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ASI EVULOCIONARAN LAS ESPECIES



De mi post pasado de mi pasado post que trataba sobre el documental LA TIERRA SIN HUMANOS



ME PREGUNTE COMO EVULOCIONARIAN LAS ESPECIES ACTUALES SI ES QUE YA NO ESTARIAMOS SE SABE MUY BIEN QUE DESDE LA APARICION DEL HOMBRE MUCHAS ESPECIES SE EXTINGIERON Y MUCHAS MAS ESTAN EN PELIGRO DE EXTINCION Y SI NO HACEMOS NADA CON EL PASAR DEL TIEMPO LAMENTABLEMENTE SE EXTINGUIRAN , COMO POR EJEMPLO LAS BALLENAS . PERO ESTO SERA MUY BIEN APROVECHADO POR OTRAS ESPECIES DESAPARECIENDO SUS DEPREDADORES O SUS FUENTES DE ALIMENTO TENDRAN Q EVOLUCIONAR PARA PODER SUBSISTIR . PUES ME PUSE A INVESTIGAR Y AUNQUE NO ENCONTRE SOBRE MUCHAS ESPECIES ME PARECIO BUENO.


Así evolucionarán las especies


¿Cómo será el mundo cuando nuestra especie ya no exista? ¿Qué animales se salvarán? ¿Y quiénes nos sustituirán en la cumbre de los superpredadores? Dougal Dixon, un paleontólogo especializado en evolución, lo ha imaginado. Y éste es el desconcertante resultado de lo que albergará nuestro planeta 50 millones de años después de que el hombre haya desaparecido.

Viajemos en el tiempo a un futuro lejano. Nuestra especie ha desaparecido de la Tierra hace 50 millones de años. La causa ha sido el colapso de los sistemas naturales debido a nuestro imparable aumento demográfico, al agotamiento de los recursos, la contaminación generalizada y las epidemias. En los últimos siglos de la permanencia del hombre en la Tierra, lograr agua potable y alimentos se convertirá en un terrible problema.

La competencia de los animales por los recursos alimenticios que el hombre necesitaba llevará a la extinción a los herbívoros salvajes y a los predadores que los cazaban. Otros, como las ballenas, marsopas y grandes cetáceos desaparecerán tras una caza sin cuartel. Pero las especies oportunistas, aquéllas con una gran capacidad para la adaptación y preparadas para vivir de los desechos del hombre se expandirán por todo el mundo. Será el caso de las ratas, algunas aves carroñeras o las cucarachas; animales que vivían escondidos a la sombra de las poblaciones humanas y que, tras su extinción, se encontrarán con un mundo sin competencia donde las especies que antes las limitaban habrán sido aniquiladas por el hombre.

Después de nuestra extinción dejaremos un triste legado. El hombre habrá devastado todos los recursos naturales y acabado con la mayoría de las especies predadoras incómodas a nuestra sociedad, y la vida tendrá que reinventarse. Pero para el planeta Tierra no será un problema nuevo.

Desaparecida nuestra especie, los animales necesitarán decenas de miles de años para aprovechar los recursos que les brindará el medio en el que crezcan. No será la primera vez que la vida reescribe sus normas. A fin de cuentas, los humanos habremos provocado la sexta extinción masiva del planeta. Antes de nuestra aparición en escena, la vida ya había superado trances similares cuando, en ocasiones, hasta el 90 por ciento de todas las especies llegaron a desaparecer por el impacto de grandes meteoritos o por drásticos cambios en el clima. Recuperarse será tan sólo una cuestión de tiempo. Y 50 millones será suficiente como para lograrlo.

A estas alturas de la historia, la deriva continental habrá reorganizado los continentes. Un supercontinente cubrirá el hemisferio norte: África se habrá unido con Europa desgajándose de ella las tierras al este del Rift, ahora será una isla de grandes proporciones llamada Lemuria; Australia habrá colisionado con el sureste asiático integrándose en la masa continental, y el estrecho de Bering se habrá cerrado al unirse Alaska con Siberia. Tan sólo Suramérica habrá recuperado su independencia convirtiéndose en una isla gigantesca donde los animales evolucionarán de una forma independiente. Habrá nuevas cordilleras, mares, desiertos…, pero aparentemente, si pudiéramos aterrizar en cualquiera de estos ecosistemas, encontraríamos un mundo reconocible: mismas temperaturas, mismas plantas, mismos paisajes…, todo similar, excepto los animales.

Todas estas teorías fantásticas las ha pergeñado Dougal Dixon, un geólogo escocés especializado en paleontología que se ha convertido en una referencia mundial sobre la evolución de los continentes y sus especies. A pesar de lo que pudiera parecer, la ciencia ficción de Dixon no es sólo un alarde de imaginación, sino que tiene una importante base científica cimentada en años de estudio sobre paleobiología, es decir, sobre las especies del pasado de nuestro planeta y su evolución en función de los fenómenos externos que produjeron grandes cambios entre los seres vivos –deriva continental, cambios climáticos, meteoritos…–.

La evolución, a lo largo de la historia, ha seguido unas pautas que pueden ser extrapolables al futuro, siquiera como un ejercicio de imaginación científica. Ante determinadas condiciones, las especies, aun perteneciendo a grupos dispares como las aves, los mamíferos o los peces, responden con soluciones idénticas. Es un fenómeno que los biólogos llaman convergencia evolutiva: mismos problemas, similares soluciones. Por ejemplo, un murciélago, un colibrí y una libélula adquirieron alas para volar, aunque ni las especies ni las alas como estructuras físicas tengan nada que ver entre sí.

En este escenario, la fauna emprenderá una nueva colonización. Los nichos, los espacios por colonizar, seguirán siendo similares a los actuales, pero ya no habrá hombres ni predadores importantes. Muchos animales volverán a adquirir soluciones que ya se usaron millones de años atrás, pero esta vez serán animales de clases diferentes. Las respuestas utilizadas por las ballenas para conquistar el mar, por ejemplo, las emplearán, 50 millones de años después, los pingüinos. Los primates que vivían cerca de los ríos copiarán soluciones de las ranas para hacerse nadadores y capturar peces, los monos de las sabanas sustituirán a leones y guepardos y se harán los mayores cazadores.

En general, los grandes animales de la era del hombre desaparecerán con él y serán los medianos y pequeños los que ocuparán sus puestos.
En las selvas, los diferentes tipos de cerdos salvajes crecerán y algunas especies se harán grandes como elefantes. En las llanuras serán los conejos los que aumentarán su tamaño hasta parecerse a los grandes herbívoros que pastan en las sabanas actuales. En las copas de los árboles, pequeños felinos evolucionarán hasta parecer monos; y en el suelo de los bosques, grandes animales parásitos esperarán escondidos a sus presas en busca de su sangre.

Los grupos cambian, pero las soluciones adaptativas ya se habían utilizado con anterioridad. Esto hace que en este lejano futuro encontremos especies de aspecto similar a algunas de las actuales. Pero un análisis más detallado nos descubrirá que detrás del animal que creíamos reconocer se esconde una criatura distinta. Otras, sin embargo, adaptarán un aspecto terrorífico y sin la presión del hombre se convertirán en grandes cazadores.

En esta nueva carrera por conquistar los ecosistemas, los grupos animales cambiarán. El mayor reto será lograr el papel de superpredador. Será el premio gordo para quien pueda adaptarse a cazar y devorar al resto de las especies. Y en un mundo en el que los grandes carnívoros como los felinos, los cánidos o los osos habrán desaparecido en su mayoría, los roedores entrarán en liza. Y después de la era de los grandes saurios del jurásico, de los grandes felinos del cuaternario y de la supremacía de nuestra especie durante la edad del hombre, un nuevo grupo se hará con la supremacía: 50 millones de años después del hombre, la Tierra entrará en la era de las ratas predadoras.

Desde su licenciatura en la Universidad de St. Andrews, Dixon ha centrado sus investigaciones en las pautas que modelan la vida de nuestro planeta. Con el conocimiento adquirido durante sus trabajos de campo y en largas investigaciones sobre el registro fósil, el científico ha ido descifrando los patrones que marcan los cambios entre las especies. Son las respuestas adaptativas a las modificaciones del medio ambiente habidos desde el origen de la vida. Así que para imaginarse los nuevos animales del futuro sólo tuvo que proyectar estas respuestas unos cuantos milenios hacia adelante y eliminar el factor más variable y desconcertante en su capacidad de generar cambios drásticos: el hombre.

Y éste es el resultado: el mundo 50 millones de años después de nuestra extinción –autoextinción, para ser más exactos–; un mundo tan fascinante que una productora de Hollywood ya ha comprado los derechos del libro en que se recogen todos estos animales del futuro. Pronto las fabulosas criaturas de Dixon adquirirán movimiento. Y todos podremos verlas en la pantalla antes de que nuestra ceguera ante las limitaciones ecológicas de la Tierra lleve inevitablemente a nuestra desaparición definitiva como especie.

REINAS DEL PLANETA


De la rata común…

Según el estudio del paleontólogo Dixon, la extinción humana y la de la mayoría de los grandes predadores se podría producir de forma simultánea. Durante ese largo adiós, algunos roedores, especialmente las ratas, comenzarán a probar la carne como medio de subsistencia y la introducirán en sus dietas.

Sin superpredadores que las frenen, las ratas, que se habrán dispersado por todos los hábitats acompañando al hombre en su expansión, se irán haciendo cada vez más grandes y agresivas en su imparable camino hacia la cima de los grandes cazadores. Una vez extinguida la raza humana, las ratas tendrán el camino abierto y serán las más adaptables. El resultado, después de 50 millones de años, será espectacular: sus patas se alargarán y muscularán para poder correr y saltar, sus manos se armarán de garras poderosas y sus dientes se modificarán para soportar una dieta casi exclusivamente carnívora, adquiriendo en el proceso poderosos caninos en forma de media luna. Y una estirpe de nuevos superpredadores comenzará a dominar la Tierra: las falanx.

... A la carnívora gigante

FALANX
Amphimorphodus cynomorphus

Cazará en grupo a grandes herbívoros de las praderas. Será el mayor roedor que nunca haya existido.

RABBUCK COMÚN
Ungulagus silvivultrix

El herbívoro más común, y manjar preferido de las ratas, descenderá del conejo. Sus patas serán tan grandes como las de los ciervos.




EN LA ANTÁRTIDA


Del pájaro bobo...

En un mundo sin ballenas, extinguidas por el hombre, los mares del sur serán el nicho ideal para los pingüinos, que se podrían desarrollar hacia estructuras similares a las de los cetáceos. En el futuro, las crías se gestarán dentro de las madres, con lo que se harán independientes de la Tierra. Como les sucedió a las ballenas, también los pingüinos del futuro, los pelagornidos, perderán su capacidad de andar, se ‘gigantizarán’ y algunos modificarán su pico para filtrar el plancton.

…al pingüino ballena

VORTEX
Balenornis vivipera

Con 12 metros de largo, será el mayor animal de esta Tierra del futuro, con una mandíbula modificada para filtrar el plancton.

PORPIN
Stenavis piscivora

Descendiente de los pingüinos, el porpin convertirá sus patas en aletas. Emplerá su pico para pescar en mar abierto.



EN LAS SABANAS

Del babuino…

El único continente cuyos principales predadores no evolucionarán de las ratas será África. En sus llanuras, los primates evolucionarán para sustituir a los grandes felinos aniquilados por el hombre. Dos grupos se harán con el protagonismo. Los horrantes (Phobcebus hamungulos), que evolucionarán de los monos arborícoras, y los raboons (Carnopapios sspp.), descendientes de los babuinos. Éstos contarán con diferentes especies que variarán en tamaño y agresividad.

…al mono-león

RABOON
Carnopapio sspp.

Sustituirá al león. Cazará en grupo aprovechando la velocidad que habrá adquirido al hacerse bípedo. En el ataque utilizará las garras y los caninos.

HORRANE
Phobocebus hamungulus

Ocupará el nicho dejado por el guepardo tras su extinción. Vivirá en pareja y cazará a la carrera usando sus extremidades, con las que desgarrará a las víctimas.





EN LOS DESIERTOS


Del jerbo de las arenas…

Al final de la era del hombre, los desiertos se reducirán, y los camellos y dromedarios se extinguirán. Sólo se salvarán los animales que acumulen agua, como el saltador del desierto, que procederá de los minúsculos jerbos y alcanzará tres metros de largo.
Saltador del desierto

…a la rata-dromedario

SALTADOR DEL DESIERTO
Aquator adepsicautus

Extraerá el agua de los vegetales y la guardará en forma de grasa. Cuando haya sequía, consumirá hasta un 30 por ciento de peso.




EN LAS ISLAS

Del murciélago volador…

Las aves suelen ser las primeras colonizadoras de las islas. En Batavia, en el Pacífico, lo serán los murciélagos. Distintas especies evolucionarán sin la presión de predadores y con muchas pequeñas presas en el suelo, por lo que se harán terrestres.

…al ‘rondador’ terrestre

ACECHADOR NOCTURNO
Manambulus perhorridus

Será el mayor murciélago de Batavia, con metro y medio de altura. En su proceso adaptativo, habrá perdido su capacidad de volar, pero aprendido a atacar en grupo a sus presas.





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