Birlado de Aquí
PRÓLOGO
Si sumáramos todas las horas que pasamos anualmente en el colectivo volviendo a nuestras casas suburbanas, querremos vivirlas al lado de buena compañía, esto es, de una agradable señorita. Sin mucho orgullo puedo decir que tantos años de viajar en esas cocteleras humanas ruidosas me han ayudado a acumular una considerable sabiduría para mejorar las posibilidades de que esto ocurra. Dado esto, y en la firme convicción de crear textos de auténtico valor para la blogósfera, el Departamento de Defensa del Pobre y/o Ausente de Aargh! presenta a continuación el Manual Para Hacer que se Sienten Minitas al Lado Tuyo.
PARTE I
1. ESPACIO DISPONIBLE
Ante todo, un hecho básico: para que una muchacha se siente al lado de Ud., el asiento contiguo al suyo debe estar vacío (o debe poder ser rápidamente vaciado). O sea que si en él olvida Ud. la mochila o el paraguas, o si decide tomar una siesta atravesando ambos lugares, difícilmente esto suceda. Pero fundamentalmente, lo que se desprende de este principio es que si ya se sentó al lado suyo un obrero metalúrgico grasiento o una señora obesa de esas que leen revistas de chismes, el asiento dejará de estar vacío, con lo que disminuyen considerablemente las posibilidades de que se siente alguien más.
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PRIMER HECHO BÁSICO:
PARA QUE UNA MUCHACHA SE SIENTE AL LADO DE UD., EL ASIENTO CONTIGUO AL SUYO DEBE ESTAR VACÍO
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De todo esto se infiere que la tarea es doble: no solo debe Ud. encontrar la forma de atraer objetivos femeninos diferenciales, sino que también tendrá que evitar que el lugar en donde pretende que éstos terminen sea ocupado por agentes indeseados. Esto parte de nuestro primer hecho básico: no todos los usuarios del Transporte Público de Pasajeros son bellas doncellas (más bien todo lo contrario). Por lo tanto, en lo que sigue cubriremos tanto tácticas de captación como de ahuyentamiento, y desaconsejaremos algunas estrategias que pueden ser contraproducentes.
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SEGUNDO HECHO BÁSICO:
NO TODOS LOS USUARIOS DEL TRANSPORTE PÚBLICO DE PASAJERO SON BELLAS DONCELLAS
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2. CAMPOS DE APLICACIÓN
Este Manual está ideado para líneas de colectivo del Transporte Urbano y Suburbano de Pasajeros. Sin embargo, nada impide que el lector pueda utilizar los conceptos en él desarrollados en subtes, trenes, aviones, cines, asados, cabarets, estadios, discotecas, funerales, salas de espera, colas de banco, aulas de clase, marchas de protesta, tomas de rehenes, prisiones y/o manicomios.
3. MARCO LEGAL Y ÉTICO
Este Manual no contempla y desaconseja el uso de recursos como violencia física, amenazas con armas blancas, amenazas con armas de fuego, chantaje anónimo, chantaje cibernético, magia vudú, transformismo, sobornos, vapores alucinógenos, exhibicionismo, hipnosis, teoría de cuerdas, manipulación de espacio-tiempo y hechizos de invisibilidad. Como regla general, no haga nada por lo que un policía lo pueda detener a Ud. en un recital.
4. DÓNDE SENTARSE
Retomemos el concepto inicial. Para alcanzar nuestra meta es fundamental que Ud. no se siente en asientos individuales, sino que lo haga en uno doble. No solo eso, sino que éste deberá estar vacío: recuerde, si se sienta al lado de otra persona, difícilmente pueda sentarse también una chica. Este otro hecho básico es el principio del que partiremos. Además, si se da el caso de que no quedan asientos dobles libres pero en alguno de ellos ya hay una bonita muchacha, lo recomendable es que se siente en ése. De esta forma habrá cumplido sin mayores esfuerzos el objetivo planteado, y podrá disfrutar del viaje vanagloriándose de su compañía y lanzándoles miradas orgullosas a los pasajeros que viajen parados y le lancen envidiosas miradas. Ahora bien, si ésta no es la situación, prosiga la lectura.
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TERCER HECHO BÁSICO:
SI EL ASIENTO CONTIGUO AL NUESTRO ESTÁ OCUPADO, NO PODRÁ SENTARSE UNA BELLA DONCELLA
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5. EL MOMENTO ADECUADO
Cuarto hecho básico: todo recorrido de línea de transporte se caracteriza por tener dos puntos extremos, el punto de partida y el punto de llegada. Estudios conducidos por varias universidades europeas sugieren que la cantidad de pasajeros en un colectivo aumenta según se aleja del primero, y más tarde disminuye conforme éste se aproxima al segundo. A su vez, la gente tiende a llenar el colectivo de atrás hacia adelante, una persona por cada asiento doble, y luego ocupando, nuevamente de atrás hacia adelante, los lugares restantes.
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CUARTO HECHO BÁSICO:
TODO RECORRIDO DE COLECTIVO SE CARACTERIZA POR TENER UN PUNTO DE PARTIDA Y OTRO DE LLEGADA
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En función los dos fenómenos anteriores, querremos determinar en qué instante le es más conveniente a Ud. “bajar las defensas” con las que “guarda” el asiento aledaño, para así “dejar” que alguna “muchacha” “lo” “tome”. Para poder saber cuál es ese momento, es fundamental que Ud. conozca el recorrido que hace la línea, los lugares por donde pasa y las zonas en donde generalmente suben mujeres jóvenes de buena presencia:
* Lugares de alta afluencia de chicas lindas: facultades de Arquitectura, facultades de Medicina y Odontología, paseos de compras, zonas de locales de tratamientos estéticos (peluquerías, beauty spas, etcétera), consultorios de cirugía estética, recitales de Robbie Williams, recitales de U2, castings, barrios de altos ingresos, salidas de “eventos” y discos top.
* Lugares de afluencia media de chicas lindas: facultades de Derecho, terciarios de hotelería y publicidad, paseos de compras de outlets, zona de locales de modistas, consultorios de ginecología, recitales de Luis Miguel, recitales de Red Hot Chili Peppers, entrevistas laborales, barrios de ingresos medios, salidas de muestras culturales y ciclos de cine.
* Lugares de baja afluencia de chicas lindas: facultades de Ingeniería, facultades de Veterinaria, paseos de compra de locales coreanos, zona de locales de pedicuros, consultorios de alergistas, recitales de Raúl Lavié, recitales de Sandro, casas de curanderos y videntes, barrios de ingresos bajos, salidas de cantinas bailables y billares.
* ¡Plus! Lugares de alta afluencia de agentes perjudiciales: escuelas técnicas, escuelas nocturnas, paseos de compra de repuestos automotrices, zonas rojas, guardias de urgencias, recitales de Néstor en Bloque, recitales de Los Redonditos de Ricota, parques industriales, villas miseria, salidas de cabarets y cines condicionados.
Entonces, en función del punto del recorrido donde se suba al colectivo, y siempre que haya alguno disponible, querrá Ud. tomar el asiento doble vacío que más le convenga. Por ejemplo, si sabe que pronto pasará por una zona industrial y recién luego por la Facultad de Arquitectura, elegirá un asiento doble en la parte de adelante, para que los que suban en la zona industrial ocupen los lugares atrás suyo, y la pulcra estudiante, el de al lado suyo. Si, en cambio, cuando sube Ud. al colectivo éste está por pasar por un recital de U2, deberá apresurarse a ocupar el asiento doble más al fondo que pueda.
Por supuesto, hay casos menos claros en los que deberá ponderar la probabilidad de que suba una muchacha y el riesgo que implica seguir “guardando” el asiento para otra oportunidad posterior.
PARTE II
5. CÓMO RESERVAR EL ASIENTO CONTIGUO ANTE AGENTES PERJUDICIALES
5.1 NO LLAMAR LA ATENCIÓN
Ahora bien, es de esperar que antes de dar con una bella muchacha se encuentre Ud. con otros individuos que pondrán en peligro su objetivo. En este sentido, la fauna es variadísima y va desde aburridos cincuentones sin nada despreciable en particular, a locos peligrosos, o peor aún, personas con problemas de higiene personal. Sin embargo, la subespecie que sin dudas representa una mayor amenaza se muestra ante nosotros con un semblante apacible: es la Viejita con Muchos Familiares a la Que le Encanta Charlar del Clima, los Jóvenes de Hoy y Todas Esas Cosas, tal es como se la denomina en varios estudios demográficos.
Tal y como nosotros, la Viejita está permanentemente embarcada en otro tipo de misión, mucho más sádica: conseguir a alguien joven (el sexo le es indistinto) para conversar sobre cualquier cosa y ponerlo incómodo y hacer su viaje interminable y que no vea la hora de llegar a casa. En función de esto, la Viejita también tendrá su modus operandi: intentará leer en el semblante de cada uno de los pasajeros y descifrar si éstos parecen “abiertos” a ser abordados por ella.
Cierto es que la Viejita es un caso extremo y que no todos los pasajeros que suban al colectivo se comportarán tan despiadadamente, pero de todas formas, su caso nos sirve para plantear los lineamientos de conducta a tener en cuenta a fin de evitar atraer la atención del pasajero hacia nosotros y nuestro preciado asiento vacío:
* No indique a nadie “aquí tiene un asiento, venerable anciana”; es probable que así logre Ud. que la susodicha se siente junto a nosotros.
* Mire fijamente a quien se acerque. Es probable que esto intimide a la persona y que así ésta no se siente junto a Ud. (más adelante veremos que Ud. querrá hacer lo contrario frente a una muchacha).
* Finja un tic nervioso. Esto también intimida a quienquiera que se acerque con intenciones de sentarse.
* Respire maniáticamente. Ídem.
* Siéntese de forma desprolija. Así generará una mala impresión y nadie querrá sentarse al lado suyo.
* Simule regurgitar. Ídem.
* Eructe. Ídem.
* Siéntese de manera que su lenguaje corporal lo muestre “cerrado”. Esto es, tuerza su torso en dirección opuesta al pasillo, endurezca los hombros, abra las piernas ligeramente.
Seguramente a Ud. se le ocurrirán otras técnicas para mantener desocupado el asiento contiguo al suyo, y es saludable que las practique e investigue. Recuerde siempre que sea cual fuere el recurso que utilice, Ud. debe poder “deshacer” su efecto instantáneamente (esto es, en cuanto vea a una señorita aproximarse). A este respecto, este Manual desaconseja:
* oler mal;
* tener apariencia sucia;
* babear;
* amenazar físicamente a otros pasajeros;
* ocupar el volumen completo de ambos asientos;
* ensuciar el asiento contiguo ex-profeso;
* etcétera.
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QUINTO HECHO BÁSICO:
TODO LO QUE UD. HAGA DEBE PODER SER DESHECHO INSTANTÁNEAMENTE
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5.2 OCUPAR FÍSICAMENTE EL ASIENTO CONTIGUO
Antes de tener que recurrir a métodos de lenguaje corporal o a la simulación de demencia, existen una serie de trucos básicos y muy confiables que Ud. puede usar para mantener reservado el asiento contiguo al suyo. El principio detrás de estas técnicas es que, ante una serie de asientos disponibles, el pasajero que suba optará casi siempre por los que estén despejados y no por aquéllos sobre los que haya algún objeto. En función de esto, Ud. querrá evaluar tener a mano, en la medida de lo posible, alguno(s) de los siguientes objetos para apoyar en el asiento contiguo:
* Camperas u otros abrigos
* Mochilas
* Bolsos
* Paraguas
* Valijas
* Cajas varias
* Carpetas varias
* Monitores u otros electrodomésticos
* Plantas y helechos (en lo posible legales)
* Elementos de zinguería o plomería
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SEXTO HECHO BÁSICO:
SI HAY VARIOS ASIENTOS DISPONIBLES, LOS PASAJEROS QUE SUBEN VAN A PREFERIR LOS QUE NO TENGAN NINGÚN OBJETO ARRIBA
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Este Manual recomienda que, en la medida de lo posible, utilice Ud. el objeto según el orden descendiente de la anterior lista (esto es, siempre es más cómodo llevar una mochila que un tragaluz industrial). La manipulabilidad del elemento resulta aquí de cabal importancia: recuerde Ud. que debe poder remover el objeto y colocarlo sobre su regazo o entre sus piernas de la forma más rápida y disimulada que sea posible. Tenga en mente también que quizá deba hacer y deshacer esta operación varias veces frente a varias muchachas.
Por ejemplo, vayamos a una situación que se da comúnmente. Ud. vuelve a su casa en el 115 con su mochila y su campera. Dado esto, querrá colocar la mochila entre sus piernas y la campera sobre su regazo, dejando caer el extremo de ésta sobre el asiento aledaño. De esta forma, con sutiles movimientos podrá Ud. remover y volver a colocar el abrigo tantas veces como sea necesario, hasta conseguir el objetivo –o fracasar; lamentablemente nada aquí es a prueba de fallas.
Ahora bien, si en su diario trajín Ud. no llegara a utilizar ninguno de los elementos arriba mencionados, querrá evaluar la conveniencia o no de llevar consigo alguno de ellos, cuanto más no sea para ser utilizados en el colectivo. Asimismo, se desaconseja el uso para este mero fin de los siguientes elementos:
* Fajos de billetes
* Oro y joyería en cualquiera de sus formas
* Aparatos portátiles de electrónica
* Pornografía
* Plantas ilegales
* Animales vivos
* Bolsas de desechos
* Armas blancas y/o de fuego
* Amigos o familiares (ver hecho básico nro. 1)
Otra técnica muy sencilla y elemental consiste en sentarse desde un principio la plaza del asiento doble que da hacia el pasillo. De esta forma, Ud. cubre considerablemente las posibilidades de que alguien le pida sentarse junto a Ud. (de nuevo, no ofrezca el lugar libre a nadie ni le sonría a Viejecitas). Este método, sin embargo, tiene algunas serias limitaciones. Por un lado, sólo puede hacerlo Ud. una sola vez (quizá dos, para los más temerarios) sin levantar en los otros viajantes serias sospechas de que es un baboso pervertido. Pero como los de afuera son de palo, la principal desventaja es ser demasiado evidente: que la muchacha que Ud. pretende que se siente a su lado detecte que “justo” Ud. se ha corrido de lugar y no quiera por consiguiente sentarse junto a Ud.
En fases más avanzadas, el practicante ya ducho en el Arte de Sentar Minitas al Lado Suyo puede inclusive prescindir de objeto alguno para “cubrirse” el flanco. Otras formas de ocupar físicamente el asiento aledaño incluyen:
* cruzarse de piernas colocando el pie sobre el asiento contiguo;
* sentarse sobrepasando sutilmente la línea que separa los dos asientos (se obtiene gran ayuda poniendo el hombro opuesto rígido y simulando que uno no puede achicarse más);
* inclinar el torso hasta por encima del asiento contiguo;
* quitarse el calzado y arrojarlo sobre el asiento contiguo (sólo para Sentadores de Minitas al Lado Suyo extremos).
5.3 UTILIZACIÓN CONJUNTA
Hasta aquí, desarrollamos las dos formas básicas para mantener libre nuestro asiento aledaño: mediante actitudes y lenguaje corporal, y mediante ocupación física del mismo. Si bien algunas de las técnicas de cada uno de estos caminos son bastante efectivas, ninguna de ellas garantiza a pleno el objetivo, y por lo tanto este Manual aconseja la utilización de varias de ellas en conjunto para mejores resultados.
Por ejemplo, querrá Ud. quizá sentarse en el asiento que da al pasillo, respirando maniáticamente y simulando regurgitar. O tal vez quiera Ud. colocar un helecho en el asiento aledaño al tiempo que simula un tic nervioso, y mira fijamente a quien se le acerque. Recuerde Ud. también que es deseable que los efectos de las técnicas a usar puedan desaparecer al instante, y en función de eso no querrá Ud. amenazar verbalmente a los otros pasajeros mientras respira maniáticamente y simula un tic nervioso facial, u oler mal al tiempo que mira fijamente a alguien y en su asiento aledaño depositó una enorme pila de revistas pornográficas. Apele Ud. a su buen criterio y tenga en mente su objetivo final: que una bella señorita nos acompañe durante el viaje.
PARTE III
6. CÓMO ATRAER A LA SEÑORITA
Llegamos así al cuerpo principal de este Manual, donde desarrollaremos la diversa variedad de procedimientos con los que contamos para lograr que una doncella se siente junto a nosotros. Ahora, todas las directivas que hemos descubierto en la sección anterior se invierten. Es que Ud. no quiere Ud. espantar a la damisela sino todo lo contrario: acercarla. También aquí trabajaremos en dos dimensiones: la física y la de las actitudes. Pero ante nada, valga que le dediquemos un apartado a algunas aclaraciones.
6.1 ESTAR ATENTO
Le recomendamos que esté atento al ascenso al colectivo de mujeres que cumplan las características que Ud. busca. De lo contrario, no sólo no podrá implementar ninguna de las técnicas que desarrollaremos a continuación, sino que todo su esfuerzo por mantener el asiento libre hasta aquí habrá sido en vano. A riesgo de sonar insistentes, nunca pierda de vista el objetivo último: Ud. no simula tics nerviosos para espantar a Viejitas sino para mantener libre el asiento hasta que la preciada señorita aparezca. Cuando el momento llegue, no se ponga nervioso –si tiene taquicardia y comienza a tener la sensación de que se muere, concéntrese en respirar, es más, olvídese de la muchacha y piense en quién puede recomendarle un buen psiquiatra. También, evite reír como un depravado y vigile su saliva.
6.2 GENERAR EL ESPACIO
Hechas las salvedades del caso, pasamos a la primer serie de tácticas. Recuerde el segundo hecho básico: Ud. querrá que el asiento contiguo al suyo esté despejado para que la muchacha pueda físicamente ocuparlo. En función de esto, retire de él todo elemento que esté sobre él. Procure hacerlo de la forma más disimulada posible, de forma que la señorita no sospeche. Pero atención: una vez liberada la plaza aledaña, estamos “en neutro”, en cero; no es que por eso estemos haciendo nada por atraer a la chica.
Espacialmente, hay una serie de medidas que se pueden tomar para comenzar a hacer esto. La impresión de amplitud del espacio para sentarse juega a su favor. Por lo tanto, Ud. querrá despejar lo más posible el volumen junto al suyo, de forma de ofrecerle más comodidad a la muchacha.
* No deje que sus caderas se extiendan más allá de la raya que separa ambos asientos. Esto es en extremo perjudicial.
* Ocupe menos espacio. Intente encorvarse, encoger los hombros, juntar las piernas, apoyar parte del torso contra la ventanilla. El espacio adicional
* Vigile que no esté Ud. cruzado de piernas o sentado desprolijamente.
* Si Ud. ya se encogió y aún así ocupa demasiado espacio, procure adelgazar, someterse a liposucción o tomar Herbalife. Esto le servirá no solo en lo referido a este Manual sino para situaciones frente a señoritas para las que de hecho sirve para algo tanto esfuerzo.
* Si Ud. tiene dificultades para adelgazar por problemas de metabolismo o depresión aguda, y aún así quiere intentar los pasos de este Manual, puede Ud. considerar cersenarse alguna extremidad, o bien sentarse en los asientos del fondo, que son como cinco en hilera.
* Si Ud. practica sumo o es uno de esos gordos de ESPN que tiran de camiones con los dientes, de modo que la amputación no es viable pero Ud. aún así insiste en probar suerte con este Manual, considere Ud. la aplicación de estos conceptos en coches-cama de larga distancia o transportes de ganado.
Sin embargo, ya que lo que ahora quiere Ud. hacer es persuadir más que impedir, el grueso de las tácticas que deberá utilizar son de la dimensión de las actitudes y el lenguaje corporal.
6.3 “VENDER” EL ASIENTO
Finalmente entramos de lleno al aspecto de este arte por el cual se lo llama, justamente, un arte. Recuerde que, aquí, todos los conceptos desarrollados en el punto 5 deben invertirse. Lo que debe procurar Ud. ahora es mostrarse interesante, atractivo (en la medida de sus posibilidades) y despreocupado –lo que resulta más difícil y va en franca contradicción con toda la extensión de este Manual. Por lo tanto, para suplir esto deberá Ud. desplegar toda una serie de finísimas tácticas. Aquí son la experiencia y el criterio los que más a favor suyo jugarán. A medida que practique en “condiciones reales”, verá que el arsenal con el que cuenta es tan infinito como sutil.
Como en la cama, existen dos estrategias básicas según quién juega el rol pasivo y quién el activo: aparentar desinterés o aparentar ser interesante. (El Departamento de Legales de Aargh! nos obliga a aclarar que la metáfora de la cama termina aquí, y que este Manual no se responsabiliza por cualquier acto de abuso que puedan realizar sus lectores.) Más allá de eso, no existe otro criterio para clasificar la amplia gama de tácticas. A continuación, entonces, un listado de los recursos fundamentales con el que Ud. querrá comenzar a desenvolverse, discriminados según estas dos estrategias
LA ESTRATEGIA DE “EL DESINTERESADO”
* Tal y como con las Viejitas, no le indique a la chica “aquí tiene un asiento, señorita”; es probable que así logre Ud. intimidarla, además de sonar extremadamente anticuado y con muy pocas aptitudes sociales.
* No la mire. Recuerde que la mirada intimida y Ud. no quiere espantarla sino todo lo contrario.
* Haga alguna otra cosa. Lea, escuche música con auriculares, mande mensajitos, juege al GameBoy, haga origami. Esto contribuye sustancialmente a parecer despreocupado. Asimismo, si Ud. elige sabiamente, podrá dar la impresión también de ser interesante. Por ejemplo, si Ud. sabe que su colectivo pasa por la Facultad de Humanidades, querrá ir leyendo la Revista Barcelona o un libro de Ferdinand de Saussure.
* El Departamento de Marketing de Aargh! informa que buena parte del target de este Manual tendrá tics nerviosos. Finja no tener tics nerviosos.
* El Departamento de Marketing de Aargh! informa que buena parte del target de este Manual respirará maniáticamente. Respire normalmente.
* Simule estar relajado. No endereze la columna sonriendo y frotándose los puños sobre su regazo al tiempo que da saltitos de expectativa y sonríe. Tal vez podría llegar a dar la leve, sutil impresión de ser un maniático.
* Evite regurgitar. Ídem.
* Evite eructar. Ídem.
* Siéntese de manera que su lenguaje corporal lo muestre “cerrado”. Crúcese de brazos, gire levemente el torso hacia la ventanilla, mire por ella, tenga cara de enojado, mueva sus labios de manera de parecer estar refunfuñando. Considere incluso tomarse una palita o dos.
* Finja dormir. Es una buena forma de parecer sumamente despreocupado. Además, por experiencia propia le podemos decir que las muchachas más bonitas se han sentado a nuestro lado mientras dormíamos. Debe ser porque es una Ley de Murphy, o porque tenemos cara tierna cuando dormimos.
* Finja dormir con cara tierna. Practique en su casa, sacándose fotos con su cámara digital.
* Finja dormir babeándose y/o roncando. Otra comprobación empírica que nos explicamos aún menos es tener a una bella muchacha aún después de haber estado babeándonos mientras dormíamos. Ud. pruebe, nunca se sabe.
LA ESTRATEGIA DE “EL INTERESANTE”
* “Interesante” no quiere decir “interesado” ni “expectante”. Sabemos que es difícil si ha llegado a leer hasta aquí, pero Ud. debe aparentar estar lo más distendido posible.
* Si Ud. puso su bolso u otro objeto en el asiento aledaño, déjelo ahí ex-profeso hasta que la muchacha esté cerca, y quítelo con cara de despreocupado (subrayamos esto, recuerde que es “el interesante”, no “el maniático sexual”) de forma que ésta se sienta instada a sentarse junto a Ud.
* Mírela. Bajo esta estrategia, Ud. parte del supuesto de que la muchacha esté buscando sentarse con alguien interesante que le tire onda. Fíjese si tiene cara de ser “de esas”.
* Sea lindo. Considere aquí dietas, liposucciones, perfumes, maquillaje, cirugías estéticas (o reparadoras, según el caso), cortes de pelo metrosexuales, etc.
* Sea o aparente ser exitoso. Muchas mujeres se ven atraídas por un hombre exitoso. Si no es el caso (es lo más probable, ya que Ud. viaja en colectivo, a menos que sea Ud. como Al Pacino en esa película en la que hace de Diablo) o no está de acuerdo con una frivolidad así, recuerde que Ud. no la quiere como esposa sino como mera acompañante de viaje de colectivo. Cosas como vestir un traje, usar gomina, tener barba candado, tener una laptop o simular hablar por teléfono diciendo “comprá, comprá 1000 acciones” ayudan.
* También como en la estrategia de “el despreocupado, haga alguna otra cosa que pueda llegar a ser de interés de las eventuales muchachas.
* No escuche música con auriculares. Esto lo hace parecer “cerrado”.
* No escuche música a todo lo que da con el altavoz del celular, como hacen ahora los pendejos. Esto lo hace parecer “grasa”.
* Siéntese de manera que su lenguaje corporal lo muestre “abierto”. No se cruce de brazos, no se siente derecho, gire levenmente el torso hacia el pasillo, tenga una sonrisa de complacencia para con la vida. Considere incluso someterse a un tratamiento de Alplax o Prozac.
Ya ve Ud. que el arsenal con el que cuenta es variadísimo y muy nutrido. Puede inclusive probar alternar estrategias o combinar elementos de ambas. De nuevo, lo instamos a utilizar su buen criterio: es deseable que Ud. no la mire y finja hablar por celular mientras tiene una sonrisa de antidepresivo, pero no lo es que Ud. se vista como un ejecutivo exitoso al tiempo que, cruzado de brazos, eructa y se babea. Piénselo detenidamente.
PARTE IV
7. MANTENER A LA SEÑORITA AL LADO NUESTRO
Con mucha práctica y algo de suerte, eventualmente logrará que una señorita se siente junto a Ud. No desespere; procure no emocionarse y controlar su respiración. No aplauda ni le sonría a ella idiotamente. Recuerde que es algo que a la gente normal le pasa todo el tiempo y no le da la mayor importancia.
Ahora bien, seguramente le habrán dicho a Ud. en la escuela que “es más fácil sacarse una buena nota que mantenerla”. Pues bien, ahora debe Ud. mantener las actitudes y conductas corporales que lo condujeron hasta este éxito durante mucho más tiempo que el lapso que se necesita para “vender” el asiento. Si bien no es necesario, por poner un ejemplo, que durante el resto del trayecto usted siga simulando hablar por teléfono diciendo “comprá, comprá 1000 acciones” -esto sería más bien desaconsejable-, hay una serie de cuestiones que Ud. sí deberá vigilar.
Para la estrategia de “el desinteresado“:
* No le siga indicando a otras gentes dónde hay asientos libres. Parecerá Ud. un pelotudo.
* Siga sin mirarla, al menos no maniáticamente. Parecerá Ud. un maniático.
* Continúe fingiendo no tener tics nerviosos. Ídem.
* Continúe fingiendo respirar normalmente. Ídem.
* Puede Ud. dejar de hacer eso otro que estaba haciendo que lo hacía parecer desinteresado. Sin embargo, tampoco se avoque Ud. ahora a acosar sutilmente -o no tanto- a su nueva compañera de viaje.
* No tiene Ud. que seguir mostrándose “cerrado” ni moviendo los labios como puteando por lo bajo -más bien esto es desaconsejable-. Evite consumir más cocaína a la vista de la muchacha y de cualquier agente de la Ley.
* Tampoco se vaya Ud. al otro extremo, comenzando a mostrarse demasiado “abierto” y medio como morfándose a la pobre señorita con la mirada.
* Puede finjir despertarse.
* Puede finjir seguir durmiendo con la cara tierna.
* Puede inclusive finjir seguir durmiendo con cara tierna y caerse levemente (nuevamente subrayamos “levemente”) hacia el costado de la señorita, como en esa propaganda de la maquinita de afeitar. No se extralimite Ud. y tome por almohadón los pechos (si los tiene) de la susodicha –especialmente si está Ud. simulando babear mientras duerme.
* Pare Ud. de simular roncar. Que las muchachas milagrosamente se sienten a su lado cuando Ud. ronca no quiere decir que pueda Ud. jugar con el destino. Sea vivo.
* Procure no quedarse dormido mientras simula estarlo.
Y para la estrategia de “el interesante“:
* “Interesante” no quiere decir “pedante” ni “altoparlante”. Si Ud. habla por celular, no grite para parecer seguro de sí mismo. Evite llegar a extremos como recitar en voz alta poesía medieval inglesa, o simular dirigir una orquesta filarmónica mientras pone cara solemne y lee una partitura de Beethoven fingiendo escuchar la música en su cabeza.
* No intente Ud. volver a poner el bolso en el asiento aledaño. Hay una persona en él ahora.
* Pare de mirarla. A menos que sea una ninfómana, la muchacha se sentirá intimidada.
* Siga siendo lindo. No suba de peso en el trayecto del colectivo, evite sudar excesivamente si es que puede controlarlo, vigile su peinado y/o maquillaje, y procure no sufrir un derrame de Bótox.
* Siga siendo o aparentando ser exitoso. Si Ud. lo es (o es Ud. el Diablo, como Al Pacino) y sufre Ud. una quiebra empresarial (o un exorcismo), aguántesela hasta que llegue su parada para gritar, agarrarse de los pelos o suicidarse. En cambio, si Ud. solo aparenta serlo (como Al Pacino, que no es realmente el Diablo aunque sea exitoso), procure no simular recibir llamadas de la suerte de “¡¿Cómo que me dejás por el jardinero?!” o “Sí, mañana a primera hora voy y se lo limpio, señor.”. Si Ud. usa laptop, procure no mirar pornografía, leer sitios de videojuegos, chequear Taringa! ni consultar este Manual durante el trayecto.
* Puede Ud. ponerse a escuchar música con auriculares.
* Absténgase de escuchar música con el celular.
* Puede Ud. “cerrarse”: cruzarse de brazos, girar el torso hacia la ventana, etc. Tenga Ud. en cuenta que esta postura es más incómoda, así que no sería inteligente de su parte hacerlo.
Más allá de consejos de esta suerte, no hay gran cosa que podemos hacer para evitar que la muchacha elija descender del colectivo o irse a otro asiento libre, quizás uno doble que acaba de ser desocupado. En este último caso, sin embargo, sí hay algunos aspectos que conviene vigilar para que no suceda. Por un lado, recuerde que cuanto más espacio físico le ofrezca a la muchacha, menos incómoda se sentirá en su postura y menos querrá irse a otro asiento ni bien se libere; en ese sentido, evite Ud. cruzarse de piernas, achancharse o engordar. Por otro lado, tenga en cuenta que en tanto Ud. mantenga las apariencias de la estrategia que eligió, la chica seguirá reafirmada en su elección y la mantendrá.
Los factores que escapen a estos dos aspectos ya son exógenos y escapan a nuestro control. Este Manual desaconseja y se desliga de toda responsabilidad ante el uso por parte del lector de tácticas como:
* atado y amordazado
* extorsiones
* amenazas con arma blanca
* amenazas a punta de pistola
* amenazas de bomba
* polvos vudú
* inyecciones de pentotal
* hipnosis
* secuestros express
* secuestros duración tipo esa película de Mel Gibson
* secuestros duración tipo FARC
* secuestros duración tipo esa chica de Austria que vivió toda su vida en cautiverio
8. CONCLUSIONES Y ACLARACIONES FINALES
Detallamos hasta aquí un método exhaustivo que contempla desde el momento de elegir dónde sentarnos hasta cómo conservar a la bella muchacha a nuestro lado durante todo el tiempo posible y mediante acciones legales. El éxito de este conjunto de técnicas dependerá de la seriedad, la tesón y la insistencia con las que se apliquen. De todos modos, tenga Ud. en cuenta que cuanto más insista, más difícil le será a Ud. ocultar sus tics nerviosos, su baba chorreante y su respiración de maniático. Además, por su propio bien, evite mencionar la existencia de este Manual en el improbabilísimo caso (por algo está leyéndolo) de que Ud. llegue a entablar diálogo con alguna señorita.