Las aves de nuestro pais
LOS FURNÁRIDOS
El hornero rojo es la especie Furnarius rufus, el hornero albañil es Furnarius leucopus y el hornero de copete, Furnarius cristatus, Género de seis especiales de aves sudamericanas, se lo conoce vulgarmente como hornero, y también como casero, caserito, hornerillo, Alonzo García, albañil, Alonzo, Aloncito. (Casero en Tucumán y Entre Ríos; caserito en Santiago del Estero y Catamarca; aloncito en Corrientes.)
ASPECTO Y ALIMENTACIÓN
Son muy diversos en apariencia y hábitos, aunque la mayoría presentan colores apagados. Los horneros de la pampa difieren de los que habitan las selvas de América del Sur. Algunas especies se han adaptado a la gran pradera cubierta de matorrales, incluso a la semidesértica, y otras a la selva más o menos tupida.
Es un ave simpática, que no teme a las cercanías del hombre. Siempre anda en pareja y se instala lo mismo en un poste telefónico que en la cornisa de una casa.
Sus vuelos son, generalmente alrededor del nido, para buscar materiales para su construcción o alimento para los pichones, nunca se aleja, en el suelo anda a los saltitos.
Mide entre diecisiete y veintidós centímetros de largo y pesa unos setenta y cinco gramos. Sus alas son cortas y redondeadas; tiene cola larga y pico en general más largo que la cabeza; presentan un comportamiento nervioso y ligero.
Su color es pardo, con cuello rojizo, garganta blanca, pecho pardo claro, vientre blancuzco y cola rojiza.
Son grandes insectívoros, buscan su alimento en la tierra, entre las hojas o en los campos arados. Comen sobre todo insectos: mariposas y larvas de mariposas, hormigas, arañas, gusanos, langostas, escarabajos, de esta manera colaboran con el agricultor, ya que eliminan los insectos perjudiciales para las plantas y añaden a este régimen: semillas, bayas y, a veces, brotes vegetales muy tiernos. Edifican su nido en tierra o en la proximidad del suelo, entre los arbustos o en postes de alambrados.
CONSTRUCCIÓN DEL NIDO
Macho y hembra comparten las responsabilidades familiares: colaboran en la confección del nido, en el que la hembra pondrá de 3 a 6 huevos blancos, que incubarán uno tras otro. De igual forma educarán ambos a los polluelos, encaminándolos bajo una cuidadosa vigilancia al estado adulto y a la independencia.
La denominación de hornero (o albañil) se debe a que -durante la estación lluviosa- construye un nido voluminoso en forma de horno, con una abertura lateral.
Las paredes de este nido están formadas por barro, mezclados con pajitas, ramas y pequeños guijarros. Una vez que endurecen, estos edificios son tan sólidos, que permanecen en buen estado, a pesar de hallarse a la intemperie, durante varios años; de esta forma, las parejas permanecen en el mismo nido, de una estación a otra.
Comienza a construir el nido en el otoño, emplea para ello barro y paja, que transporta en el pico, en esta tarea colabora la pareja y trabajan sin descanso durante todo el día, hasta terminar, y demuestran su alegría con chillidos y cantos.
Como construye el nido con barro, el trabajo se inicia después de la época de lluvias. Primero amasan el material en los alrededores. Luego construyen la base y deciden la orientación del nido. Cuando el basamento está listo comienzan a levantar la pared en semicírculo. Por fin queda cerrada la bóveda, con una puerta en forma de ojiva en uno de sus lados. Por último los horneros cierran esa ojiva en espiral, hacia adentro del nido, y de ese modo queda formada una cámara interior, que será el verdadero nido y que la pareja tapizará con plumas y hojitas. Alisan las paredes interiores con el pico o con ayuda de una pajita cuando el barro aún está fresco. En ocasiones, en casos de sequía por ejemplo, los horneros abandonan su nido sin terminar. El nido se usa una única vez. Cuando los pichones lo abandonan también lo abandonan sus padres: construirán una nueva casa para la próxima nidada.
La construcción la realizan de afuera hacia adentro. Un tabique o pared divide el interior en dos partes, en lo mas profundo, la hembra pone cuatro huevos que encuban entre los dos. Los pichones cuando están en condiciones de abandonar el nido permanecen dos o tres meses más en compañía de sus padres antes de hacer vida independiente.
Cuando uno de estos nidos resulta abandonado por sus legítimos propietarios, existen otros, por ejemplo, las golondrinas, los jilgueros, los gorriones, los ratones y los caburés, a quienes no les importa, en absoluto, ocupar este nido elaborado por otros.
LA FAMILIA
El hornero tiene una única compañera en toda su vida.
Al finalizar el invierno la pareja construye el nido. En primavera entre los meses de octubre y noviembre, la hembra pone cuatro huevos en la cámara interior de la casa.
La incubación que dura unos quince días, está a cargo de ambos padres: mientras uno busca comida el otro mantiene calor de los huevos.
Cuando el primero regresa le avisa con su canto al que está adentro y éste sale entonces a buscar su comida mientras el que acaba de regresar lo reemplaza en el nido.
En la época de reproducción, el macho pasea sobre el suelo barroso, en pose airada, con la cabeza hacia atrás y el pecho hacia delante para impresionar a la hembra.
Y persigue con gritos y picotazos si aparece un intruso hasta alcanzar el limite de su territorio, donde a su vez lo atacan otros horneros que lo sienten como invasor. Estas expulsiones mutuas se repiten varias veces.
Los pichones nacen sin plumas y con los ojos cerrados; son indefensos y permanecen entre dos y tres meses bajo la protección de los padres quienes les buscan alimento, les enseñan a volar y vigilan sus primeras salidas el mundo exterior.
Cuando ya están en condiciones de vivir independientemente los hijos abandonan el nido de los padres, pero por lo general se quedan en los alrededores del lugar donde nacieron.
OTRAS CARACTERÍSTICAS
El macho y la hembra cantan a dúo emitiendo agudos trinos que pueden oírse todo el año.
El más conocido hornero de la pampa argentina es el hornero rojizo. Entre otras variedades de la zona sudamericana, se hallan el hornero albañil de Bolivia, Perú y Brasil, y el hornero de copete, una especie propia de Paraguay y Argentina que anida cerca de los arroyos y pantanos.
El criollo consideró siempre de buen augurio que este pajarito anidara sobre el esquinero de su rancho. Cuando hace su casa en los árboles cerca de la casa, es de excelente augurio para el agricultor, pues la tierra dará abundantes frutos, según creencias populares.
Estos pájaros son útiles a la agricultura, pues se alimenta de insectos perjudiciales para los cultivos.
Posee numerosos depredadores, entre ellos, los lagartos, culebras, aves rapaces, comadrejas, zorros.
Lo llaman el ave de la Patria.
DICEN QUE...
En el año 1928, un prestigioso diario de la Capital Federal hizo una encuesta entre los niños de las escuelas primarias sobre cuál debería ser considerada, por sus propiedades, por sus características, el "Ave de la Patria". Y que la encuesta tuvo gran éxito. Más de treinta y nueve mil respuestas llegaron a la dirección del diario.
Salió primero el hornero, con 10.725 votos; segundo el cóndor, con 5.803; tercero, el tero, con 4.002; cuarto el ñandú, 3.327; quinto el chajá, con 2.724; sexto el chingolo, con 2.622, etc.
Una de las niñas contestó en los siguientes términos: "Señor, yo creo que el hornero merece el título de "Ave de la Patria" porque habita en la mayor parte de nuestro inmenso país y posee más cualidades juntas que cualquier otro pájaro.
EL LORO
Los Psitácidos
Loro es el nombre común que se aplica a unas 340 especies de aves de brillante colorido que incluye entre otros a cacatúas, loritos, agapornis, guacamayos y periquitos.
También se les conoce con el nombre de papagayos. Es un grupo muy homogéneo, con características que no se pueden confundir con ningún otro tipo de aves. Y presentan gran variabilidad de tamaño, entre los 8 cm y el metro y gran diversidad cromática. El colorido del plumaje de los loros es muy variable. Aunque una gran mayoría son verdes, por ejemplo el loro hablador de Bolivia, Brasil, Paraguay y Argentina, otros son azules, amarillos o rojos. Entre las especies más llamativas están los loritos arco iris, de cabeza azul, dorso verde y pecho amarillo-rojizo. Las cacatúas, por lo general, son blancas o negras, con toques de amarillo, rojo o rosa.
Pico
Los loros tienen el pico curvo, fuerte y en forma de gancho. Lo saben usar para sostenerse al trepar. Las alas suelen ser cortas, redondeadas, pero la cola llega a ser bastante larga.
Son aves domesticables, cariñosos y muy buenos vigilantes de la casa.
Las patas
Los dedos de las patas presentan una disposición cigodáctila, es decir, dos dirigidos hacia adelante y dos hacia atrás. Caminan torpemente sobre el suelo, pero son trepadores excelentes y emplean a menudo el pico a modo de garfio para desplazarse entre las ramas.
Alimentación
Se alimentan de semillas de girasol, manzanas, duraznos, pan con leche, etc.
Hábitat
Se encuentran en las selvas y bosques donde el clima es cálido. Forman grupos numerosos. Eligen un gran árbol y allí se reúnen.
Nidos
La mayor parte de los loros anidan en agujeros de los árboles, pero algunas especies utilizan termiteros, grietas en la roca o túneles que construyen en terraplenes.
La cotorrita o cotorra gris argentina, también llamada cotorra monje, construye un gran nido formado por palos en las copas de los árboles, como en las palmeras protegidas de Entre Ríos.
La mayoría de las especies crían por parejas, con algunas excepciones, como la ya mencionada cotorra gris argentina, que nidifica en nidos comunales.
Las hembras de los loros suelen poner entre dos y cinco huevos y los polluelos nacen muy poco desarrollados, completamente desnudos y ciegos.
Características
El loro imita el habla humana, gracias a la forma de su lengua carnosa. A diferencia de otros pájaros, la lengua del loro es redonda, carnosa y muy movediza. La utilizan con gran habilidad para extraer las semillas y granos, su principal fuente de alimentación, además de hojas y frutas.
En el grupo de los loritos, la lengua es más larga y termina en unas cerdas a modo de cepillo, gracias a las cuales liban el néctar y polen de las flores.
El loro es un gran imitador, pero... no entiende lo que dice. Y tiene buena memoria. Sabe qué sonidos tiene que imitar cuando tiene hambre o cuando llega alguien. Pero él no entiende ni sabe el significado de lo que imita.
La capacidad de muchos loros para imitar la voz humana y otros sonidos es uno de los motivos de su popularidad como mascotas.
El mejor imitador es el papagayo o loro gris africano, un ave de unos 30 cm de longitud, con el plumaje gris, excepto la cola, que es roja.
Estudios realizados con esta especie han demostrado que puede ser tan inteligente como los delfines y los primates.
Distribución de la especie
La zona de distribución de los loros se extiende por todas las regiones tropicales del mundo y algunas especies llegan a las zonas templadas de los hemisferios norte y sur.
Las áreas de mayor diversidad son la cuenca del Amazonas, Australia, Nueva Guinea y las islas adyacentes. En África y el interior de Asia viven relativamente pocas especies.
Preservación y Reservas
La demanda del comercio de aves de jaula y la pérdida de hábitat son las causas principales de que muchas especies de loros estén consideradas como especies amenazadas.
En la mayoría de los países la captura, exportación e importación de loros está estrictamente regulada, pero cada año miles de aves son enviadas a Europa y Norteamérica, tanto legal como ilegalmente, y muchas de ellas ni siquiera sobreviven al viaje.
Una de las posibles soluciones a este problema sería la comercialización exclusiva de aquellas especies que han sido criadas en cautividad.
Hay especies escapadas de la cautividad que terminan por asilvestrarse en los países receptores. Este es el caso de la cotorra de Kramer, ave originaria de Asia y África, de color verde esmeralda, con cola muy larga y pico rojo vivo. Se encuentra localmente en algunos países de Europa, entre ellos España.
En los laberínticos pasajes del Parque de los Loros, en Puerto de la Cruz, al norte de las islas Canarias, en Tenerife, se encuentra un paradisíaco lugar cuyas tierras descienden hacia el océano Atlántico, y entre la espesa vegetación tropical del parque, viven protegidos más de tres mil hermosos ejemplares de papagayos, pericos y cacatúas.
Los visitantes encuentran el mayor atractivo del parque entre la espesa vegetación tropical: Ahí viven protegidos más de 3.000 hermosos ejemplares de papagayos, pericos y cacatúas.
Muy cercana a este reservorio, se encuentra la reserva de aves que alberga más de 750 pajareras , Este es el corazón del parque; en él se preservan las especies de aves más exóticas, codiciadas y amenazadas del mundo.
El alemán Wolfgang kiessling, comenzó a coleccionar loros en los ´70 y con el paso del tiempo se apasionó por conocer la vida de estas aves de maravilloso plumaje. Su gran preocupación es evitar que la deforestación y la caza indiscriminada no sigan diezmando los psitácidos. Allí, unas 20 personas se dedican a cuidar exclusivamente a los loros. Dos veces por días los loros desayunan una mezcla de frutas y vegetales, galletitas y una torta casera rica en proteínas. Por la tarde reciben semillas de trigo fresco y nueces.
Para Kiessling estas aves tienen un valor incalculable. Los veterinarios de la reserva cuentan con tecnología avanzada para poder cuidar mejor la salud de estos pequeños animales. Cuando un animal pierde su garra, primero lo anestesian y luego proceden a curar su herida.
Loros de América Latina
Entre las especies más notables de América Latina se destaca el choroy, exclusivo de Chile que nidifica en los árboles y busca su alimento en el suelo, por lo que pone en peligro los cultivos y es perseguido por los campesinos. Es de color verde brillante, con una mancha roja en el pecho.
Entre las especies de loros que se localizan desde Venezuela y Ecuador hasta el norte de Argentina están el loro de cabeza negra, el de los palos, el de cara roja y el de frente amarilla.
Con una distribución más amplia, desde México hasta Centroamérica, e incluso hasta Sudamérica, aparecen el loro real, el guaro, el loro de penacho, el loro choclero y el de casquete blanco, propio de la costa del golfo de México.
El loro barranquero o tricaque es la especie más meridional, ya que vive en las regiones andinas y patagónicas de Chile y Argentina.
Se pueden encontrar los pericos, como la especie del litoral pacífico del sureste mexicano, que se extiende hasta Costa Rica, y el llamado perico centroamericano.
En las montañas de hasta 4.000 m de altitud vive el perico cordillerano o catita serrana, mientras que el perico enano se ha adaptado a muchos hábitats, desde México hasta Argentina.
Más espectaculares son los guacamayos (en México guacamayas), como la verde, que puede vivir en elevaciones de hasta 2.400 m, desde el norte de México hasta el norte de Argentina; el guacamayo rojo y el ara azul son otras dos especies muy llamativas de colorido brillante y larga cola.
Las cotorras, de cola más corta, están representadas por especies como el tovi o la cotorra de mentón anaranjado, la cotorra austral del sur de Chile y Tierra del Fuego y la cotorra de Puerto Rico que presenta una raya roja frente a los ojos.
MARTÍN PESCADOR
Martín Pescador: Conocida ave de nuestras riberas, llamada también martín del río, que guarda gran semejanza con el alción europeo, aunque es un poco mayor que él.
El martín pescador pertenece a la familia Alcedínidos, orden Coraciformes. El nombre científico del martín pescador común, Alcedo atthis, y el del martín pescador alción, Ceryle alcyon. El martín pescador enano africano es Corythornus lecontei; el del cucaburra, Dacelo novaeguineae.
Esta ave tiene la cabeza grande, a menudo con cresta. Su cuerpo es corto y rechoncho, y sus patas y pies pequeños. La mayoría tiene la cola corta. Presenta un hermoso plumaje, de iridiscentes colores azul, amarillo, blanco.
El tamaño del martín pescador varía, pues se encuentra el diminuto martín pescador enano africano, de unos 10 cm, hasta el cucaburra australiano, que alcanza 46 cm. Pero en las especies más comunes de ver en Argentina, es un pájaro pequeño, con cabeza y pico grandes y desproporcionados. Ese pico es su arma de subsistencia, pues vuela sobre el agua, o ataca como una centella, sumergiéndose de pronto y reapareciendo con su presa.
Vive con su pareja, pero no es sociable con sus congéneres, hace nidos subterráneos y pone huevos blancos. Construye su nido generalmente en terreno arenoso, a orilla de un río o hábitat acuático. Excava con su pico un túnel con una entrada extremadamente estrecha. El túnel es sinuoso, pues evita las piedras y raíces en su trayecto, e inclinado hacia arriba, para evitar las crecidas del río. En la parte final realiza un amplio compartimento donde construye el nido, el que forma con las espinas de los peces, que una vez que ha comido, desembucha, después de digerir las partes blandas.
Con estas espinas hace mullido ese nido que a los pocos días tiene un insoportable olor a podrido que lo invade todo. La hembra empolla los huevos y el macho trae el alimento. La cría nace con la piel desnuda, sin plumas, y ciegos durante unos días. Su pico es distinto que el del animal adulto y se alimenta de larvas y libélulas.
Presentan diferencias en su aspecto los bellísimos martines pescadores del paraíso, que habitan en Australia y Nueva Guinea.
Hay algunas especies de martín pescador que no se alimentan de peces, sino que viven en bosques y subsisten comiendo invertebrados y pequeños animales no acuáticos.
EL ÑANDÚ
Con su gran tamaño, sus patas extraordinariamente desarrolladas, sus alas inútiles para el vuelo y su cuello largo, el ñandú pasea aún su inconfundible silueta por algunos reductos de lo que fue en un tiempo un vastísimo territorio.
No sólo su aspecto es peculiar: muchos rasgos de su anatomía y algunas costumbres atípicas lo agrupan, junto con avestruces, casuarios, emúes y kiwis.
Los ñandúes habitan sobre todo en estepas y sabanas, pero también en montes, en bosques y en praderas.
En nuestro país existen el ñandú común y el ñandú petiso. El primero habita sobre todo en el centro y en el nordeste de nuestro país y el segundo en la franja cordillerana del Noroeste y de la Patagonia.
Se lo llama el avestruz americana. Y fueron los guaraníes quienes lo denominaron ñandú o churí.
Prefieren las llanuras a los bosques, y en ocasiones recorren a saltos o carreras, en grupos de hasta treinta.
Si no se los molestan, se acercan a los lugares habitados, pero en las zonas en que se los caza, se tornan huraños, ariscos, y corren a gran velocidad, extendiendo sus alas hacia atrás, y cambiando de dirección, estirando una de las alas, para usarlas para lograr ayudarse con el viento.
El gaucho y el indio los cazaban usando boleadoras (lazos de tres ramales con tres piedras en sus extremos), para lograr detenerlos en esas carreras veloces. Y si se los enlaza, hay que acercarse con precaución para evitar coces que pueden sorprender al cazador.
Si anda tranquilo, tiene andar grave y majestuoso, con la cabeza y el cuello enhiestos. Se alimenta de hierbas, bajando su cabeza y largo cuello. También se alimentan de granos, pan, moscas e insectos que atrapan en el aire; a veces no desprecian elementos de metal, monedas, piedritas.
Si en una chacra se cría un ejemplar, se hacen mansos y familiares, y revisan todos los lugares con curiosidad. De polluelo, llegaron a usarlo como alimento. pero la carne del animal adulto no sirve para comer.
El Colibrí
Los colibríes forman la familia Troquílidos, orden Apodiformes. El nombre científico del colibrí abeja es Mellisuga helenae y el del colibrí de garganta rubí, Archilochus colubris.
La familia del colibrí, con sus más de 300 especies que componen esta familia propia del continente americano, contiene las más pequeñas de todas las aves; muchas especies miden menos de 8 cm de longitud. La especie más pequeña es el colibrí abeja de Cuba. Los machos son algo más pequeños que las hembras, miden unos 5 cm y pesan sólo 1,95 gramos. A pesar de su diminuto tamaño, los machos colibríes, son ferozmente territoriales.
Tiene las patas débiles y cortas; la cola adopta formas extrañas, adornada. Su vuelo es parecido al de los insectos, y se sostiene en un punto fijo en el aire mediante un intenso y rápido aleteo que hace que no se vean sus alas, y que produzcan un sonido o susurro, que le ha valido el nombre de pájaro mosca o zumbador.
La mayoría de los colibríes exhiben brillantes colores y un verde iridiscente, por lo general metálico. La garganta, en los machos, puede presentar brillantes colores rojo, azul o verde esmeralda.
Los picaflores se alimentan del néctar de las flores y de pequeños insectos que pueden hallar dentro de ellas, usando su pico largo y afilado y su lengua en forma de trompa. Para alejarse de las flores tienen que volar hacia atrás; son las únicas aves capaces de efectuar esa maniobra. Los esbeltos picos de los colibríes varían en tamaño y curvatura en función del tamaño y forma de la flor favorita con que se alimenta cada especie.
Pueden encontrarse en grupos pero se conserva independiente. Los colibríes son conocidos por su rápido vuelo; sus potentes aleteos son tan rápidos que producen un zumbido.
Habitan en toda América, desde Alaska hasta la Patagonia, y en especial en la zona tropical. Los que viven en las regiones frías, emigran en invierno.
La mayor parte de estas familias, aunque hay excepciones, construyen pequeños nidos en forma de copa, cubiertos con líquenes, telas de araña y trocitos de corteza, sobre una rama de árbol. Ponen dos huevos blancos, que sólo la hembra incuba. También los cuida ella sola. Los polluelos nacen con un pico ancho y romo que luego crece y se les afila.
Colibrí de la Patagonia:
Entre las numerosas especies que conforman esta familia está el colibrí de la Patagonia, que es el de mayor tamaño, llega a tener las dimensiones de un gorrión.
Colibrí Sunsún de Cuba:
Este colibrí es el más pequeño, no alcanza los cinco centímetros de longitud y es el pájaro más pequeño que se conoce.
Colibrí de garganta rubí:
El colibrí de garganta rubí anida en el este del río Mississippi. Tiene una longitud de unos 10 cm de largo y es notable por sus migraciones a larga distancia, ya que todos los años cruza sin escalas el golfo de México, recorriendo una distancia mínima de 800 kilómetros.
Los Colibríes Ermitaños:
Este es un grupo de colibríes, los ermitaños, que tienen el plumaje fundamentalmente de color castaño, sin irisaciones. Este grupo también difiere de otros colibríes debido a que construye largos nidos colgantes, en muchos casos sujetos a hojas enormes.
El mainumbí (picaflor) es un hermoso y diminuto pajarillo de América, que ofrece el encanto de su plumaje, en el que se confunden los colores del iris. Tiene tres centímetros de largo. Su plumaje brillante de color verde azulado, con reflejos dorados en el cuerpo, la cabeza y el cuello, lo convierten en una verdadera joya alada. El pecho y el vientre son de color gris claro, y las alas y la cola, negro rojizo. Posee un pico largo y afilado que puede introducir con facilidad en las flores para tomar el néctar. Su verdadero nombre es pájaro mosca; pero nosotros lo llamamos "picaflor" porque siempre se lo ve libar el néctar de las flores, o "tente en el aire", porque nunca se posa en ninguna de ellas para tomar el alimento; otros le dicen “colibrí”. Los quechuas lo llaman quentí; los guaraníes, mainumbí.
EL TERO
El tero -Belonopterus cayennensis lampronotus- es un ave de la familia de los Charádridos (con 16 especies en la Argentina), muy común en nuestro país. Su presencia es típica en las proximidades de lagunas o cañadas, al acercarse el observador a ellas, casi con seguridad lo primero que notará es a los teros, con su característico plumaje y sus gritos inconfundibles.
Es pequeña, con patas largas y las alas son del tamaño de su cuerpo, sus ojos son rojos al igual que su pico.
Pequeña zancuda de unos 30 a 35 cm de envergadura, de plumaje color blanco con mezcla de negro, gris y pardo, su cabeza presenta un corto pico rojo y en el extremo negro, un copete y a los lados están los ojos, pequeños y redondos. Cuando camina por el piso hace como algunas "agachadas".
Sus amplias alas están provistas de una espuelita de combate y en su parte superior poseen un fuerte espolón. Sus plumas son de color gris con reflejos violáceos, su pecho es blanco; sus patas y púas en las plumas, son rojas.
Las patas, muy largas y finas, son de color rojo. Terminan en cuatro dedos, dirigidos tres hacia adelante y uno muy corto hacia atrás.
Se hallan en bandadas, son muy sentidas y cuando se alarman, alzan vuelo lanzando un grito estridente y repetido. Y es frecuente que busquen campos abiertos que poseen buena visibilidad, ya que la vista juega un papel fundamental en su sistema de presas.
También se suelen hallar en grupos o en parejas en los caminos de tierra, a la vera de los mismos y hasta en las ciudades.
Se alimentan de insectos por cuya razón se la tiene en las huertas y jardines a los que también sirve de adorno. También se nutren de carne cruda.
En el campo molestan al caminante con sus gritos, cuidando de hacer estas manifestaciones lejos de los nidos para despistarle acerca de su ubicación. Anida en el suelo, realiza su primer postura en invierno, los huevos de esta ave son de color gris verdoso, con manchitas oscuras. Vuela en bandadas y emite gritos estridentes al levantar el vuelo.
Se distinguen por su grito particular, con el que parecen decir " teru-teru" y al cuál deben su nombre.
Utiliza la táctica del "falso nido", es decir que deja sigilosamente el nido real, y se coloca en otro sitio a empollar, para desorientar a sus enemigos naturales, en especial al carancho, del que huye rápidamente simulando abandonar el nido. Es muy cuidadoso de sus pichones y realiza vuelos rasantes sobre los que se acercan a ellos.
Su Alimentación
Fundamentalmente prevalece en su dieta el contenido animal, los restos vegetales y minerales probablemente son ingeridos junto con la presa, casi todas las presas son insectos (langostas, escarabajos, hormigas) vinculados con la tierra firme, es decir que los caza en sitios relativamente alejados del agua.
Su comportamiento de alimentación consiste en cortas carrera de tres o cuatro pasos, luego el ave se detiene y simultáneamente envía el picotazo dirigido hacia delante. Usa también el método del temblor de patas, maniobra con la que logra movilizar a las lombrices que están bajo tierra, y gracias a su fino sentido del tacto ejercido con los dedos consigue localizarlas hunde luego su pico en la tierra y las captura.
Conquista de la pareja
A veces se inician luchas entre machos, que continúan en el aire atacándose con el pico pero no con los espolones. Luego uno de ellos realiza un despliegue de atracción hacia la hembra revoloteando a su alrededor con la cola desplegada e inclinada hacia abajo, estirando la cabeza lo más alto posible.
También seduce el macho a la hembra con despliegues parecidos a vuelos de mariposas.
El nido es un hoyo apenas escarbado en la tierra, limitado por ramitas quebradas y unas pocas hierbas secas o tallos de otras plantas.
Nidificación
Puede empezar temprano, en el mes de junio cuando la estación es favorable.
El clima puede retrasar el comienzo de la estación de cría varios meses. Generalmente, en la época invernal, a partir de junio.
La misma pareja puede hacer dos o tres nidadas sucesivas en una temporada. Pues en ocasiones se han hallado pichones en el mes de octubre e incluso en noviembre, también en enero en tierras de pastos cortos y en cercanías de lagunas y charcas temporales.
Ponen cuatro huevos, el período de incubación es 26 días, lo huevos son de color oliva mate con manchas negras.
La Cría
El tero forma pareja y ambos miembros se ocupan del cuidado de la prole, a veces hay dos hembras por cada macho.
Durante la incubación son muy celosas y vigilantes, en esta época atacaran con furia a toda presa que se acerque al nido usando distintas tácticas, vuelos en picadas rasantes y gritos.
En la época de cría se vuelven agresivos y se agrupan frente a la vista del enemigo para confundirlo e impedir su ataque.
Los pichones se valen rápidamente por sus propios medios, aprenden a volar entre los cuarenta y cincuenta días.
Por lo general permanece en donde se ha reproducido, el tero de las pampas a lo sumo realiza migraciones locales cuando el ambiente se vuelve inhabitable.
En plena actividad
Aún cuando el sol no calienta los teros ya están caminando y picoteando.
También es frecuente que durante las horas de mayor calor se sienten con ambas patas replegadas contra el suelo, para el descanso nocturno la postura es de pie con la cabeza bajo el ala.
En ocasiones se hallan en bandada de hasta cuarenta individuos, suelen andar en pareja o en grupos de tres o cuatro a los que se los llama cuadrillas.
Su importancia para el Equilibrio Ecológico
La depredación que los teros realizan sobre los insectos cumple un papel importante en el control de plagas agrícolas, representa para la agricultura una reserva defensiva de valor inestimable.
Su Morfología
- Adultos: cabeza cuello y pecho superior gris ceniciento a gris azulado. Pico, iris y anillo alrededor de los ojos rojo. Larga y fina cresta occipital negra, que se extiende desde la frente hacia abajo.
Partes superiores grises. Zona escapular cobriza. Partes inferiores blancas. Cola blanca con una banda subterminal negra. Patas y espolones de las alas rojos.
- Jóvenes: babero más pardo. Sin negro en la frente ni anillo rojo alrededor del ojo.
- Pichones: dorso avellana con manchitas negras. Banda negra cruzando la nuca. Iris castaño. Líneas negras partidas en los flancos. Partes bajas blancas. Patas color gris plomo.
Fino copete. Pico recto. Espolones agudos en las alas. Tres dedos largos y el cuarto corto, opuesto a los anteriores.
Los jóvenes carecen de copetes y espolones alares.
Es un animal mediano, de poca altura, de aproximadamente 36 cm de longitud como máximo y tiene patas largas con tres dedos largos adelante y uno corto atrás.
Es guardián y muy gritón. Está siempre muy atento a todo lo que sucede a su alrededor y puede percibir ruidos desde muy lejos. Su grito es muy particular: Teru, teru!
"MIRLO" (zorzal negro)
Es un ave que se extendió por la zona Andino Cordillerana hasta Venezuela por el Oeste de Bolivia, llegó a la zona de los Yungas y se adaptó cómodamente en el Parque Nacional de Calilegua.
Mide aproximadamente 24 cm de estatura, vive "oculto", aunque muchas veces suele mostrarse desafiante ante la presencia del hombre, a una distancia de 100 m saltando de un lugar a otro.
Se agrupa, cuando se trata de alimentarse, y con su dulce canto alegra el comienzo del día quebradeño, bajo un cielo límpido, puro, brillante...
Es todo el cuerpo negro, de un plumaje oscuro llamativo, del cual pueden apreciarse claramente el pico y las patas amarillo-doradas. La hembra a veces, tiene el plumaje un poco más claro y las patas de un tono suavemente grisáceo.
Así lo describe la gente de Jujuy: "Arisco y conocedor del territorio humahuaqueño que le tocó habitar y dulce el canto como la miel de la madura pasacana que le sirve de alimento hasta el mes de marzo o abril, quizá".
Su nombre científico es Turdus Serranus, popularmente se lo conoce como "MIRLO", y hay más variedades de mirlo, como el turdus merula, glosdy-black thrush.
NIDO: los huevos miden aproximadamente 28,5 x 19,5 mm.
Su cuerpo está cubierto de plumas negras azabaches y suaves, con pico y patas amarillos. El macho es negro brillante y la hembra con alas y cola más oscuros. Sus alas al volar se despliegan, las mueve lentamente, no como la paloma.
Las hembras tienen un pico medio curvado y de color negro, en cambio en los machos es de color anaranjado, con dos pequeños orificios nasales que le sirven para respirar cómodamente.
Su cuello es corto y tiene un buche, en el cual guarda su alimento cuando ya no tiene hambre.
Su cuerpo está además, provisto de dos patas, de colores casi naranja y marrón claro, que tienen tres dedos y una pezuña, la que le ayuda a agarrarse de las ramas. Cuando está en el piso se desplaza a saltos con las dos patas juntas.
El mirlo se alimenta de lombrices que encuentra en la tierra húmeda y de frutos de los árboles como manzana, duraznos y damascos. Cuando un mirlo está domesticado se lo puede alimentar también con pedacitos de carne y migas de pan.
EL ZORZAL
Las Aves en la Metáfora hecha canción
El ZORZAL cantor o tordo (turdus musicus o plilomelus) pertenece a las numerosas familias de los Turdidaes, que comprende 300 especies. Se hallan distribuidas por todo el mundo; sólo faltan en las regiones antárticas y en algunas islas remotas. Los polluelos y los individuos adultos jóvenes tienen el pecho moteado de pardo o negro.
El pico es fuerte y adecuado para cazar insectos. Las patas son robustas y algo largas, muy adaptadas para caminar en tierra.
La mayoría de las especies viven en árboles y arbustos pero algunas lo hacen exclusivamente en tierra.
En la familia existen grupos con grandes diferencias de costumbres y morfología. La mayoría de sus miembros tienden a vivir en la parte baja de los árboles, en terrenos húmedos cubiertos de bosques o en jardines de las ciudades.
Existen también ciertos grupos que viven en tierras áridas, lechos de río o estepas.
Los zorzales tienen generalmente gran habilidad para el canto.
Por lo común construyen sus nidos en forma de copas empleando barro. Ponen de 3 a 4 huevos, que suelen ser blancos celestes o con pintas. Los zorzales propiamente dichos son de tamaño medio y muy buenos cantores en la época de cría.
Se alimentan de gusanos e insectos pero en cierta época del año, lo hacen también de frutas, especialmente uvas y cerezas por lo que suelen ser perjudiciales para el cultivo. Las especies que anidan en climas árticos son migratorias.
El género principal es TURDUS, representado por 13 especies en Europa, en América este grupo está representado por 25 especies de género turdus, en América del norte, la especie más popular es el ROBIN (turdus migratorius), y entre éstas las más conocidas se encuentra el MIRLO (turdus merula), cuyo macho es completamente negro, con el pico amarillo.
Tiene predilección por los jardines de los cristales por lo que es muy popular en la mayoría de las centrales europeas.
El zorzal colorado
Es una de las especies que existen en nuestro país. Su plumaje es suave, de un tinte pardo grisáceo y su pecho es color naranja y a veces se torna rosada. Sus patas y su pico son de un grisáceo marrón.
Tiene un canto hermoso. Su vuelo es extenso y ágil y despliega sus alas planeando.
El zorzal overo (Catharus dryas)
Cabeza negra. Dorsal, alas y cola pardo olivácea. Ventral amarillento. Garganta estriada. Pecho moteado de oscuro.
Su hábitat natural es el bosque y la selva. También se lo encuentra en el noroeste (norte de Salta y sureste de Jujuy)
Parte I: