Conflicto del Beagle
Se conoce como Conflicto del Beagle al desacuerdo sobre la soberanía de las islas ubicadas al sur del Canal Beagle y sus espacios marítimos adyacentes, protagonizado por la República Argentina y la República de Chile.
El conflicto se centró en la disputa por la posesión de las islas e islotes ubicados en el llamado "martillo", un polígono definido en el Compromiso de Arbitraje de 1971 en el que se hallaban ubicadas las islas Picton, Nueva, Lennox, Gratil, Augusto, Snipe, Becasses, Gable e islotes adyacentes.
Los primeros antecedentes del conflicto datan de 1888, siete años después de la firma del Tratado de Límites, cuando aparece el primer mapa argentino en el que aparecen las islas en cuestión bajo soberanía argentina. A pesar del pequeño tamaño de las islas, su valor estratégico entre los océanos Atlántico y Pacífico originó un largo conflicto entre ambos estados sudamericanos durante gran parte del siglo XX.
El año 1971 ambos países acordaron en el Compromiso de Arbitraje definir un polígono (el "martillo"

y someter la soberanía de las islas ubicadas en el a la sentencia de un Tribunal Arbitral que debía dar a conocer su decisión a la Reina Isabel II de Inglaterra. El Tribunal Arbitral dictó una sentencia, conocida como Laudo Arbitral de 1977, que otorgaba aguas navegables en el Canal Beagle a ambos países y la mayor parte de las islas y de los derechos oceánicos a Chile.
El régimen argentino rechazó el fallo, considerándolo "insubsanablemente nulo", extendió el conflicto a toda la región hasta el Cabo de Hornos, es decir las islas Evout, Barnevelt, Freycinet, Terhalten, Sesambre, Deceit y la parte oriental de las islas Wollaston, Herschel y de Hornos y amenazó con la guerra. El conflicto llegó a su punto culminante el día 22 de diciembre cuando las Fuerzas Armadas de la Argentina se disponían a ocupar las islas en disputa por la fuerza.
El conflicto, tras más de dos tercios de siglo de disputa, se solucionó finalmente en 1984 cuando el gobierno argentino, tras una consulta popular, aceptó la propuesta de la Santa Sede que reconoce la frontera trazada por el Laudo Arbitral en el Canal Beagle, otorgó las islas en la mitad norte del canal a Argentina y las islas en la mitad sur y al sur del canal a Chile y otorga derechos de navegación a ambos países en casi toda la zona. Asimismo concedió a Argentina la mayor parte del territorio marino en disputa.
Antecedentes
Durante el dominio español, la resistencia indígena y las duras condiciones climáticas dificultaron los intentos de establecerse en la zona de la Patagonia y la Araucanía, con la excepción de Valdivia, Chiloé y los Establecimientos Patagónicos sobre el Atlántico. Tras el intento fallido de fundar Puerto del Hambre en 1584, en las costas del Estrecho de Magallanes, la Corona española desistió de nuevos intentos poblacionales en la región.
Tras la creación de los estados independientes en América del Sur, el establecimiento de límites entre éstos se definió usando las fronteras de las antiguas jurisdicciones coloniales aplicando el principio del Uti Possidetis, es decir se mantendrían las juridicciones coloniales. La Cordillera de los Andes, límite natural entre las zonas más habitadas de Chile y de la Argentina, evitó grandes discusiones sobre el establecimiento oficial de una frontera. Pero, cuando las zonas pobladas comenzaron a expandirse, a cada lado de la frontera se entendían los documentos históricos sobre la región patagónica de manera diferente. Debe notarse que estos derechos derivados de la época colonial eran de jure y la soberanía de ninguno de las dos estados fue ejercida efectivamente en esas latitudes del continente, que eran considerados res nullius por otros países y se hallaban bajo control de pueblos indígenas no sometidos al control de ambos estados.
La Constitución de Chile fijó desde 1822 el límite sur
El abrazo de Maipú entre los próceres de la independencia José de San Martín y Bernardo O'Higgins después de derrotar a los realistas en la Batalla de Maipú. Ambas naciones comparten lazos familiares, cultura, lengua, religión, historia y modos de vida.
Estos límites se repiten en las constituciones de 1823, 1828 y 1833.
A partir de 1830 Chile logró dejar atrás la anarquía que siguió a las luchas por la independencia y desde los años 1840, comenzó a otorgar patentes para la utilización del Estrecho de Magallanes. En consonancia con esa política, fundó los asentamientos de Fuerte Bulnes, el 21 de septiembre de 1843 y Punta Arenas en 1848, creando un polo de desarrollo y sirviendo a la navegación a vapor que comenzaba a usar el Estrecho de Magallanes como una mejor alternativa al paso de Drake usada hasta entonces por la navegación a vela.
La posesión del Estrecho de Magallanes no solo interesaba a Chile y Argentina sino también a las potencias europeas y a los Estados Unidos Los casos de las Islas Malvinas (1833), la zona del Canal de Panamá (1903), Gibraltar (1713), el Estrecho de Malaca Singapur (1819), todos ocupados puntualmente y a cualquier costo por Estados Unidos y el Reino Unido, demuestran el deseo de las potencias de controlar los pasos más importantes de navegación.
Dado que en el siglo 19 toda la cultura y casi todo el comercio chileno se orientaba a Europa, era para Chile de primordial importancia un acceso directo al oceáno Atlántico.
En 1895 se asentaron los primeros chilenos en las islas al sur del canal Beagle, como pescadores, ovejeros o buscadores de oro. A partir de entonces Chile ejerció diferentes actos de soberanía sobre las islas.
La carencia de un gobierno nacional hasta 1853 y las guerras contra Brasil y después contra Paraguay impidieron la ejecución de actos concretos de soberanía argentina el la región sur. El 10 de junio de 1829 el gobernador de Buenos Aires creó la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas, con sede en la Isla Soledad y con juridicción teórica sobre las islas adyacentes al Cabo de Hornos. Sin embargo, su accionar se limitó a las Malvinas y a la Isla de los Estados y en 1833 las Malvinas fueron tomadas por la fuerza y dominadas desde entonces por el Reino Unido.
El gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas protestó en diciembre 1847 por el texto de la constitución de Chile de 1833 y reclamó por la posesión sobre el Estrecho de Magallanes. De acuerdo con su posición histórica que afirmaba que la Patagonia era parte integrante de la región de Cuyo, la constitución de la Provincia de Mendoza de 1854, consideró también al Cabo de Hornos como su límite austral, pero este reclamo fue nacionalizado por la ley nacional Nº 28 del 17 de octubre de 1862 que federalizó los territorios pampeanos y patagónicos.
En Tierra del Fuego, Ushuaia fue fundada por el gobierno argentino el 12 de octubre de 1884, cerca del lugar donde existía una misión anglicana dirigida por el ciudadano inglés (luego nacionalizado argentino) Thomas Bridges desde 1869.
La interpretación inicial del Tratado de 1881
El tratado de 1881 fue objeto de debate en ambos países en los años posteriores a su aprobación por la demarcación de la frontera a lo largo de la Cordillera de los Andes. Aunque el tratado sufrió algunas modificaciones en los años posteriores, el status de las islas del Beagle no fue sometido a cambio alguno.
Estudios sobre el tema coinciden en señalar que la interpretación inicial del Tratado de Límites de 1881 tanto en Chile como en Argentina coincidía en otorgar las islas Picton, Nueva y Lennox a Chile. (Ver Karl Hernekamp, pág.13; Annegret I. Haffa, pág.96 y Andrea Wagner, pág.106 en sus obras citadas en la referencia.). Hasta 1888 la cartografía chilena, argentina y de otros países señalan las islas al sur de la Tierra del Fuego bajo soberanía chilena y en ninguno de los mapas aparece el meridiano del Cabo de Hornos como límite entre Chile y Argentina.
Los mapas argentinos muestran coincidencia hasta 1888 (y algunos hasta mucho tiempo después) en otorgar a Chile las islas al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego. Otras acciones u omisiones del estado argentino que sustentan la posición chilena pueden ser vistas en la página Web argentina "Monografías"
Uno de los testimonios que sustentan la posición chilena es la del representante argentino para la delimitación de la frontera con Chile, Don Francisco P. Moreno, quien en un memorandum al Ministro Plenipotenciario de Gran Bretaña en Buenos Aires prevenía a su país del reclamar las islas
La opinión del representante argentino, un perito en la materia, en la comisión que debía fijar los límites con Chile no fue escuchada por los gobiernos de Argentina.
Desde 1888 algunos mapas argentinos comenzaron a incluir parte de estos territorios en su soberanía. En publicaciones de 1894 ya se evidencian reclamaciones argentinas principalmente sobre Picton y Nueva. En los años posteriores a la firma del tratado, fueron encontrados yacimientos de oro en las islas al oriente de Navarino lo que reavivó el interés de ambos países para la extracción de recursos desde aquellos territorios.
Otro punto importante sobre este tratado es la posesión del Canal Beagle: en Chile, algunas interpretaciones del texto "... hasta tocar con el canal Beagle ..." determinaban que el límite era la costa y la totalidad del canal sería chilena. Si este fuera el caso la Argentina tendría una costa seca, es decir tendría costa, pero no acceso al mar. Esta interpretación fue dejada de lado y ya en la consulta a la Corte Arbitral Chile pidió sólo las islas interiores del canal que estaban en la parte sur del Canal Beagle.
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Los intentos de solución y los incidentes
El 28 de junio de 1915 se firmó un protocolo en Buenos Aires para solicitar los servicios de la corona británica en base al Tratado General de Arbitraje de 1902 en la solución del diferendo de Beagle, sin embargo, el protocolo no fue ratificado.
El 2 de febrero de 1933 se intentó facilitar la ratificación del acuerdo anterior mediante el compromiso de Cruchaga Tocornal y Saavedra Lamas, pero no se tuvo éxito.
El 4 de Mayo de 1938, en el protocolo de Gutierréz y Castillo se buscó como árbitro al fiscal general de los Estados Unidos de América pero tampoco fructificó.
En 1948 Chile propuso someter a una sentencia de tribunal las islas Picton y Nueva, pero la oferta fue rechazada por la Argentina porque no incluía la isla Lennox.
Con el paso del tiempo, con las mejoras en la navegación y en la capacidad de ambos países de ejercer su soberanía en los territorios y mares que consideraban propios, aumentaron los incidentes.
En 1944, algunos sectores de la sociedad argentina, obnubilados por las victorias pírricas del fascismo europeo, fraguaron planes de invasión a Chile que fueron abortados, pero minaron las confianzas necesarias para la firma de tratados.[2]
En 1949 el desastre del dragaminas argentino "Fournier" en el que murió toda su tripulación cerca de isla Dawson[3] complicó las relaciones entre ambos países.
En 1953, fue fundada la base naval Puerto Williams en la isla Navarino convirtiéndose en el poblado más austral del mundo.
En 1958 ocurrió el incidente del Islote Snipe[4] que tensó nuevamente las relaciones entre los países.
Tras los incidentes en Laguna del Desierto, en Santiago de Chile se produjeron violentas manifestaciones anti-argentinas, hubo tensión en la frontera y un avión chileno realizó el 3 de diciembre un vuelo rasante sobre el crucero ARA La Argentina cerca de Puerto Williams.[5]
En 1967 ocurrió el incidente de la "Torpedera Quidora" de la Armada de Chile, a la que se le disparó desde Ushuaia y desde aviones argentinos.
Rumbo al arbitraje
Tras el incidente del islote Snipe, los gobiernos de la Argentina y Chile intentaron realizar acercamientos para poder solucionar los problemas derivados además del conflicto sobre la región de del alto Palena. El 2 de febrero de 1959, el presidente argentino Arturo Frondizi aterrizó en el Aeropuerto Los Cerrillos y firmó junto a su homólogo chileno Jorge Alessandri una declaración conocida como Declaración de Los Cerrillos en la que ambos mandatarios se comprometían a "entrar de inmediato en negociaciones encaminadas a encontrar las fórmulas arbitrales adecuadas, que permitan resolver los diferendos existentes".
El 22 de marzo de 1960 Frondizi y Alessandri firmaron en Santiago de Chile la Declaración Conjunta sobre Arbitraje. Los dos presidentes habían acordado someter al arbitraje de la reina Isabel II de Gran Bretaña (o en su defecto del presidente de Suiza) la disputa limítrofe en la zona de Río Encuentro y valles de Palena y California, mientras que la disputa del Beagle sería sometida ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
El 12 de junio de 1960 el canciller argentino y el embajador chileno en Buenos Aires firmaron los acuerdos conocidos como los Pactos del Sesenta:
* a) Arbitraje en la región del río Encuentro - Palena ante la reina de Gran Bretaña.
* b) Arbitraje de la Corte Internacional de La Haya en la cuestión de las islas Nueva, Picton y otras.
* c) Se reconocía como chilena a la isla Lennox y los islotes adyacentes a ella.
* d) El canal Beagle sería dividido por la línea media "con las inflexiones necesarias para que ambos países queden con aguas propias navegables en toda la extensión de la parte así dividida".
* d) Acta Adicional al Protocolo del 16 de abril de 1941 sobre revisión, reposición y densificación de hitos, que sometía al arbitraje británico cualquier cuestión sobre los hitos.
* e) Convenio de navegación sin prácticos para el paso inocente de barcos de guerra argentinos en los canales fueguinos entre el canal Beagle y el estrecho de Magallanes o a través del canal Murray entre el Beagle y el pasaje Drake.[6]
Este texto generó suspicacias a ambos lados de los Andes. Mientras en Chile se consideraba una usurpación el ceder los islotes Becasses (ubicados en la entrada del canal), las autoridades argentinas no estuvieron de acuerdo con la renuncia sobre Lennox y además preferían buscar una solución bilateral y no recurrir a un arbitraje. El Senado chileno rechazó el convenio sobre navegación. Ante la falta de apoyo de los pactos en ambas naciones, el presidente chileno Eduardo Frei Montalva retiró su discusión del Congreso en 1965.
A pesar del rechazo al pacto, la idea del arbitraje se concretó. En 1964 ambos gobiernos aceptaron someter la diferencia limítrofe al Tribunal de La Haya, y al año siguiente, ambos mandatarios participaron en una cumbre en la ciudad de Mendoza destinada a buscar una solución definitiva en cuanto a las fronteras. Sin embargo los avances en esta gestión se verían abortados tanto por los nacionalismos exacerbados (provenientes principalmente desde las Fuerzas Armadas de ambos países), las diversas violaciones a los acuerdos limítrofes por barcos en las costas del Beagle, el conflicto en Laguna del Desierto, el derrocamiento de Arturo Umberto Illia en 1966 y la resolución pendiente del arbitraje en Palena.
Contrario a lo que habían convenido en 1964, el gobierno chileno decidió invocar al arbitraje ante el monarca británico. El canciller chileno Gabriel Valdés le comunicó la decisión de utilizar este método, de acuerdo a lo estipulado en los Pactos de Mayo de 1902, al embajador argentino el 11 de diciembre de 1967. Al día siguiente, se realizó lo mismo con el canciller británico George Brown. El canciller argentino Nicanor Costa Méndez cuestionó de inmediato el proceder del gobierno chileno y se negó a participar del arbitraje.
El Laudo Arbitral de 1977
En 1970 Chile y Argentina aceptaron someter el diferendo al arbitraje de del Reino Unido con la condición de que fuera un tribunal arbitral compuesto por cinco peritos internacionales, nombrados por Chile y Argentina, quienes plantearan una propuesta a la monarca, la que finalmente aprobaría o rechazaría dicha propuesta de arbitraje, sin modificarla. El 22 de julio de 1971 los gobernantes Salvador Allende y Alejandro Agustín Lanusse firmaron el Compromiso de Arbitraje entre Chile y Argentina: Solicitud de Laudo Arbitral, en la Salta.
La sentencia, llamada Laudo Arbitral de 1977, es el resultado de un exhaustivo análisis por parte del tribunal arbitral de los derechos jurídicos de ambos países sobre la zona en conflicto en el marco del derecho internacional y de los tratados vigentes. Para ello ambos países pudieron presentar toda la argumentación y los documentos que según su interpretación aseguraban sus derechos sobre la zona y luego defender ante los jueces sus respectivas tésis.
Su preparación y realización se llevó a cabo consensuadamente por ambos países, con la expresa condición argentina de descartar cualquier ventaja para la posición chilena como consecuencia del litigio argentino-británico por las Islas Malvinas. Su cumplimiento era obligatorio y estaba confiado al honor de las naciones.
El Laudo Arbitral fue dado a conocer por la Reina Isabel II de Inglaterra el 2 de mayo de 1977 y, aquí en forma resumida, dictaminó que:
1. Las islas Picton, Nueva y Lennox así como los islotes adyacentes pertenecen a Chile.
2. Al dar el Tratado Límites de 1881 a Argentina una costa en el Canal Beagle, automáticamente el derecho internacional le concedía derechos marítimos sobre el canal, descartando la teoría de la costa seca. Conforme a lo anterior el tribunal trazó el límite al interior del canal de tal manera que ambos tuviesen libre navegación a sus puertos en el canal. En particular, dentro del canal, el islote Snipe fue otorgado a Chile y la isla Gable y las islas Becasse fueron otorgadas a Argentina.
3. El límite marítimo era la línea de puntos equidistantes a las costas chilenas y argentinas más cercanas. (Aproximadamente una línea desde la salida oriental del Canal Beagle en dirección sureste)
Chile aceptó la sentencia, y la convirtió en ley chilena: promulgó los decretos de Lineas de Bases y nombró alcaldes de mar.
Argentina declaró nula la sentencia, según su declaración, por deformación de las tesis argentinas, por abuso de las prerrogativas de la corte, por contradicciones lógicas, por errores de interpretación, por errores geográficos e históricos y por parcialidad. También se le consideró ilegal dentro de la legislación argentina por haber sido solicitado por un gobierno de facto, por que la solicitud no había sido aprobada por el congreso[7] y por haber sido elaborado por la Reina Isabel II (textual: S.M. Isabel II nombró un consejo para que la asesorase)[8]
Conforme a lo previsto en el compromiso, el tribunal arbitral se autodisolvió tras comunicar su sentencia a las partes y constatar que se había cumplido su sentencia: todas las islas en disputa se encontraban bajo soberanía de facto del respectivo país al cual se le habían otorgado.
1978, el año de las negociaciones directas
A partir de ese momento la Argentina intensificó la presión militar sobre Chile.(Véase de Argentina del 20 de diciembre de 1998)
* En octubre de 1978 los presidentes de la Argentina y de Bolivia ratificaron su solidaridad mediante un comunicado que unía el pedido de Bolivia de salida al mar (que perdió después de Guerra del Pacífico) con la cuestión de la soberanía argentina en el Atlántico Sur, incluyendo a Malvinas y el Beagle.
* Las fuerzas armadas argentinas elaboraron el "Operativo Soberanía" para "cortar" Chile en varias partes por medio de una invasión. Para prepararse realizaron maniobras militares y simulacros de guerra a lo largo de la frontera.(... El plan secreto se llamó Operativo Soberanía ...)
* A su vez la Armada Argentina preparó en detalle las órdenes a cumplir una vez que se tomara posesión de las islas militarmente. (Instrucciones Políticas Particulares para la Zona Austral para la Etapa Posterior a la Ejecución de Actos de Soberanía en las Islas en Litigio)
* La gendarmería argentina cerró varias veces la frontera con Chile, un paso considerado como anterior a la guerra. La Argentina impidió el libre tráfico de productos entre Chile y Brasil. (Véase [[1]])
* Los medios de comunicación argentinos difundieron continuamente una visión belicista del problema.
* El embajador de Chile ante la OEA da a conocer la expulsión de más de 4000 chilenos residentes en Argentina.(Ver Fabio Vio Valdivieso, pág. 111).
* El presidente argentino, Jorge Rafael Videla, durante el encuentro de Puerto Montt, amenazó con la guerra si Chile no cambiaba su posición en las negociaciones : "las negociaciones directas constituyen la única vía pacífica para solucionar el conflicto" (Véase "Cuestión del Beagle. Negociación directa o diálogo de armas" de Gral. de Div. (R) Juan E. Gugliamelli en Revista "Estrategia" de Buenos Aires, 49/50 en.-fe 1978)
El gobierno argentino realizó los preparativos públicamente con gran profusión de noticias:
* El almirante Massera realizó una "vigilia de armas" en Ushuaia, una costumbre medieval de tono místico.
* Los envios de tropas fueron acompañados de gran algarabía, gritos y coros.[9]
* Cantantes populares concurrieron a los cuarteles para actuar y entretener a la tropa.
* Se realizaron ejercicios de oscurecimiento, también en ciudades que difícilmente podían ser atacadas.
* La sucesión de maniobras militares en 1978 fueron difundidas y comentadas ampliamente por la prensa.
* Se recurrió a los más bajos instintos para motivar a los soldados:
o Deseos de un oficial del ejército argentino: "Comeremos sus gallinas y violaremos a sus mujeres".[10]
o “En seis horas estamos en Santiago, tomando champaña en La Moneda y después vamos a orinar a Valparaíso” (Luciano Benjamín Menéndez,)[11]
El informe Rattennach criticaría posteriormente la actitud belicosa del gobierno argentino durante la primera fase de la guerra de las malvinas. El presidente de ese gobierno era Leopoldo Fortunato Galtieri comandante de cuerpo del ejército argentino durante la fase caliente del Conflicto del Beagle que ordenó inconsultamente el cierre de la frontera chilena.[12]
En gobierno chileno, consciente del peligro de guerra, de sus funestas consecuencias y de que en ella no había nada que ganar, pues ya ocupaba las islas de hecho, preparó la defensa del país manteniendo a la prensa y a la población alejada de esos temas en lo posible.[13] En una guerra Chile nada obtendría pero si podía perder. Sabía que en caso de una derrota (parcial o completa) debería transar con su contraparte argentina y en ese caso una opinión pública demasiado optimista o delirante impediría la flexibilidad (es decir, las concesiones) necesarias .[14]
La marina de guerra se preparó durante todo el año 1978 (ver libro "La escuadra en acción"

, pero no fue publicitado, sino más bien estuvo velado al público y sólo era conocido a las personas e instituciones que estaban involucradas.
La verticalidad del mando dentro de las fuerzas armadas chilenas hacía imposible que algún general o almirante hiciera alardes de valentía o coraje o presentase exigencias diferentes a las del gobierno frente a los periodistas para obtener ventajas políticas. En ese caso se transformaría en un concurrente para Pinochet lo que no era deseado dentro de las fuerzas armadas.
Pinochet preveía una guerra larga y de desgaste:[15] "una guerra de montonera, matando todos los días, fusilando gente, tanto por parte de los argentinos como por nuestra parte, y al final, por cansancio, se habría llegado a la paz".
El Tratado de Paz y Amistad de noviembre de 1984
El Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile de 1984 dio solución definitiva a todos los problemas límitrofes al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego.
El tratado incluye la delimitación marítima, un procedimiento para la solución de controversias, estipula derechos de navegación y precisa los límites en el Estrecho de Magallanes. En cada uno de estos puntos reafirma también los derechos de ambos países en la Antártida y exhorta a ambos pueblos a seguir el camino de la paz y la cooperación.
Chile obtuvo el reconocimiento por parte de Argentina de la soberanía chilena sobre todas las islas al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego, excepto las argentinas al lado norte del canal, a cambio de la entrega por parte de Chile de la mayor parte de los derechos marinos que tales islas otorgan según el derecho internacional.
Además ambos países intercambiaron derechos de navegación en la zona y Argentina renunció a sus aspiraciones en el Estrecho de Magallanes
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=d9dEbvS-fxY&feature=related
Michelle Bachelet (Presidenta de Chile) y Cristina Fernández de Kirchner (Presidenta de Argentina) en 2008, colocando un monolito en la frontera entre ambos países, recordando la mediación del Papa Juan Pablo II en 1978, que detuvo la guerra entre los dos países por un disputa fronteriza en el Canal de Beagle.