
¿Qué hago si no me agrada el pololo(a) de mi hija(o)?
Primero es necesario preguntarse ¿por qué no le agrada?
- Es mucho mayor que mi hijo(a)
- Es mucho menor que mi hijo(a)
- Usa los pantalones muy abajo, parece rapero...
- Le va mal en el colegio.
- Es mal educado.
- Tiene "pinta" de...
- Le ha pegado a mi hijo (a)
- No conozco a sus padres
- Viene mucho a la casa.
- Viene poco a la casa.
Muchas de estas razones pueden ser sólo prejuicios que es necesario elaborar y la mejor manera de hacerlo es conocer a la pareja de su hijo (a). Muchos padres hacen justamente lo contrario, como no aprueban inicialmente a la pareja intentan que esté lo más lejos de la casa y así evitan conocerlo y mantienen el prejuicio.
Algunas de las razones de la lista anterior pueden representar un riesgo mayor. La violencia en el pololeo, por ejemplo, es una de ellas. En estos casos es necesario presentar a su hijo las objeciones al pololeo que usted tiene y lo que usted encuentra necesario cambiar. No es indicado presentar estas razones de una forma autoritaria del tipo "te prohibo pololear", ya que se puede conseguir justamente lo contrario o que se pololee a escondidas, lo que puede representar un mayor riesgo. Tampoco es indicado el "hacer como si nada pasa", como si usted no se diera cuenta del problema.
Sin embargo algunas veces el conflicto puede ser mayor y la conversación no servir. En ese momento es necesario consultar a un especialista.

¿Mi hija se ha vuelto fanática de las dietas, ¿Debo preocuparme?
Además de la anorexia y la bulimia, existen otros trastornos alimentarios no especificados (TANE), y la adicción a las dietas es uno de ellos. Son jóvenes que han hecho todas las dietas imaginables (de la luna, de la aviación, de la sopa, etc.) y tienen una respuesta patológica a ellas. Es decir, bajan de peso, sienten una gratificación y siguen indefinidamente. O bien, no logran adelgazar, se frustran y se dan grandes atracones de comida que combinan con regímenes estrictos que incluyen mucho ayuno. Por eso, si su hija tiene este comportamiento, vale la pena consultar.

¿¿Cómo hablar con mi hijo(a) sobre sexualidad?
El acercamiento al tema debe ser honesto, con respeto y con cariño. Es bueno reconocer las preocupaciones como padres e incluso admitir que el tema es difícil de abordar. Por eso se debiera evitar centrar la primera conversación en imponer conductas sexuales apropiadas desde la mirada adulta. La clave es no juzgar ni sermonear. Es conveniente preguntarle a su hijo(a) si se siente preparado para ese comienzo de la actividad sexual, si evaluó ventajas y desventajas, si anticipó riesgos o consecuencias. También, es recomendable si el joven maneja información sobre el tema, si tiene una pareja comprometida, si ha sentido presión para tomar esta decisión. En definitiva, trate de ser un guía para la toma de decisiones responsables e informadas de su hijo(a).

¿Mi hija adolescente se encierra en su pieza y está muy esquiva ¿Es normal? ¿Cómo puedo acercarme?
El aislamiento en los adolescentes se relaciona con una de las tareas más importantes de esta etapa: la consolidación de la identidad. Los adolescentes pueden pasar mucho tiempo encerrados en su dormitorio, con su música, el computador, los amigos, es decir, identificándose con modelos externos y diferentes a sus padres y familia.
También es una etapa que se caracteriza por las variaciones en el estado de ánimo, algunos días con muchas ganas de hacer cosas y otros con ganas de nada. Sin embargo ambos aspectos, el aislamiento y el estado de ánimo pueden ser indicadores de dificultades. Si el aislamiento se asocia al desánimo, o a una baja en el rendimiento general (notas, energía para hacer las cosas, empeoramiento de las relaciones interpersonales) puede ser necesario un apoyo extra.
Además de fijarse en el funcionamiento general de sus hijos, los padres pueden intentar acceder al mundo de ellos. La mejor manera de hacerlo es buscar activamente espacios en donde estar solos con su hijo o hija. Tener momentos en que se dé una relación uno a uno. Es distinto preguntarle a un adolescente "qué le pasa" en el almuerzo familiar del domingo que cuando lo va a dejar a la casa de un amigo.

¿¿Es necesario que lleve a mi hijo(a) a control médico durante su adolescencia??
Por supuesto que sí. Ello permitirá al médico evaluar su crecimiento, desarrollo puberal, estado nutricional y la presencia de problemas físicos que les pueden pasar absolutamente inadvertidos tanto a él como a usted. Por otra parte, si se trata de una especialista o un médico capacitado en adolescencia, podrá pesquizar dificultades emocionales y conductas de riesgo (actividad sexual, consumo de drogas, etc.) y orientarlo adecuadamente.

6.¿Con qué frecuencia debo hacerlo???
Una vez al año si se trata de un(a) adolescente sin mayores riesgos, pero más frecuentemente si se le pesquizan problemas físicos o psicosociales.

7.¿Cómo puedo darme cuenta si mi hija tiene algún trastorno alimentario?
Si una adolescente está disconforme con su figura o peso y empieza a comer menos para “verse mejor”, por lo que se salta comidas (a veces con excusas como dolor abdominal, sueño o cansancio), se levanta de la mesa antes de terminar de comer "porque necesito ir al baño", realiza rituales con la comida como cortarla en trozos muy pequeños, comer lento y dejar ciertos alimentos sin tocar, se preocupa mucho de las calorías de los alimentos... ojo, son signos de alerta que no debe dejar pasar y le conviene hacerla evaluar por su pediatra.
Si además, la comida empieza a ser el centro de su vida, se pone más irritable, frecuentemente triste, no tiene ánimo para salir con sus amigos, baja notablemente de peso y se sigue encontrando disconforme con su figura, se pone friolenta, comienza a caérsele el cabello, le deja de llegar su menstruación, se empieza a vestir con ropa ancha o se la sorprende vomitando... es momento de consultar a un especialista en trastornos alimentarios.

8.¿¿He notado que mi hijo de 17 años toma en las fiestas. ¿Debo preocuparme?
Tomar en fiestas puede ser una conducta absolutamente normal y sin riesgos a la edad de él, siempre y cuando lo haga en forma moderada y responsable. Me refiero a que debiese beber no más de 2 a 3 tragos por fiesta, siempre después de haber comido, tomarlos lentamente (no más de un trago por hora), diluyéndolos y alternándolos con otros líquidos sin alcohol, y nunca exponerse a situaciones de riesgo cuando ha bebido (como conducir un auto).
Le recomiendo que converse de este tema con él, de modo de -además de cerciorarse que su consumo no es mayor- aportarle la información previa (en mi experiencia es habitual que los adolescentes la desconozcan). Resulta de suma importancia que ud. lo eduque acerca de los riesgos asociados al uso de alcohol y cómo evitarlos.
Preocúpese también de otros aspectos no menores. Si él tiene licencia de conducir (y acceso a un auto) no es recomendable que se regrese manejando, aún con un adulto acompañante. Hay que desincentivar que los adolescentes manejen inicialmente de noche por su poca experiencia conduciendo y el mayor riesgo de accidentes en ese horario. Si son sus amigos quienes lo traerán de vuelta a casa, enfatice la importancia de que quien maneje tenga licencia, experiencia como conductor y que no haya bebido (todas estas cosas pueden parecerle a ud. básicas, pero muchas veces no lo son para un adolescente).
También es muy aconsejable que acuerde con él un “plan de rescate” por si llega a embriagarse o se encuentra en una situación riesgosa asociada: motívelo a que lo(a) llame para que lo vaya a buscar, independientemente de la hora que sea (y obviamente, esté disponible).
Ahora, si le impresiona que está tomando en forma excesiva o irresponsable consulte a un especialista para que lo evalúe y reciba el apoyo adecuado, que puede ir desde una consejería en el tema a intervenciones de mayor envergadura.

Espero que te haya servido y porfavor deja un comentario.