La tremenda sequía hace que los productores rurales apelen a cualquier recurso para hacer llover. En estos días se conoció que en Ramallo contrataron a un "fabricante de lluvias", oriundo de Pergamino. En su currículum asegura haber logrado precipitaciones en San Pedro y la zona de Macachín.
El "cazatormentas" en cuestión se llama Javier Pelourson, tiene 38 años y es un remisero de Pergamino, convertido ahora en un personaje famoso.
Un medio digital de esa zona señala que es virtualmente ignorado en su pueblo de origen, donde tienden a catalogarlo como "charlatán", pero él lo minimiza diciendo que "nadie es profeta en su tierra".
Método metafísico.
"Hace diez años descubrí que tengo un don, una energía que me permite reducir fenómenos como los tornados, el granizo y la sequía. Estuve cinco años para comprobar y perfeccionar este método y lo hice en diferentes circunstancias. Me baso exclusivamente en la información del Servicio Meteorológico Nacional, esto no es imaginación mía", jura el "hacedor de tormentas".
"Este método es una fórmula metafísica que la utilizo exclusivamente sin depender de nadie, cuando la aplico sobre la tormenta desactivo los núcleos que la forman y alimentan, por lo tanto elimino la posibilidad de que se genere algún fenómeno en un alto porcentaje. Esta fórmula tiene que ver con la creencia y la fe. Yo poseo una capacidad que puedo intervenir directamente en la tormenta de manera efectiva y voluntaria con resultados muy satisfactorios. Por este motivo he decidido promocionarlo en lugares donde se producen estos fenómenos para poder seguir perfeccionándolo y demostrar cómo funciona", explicó Pelourson.
El tipo sabe, estoy leyendo y me llueve el monitor
¿Resultados positivos?
El "cazatormentas" afirma que hizo llover en Ramallo, en San Pedro y también en una zona entre Rivera y Macachín. Hay testimonios que lo acreditan.
Pelourson confirmó que fue contratado por la Cooperativa Agrícola de Ramallo. "Esto viene a raíz de demostraciones que se habían hecho en la ciudad de San Pedro. Nos reunimos el 7 de enero y llegamos a un acuerdo en el cual en enero tenía que llover 50 milímetros, en febrero 50 milímetros y en marzo la misma cantidad. Por suerte, y más allá de la disparidad, han caído las precipitaciones indicadas", expresó.
Otro testimonio a su favor lo dio un productor que tiene un campo entre Carhué y Macachín. Carlos Inchauspe afirma que trabajó allí en el invierno del 2007 con buenos resultados: "Hubo un cambio climático y luego lluvias".
Algunas pelis en las que participó con su poder:

"Hizo llover".
Carlos Inchauspe relató: "Lo contacté a través de Internet. La sequía nos estaba dejando sin cultivos. Vino, se instaló, dio resultado y hubo un cambio climático y luego lluvias. Se cumplió el objetivo que habíamos planteado desde el primer momento, pero lamentablemente no hubo acuerdo por parte del pueblo. La gente no creía", confesó Inchauspe.
"Algo hay. Lo que él me dijo se cumplió. Ahora se están muriendo los cultivos por la sequía
Lo que más se siembra es maíz y girasol en esta época y creo que ahora sólo quedará algo de soja. no llueve en los próximos días no creo que haya soja tampoco y encima el Gobierno no nos presta la atención que nos debería prestar", manifestó el productor agropecuario, que también es consignatario de una firma ganadera de Pehuajó.
"Cuando vino Pelourson a Rivera era invierno de 2007 y se produjo un cambio climático. Se puso más cálido y después cayeron más de 35 milímetros en apenas el tiempo que estuvo. Ahora perdemos todos, los que creían en él y aquellos que no creían", se lamentó.
-¿Cuánto dinero le cobraba por día para realizar el trabajo?
-Cien pesos por día más el remís que lo trasladó desde Pergamino. (En Ramallo le habrían pagado hasta 50 mil pesos)
-¿Como era la técnica que aplicaba? -La verdad es que la desconozco. Lo que sí, él salía a la noche a caminar solo. Es lo único que pude observar.
-¿Usted le pediría a los productores que revean su posición frente a la sequía que están atravesando? -Sí, claro, pero me parece que van a darse cuenta cuando no haya nada que hacer.