2- Coherencia interna y claridad: puede ser falso o verdadero o ninguna de las 2 cosas lo que escribimos, pero debe al menos mantener el texto coherencia entre sí y dejar claro a que se refiere y cual es nuestra postura al respecto. Terminar hablando de lo que empezamos hablando, no salirnos del tema, no revolver ‘peras’ con ‘manzanas’.
3- Enlaces: tanto internos como externos; por encima de que ayudan en el posicionamiento y esas cosas de expertos, un artículo con enlaces habla del trabajo invertido por su autor en documentarse al respecto de lo hablado, en buscar en su propio trabajo puntos en que apoyarse, pasar por alguien ‘humilde’ que no está descubriendo el hilo negro: recuerda que de lo que escribas al menos un 90% de las veces ya se ha escrito antes.
4- Imagen: colocar una imagen refuerza la idea del post, aterriza la intención del mismo y es expresión de que nos tomamos un segundito extra en adornar lo que con tanto esmero hemos escrito para nuestros lectores. Además tienen la función de ayudar en el descanso de la vista entre los textos.
5- Tu punto de vista: sin duda “la joya de la corona” de las recomendaciones. Tomando en cuenta que pocas veces seremos los primeros en hablar de tal o cual cosa, que no somos unos dechados en la redacción, que probablemente se nos escapan algunos horrores de ortografía… lo mejor con lo que podemos recompensar de ello a nuestros lectores es ofreciéndoles nuestro punto de vista, con nuestras propias palabras y desde nuestro ronco pecho… que ese sí, es irrepetible.