Pasados dos mil años de su muerte, ha surgido una teoría respecto a la causa de la muerte del rey Herodes: gangrena de Fournier, una rara enfermedad que padecen mayormente los hombres que provoca una infección necrotizante que afecta al ano, periné, escroto, pene y pared abdominal.
A esta conclusión llegó el año 2002 -sí, ya sé que hace mucho, pero es que yo me he enterado hoy- Jan Hirschmann, médico patólogo, y profesor de la Universidad de Washington, tras una "autopsia histórica" celebrada en la Universidad de Maryland.
Hirschmann se basó en los escritos de Flavio Josefo, un historiador judío que vivió entre los siglos I y II de nuestra era, en los cuales reflejó con todo lujo de detalles los síntomas que llevaron a Herodes a la tumba: picazón intensa, dolor intestinal, insuficiencia respiratoria, convulsiones y gangrena de los genitales.
En primer lugar se centró en el linfoma de Hodgkin y algunas alteraciones del hígado, pero fue la picazón la que le dió la pista, por lo que confeccionó una lista de enfermedades que causan dicha molestia para, a continuación, comprobar cuál de ellas podía causar los síntomas de la otra. Al final, la insuficiencia renal crónica, unida a una inusual infección de los genitales que degeneró en gangrena, eran los motivos más creíbles.
El origen de la gangrena, sin embargo, no está tan claro, ya que pudo haber sido provocada bien por su enfermedad renal, bien por una gonorrea o, dado el intenso picor, por los arañazos que podría haberse hecho él mismo al rascarse sin tino.
Hirschmann no puede hacer una estimación sobre el tiempo que Herodes padeció su enfermedad renal, pero sí que una vez que la gangrena de Fournier hizo acto de presencia, murió a los pocos días o semanas.
En años anteriores este autopsias históricas se centraron en el estudio de la muerte de otros personajes relevantes: Edgar Allan Poe, Alejandro Magno, Beethoven, el general Custer, Pericles, Mozart o el emperador Claudio.
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