El miedo de ser etiquetado en el FB
Algunos sienten que se invade su privacidad si son identificados en una foto.
El crecimiento de las redes de internet lleva en sí mismo una contradicción: el miedo a aparecer demasiado expuesto y la sensación de perder la privacidad. Esta situación se puede observar en sitios de contactos como Facebook, donde cada vez más personas suben sus fotos, pero cuando etiquetan a alguien, no falta el temeroso que quita su nombre de la imagen.
Sin embargo, en muchos casos, esta fobia no impide a los internautas desconfiados hurgar en la información ajena y participar del chisme social, siempre y cuando no los afecte. Mientras hay una parte de la humanidad dispuesta a aparecer en televisión y a contar sus intimidades, hay otra que mira con miedo al prójimo y, con mayores reservas aún, a su no tan prójimo.
Una situación similar ocurre con las personas que utilizan diariamente el teléfono celular para comunicarse. Cada vez son más los que están dispuestos a dar su número de móvil, pero no tantos los que ofrecen el de su casa. Hoy se considera una intromisión más grave un llamado al fijo que al celular, porque en este caso basta con apagarlo para evitar recibir los llamados. En cambio, para muchas personas el refugio del hogar aparece casi ultrajado cuando suena el teléfono y del otro lado hay un desconocido.
Quizá por todo esto, en algunos manuales de "netiquette" (etiqueta de los tiempos de internet) se ha establecido algo así como los dos derechos principales del receptor, que deberían ser la privacidad y la no disponibilidad. Tanto la primera como la segunda apuntan a defender la capacidad de poder decidir en qué momento desea ser contactado.
Pese a esta desconfianza, también son muchas los usuarios que al momento de hablar por el teléfono móvil elevan el volumen de su voz de manera desmedida, incluso aunque estén hablando sobre un asunto personal, sin tener en cuenta que nadie, o casi nadie, quiere verse enterarse de esa conversación ajena.
Todo esto podrá diluirse, una vez que las relaciones sociales "on line" alcancen un status similar al que tienen las "off line". Pero no deja de ser una paradoja que, pese a contar con más medios de comunicación a su alcance, el hombre de hoy no se presente como alguien más sociable, que aquel que hace cientos de años vagaba durmiendo en las cavernas.
F!