de vanguardia dentro del campo del enemigo.
El enemigo tiene una vanguardia reconocida dentro de la clase dominante. Esa vanguardia del enemigo es el partido militar. Nosotros, por nuestra parte, estamos construyendo nuestra vanguardia, y esa tarea no es la tarea de una organización: es la tarea del conjunto de los revolucionarios. Todos los pasos que faciliten ese proceso de unidad seguramente se convertirán en un polo claro y concreto que ayudará a elevar la conciencia de esta necesidad y de esta posibilidad.
Nuestra experiencia en la fuga del penal de Rawson es muy significativa, pero un proceso de unidad no se basa únicamente en un método de lucha; esos avances de unidad tienen que tener todo un contenido ideológico, político y militar. Las dificultades que encontramos se van a ir subsanando en la medida en que todos hagamos de esta necesidad un acto consciente que facilite encontrar el método correcto para ir resolviendo las contradicciones entre nuestras organizaciones. Esa es la necesidad política del momento.
La masacre de los compañeros en Trelew es muy significativa, como siempre ha sucedido en nuestra historia, en nuestra patria y en los procesos revolucionarios de todos los pueblos del mundo; la rica sangre vertida por los mejores hijos del pueblo realmente es el abono más fértil que va marcando el camino. No es un simple derramamiento de sangre, porque está precedido por claros conceptos como los que enunció el compañero Pujadas en el aeropuerto, donde marca claramente, y sintetiza todo nuestro planteamiento hacia la unidad.
La marcha hacia la unidad es un proceso serio e irreversible, pero es un proceso complicado, complejo, donde juegan muchos factores ' factores que hacen a las características del proceso revolucionario de nuestro país, condimentado por todas las particularidades de las fuerzas políticas que se mueven en nuestro país, condimentado con la historia propia de la formación de cada una de nuestras organizaciones.
Todos estamos subordinados a los intereses de la revolución, todos intentamos ser fieles intérpretes de la clase obrera y el pueblo, pero no siempre todos sabemos acertar la mejor forma, el mejor camino. No es suficiente ser abnegado en la lucha armada; es necesario, junto a eso, y teniendo al combate como base material fundamental de la práctica permanente, ir encontrando las respuestas políticas, las respuestas organizativas, las respuestas que faciliten la extensión de la guerra. La guerra revolucionaria es contra un enemigo. Los intereses de nuestra clase obrera, intereses que se entroncan con los intereses de los trabajadores de nuestro continente, de todos los continentes de todo el mundo, pero con las particularidades propias de nuestro país. Lo primero es marcar nuestras diferencias; ése es el proceso que se está conociendo, que se está aprendiendo. Segundo, a encontrar el método de análisis y el método que nos lleve a la práctica concreta para facilitar esos objetivos. Sólo eso va a permitir avanzar y va a permitir afianzarnos en los pasos que vamos dando, recoger todos los errores y aciertos, sintetizarlos y volcarlos a hacer participar a las masas en este proceso, y junto con ellas ir encontrando y resolviendo el problema.
¿Cómo han visto ustedes la actitud del pueblo chileno durante el tiempo que han permanecido aquí?
OSATINSKY: Desde el primer instante hemos percibido la solidaridad del pueblo chileno y realmente, para nosotros, que por primera vez vivimos una situación de este tipo, ha sido emocionante. Emocionante, estimulante, sobre todo en los momentos de la masacre de Trelew. Es difícil expresar lo que uno siente en esa circunstancia. La decisión que adoptó el gobierno chileno no es una gracia particular de fulanos o menganos sino que interpretó el sentir del pueblo chileno.
Finalmente, queremos dejar un saludo combativo y fraternal, cariñoso, a todas las organizaciones que desde un primer instante nos hicieron llegar su solidaridad, como el MIR, la izquierda del Partido Socialista y la Izquierda Cristiana.
En la acción de Rawson participaron conjuntamente organizaciones peronistas como Montoneros, a la cual usted pertenece, y organizaciones no peronistas y marxista-leninistas como es el caso del ERP. ¿Se trata de una acción coyuntural para salir de la prisión o ustedes la toman como una tendencia a la unificación de las distintas organizaciones armadas que operan hoy en la Argentina?
VACA NARVAJA: Para descartar todo tipo de suspicacia en este tipo de operaciones, sobre todo teniendo en cuenta el movimiento peronista y los distintos sectores reformistas y traidores que en él están, queremos aclarar que esto no es una expresión táctica o coyuntural de las organizaciones armadas peronistas y no peronistas. El resultado de esta acción, políticamente, es un índice orientador de un camino hacia la formación de un ejército popular.
Nosotros creemos que hay una única vanguardia que va a dirigir el proceso revolucionario en Argentina, y que la formación de esa vanguardia, ese instrumento revolucionario que representa los intereses de la clase obrera, es tarea de los revolucionarios y es tarea fundamental y prioritaria de las organizaciones armadas que hoy militan en Argentina; entre ellas están las organizaciones revolucionarias no peronistas. La resolución de sus contradicciones, los métodos adecuados para llevarlos a la práctica es en este momento una de las tareas fundamentales, una de las necesidades de esta etapa del proceso revolucionario que podemos decir recién comienza.
En este contexto encuadra el que nosotros desarrollamos, y participamos activamente en la planificación y en la elaboración de esta operación. Creemos que tiene dos contenidos políticos: uno coyuntural, inmediato' que es la liberación de los prisioneros de guerra, de las distintas organizaciones revolucionarias; ése es el inmediato. El otro es mediato, y está regido por las diferencias políticas e ideológicas que en este momento nos separan. Diferencias políticas e ideológicas que son importantes y que radican en las distintas concepciones y caracterización del peronisno y del papel de Perón.
Creemos que esas diferencias que nosotros consideramos fundamentales y que se expresan en las distintas manifestaciones políticas que asumimos ante nuestro pueblo, tenemos que resolverlas como se resuelven las contradicciones en el seno del pueblo. Son contradicciones no antagónicas. Son contradicciones diferenciadas de nuestras contradicciones con nuestros enemigos. En ese contexto vamos a desarrollar nuestras tareas, nuestra acción conjunta, vamos a definir nuestra política de conjunto para superar esas contradicciones en función del proceso revolucionario y de acuerdo a las necesidades de la revolución en Argentina.
La experiencia nuestra de contacto, de convivencia, de trabajo y discusión que hemos realizado en las distintas cárceles de nuestro país, han ayudado en ese sentido. Las cárceles son, como decía Ho Chi-Minh, la primera escuela de un revolucionario. Esa es una gran verdad, porque la experiencia que Vamos a recoger, a pesar de ser corta, va a significar un salto cualitativo en el proceso revolucionario argentino. Un salto cualitativo no sólo en el aparato, no sólo en cuestiones militares, sino también en lo político o ideológico, en la medida en que nos ha permitido profundizar nuestras concepciones políticas, enriquecerlas en la confrontación de las distintas ideas y comenzar a vislumbrar la forma correcta de llegar a acuerdos sólidos.
sos son los dos aspectos que señalábamos. Uno es estratégico y el otro es táctico. Creemos que la forma correcta de superar nuestras contradicciones es llevarlas al seno de las masas. Llevarlas al pueblo, y fundamentalmente a la clase obrera. Y en ese contexto discutirlas y profundizarlas, y de allí extraer y aprender del pueblo. Es la forma en que nosotros vamos a asumir nuestras diferencias.
En lo coyuntural creemos que tenemos posiciones similares en cuanto al significado del GAN como un nuevo engaño al pueblo. Diferimos en cuanto a las perspectivas y posibilidades de salida para la clase dominante frente al GAN y diferimos fundamentalmente en la caracterización de Perón. En cambio podemos llegar a sostener, por ejemplo, un mismo programa económico, un mismo programa de reivindicaciones mínimas, con la conciencia de que nuestro pueblo lo manifiesta ya en sus movilizaciones y en sus luchas.
En el caso nuestro, de Montoneros, diferimos en la reivindicación de la candidatura de Perón. Creemos que eso sólo puede ser salvado en la práctica y en el trabajo en conjunto. Es la única manera de solucionar nuestras contradicciones. Es un trabajo arduo y complejo. Es un trabajo que no se extrae de un libro: surge de una teoría y de una práctica revolucionarias que están en desarrollo en nuestro país. En esa práctica con el pueblo podemos lograr una serie de acuerdos y la profundización de nuestra concepción.
Sin embargo, eso no sería posible si no partiéramos de un presupuesto mínimo fundamental, que es nuestra calidad de combatientes y nuestra concepción de revolucionarios. Si no hubiéramos profundizado nuestros objetivos comunes, como son lograr el socialismo, elaborar una estrategia de guerra revolucionaria, formar una vanguardia y caracterizar a nuestros enemigos, creemos que no podríamos haber logrado el nivel de discusión y de confrontación que ahora tenemos.
Por eso reivindicamos la experiencia de Rawson como uno de los hitos más importantes de nuestro proceso revolucionario. En ese sentido es que también reivindicamos los hechos de Trelew, tomamos plena conciencia de la responsabilidad que hemos asumido y de la responsabilidad que significa la entrega de diecinueve compañeros fusilados en Trelew.
¿Cuál fue la participación de Montoneros en la acción de Rawson y qué significado le atribuye usted a esa participación?
VACA NARVAJA: En primer lugar, esa operación se desarrolla con dos criterios militares. La operación en sí del rescate de prisioneros es una acción llevada a cabo, en su organización y planificación, por los tres comandos de prisioneros de guerra de las organizaciones que intervienen. La participación de Montoneros en esta operación no está impedida por ningún tipo de diferencias políticas. Se trataba de una operación que no creaba ningún tipo de expectativa falsa, sino que ofrece claramente la realidad del proceso entre las organizaciones peronistas y no peronistas.
La participación de Montoneros no se dio en forma física, como organización, por problemas de tipo material; en cambio, sí se dio en la participación activa durante la elaboración y concreción de la operación. La responsabilidad es común y similar en las tres organizaciones. Yo quería decir, además, que pensamos que la unificación de las organizaciones armadas argentinas es el único camino que deben recorrer las distintas fuerzas revolucionarias de la Argentina.
Anteriormente hablamos del problema de la unidad y de las características que esa unidad asumía en la Argentina en función de las diferencias políticas e ideológicas entre las organizaciones armadas peronistas y no peronistas. Nosotros hemos realizado una primera experiencia de unidad entre las organizaciones armadas peronistas. Nos dejó una serie de enseñanzas en cuanto a la necesidad de asumir frente a nuestro pueblo la responsabilidad que tenemos como embriones de una futura vanguardia revolucionaria. En ese sentido creo que es nuestro propio pueblo el que más claramente se manifestó y se expresó en esa necesidad de difusión de las organizaciones armadas.
Con los compañeros de las organizaciones armadas no peronistas se da un proceso más complejo, porque nuestras diferencias son más grandes, pero no se pueden dar desconectadas de ese proceso de difusión entre las organizaciones peronistas. Creemos que la unión entre las organizaciones armadas peronistas es más inmediata. Es más fácil recorrer con ellas un camino más corto porque nuestras diferencias son pequeñas, son menores; en cambio, nuestras diferencias con los compañeros del ERP son de mayor importancia política, pero creemos que en estos momentos ignorar estas diferencias, ignorar darse una política de conjunto con los compañeros del ERP para solucionar esas contradicciones es un error político, un tremendo error político.
Es en función de eso que nuestra organización se va a abocar a la tarea de encontrar esa metodología de avance, de encontrar esa metodología correcta para superar nuestras propias contradicciones.
Quiero recalcar, además, que la sangre derramada de los compañeros de Trelew tiene toda la profundidad necesaria para que tomemos una real conciencia de este tipo de problemas. El recibimiento del pueblo chileno a las tres organizaciones revolucionarias, expresado en cada uno de los compañeros en la consigna de "ERP, FAR, Montoneros son nuestros compañeros", también nos muestra con claridad cuál es el sentir de los distintos pueblos que luchan por la liberación de sus patrias.
En ese sentido, nosotros asumimos nuestra responsabilidad como organización y nos criticamos como organización. En el caso de Montoneros, criticamos la existencia de distintas expresiones sectarias en nuestra organización. Las asumimos como limitación, como producto de todos los procesos revolucionarios; esto es algo que no se puede olvidar, es un hecho objetivo que lo palpamos y lo visualizamos.
Personalmente en mi caso creo haber tenido a veces actitudes de tipo sectario, pero creemos que es nuestra práctica y nuestra conexión con nuestro pueblo la que nos va a impulsar a superar todas estas limitaciones que todavía arrastramos.
En esa práctica las organizaciones revolucionarias se van construyendo, se van haciendo. Creo que las expresiones de los compañeros de Trelew antes de la masacre son un verdadero testamento político para el pueblo argentino y las organizaciones revolucionarias. Las palabras del compañero Pujadas, de Montoneros, que han sido difundidas públicamente, son lo suficientemente claras sobre el clima que se vivía en la cárcel de Trelew.
Como organización Montoneros, quiero en este momento aprovechar para saludar la extraordinaria acogida del pueblo chileno a nuestras organizaciones revolucionarias. Quiero destacar que desde el primer día que nosotros pusimos pie en suelo chileno se hicieron movilizaciones populares organizadas por los sectores de vanguardia del pueblo chileno, como el MIR, la izquierda del partido Socialista, la Izquierda Cristiana. Quiero destacar también que la solidaridad del pueblo chileno para con los compañeros caídos nos ha hecho mucho bien, nos ha acompañado en todo momento en nuestro dolor y nos ha hecho compartir nuestro dolor junto con ellos.
Revista Punto Final, Chile.
Mario Roberto Santucho
DIEZ AÑOS DE LUCHAS Y EXPERIENCIAS
________________________________________
Redactado: Julio de 1976.
Publicación primera: PRT, Argentina, 1976.
El 28 de junio de 1966 el Partido Militar dio por tierra con el gobierno radical de Illia. Se trataba de un golpe preventivo para matar en su cuna fuerzas revolucionarias en gestación, detener la movilización de masas que había logrado gran amplitud, "ordenar al país" y encontrar una vía de estabilización y desarrollo capitalista. Onganía anunció una Dictadura Militar de 10 años para lograr esos objetivos. En el campo del pueblo, sectores de la clase obrera y de la intelectualidad revolucionaria, incipientemente organizados en el curso de las grandes huelgas del '64, '65 y '66, conscientes de la imposibilidad de lograr justicia y soluciones por la vía legal e influidos por el éxito de la revolución cubana, decidieron afrontar el desafío militar y empuñar las armas guerrilleras para encabezar la resistencia popular. Los revolucionarios se contaban por decenas, estaban prácticamente desarmados y enfrentaban a un enemigo unido, confiado y ampliamente apoyado por la burguesía, la burocracia sindical y el imperialismo, pero tenían fe en su justa causa y soñaban en conmover a la masa del pueblo para desarrollar hasta la victoria, la guerra revolucionaria ñor la liberación nacional y el socialismo.
Ya han transcurrido los 10 años que calculó la alta oficialidad del Ejército Opresor y al hacer un necesario e instructivo balance salta a la vista inmediatamente el total fracaso de los planes militares y el notable éxito de las fuerzas guerrilleras. La situación económica lejos de estabilizarse y mejorar ha sufrido un notable deterioro; han nacido y se han desarrollado importantes fuerzas revolucionarias políticas y militares; el ejército contrarrevolucionario ya no es más el arbitro todopoderoso e imbatible de la política nacional. Y lo que es más importante de todo, en el terreno político el Partido Militar se ha desenmascarado como bárbaro, pérfido y cínico defensor de los intereses antinacionales y antipopulares del gran capital, mientras la guerrilla ha surgido como fiel defensora de los intereses obreros y populares y se presenta ante los ojos de las masas como genuina esperanza de un profundo cambio revolucionario que solucione los problemas populares. Este desarrollo político que ha llevado a una profunda polarización, que "ha conmovido a la masa del pueblo" es el mas grande triunfo de los revolucionarios, la mas grande conquista de estos 10 anos de lucha, que al atraer hacia nuestra justa causa importantes sectores obreros y populares, centenares de miles de hombres y mujeres trabajadores, proporciona al ideal antiimperialista y socialista recursos inagotables que hacen seguro su triunfo.
NO HAY AVANCE SIN SACRIFICIOS
Pero los profundos cambios que registra la realidad nacional no provienen de una evolución lineal e incruenta. Como todo proceso revolucionario se viene desarrollando en espiral, con avances y retrocesos, en tendencia siempre ascendente, y a costa de sensibles pérdidas. Como dijo Mao Tsé-tung, "luchar, fracasar, volver a luchar, volver a fracasar, volver a luchar hasta la victoria", es una ley de la lucha revolucionaria. En la guerra de nuestra primera independencia los ejércitos patriotas intentaron avanzar dos veces por Bolivia hacia Perú, hasta descubrir el triunfal camino de Chile; Bolívar a su vez fue, 4 veces vencido en Venezuela y 4 veces se exilió, hasta encontrar en su quinto intento el camino de la victoria definitiva. Así ocurre y ocurrirá en nuestra guerra revolucionaria. Cada paso adelante ha sido conquistado atravesando pruebas y errores, sufriendo dolorosas pérdidas. Pero la correcta línea de nuestro Partido, la persistente combatividad, la experiencia adquirida y el ejemplo heroico de los gloriosos compañeros caídos ha generado una reproducción y desarrollo cuantitativo y cualitativo incesantes de los militantes y cuadros revolucionarios. Un claro ejemplo lo tenemos en nuestro aparato de propaganda: en la época de la dictadura de Lanusse El Combatiente salía quincenal y Estrella Roja mensual, impresos ambos a mimeógrafo. Entre febrero y abril de 1972 nos cayó todo e] pequeño aparato de propaganda y 5 compañeros, a mediados de año se logró publicar algunos números, pero recién se normalizó con la misma periodicidad a fines de 1972.
En junio de 1973 coincidente con la apertura de la legalidad, comenzaron a aparecer El Combatiente semanal y Estrella Roja quincenal. Ilegalizados en septiembre de 1973, ambos periódicos continuaron saliendo clandestinamente. En enero de 1975 nos cayó nuevamente imprenta y distribución con 10 compañeros, y en sólo dos semanas reaparecieron los dos periódicos. Ahora nos cayó nuevamente el local donde se imprimían y dos miembros de la redacción, y nuevamente nos llevó sólo dos semanas tener los periódicos en la calle, con el agregado de que hoy contamos con mayor número de compañeros especializados.
HAN PERDIDO LA BATALLA POLÍTICA
En 1966 la Dictadura Militar de Onganía, en 1976 la Dictadura Militar de Videla. Sin embargo, la situación es completamente diferente. Las decenas de revolucionarios que en 1966 se decidieron a iniciar la lucha armada, propósito que recién lograron concretar en 1970, son ahora miles, organizados, experimentados, templados y más decididos que nunca a triunfar, dueños de una gloriosa tradición, dispuestos a realizar los sacrificios necesarios y a dar la vida por la hermosa causa de la independencia y el socialismo. Y este enorme crecimiento cuantitativo y cualitativo de la vanguardia revolucionaria argentina se nutre del despertar político y de la combatividad de todo el pueblo que va convirtiendo la gesta revolucionaria en un proceso de masas.
El Partido Militar en cambio ha sufrido un gran deterioro y se encuentra muy lejos de aquel apoyo que recibió en 1966, prácticamente unánime en el campo burgués v con favorables expectativas en la masa popular. Con su bárbara política de terror se ganó el odio de la mayoría del pueblo, se distanció de posibles aliados y se desenmascaró internacionalmente. Por ello es que podemos afirmar con seguridad, y objetividad que el enemigo ha perdido la batalla política.
El caso de Tucumán es típico. El 9 de julio de 1966 decenas de miles de tucumanos, muchos de ellos trasladándose a pie desde el interior, recibieron con entusiasmo v esperanza la visita de Onganía. Tiempo después, al nacer la heroica Compañía de Monte Ramón R. Jiménez algunas decenas de combatientes, el ejército opresor perpetró un gran operativo para aniquilarla en pocos meses. Ya transcurrió un año y cinco meses de iniciado ese operativo, y si bien han dificultado el desarrollo de nuestra unidad (que no se concretó aún, más que nada por falta de experiencia y conocimientos militares de nuestra parte), no han logrado aniquilarla; por el contrario siguen enviando más refuerzos, han triplicados sus fuerzas iniciales (de 5.000 a 15.000) y con su ocupación militar de la provincia, con sus crímenes y atropellos, han despenado un profundo odio en el grueso de la población, sentimiento hoy oculto bajo el peso del terror, que se convertirá en poderosa fuerza material cuando en base a la experiencia acumulada y mejorando nuestra preparación militar logremos un eficiente empleo de la fuerza guerrillera.
PERSISTIR Y VENCER
La locura asesina del enemigo causa profundas heridas en nuestras filas. Caen compañeros muy valiosos, caen familiares que nada tiene que ver, caen activistas o simples sospechosos. Ante ello alguno que otro compañero vacila y teme. Pero la absoluta mayoría, unida como un solo hombre se yergue decidida a persistir y vencer, cualquiera sean los obstáculo? y los sufrimientos. Esa elevada moral es nuestra principal arma, ella conmueve y moverá a millones de argentinos por el ancho camino de ¡a guerra revolucionaria. Y en este momento de reflujo de las masas, mientras despliegan sin cesar su aguerrida resistencia guerrillera, las fuerzas revolucionarias podrán analizar serenamente las experiencias, "hacer un alto en el camino", reagrupar, reorganizar y consolidar el potencial revolucionario para estar en condiciones de aportar vigorosa y organizadamente para la máxima extensión y potencia del próximo auge obrero-popular. Asi, concentrados en los frentes, recibiendo el formidable estimulo de las masas, con las unidades guerrilleras activas, perseverando con garra y tesón en las distintas actividades revolucionarias, el PRT, el ERP y las demás fuerzas revolucionarias argentinas, continuaremos ascendiendo sin pausa por el abrupto y glorioso sendero que nos conduce a la tan ansiada liberación nacional y social de nuestra patria y de nuestro pueblo.