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Leyendas Venezolanas , nuestra creencia criolla.

Paranormal4/18/2011


Hola! queria hacer un post que le diera credito a venezuela, ya que en T! no hay casi participacion venezolana, recopile algunas leyendas que seguro hemos escuchado o leido...

PD : Se dice que estas animas solo se aparecen en los llanos



El Silbon


En los llanos venezolanos se conoce como El Silbón y la narrativa dice que es un hombre alto y delgado que mide como seis metros.

La descripción que presentan quienes lo han visto y escuchado; dicen que es la de un hombre desproporcionado, muy alto, que camina sobresaliendo por encima de la copa de los árboles emite un silbido espeluznante y lleva un costal lleno de huesos que los hace sonar como una matraca de Semana Santa.

La leyenda dice que el Silbón es el ánima en pena de un hijo que mató al papá y le comió la asadura (o sea el hígado, el corazón y el bofe). El muchacho fue criado toñeco (mimado), no respetaba a nadie. Un día le dijo a su padre que quería comer vísceras de venado. Su padre se fue de cacería para complacerlo pero tardaba en regresar. En vista de esto, el muchacho se fue a buscarlo y al ver que no traía nada, no había podido cazar el venado, lo mato, le sacó las vísceras y se las llevó a su madre para que las cocinara. Como no se ablandaban, la madre sospechó que eran las "asaduras" de su marido. Preguntándole al muchacho, este confesó la verdad.

De inmediato lo maldijo "pa' to' la vida". Su hermano Juan lo persiguió con un "mandador", le sonó una tapara de ají y le azuzó el perro "tureco" que hasta el fin del mundo lo persigue y le muerde los talones.

En los llanos orientales de Colombia se conoce como el silbador; se dice que es el espanto sin rumbo de un alma en pena de un hombre parrandero y mujeriego que murió solo y abandonado y busca la compañía de alguien que cabalgue a deshoras de la noche por los senderos de esta llanura.

Otros dicen, que persigue a las mujeres en estado de embarazo; este silbador emite un silbido largo y agudo que penetra por los oídos y al mismo tiempo se siente un frío intenso que congela a las personas. Hay la creencia de que cuando silba bien agudo es una mujer que se va a morir; pero si por el contrario el silbido es grueso, es un hombre o un amigo el que muere.




La Sayona


Las leyendas sobre espantos forman parte de nuestra literatura oral, pasando de generación en generación y causando las mismas impresiones que, quizás alguna vez tuvieron nuestros abuelos, cuentos espeluznantes como el de La Sayona, aparición de una mujer elegante y alta, considerada como una señal castigadora de los hombres infieles.

La Sayona es un relato originario de los llanos y data de la época colonial. Se trata de la historia de una mujer muy celosa que mató a su marido y su mamá, pensando que éstos tenían un romance.

Su madre, en la agonía de muerte, la maldijo diciéndole: "Sayona serás para siempre y en nombre de Dios, que así sea". Desde ese entonces vaga sin descanso ni paz, persiguiendo a los hombres infieles para conquistarlos y luego matarlos.

Entre las muchas historias que se cuentan en los llanos venezolanos se encuentra la siguiente:

Una noche un hombre se escapó para encontrarse con su amante, en medio del camino se sorprendió al ver que ella venía a su encuentro, aunque le extrañaba su caminar tambaleante. Corrió detrás de ella, pero al llegar a su casa la mujer siguió de largo. El hombre desconcertado le dijo: Pero bueno, ¿Qué pasa? Cuando volteó, se encontró con una mujer blanca con cara de muerte, dientes afilados como hachas y unas enormes uñas como garras. Salió corriendo hacia su casa y el ánima lo persiguió con los brazos abiertos para estrecharlo.

El hombre logró escapar y al llegar a su casa, se encontró con su suegra despierta, quien al verlo tan agitado le preguntó:

Mijo ¿Y a ti qué te pasó?

¡Qué buen susto me llevé! Salí un momentico a orinar y me salió esa mujer...

¡Ay mijito, tú como que le estás montando los cuernos a mi hija! Déjese de eso, yo que se lo digo...

El hombre asegura que tras esa experiencia no le quedaron mas ganas de volver a engañar a su mujer.

Por lo tanto, es mejor que aquellos hombres que disfrutan engañando a su pareja, se lo piensen bien antes que se le aparezca LA SAYONA que tiene la particularidad de desdoblarse, es decir, puede aparecer como un perro o un lobo.




La Llorona

En Venezuela también se conoce la leyenda de la Llorona, que circula en prosa y en forma de corrido (canción narrativa). La Sayona es otro personaje similar, pero sólo se aparece a los hombres parranderos, que gustan de estar de fiesta en fiesta.

Cuenta la leyenda que la Llorona es el alma en pena de una mujer muy jovencita que tuvo amores con un soldado. De esos amores quedó embarazada de una niña, a la cual dio a luz. El soldado la abandonó y ella, como no tenía idea de cómo criar a un infante, desesperada por el llanto de la niña, la mató con sus propias manos. Cuando la joven vio lo que había hecho, comenzó a llorar y a gritar fuertemente, lo que atrajo a los vecinos y familiares. Al ver lo sucedido, la maldijeron. Ella salió corriendo hacia el llano y se convirtió en espanto. Siempre está llorando, y cuando entra a los poblados dicen que llama a su hija. Se sabe que roba niños que están solos, ya sea en sus casas o en las orillas de ríos o quebradas. Por lo general, se la oye llorar en tiempos de Semana Santa. ( Estamos en semana Santa )

Según otras versiones, la Llorona fue una muchacha joven que vivía en un pequeño pueblo de los llanos venezolanos. Esta muchacha cada vez que daba a luz a un hijo lo mataba sin piedad. Le confesó todo al sacerdote que vivía en su pueblo, añadiendo que no sentía ningún remordimiento por lo que había hecho. El cura notó que estaba embarazada de nuevo y le dijo a la muchacha que cuando tuviera a su hijo le diera de mamar antes de matarlo, y así lo hizo; tras darle leche materna lo mató, pero se activó su instinto maternal, haciéndole sentir una gran culpabilidad. Desde entonces, vaga por los campos llorando de dolor, buscando a sus hijos y asustando a todo el que se le atraviesa en su camino.

Se la representa como una mujer joven, con una larga cabellera morena y la piel blanca. Lleva una bata blanca larga y encima otra bata de color negra con capucha, y suele portar un bebé en los brazos. Llora y grita diciendo "¡Mi hijo, mi hijo!".

A veces, las madres castigan y asustan a sus hijos diciéndoles que si las desobedecen, la Llorona vendrá a buscarlos y asustarlos por las noches.

La diferencia entre la Llorona y la Sayona es que esta última normalmente sólo se viste de blanco, tiene ojos rojos y colmillos que parecen de león. Asusta, mata o vuelve locos a los hombres que son o fueron infieles, no a todas las personas o niños, como hace la Llorona, se dice que tenía un frasco de agua de río y otro de sangre pura de niños, se ponía la sangre en los ojos y hacia que cada persona se le acercara y lo ataba a ella, lloraba por que su marido estaba con otra mujer y por eso decidió matar a sus hijos ahogándolos en el mismo río de donde sacaba el agua, su alma ronda en ese río diciendo: ¡mis hijos, devuélvanme mis hijos!




La Loca De Ejido

La leyenda cuenta que en una hacienda de la antigua Villa de Ejido, Mérida (Venezuela), vivió Lorenzo, un muchacho de veinte años, quien al morir su padre se convirtió en el heredero de todos sus bienes.
En el medio de la hacienda y a la orilla del camino había una casita de tejas y paja, que estaba oculta entre los ceibos. Allí vivía Marta, una hermosa muchacha que todas las tardes esperaba que Lorenzo regresara de sus viajes al pueblo.
Para los padres de ellos esto nunca fue un secreto, ya que Marta y Lorenzo se veían desde niños. Inclusive, ambas familias disfrutaban haciendo planes para la futura boda de sus hijos.
Una tarde como cualquier otra, Lorenzo llegó a su acostumbrado encuentro, pero ese día las cosas no salieron como de costumbre.
¿No podrás ir, Marta? -dijo Lorenzo, después de estrechar dulcemente la mano de su prometida.
No, Lorenzo, es imposible; mi mamá ha seguido enferma.
¡No te vayas, Lorenzo, por Dios, no te vayas!. Todos los años hemos ido juntos a Mérida, y no tengo valor para quedarme aquí sola por varios días, creyendo oír a cada instante las pisadas de tu caballo y buscándote en vano por las vueltas del camino. ¡Ah, qué triste debe ser este campo cuando tú estés lejos!.
Marta, -dijo Lorenzo enjuagándose las lágrimas de su rostro- tú sabes que no puedo quedarme, que debo ir forzosamente a Mérida con mi madre.
Luego de besarla, Lorenzo se apartó de su amada, tomó su caballo y partió desdibujándose entre los árboles y la oscuridad de la noche.
Transcurrieron tres días, y llegó el 26 de marzo de 1812. Repentinamente, en las calles abarrotadas de gente en Mérida, se estremeció la tierra de una manera espantosa. Las construcciones se derrumbaron y espesas nubes de polvo se apoderaron de toda la atmósfera del lugar. Las casas que el terremoto no había logrado derrumbar, estaban desiertas y sombrías, mientras una multitud se refugiaba en las plazas pidiéndole misericordia a Dios.
Al enterarse, Marta salió de su casa corriendo, perdiendo sus alpargatas y destrenzándose el pelo. La noche llegó, pero no fue impedimento para que la muchacha llegara a la ciudad.
Al observar los escombros, Marta lanzó un grito de horror:
¡Lorenzo!... ¡Lorenzo!
Nadie la veía, nadie la escuchaba. Pero ¿cómo podría ser escuchada entre tantos gritos y lágrimas?
De repente, allí estaba la madre de Lorenzo, sentada sobre un promontorio de ruinas y con la mirada perdida, poseída por el espanto. Marta se acercó hasta ella. Lorenzo había sido sepultado por lo que había sido el templo de San Francisco, y allí estaba, bajo las ruinas.
Los ojos de Marta adquirieron una expresión extraña. No gritó, no lloró. Aquella niña frágil que siempre había estado acostumbrada a una vida dulce y apacible, amaneció junto a las ruinas en donde había quedado su vida. Parecía que su inmenso dolor la había petrificado.
Después de ese día, todos los años, en semana santa, se veía una mujer recorriendo las calles de Mérida, seguida por un grupo de niños. Era joven, pero en su rostro se reflejaba locura, hambre y dolor.
Aquella mujer era Marta, la infortunada joven, víctima de una pasión tan profunda como inocente, llevada por la mano del destino hasta la muerte.




Bueno , encontre algunas mas ... Ustedes me dicen si las coloco o no , Sigan El Post para estar al tanto de las actualizaciones!

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