La autopsia de la eliminación de Rafael Nadal en octavos de final de Roland Garros podrá constar de temas y subtemas para encontrar una explicación satisfactoria a su temprana salida del Grand Slam y el sabor inconcluso de una gesta que ya no será. Como sucede en estos casos, el vencedor, Robin Soderling, podría quedar relegado a un papel de reparto en esta historia, lo cual sería un error. Rafa Nadal fue derrotado por un especialista en ?carpeta-indoor?, con tres títulos y seis finales en campeonatos donde nunca da el sol. Soderling pudo jugar de la manera adecuada como para sacar a Nadal de su eje, con tiros muy abiertos sobre su derecha, con poca altura y con definiciones de no más de tres pelotas. Puntos cortos, evitar un choque de alta demanda física, no permitir el control de los tiros, ese fue el texto del manual para ganarle a Rafa Nadal. Una sagrada escritura que Robin Soderling se animó a leer y corporizar. Un jugador con herramientas aptas para otro tipo de canchas pudo derrotar al rey del clay. Su victoria contra Nadal en París hizo recordar aquel partido de la Copa Davis que David Nalbandian pudo resolver bien contra Soderling en el Parque Roca con un 9-7 en el quinto set.
Algunas de las estadísticas favorecieron a Nadal, en un partido que duró 3 horas 50 minutos, pero el sueco Soderling metió casi doble de tiros ganadores (61 contra 33), lo que demuestra que pudo plantearle un choque sin mucho intercambio contra el español. El tenis de la constante revolución tecnológica presenta este tipo de novedades. La combinación de raquetas más livianas y potentes con pelotas que pueden adaptarse a las diferentes facetas del juego han provocado que los torneos en canchas rápidas puedan ser cada vez más lentos y que escenarios como Roland Garros sean más veloces que hace una década. Una especie de democracia en los estilos que hace más relativa la existencia de especialistas en superficies.
La temprana salida de Nadal estremece porque el número uno del mundo perdió en el terreno donde su potencial no admitía discusiones. Roland Garros se promociona como el Grand Slam que le exige una mayor demanda física a los jugadores y para ese rubro Rafa Nadal está mandado a hacer. Iba por su quinto Abierto de Francia consecutivo en el marco de una campaña que cada temporada lo lleva a vencer por acumulación y repetición de títulos en Montecarlo, Barcelona y Roland Garros. Para 2009 el calendario de la ATP le reservó una temporada de canchas lentas más comprimida y con menos pausas, lo que derivó en que, por ejemplo, Nadal llegara a París con 14 partidos jugados más que Roger Federer, lo que equivale a dos torneos de Grand Slam juntos. Ese es uno de los subtemas de esta autopsia, pero jamás una excusa para salvaguardar a Rafa Nadal siempre amigo de los duelos donde la entrega y el sacrificio inclinan la balanza para su costado. Hasta hoy, Rafael Nadal estaba 48-0 en partidos jugados en sus cinco sets completos. De hecho esa estadística todavía lo favorece porque Soderling no le permitió arribar a ese set de la verdad definitiva.
Nadal, como sucede siempre, terminó Roland Garros un domingo. Pero una semana antes y con un resultado inesperado. Se supone que Roger Federer, que anduvo a los tumbos contra Chucho Acasuso y Paul-Henri Mathieu, debería ver su eliminación con cierto alivio. Federer tendrá que estar màs alerta que nunca. Hay mucho iconoclasta con raqueta ahì afuera que intenta poner este Roland Garros patas para arriba.