Un burgués asustado es un fascista, leí. Y nada pareció tan consonante con la triste realidad social que se observa en Argentina. Pareciera que la manipulación de la información por parte de los medios másivos, y en menor medida, la verdadera situación que se vive -y no la que nos cuentan-, desataran una vorágine de xenofobia en todos aquellos que temen por su seguridad personal o por ser víctimas del descenso social.
Es que la clase media a menudo, la que se muestra más afectada por este tipo de cosas, incluso más que los sectores más bajos, que en tal caso son los más pasibles de conmoverse y preocuparse ante una "crisis". Pero no es solo acá en Argentina, los datos indican un corrimiento de los sectores medios en Europa hacia el pensamiento político de derecha. Pareciera que los tiempos más dificiles -al menos así lo creen algunos- afloran las peores miserias de cada uno. El miedo trae aparejadas las suyas. Muy propias. Muy tristes. Muy dañinas.
Y no es necesario concentrarse y pensar, analizar y reflexionar, para notar con desprecio este lamentable fenómeno. Sin ir demasiado lejos, acá en Taringa, una de los más importantes sitios web de la Argentina, la censura es moneda corriente y los comentarios de tinte fascista abundan. Tal vez se trate de cobardes que se sienten amparados en el anonimáto que les concede internet, pero esos cobardes son la Argentina. Recibo gran cantidad de MPs de contenido insultante. Piensan que tal véz descargando un alud de improperios y críticas irrazonadas puedan hacer desisitir a quien suscribe de expresar con libertad sus opiniones. Se equivocan.
Taringa es solo un ejemplo. Desgraciadamente uno de tantos que podría dar. Esto que sucede es el reflejo de un país intolerante, de una población egoista y cobarde.
Pienso en que la clave del crecimiento argentino tal vez no esté en las medidas económicas, tal vez está en el cambio social, tal véz este en la aceptación, en la fraternidad, en la ayuda, en la consideración o en el respeto. Pero los argentinos, los mismos que inspiran mi pensamiento -y el de otros tantos- sobre la necesidad de cambio, son los mismos que aniquilan toda posibilidad de mejora. Parecen no poder cambiar, y un mundo de construcciones idealistas y utópicas se derrumba al entender que estamos condenados al fracaso.
A nosotros y al mundo: ¿Cuántos años y guerras nos va a tomar humanizarnos? ¿cuántos genocidios y matanzas? ¿cuántas dictaduras?. ¿cuántos van a tener que desaparecer? ¿algunos más tal vez?. ¿cuántas muertes? ¿cuánta violencia? ¿cuánta intolerancia y xenofobia? ¿cuánta censura?
YO
Antes de que lo comenten: NO es propaganda política, NO estoy hablando del gobierno de Kirchner, NO hablo de los pobres, menos aun de los pobres como victimas.