Melissa Brandts y su marido pasaban unas hermosas vacaciones en el lago Minnewanka, en Canadá, y decidideron inmortalizar ese momento con unas fotos, aprovechando el disparador automático de la cámara digital.
La ubicaron sobre unas rocas y, cuando comenzó a sonar la alarma de la cuenta regresiva, mientras parpadeaba la luz de la cámara que se aprestaba a disparar, apareció un inesperado tercero: una ardilla..
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