Para la cosmología adquiere ribetes de excepción confirmar la existencia de la materia oscura y, a su vez, determinar de que está formada. El modelo estándar del universo , basado en la teoría de la relatividad general de Einstein , hace predicciones precisas, muy sensibles a la cantidad de material normal presente en el universo, de las proporciones que deben de existir de los primeros elementos de la tabla periódica: hidrógeno, helio y litio. Ahora, cuál es el valor de estas predicciones si sólo están referidas al tres por ciento de la materia que podemos medir. Más importante aún es que, por la sensibilidad de estas predicciones a la cantidad de material normal presente en el universo, esta materia invisible tiene que estar estructurada de elementos exóticos y distintos a los ya conocidos. No solamente necesitamos detectar la materia oscura, sino que además, si es posible, tocarla, olerla e incluso degustarla si es factible, si no es así, todo el modelo estándar puede tener una espada de Damocles sobre sus espaldas.
La gran cantidad de materia oscura, que presumimos que existe, tuvo que jugar un papel significativo en la evolución del universo, ya que sin su rol gravitatorio éste literalmente se habría expandido aceleradamente, inmediatamente después del Big Bang, y las estructuras de los hermosos racimos de galaxias que actualmente observamos no se habrían podido desarrollar. Si esa masa está hecha de neutrinos, puede ser explicada dentro del marco de la teoría cosmológica existente. Pero el modelo estándar debería ser extensamente revisado si los movimientos peculiares son causados por la materia bariónica ordinaria (llamada así porque las partículas que contribuyen en mayor medida a su masa -protones y neutrones- pertenecen a la familia de partículas basadas en el quark y conocida colectivamente como bariones). Los bariones extras invalidarían una parte importante de la teoría que explica el equilibrio de los elementos detectados en la materia luminosa. Este equilibrio ha sido calculado como una consecuencia de la síntesis de los núcleos atómicos en el universo primitivo, en una secuencia de acontecimientos detallados por físicos como George Gamow y Fred Hoyle.
En consecuencia, la mayoría de los científicos que orientan sus estudios a conocer el universo consideran que la materia oscura, que hasta ahora no vemos, en su porcentaje más importante, no es bariónica, eliminando así como componentes mayoritarios candidatos de base bariónica tales como agujeros negros, nubes de gas, estrellas enanas poco luminosas, etc. ; sin desconocer, también en ello, la incertidumbre que rodea al tema.
DarkMatter
¿Es suficiente la fuerza de gravedad para contener el reluciente gas caliente de la galaxia? La fotografía de arriba muestra una masa de gas caliente graficada con un ficticio color rojo, que se ha sobre puesto a otra de galaxias. El gas aparece cautivo por una «sobre gravitación», cuyo origen se desconoce. El cuadro, corresponde a tomas de rayos X tomadas por el ROSAT. Se trata de una evidencia sobre la existencia de «sobre gravedad» que se observa en las galaxias.
Además, el problema inquieta más aún a los físicos, ya que se requieren cantidades enormes de ese material invisible. Ya señalamos que por lo menos el 90 por ciento del universo no es visible, lo que da cabida a suponer que debería estar estructurado por este material, y si observaciones recientes de cúmulos de galaxias prueban ser veraces, más del 97 por ciento del universo en el que cohabitamos estaría constituido de materia desconocida.