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5 claves para aumentar la capacidad mental

Los neurocientíficos avanzan a paso firme en el conocimiento del funcionamiento de nuestra mente. Te acercamos 5 claves, avaladas por la más avanzada investigación médica para aumentar tu capacidad mental.
Para la memoria: mejora la grabación de datos utilizando todos tus sentidos. Por ejemplo, si quieres recordar algo que ahora escuchas (oído), refuerza la grabación utilizando la vista: el lugar en donde te encuentras, la persona que habla, los colores y formas de la escena.
Registra simultáneamente los olores, la temperatura, tu propia sensación corporal y estado de ánimo.
Las grabaciones de memoria que se registran por varios sentidos son más sencillas para evocar.
Para la concentración: percibe conscientemente el placer que sientes, reconoce el gusto y la satisfacción que te brinda lo que estás realizando, no intentes reprimir ideas o imágenes, procura asociarlas a tus sensaciones de ese momento.
Si otros temas interfieren en tu concentración no te fuerces a silenciarlos, reconócelos e intenta comprender el significado de su aparición. La adhesión emotiva con el tema central reforzará sus cualidades.
Para la comprensión: establece la mayor cantidad posible de relaciones entre los datos con los que trabajas. Trata de descubrir simultáneamente las leyes generales que operan sobre tu objeto de estudio.
Realiza síntesis o gráficos al estilo de los mapas mentales, compara con otros datos o situaciones, evoca la historia de aquello que tratas de comprender, investiga en temas conexos al de tu interés, imagina escenas en las que se combinan de formas graciosas, ridículas, coherentes, absurdas.
La comprensión surgirá de la síntesis entre los elementos racionales y no racionales con los que interactúes.
Para la organización: establece siempre tus prioridades y objetivos, de modo mental o, mejor aún, por escrito. Caracterízalos según sean sólo urgentes, sólo importantes o ambos. Comienza por esta última categoría y procura continuar con aquellos que has evaluado como importantes. Seguramente los urgentes, una vez resueltos los importantes, no lo serán tanto. Si actúas guiado por este eje, podrás evitar la improvisación producto de tensiones coyunturales o presiones del medio.
En general: descarta las actitudes pasivas o mecánicas. Intenta observar el mundo que te rodea con "ojos de niño", es decir mirando cada cosa como por primera vez: atento, curioso, proactivo. Las capacidades mentales no son fijas y limitadas. Por el contrario, se fortalecen y aumentan cuando más uso haces de ellas.
Importante

* Evita las actitudes pasivas: se propositivo, interactúa, intercambia, atiende a los detalles sin olvidar los grandes trazos de lo que realizas.
* Aliméntate bien, descansa lo suficiente y diviértete con lo que haces. El funcionamiento mental requiere del bienestar integral de toda tu persona, incluidos tu cuerpo y tu estado de ánimo.
6 claves para mantener el control emocional

Las conductas humanas están guiadas por innumerables factores, tanto racionales como irracionales. Te proponemos 6 claves que podrán ayudarte a mantener bajo control tus emociones, apoyándote en la idea que asegura que no son las situaciones las que generan los conflictos, sino nuestro modo de abordarlas o interpretarlas.

Toma conciencia de tus emociones.
No puedes controlar aquello que desconoces: explora todas tus emociones, sin prejuicios ni censuras, incluso aquellas que te parezcan reprobables o negativas. Si conoces las circunstancias en las que surgen, los factores que las provocan y tus reacciones frente a ellas, contarás con una herramienta fundamental para tenerlas bajo tu control.
Reconoce tus creencias irracionales:
cuando las emociones te asaltan, acuden, en su compañía, ideas o afirmaciones irracionales que sólo sirven para realimentar el circuito de modo negativo.
Desdramatiza con humor y no vuelques la agresión hacia ti mismo.
Por el contrario, trátate con amabilidad y recuérdate que has comenzado un proceso de aprendizaje para controlar tus emociones.
Posterga la toma de decisiones y los juicios de valor.
Mantente flexible y no te exijas respuestas inmediatas pues aumentarás la presión emocional y con ello, el descontrol.
No pretendas el control total e inmediato de tus emociones.
En cambio, planifica aumentar el manejo de tus emociones a mediano y a largo plazo. Realiza pequeñas pruebas piloto (en situaciones de poco compromiso, o con temas que no te sean altamente significativos) para entrenar paulatinamente tu autodominio.
No reprimas tus emociones.
Por el contrario, obsérvalas, enfoca tu atención sobre ellas, examínalas "bajo la lupa" como si fueran un experimento de laboratorio, algo externo a ti. De este modo tomarás distancia del problema y tendrás más capacidad de respuesta frente a ellas.
Importante

* Para ganar en el manejo de tus emociones comienza a ejercitarte en situaciones sencillas.
* No esperes a los desbordes para asumir tu necesidad de aprendizaje.
* No realices promesas de cambios inmediatos, ya que la presión que generarás por ello, aumentará tu descontrol.
Aprende a tener poder de decisión

Si te miras con autocompasión, te crees desafortunado, o sientes que nunca contarás con la fuerza de voluntad para determinar tus propias reglas de juego, debes saber que tus juicios están equivocados.
Todos contamos con la capacidad para desarrollar nuestra determinación y avanzar hacia nuestros objetivos.
Pon en práctica estos tips y comenzarás a concretar tus potencialidades.
Refuerza tus imágenes de futuro, pero aplícate en el día a día. Ponle brillo y carga afectiva al deseo que buscas concretar, y percibe cuánto de lo que hoy realices te acerca a tu sueño. Con la carga afectiva de tu futuro, tu actividad cotidiana adquirirá más fuerza y sentirás acrecentar tu determinación.
No postergues las acciones previstas y ponte a ejecutarlas sin demoras. Dilatar el comienzo de una acción, aunque sea unos pocos minutos, puede llevarte a un desvío que lamentarás al final de la jornada.
Aplícate en la resolución de los temas difíciles o incómodos que te afecten, de a uno por vez. Organiza tu calendario para solucionarlos, con criterio de realidad pero sin postergaciones. Cuanto antes los resuelvas, más rápidamente reforzarás tu autoestima.
Ponte plazos máximos para la toma de decisiones. Operar con una fecha cierta de resolución organizará tu mente y te predispondrá a la acción.
Cumple los plazos que te propongas, pero planifica considerando siempre un corrimiento del 10% del tiempo previsto como ideal. Así contarás con un margen de flexibilidad en caso de algún desajuste y evitarás autocompadecerte o castigarte por no haber actuado "en su debido momento".
Lleva contigo un listado de las tareas que realices cada día en particular y tíldalas cuando las concluyas. No te preocupes demasiado si no puedes cumplir con todas ellas, pero asegúrate de ir aumentando la cantidad a medida que pasen las semanas.
Trátate con consideración y felicítate por los pasos que has dado cada día para incrementar tu determinación. Nada ganarás poniendo el énfasis en todo lo que aún te falta por aprender.
Importante

* La determinación en la acción no es un don mágico y esquivo que sólo poseen los grandes hombres frente a las grandes empresas. Por el contrario, la determinación es el resultado del entrenamiento sostenido y consciente en las actividades cotidianas.
6 pasos para aprender a escuchar

Si tienes dificultades para recordar una conversación, sueles confundir lo que escuchas, no recuerdas quién te dijo tal o cual cosa, o se te dificulta seguir el eje de un discurso, necesitas entrenarte para aprender a escuchar mejor.
Te sugerimos algunas ideas para que lo logres.
No hables mientras escuchas al otro. Frecuentemente el deseo de expresar tus propias opiniones hace que prestes más atención a tus pensamientos que a tus oídos y de ese modo "te pierdes" la voz de tu interlocutor.
Ten presente qué es lo que te interesa del discurso que oyes. Es más fácil escuchar y priorizar si defines cuál es el interés particular que tienes en lo que estás oyendo
Enfoca tu mirada en tu interlocutor. Es más fácil escuchar si sigues la conversación con más de un sentido. Existen ocasiones en las que el contacto corporal te permitirá estar más cercano al otro y comprender mejor lo que escuchas.
No prestes atención a ideas o temas que se crucen por tu mente y que no tengan que ver directamente con la conversación actual. Si te divides entre lo que estás escuchando ahora y lo que tendrás que hacer más tarde, contarás con menos energía y foco para atender y grabar lo que escuchas.
No pierdas de vista que estás dialogando con una persona que tiene importancia para ti y de la que te interesa conocer su opinión o propuesta.
Respeta su espacio, no lo interrumpas y mantén abierta tu mente.
Cuando tu interlocutor haya terminado de hablar, haz un resumen de lo que has escuchado. Así chequearás tu nivel de comprensión sobre el tema, además de grabar lo dicho en tu memoria.
Importante

* La buena escucha es algo que se aprende a través de la práctica. No desistas ante los inconvenientes y entrénate para escuchar mejor.
Claves para mejorar tu capacidad de aprendizaje

El aprendizaje continuo es una de las características más significativas de la vida actual. Diariamente, estamos sometidos a gran cantidad de información, la que, muchas veces, nos es dificultosa procesar, y por lo tanto olvidamos a los pocos minutos.
Ejercita estos tips para mantener tus mecanismos de aprendizaje en condiciones óptimas.
Organiza concientemente el material que debes aprender y planifica el tiempo que le dedicarás. Siempre será un lapso estimado, porque habrá temas que te insumirán más tiempo de lo esperado, y otros, mucho menos.
No tengas encendido tu ordenador, la televisión u otro artefacto electrónico que pueda distraerte. Eso significará un paso atrás, cada vez que intentes retomar el proceso de aprendizaje. La concentración es vital a la hora de aprender. Fragmentarla, sólo lentifica el proceso.
Realiza una primera lectura rápida del material a aprender. Te permitirá entender, en grandes rasgos, cuál es el sentido del documento.
Lee por segunda vez el texto, subraya las ideas principales, del modo que te resulte más útil: linealmente, realizando anotaciones en los márgenes, marcando con símbolos y aclarando más abajo.
Realiza un esquema que resuma las ideas principales del texto. Los esquemas pueden ser variados, según tu estilo de adquisición del conocimiento: numérico, con flechas, silábico, mixto (silábico-numérico), por diagramas, con cuadros, entre muchos otros. Este esquema te servirá para recordar, de una mirada rápida, aquello que consideraste más importante. Esas "ideas fuerza" te permitirán recordar los detalles.
Escribe un resumen con frases claves que te permitan recordar los temas. Debe representar aproximadamente, un tercio de la extensión del texto original. Lo importante es que lo escribas con tus propias palabras, reafirmando en tu mente, lo aprendido y comprendido. Mientras lo resumes, puedes releer el material y repetirlo para recordarlo.
El último paso será el de practicar la exposición del tema aprendido. En un principio, con la ayuda de tus esquemas o resúmenes; luego podrás exponerlo prescindiendo de ellos.
Importante

* Utiliza reglas mnemotécnicas para memorizar series de datos. Son caminos de palabras o símbolos que tienen que ver con tu mundo interior y que se relacionan con lo que estás aprendiendo. Esto te permitirá recordar, más fácilmente, el material a aprender.
* Si debes permanecer muchas horas estudiando, planifica pausas regulares de descanso y distracción.
Aumenta tu autoestima

La autoestima es la valoración subjetiva que haces de ti mismo acerca de tus conductas, tu relación con los otros y con tu entorno.
No es algo que tienes o no tienes. Es una construcción propia que nace, se afirma o disminuye de acuerdo a cómo interpretas las situaciones vitales a las que te enfrentas.
SI aprendes a positivizar tus experiencias, día a día, reforzarás e incrementarás la imagen que tienes de ti mismo, y por lo tanto, tu autoestima.
Antes de lanzarte una frase de reproche, detente e invierte su sentido. Logra transformar esa "frase lapidaria" en un comentario positivo.
Si estás a punto de reprocharte porque "nada te sale bien", lo cual si te lo pones a pensar seguramente no es así, no lo digas.
Positiviza tu percepción. Puedes decirte "Las cosas me salen bien cuando me las propongo con gusto y fuerza".
No uses para referirte a ti mismo las palabras "siempre" o "nunca". Reemplázalas por "a veces", "en ciertos momentos" u otras similares.
No uses palabras agraviantes para referirte a ti mismo.
Si no se lo permites a otras personas porque sabes que te duelen, ¿por qué razón las usarías contra ti mismo?
Permitirte un insulto, aún en voz baja, es abrir la puerta para tolerar el maltrato de los otros.
Recuerda que tienes derecho a equivocarte y no por eso debes dictar reglas universales a partir de las situaciones negativas que atravieses. Por ejemplo, si algo te resulta mal con cierta persona, eso no tiene por qué repetirse en otras circunstancias o con otras relaciones.
No lleves las cosas a los extremos: blanco o negro, a favor o en contra, bueno o malo.
Es poco probable que las situaciones, acciones o relaciones de los adultos sean extremas radicalmente. Haz un esfuerzo por percibir los matices positivos y negativos de cada situación.
No te acuses de ser el culpable de todo. Eres responsable de lo que haces y de cómo percibes aquello que te hacen, pero no de las decisiones y de las acciones de los otros.
Al despertar cada mañana, reconócete con afecto y di en voz alta algo bueno de ti.
Recuérdatelo varias veces a lo largo del día.
Importante

* La imagen que tienes de ti y tu vida es dinámica, está en constante movimiento.
* Elige darle una dirección positiva con cada experiencia que vivas y se fortalecerá tu autoestima progresivamente.
Desarrolla tu capacidad de decisión

A diario te encuentras ante situaciones en las que debes elegir entre varias alternativas. Como decidir no siempre resulta una tarea fácil, Bien Simple te brinda algunos consejos para que tengas en cuenta.
Analiza qué debes decidir para comprender qué resolverás con tu elección o cuál es el problema que quieres solucionar.
Considera todas las alternativas en detalle, a fin de tener un panorama amplio de las ventajas y desventajas de cada una. Considera que, rara vez, existen las soluciones perfectas.
Visualiza las consecuencias posibles que puede tener tu decisión en el presente o en el futuro inmediato. Así, ejercitarás tu intuición para verte a ti mismo en cada situación.
Tómate un tiempo para decidir. No resuelvas qué hacer en función de tus emociones: mejor elabora una estrategia en base a argumentos, sin excederte en el análisis hasta el punto de retrasar demasiado tu decisión.
No dejes cuestiones inconclusas. Si te resulta tediosa la encrucijada de tener que decidir, ten en cuenta que la peor decisión es aquella que no se toma.
Concéntrate en tu objetivo a la hora de decidir, sin perder de vista la meta que deseas alcanzar.
Consulta tu decisión con personas que consideres interlocutores válidos. Escoge cuidadosamente quienes compartirán este proceso y escucha sus puntos de vista para arribar a una decisión propia.
Importante

° Toda decisión implica el riesgo de resignar una serie de alternativas en pos de otra. Date tu tiempo para evaluar con calma cada posibilidad y así estarás seguro de haber elegido lo mejor para ti.
° Ten presente que la duda forma parte del proceso de decidir.
Estrategias para lograr lo que te propongas

La imaginación es un arma muy poderosa. A través de ella levantamos muros infranqueables, pero también, las herramientas necesarias para derribarlos.
Si quieres superar tus propios límites, aplica estos tips y crecerás ante cada meta que intentes conquistar
Apóyate en tus virtudes para lograr lo que quieres. Una mirada positiva sobre ti mismo es la mejor condición para superar los impedimentos que te impones.
Alimenta tus conocimientos y desarrolla tus habilidades. Siempre existirán nuevas situaciones para aprender de ellas, y podrás continuar haciéndolo durante toda tu vida.
Incorpora una mirada dinámica, que valore el cambio y que pueda transformar aquello que observas. No apuestes a lo estático e inamovible pues la vida está en constante transformación.
Busca desafíos que percibas como posibles de conquistar, pero que, a la vez, te demanden cierto esfuerzo. Te mantendrás así con un "tono alto", que se realimentará con cada objetivo que vayas logrando.
Nunca digas "yo no puedo con esto". Comienza relativizando todo lo que te parezca imposible en un primer momento y modifícalo en tu mente reemplazándolo por la frase "yo no puedo con esto, por ahora". Y comienza a prepararte ya mismo para lograrlo en el futuro.
Emplea cada día para hacer algo, por pequeño que sea, para mejorar tus posibilidades.
Piensa con descaro y sin prejuicios. Crea el mundo que deseas en tu propia mente. Cualquier éxito que quieras construir tiene que nacer primero en tu imaginación.
Fortalece tus mejores deseos. ¡Piensa en positivo! Deja de lado la crítica en vacío y el pesimismo.
Fortalece la crítica en positivo, preguntándote desde una mirada optimista: que gané, qué aprendí, qué sumé, qué descargué, que devolví.
Importante

* Puedes apostar al cambio súbito y radical, confiando en tu buena suerte. O apostar a un cambio gradual y sostenido, en donde no dependas de la buena o mala "suerte", sino de tu determinación para llegar a lo que aspiras. Está en tus manos hacer la elección que más te convenga.
Los 7 principios del éxito

para obtener los resultados que buscas no siempre es suficiente con que cuentes con una destacada formación técnica o profesional, o con que te esmeres en cumplir las indicaciones dadas.
Para alcanzar tus metas es determinante la actitud con que enfrentes tu futuro y cómo actúes a partir de ella.
Ten en cuenta estos tips para desarrollar o fortalecer una actitud ganadora tendiente a afirmar tu personalidad y a consolidar tu desarrollo integral.
No realices algo que no esté en concordancia con tus valores o principios. Puede que tengas un éxito momentáneo, pero no podrás sostenerlo en el tiempo ni construir a partir de ello.
Principio Ético General.
Avanza paso a paso con un ritmo sostenido y constante. Asegura lo que has logrado y afírmate en el terreno a medida que progreses. Principio de la Seguridad.
Mantente atento al ritmo en que debas conquistar tus objetivos. Lo efectivo no es correr todo el tiempo, sino sólo cuando es oportuno.
Principio de la Sincronía.
No te enfoques exclusivamente en lo urgente. Reconoce que es lo prioritario para tus objetivos y actúa. Lo urgente suele ser resultado de la imprevisión y generalmente está alejado de las acciones que te llevarán al éxito. Principio de la Primacía.
Mantén una mirada inquisidora sobre tu entorno. La curiosidad es de gran ayuda para reconocer las oportunidades y amenazas del medio en que te mueves. Reconoce e imita las acciones de quienes son tus modelos de éxito. Principio del Aprendizaje Continuo.
Investiga profundamente y planifica racionalmente antes de tomar o abandonar decisiones y proyectos. La impulsividad te expone a riesgos innecesarios, en tanto, planificar los reduce y ahorra recursos que puedes utilizar para otros menesteres.
Principio de la Razón.
Considera las señales de tus sentimientos en el diseño de tus proyectos. Jamás descartes tus percepciones. Eres un ser integral. Lo afectivo y lo racional requieren de un funcionamiento convergente para que tu acción sea eficaz. Principio de la Integración.
Importante

* La generación o desarrollo de actitudes, beneficiosas o perjudiciales, no se dan de modo instantáneo. Para contar con una actitud tendiente al éxito debes decidirte y comprometerte firmemente contigo mismo, de modo de sostener tu intención, tu energía y tus acciones a lo largo del tiempo.
Reconoce tus virtudes para valorarte más

Si sientes que la opinión que tienes de ti mismo sube o baja como los platillos de una balanza de acuerdo a cuánto y cómo te afectan las situaciones por las que atraviesas, necesitas fortalecer tu autoestima.
Para inclinar la balanza a tu favor puedes utilizar dos tácticas complementarias: quitarle carga al lado problemático, y aumentar el peso de lo que pones en el platillo de lo positivo.
Esta técnica apunta a que te ejercites en aumentar el peso de tus aspectos más positivos.
Realiza una lista de las cualidades interesantes, positivas y buenas que observas en ti mismo. Es probable que al principio te cueste reconocerlas, ya que estamos más entrenados para reconocer nuestras fallas y errores.
Haz un esfuerzo por mirarte objetivamente, superar tus pudores y reconocer tus aciertos y virtudes. Ellos son tan verdaderos como tus defectos.
Escribe una segunda lista con las virtudes que aluden las personas de tu entorno cuando hablan sobre ti.
Si no recuerdas ninguna de sus menciones, pregúntales. Esta segunda lista es muy importante, porque solemos minimizar aspectos positivos de nosotros mismos que, sin embargo, son valorados por la gente que nos rodea: familia, amigos, compañeros de trabajo o estudio.
Arma un tercer listado combinando ambas enumeraciones y ordena tus virtudes colocando al principio aquellas características que consideres más interesantes para tu desarrollo actual.
En cada momento que efectúes estos listados, tus necesidades e intereses podrán modificar el orden de estas cualidades.
Escribe una frase que te describa cabalmente, utilizando los atributos positivos que has reconocido de ti con este ejercicio.
Aprovecha tus virtudes o atributos positivos en tu vida cotidiana y ponlas al servicio de tus proyectos.
Accionar desde lo mejor de ti mismo, te dará un fuerte impulso a la acción.
Cuando te enfrentes a situaciones en las que tu autoestima se tambalea, recuerda la frase que has escrito para describirte en base a tus virtudes. Toma su fuerza y sigue adelante sin dudar más de ti, sabiendo quien eres.
Importante

* Reconocer nuestras virtudes es tan importante y propiciador del desarrollo como aceptar nuestras debilidades o defectos.
* Seremos sinceros y podremos crecer si utilizamos este conocimiento a nuestro favor para desarrollarnos.
¿Cómo superar el miedo a hablar en público?

Aquellos que padecen un tipo particular de fobia, la social, sienten que no son capaces de conducirse correctamente en público porque les asalta un miedo intenso e irracional de sentirte humillados cada vez que tienen que hablar ante otros, dar una clase o asistir a una reunión con más de una persona. Aproximadamente un 2 % de todas las personas sanas tienen o han tenido conductas compatibles con esta enfermedad
Si así te sientes cuando no hay motivos reales que lo justifiquen, o el temor es tan intenso que te inhibe y encierra, debes encarar la superación de esta fobia desde dos perspectivas: la reflexiva, para bucear en la raíz del temor, y la conductual, para aprender a dar respuestas diferentes frente a las situaciones que te provocan ansiedad.
Rastrea en tu interior cuáles son las situaciones en las que te surgen pensamientos que te conducen a la ansiedad. Obsérvalos y toma nota detallada de estos escenarios.
Analiza cual es tu posición en ellos y que expectativas tienes. Compáralas con las expectativas que tú supones que tienen los demás sobre ti.
Toma cada uno de esos contextos y trata de descubrir cual sería el grado de riesgo real que contienen. Así descubrirás que, a partir de un detalle real pero nimio, o incluso de una fantasía, tu fobia te compele a exagerar el riesgo, siempre en tu imaginación y nunca en la realidad. Verifícalo, comparando los riesgos que has determinado con reales con las expectativas que habías supuesto en el tip anterior.
Realiza con detenimiento estos 2 ejercicios que te serán de mucha utilidad para modificar estas conductas
* Disminuye esta visión catastrófica de tu imaginación recurriendo al sentido del humor, exagerando aún más la "visión catastrófica" y llevándola a extremos que te puedan provoquen risa.
* Apela a tu memoria, recordando escenas en las que tú mismo u otras personas, a las que consideres pares o similares a ti, vivieron momentos semejantes, y nada trágico les sucedió por ello.
No huyas de aquello que te atemoriza. Apuesta, en cambio, por una estrategia de superación gradual, donde cada pequeña experiencia que realices te dejará el sabor de estar avanzando sostenidamente en su resolución.
No intentes eliminar tu ansiedad sino fortalecerte frente a las situaciones que te la provocan. Así ganarás cada día un espacio mayor para tu autoestima.
Proponte cada mañana "desafiar a tu fobia". Realiza una pequeña acción superadora. De este modo conseguirás modificar favorablemente la relación de fuerzas entre tu fobia (hasta hoy, enorme) y tú mismo (que irás creciendo en fuerza cada día).
Afirma cada día que tú puedes alcanzar todo lo que te propones, y que sólo necesitas aplicar un pequeño esfuerzo progresivo para concretar tus objetivos a mediano plano.
Incorpora técnicas de relajación y de control de la ansiedad, a las que puedas apelar cuando las necesites. No subestimes su poder.
Importante

* La fobia social, al igual que todo temor irracional, se va desarrollando a partir de la acumulación de situaciones frustrantes que te han superado y frente a las cuales no pudiste dar una respuesta satisfactoria en su momento.
* Si comienzas a acumular diariamente experiencias positivas, por pequeñas que sean, habrás iniciado el camino de superación de cualquier temor.
* No olvides consultar a un especialista cuando sientas que no puedes resolver este tema por ti mismo o ya ha pasado demasiado tiempo y tus esfuerzos no son recompensados con una mejora en tu calidad de vida.
¿Cómo superar la timidez?

Si siente que tu timidez te impide expresarte con libertad, no te inquietes. Puedes superarla.
La timidez no es una característica genética sino una respuesta de adaptación al medio, no siempre efectiva, pero que intenta "defenderte" de lo que percibes como hostil.
Si te dispones a "jugar y divertirte" con la percepción que tienes de ti mismo y de tu entorno, ganarás en libertad y capacidad de expresión.
Desdramatiza tu timidez y aprovecha el aspecto lúdico de la vida.
Nada te impide reírte, jugar contigo mismo y con las situaciones amenazantes en tu mente.
Comienza imaginando a qué dirías si....qué harías si... Piensa que en tu mente todo es posible.
Cada mañana haz un "experimento inocente de confianza". Por ejemplo, pregúntale la hora a un desconocido, una dirección a un transeúnte, o saluda al chofer del bus.
Recuerda que estás iniciando un proceso de aprendizaje y es preferible comenzar con actos sencillos con los que no arriesgues tu imagen.
Incorpora paulatinamente experimentos sencillos con gente conocida y amable. Por ejemplo, en el trabajo pídele a una compañera que te alcance un vaso de agua u ofrécele una taza de café.
No busques cambiar de un día para el otro.
Tómate tu tiempo y obtendrás lo que quieres.
Al final de la jornada, anota en tu agenda cómo resultaron los experimentos del día.
Pon el énfasis en los logros que alcanzaste y los pensamientos y emociones positivas que experimentaste.
También toma nota de las respuestas favorables que obtuviste del entorno.
A medida que sientas que te vas fortaleciendo, inicia experimentos de mayor compromiso, con personas conocidas y con temas más importantes.
Imagina anticipadamente las situaciones que consideras que puedan resultarte más difíciles.
Ubícate como "protagonista de la película" y modela el rol que te gustaría jugar.
Haz cambios y ensayos mentales de tu discurso, gestos y movimientos hasta que sientas que "encontraste tu personaje".
Luego de cada experimento, grande o pequeño, anota tus impresiones enfatizando lo aprendido.
Cada mes evalúa tus progresos. Te asombrarás de lo fácil y provechoso que ha resultado el cambio.
Importante

* Los cambios positivos se consiguen dando pasos pequeños y permanentes en la dirección elegida. Mientras caminas hacia allí, recuerda que: tienes derecho a cometer errores, a cambiar de opinión, a decir que no frente a lo que te disgusta y a aceptar con entusiasmo lo que te permite mejorar.
¿Cómo desarrollar las mejores características de tu personalidad?

Si bien la construcción de tu personalidad se inicia desde las primeras experiencias vitales y tiende a establecer patrones típicos de respuesta hacia el final de la adolescencia, siempre podrás contar con la posibilidad de ampliar o profundizar sus características más notables.
Ten en cuenta estos tips para desarrollar las mejores características de tu personalidad.
Cree siempre en ti mismo y en tus posibilidades de aprendizaje. Reconoce tus límites para esforzarte y superarlos.
Decide por ti mismo, aún a riesgo de equivocarte.
Considera que no es exitoso quien es infalible, sino quien aprende de sus propios errores.
Utiliza tu fuerza interna en la medida adecuada y el momento oportuno. No es por imponerte a otros que obtendrás el reconocimiento sincero.
Expresa con libertad tus ideas y emociones, cuidando siempre de no lastimar a otros al hacerlo.
Recuerda que estás en relación con otras personas que merecen las mismas consideraciones que pretendes para ti mismo.
Evalúa frecuentemente la marcha de tu vida en general, el cumplimiento de tus objetivos en particular y la evolución de las relaciones personales importantes para tu vida.
¡No es suficiente con hacerlo sólo una vez por año!
Establece relaciones de solidaridad y colaboración con tu entorno, procurando que todos, incluida tu propia persona, se beneficien del contacto contigo.
Mantén tu mente abierta a nuevas ideas y experiencias, desechando los prejuicios y los pensamientos impuestos.
Con esta actitud encontrarás novedosas e insospechadas oportunidades a cada paso.
Cuida tu cuerpo para mantenerlo tónico y vital, libre de tensiones y enfermedades, porque tu cuerpo es el instrumento del que dispones para expresar tu personalidad en el mundo.
Importante

* No te veas como un ser ya terminado de construir y sin espacio para el desarrollo.
Si apuestas a tus oportunidades de aprendizaje y crecimiento constantes, vivirás una vida mucho más feliz y plena.
Supera tus actitudes de autocompasión

Si tiendes a justificar permanentemente tus incapacidades o te escudas en ellas para no alcanzar tus metas, dedica un momento a reflexionar acerca de lo que te sucede.
La actitud autocompasiva es una de las más inmovilizantes a la hora de enfrentar un temor. Lee estos tips y ayúdate a superarla.
Utiliza una estrategia a dos frentes para superar tus actitudes autocompasivas:
* a) desactívala develando los temores que oculta, y
* b) refuerza tu objetividad y tu capacidad de autocrítica.
Confecciona un listado de las ocasiones en donde se manifiesta esta actitud. Detecta qué características tienen en común y el temor que ocultan en su estructura.
Elabora una estrategia para neutralizar ese temor de base, emplazándolo como un desafío. Permítete un tiempo razonable para superarlo de manera gradual.
Es sabido que la autocompasión emerge en situaciones en las que te sientes impotente para conseguir tus propios objetivos. Por lo tanto, córrete del lugar de víctima y ubícate como protagonista de tu vida. Así intensificarás las actitudes de autoestima y fortaleza.
Refuerza tu objetividad detallando los aspectos positivos de cada situación. Realiza un listado de dos columnas, anotando un aspecto positivo por cada negativo que le encuentres a ese momento aciago. Anótalos uno a uno, sin avanzar en los negativos hasta no encontrar el positivo que lo equilibre.
Modifica tus conductas inmediatas cuando te autocompadezcas y no puedas cesar con esa actitud. Camina a paso vivo o practica media hora de ejercicio físico. De este modo aumentarás tu nivel de endorfinas y mejorarás tu estado de ánimo para enfrentar las situaciones que te llevaron a la autocompasión.
Reconoce y acepta que todas las personas enfrentan dificultades en su vida, incluso las más exitosas. Asume el control y actúa según lo que esté a tu alcance. El espejo del exitoso también devuelve reflejos incompletos.
No te demores en buscar soluciones concretas a los problemas que enfrentas. Mantener las soluciones, sólo en tu imaginación, te restará fuerzas a ti mismo y reforzará tus sentimientos autocompasivos.
Cuida tu lenguaje y no utilices las palabras "nunca, "siempre", "jamás", "totalmente". Reemplázalas por "a veces", "en esta ocasión", "en estas circunstancias". De este modo podrás asimilar que toda situación es relativa y pasible de ser resuelta.
Importante

* Las actitudes autocompasivas se refuerzan a partir de situaciones amenazantes que no nos atrevemos a enfrentar y nos dejan impotentes o disminuidos frente a nosotros mismos. Toma hoy mismo la iniciativa de fortalecer tu autoestima, actúa objetivamente y lograrás superarlas con felicidad.
¿Cómo actuar luego de tratar mal a alguien?

Sin importar si fueron justificadas o no las razones que te llevaron a reaccionar mal con una persona, te sientes mal cuando vuelves en ti, recuperas la calma luego del estallido y te das cuenta que la has tratado de un modo que no correspondía. Especialmente si lo sucedido involucró a un ser querido para ti.
De nada sirve que te tortures, recrimines o digas que no lo repetirás nunca más. Culparte o hacer promesas no mejorará la situación.
Toma una actitud reflexiva para comprender más profundamente las raíces de tu comportamiento y actúa decididamente para repararlo sin perder tus convicciones.
No te culpes ni te castigues por lo sucedido. El sentimiento de culpa sólo aumentará tu agobio y el castigo, tu tristeza.
Tampoco culpes o castigues a la otra persona. Si actúas así, te ubicarás como víctima o juez del otro, anulando toda posibilidad de aprendizaje.
Relájate por un momento de manera profunda y conciente hasta suavizar tus emociones. Ya más calmo, imagina que estás en el cine. Proyectarán la película de lo sucedido.
No olvides que estarás viendo una película y que tú sólo serás un espectador.
Presta toda tu atención al personaje que tú desempeñaste y evita enfocarte en lo que hicieron los demás.
Pregúntate por la escena anterior de la película proyectada y trata de reconocer lo más objetiva y sinceramente posible cómo se sentía ese personaje que tú jugaste: ¿Estaba preocupado por otras cosas?, ¿se sentía bien físicamente o lo aquejaba algún dolor?, ¿se sentía cansado, deprimido o frustrado antes de la escena?, ¿estaba distraído, o por el contrario altamente enfocado en alguna acción, y la escena lo tomó de sorpresa?, ¿acaso estaba esperando un reconocimiento, una reacción afectiva, una recompensa que no llegó?.
Obsérvalo y pregúntate por las condiciones previas al "momento fatal". Muchas veces la raíz de las reacciones de maltrato está en las condiciones previas a la situación de crisis.
Vuelve a la película y pregúntate: ¿Podría ese protagonista haber respondido de otro modo?, ¿hubo algo que él pasó por alto y no consideró antes de responder?, ¿visualizas en la escena algún factor externo o interno que lo hizo reaccionar de ese modo?, ¿cuáles eran sus temores y fantasías de ese momento?.
Es frecuente que el desborde emocional de la crisis fuerce respuestas que no elegiríamos si estuviéramos calmos.
Ahora imagina el final que deseas para la película: ¿Qué valores transmitirá el protagonista?, ¿cuál será el mensaje que dará?, ¿cómo querría sentirse?, ¿qué tipo de relación tendrá con los otros personajes? Estas respuestas te orientarán hacia la salida de la situación conflictiva. Ellas serán el "para qué" de tu intento de desandar el camino del maltrato y recomenzar la discusión desde un lugar más luminoso y asertivo.
Trázate un plan de acción para reparar lo hecho, según el tipo de relación que tengas con el otro.
Diferencia y actúa como corresponda según tu reacción fue ante tu jefe o tu pareja, tu hijo o un amigo.
Importante

* No te demores ni distraigas una vez que hayas reflexionado y trazado un plan de acción.
* Actúa decididamente y comunícate abiertamente con el otro.
* Ofrece tu mejor disposición, pide la comprensión que necesites y mantente firme en tu propósito de reparar lo sucedido.
¿Cómo detectar buenas oportunidades?

Las oportunidades están en el medio, a la vista de todos. ¿Cómo es posible entonces, que sólo algunos las vean y puedan sacar provecho de ellas? Observar no es simplemente mirar, sino hacerlo con intención, con un plan, con ánimo de descubrir lo oculto o lo que no es evidente para todos. Sigue estos tips y desarrollarás una habilidad imprescindible para tu desarrollo futuro.
Cuando estés en una situación particular, mantén tu atención concentrada en ella. No te disperses hacia otros temas o dejes que tu mente vague sin dirección. Si te distraes con frecuencia con un tema determinado o con una persona, pregúntate que es lo que te molesta y te obliga a evitar estar con todos tus sentidos enfocados.
Mantente relajado para poder captar los estímulos que recibes del medio. Estar atento no implica estar tenso y con expectativas de resultados, sino cómodo contigo mismo y abierto a reconocer lo que sucede en tu entorno.
Sin embargo, observa siempre con un propósito determinado previamente por ti mismo. Por ejemplo, si vas a pasear a un parque pregúntate antes con qué quisieras volver de tu recorrido: una imagen de las variedades de árboles con que te encuentres, conociendo la cantidad y el tipo de gente que lo frecuenta, una semblanza de los tipos de servicios de recreación que ofrecen en el mismo. Una mirada "interesada" a tus propósitos te permitirá ver más allá de lo usual.
Ejercita tu curiosidad sobre los temas que te interesan y hazte preguntas nuevas acerca de ellos. De este modo te sentirás estimulado a buscar nuevas respuestas y nuevas fuentes de información.
Cuando estés observando una escena particular que se esté desarrollando, esfuérzate por imaginar cómo terminará la situación. Coteja tus hipótesis con el desenlace real de la situación. Toma nota de tus aciertos y divergencias, tratando de identificar a que se debieron.
Cuando observes una situación ya conocida, no aceptes a priori que terminará del mismo modo que lo habitual. Introduce imaginariamente algunos cambios y recréale nuevos finales.
Insiste en buscar los móviles o causas que están detrás de las acciones que observes en el medio. No justifiques con la casualidad aquello que no comprendes o a lo que no le puedes dar una explicación.
Observa si hay otras situaciones que se dan en simultáneo y busca las relaciones entre la escena central y las situaciones concomitantes. Entiende cual es esa situación central y cuales las accesorias para cada participante de esa escena. Te ayudará a entender los puntos de vista de los otros y podrás situarte en varios lugares a la vez para extraer conclusiones o visualizar soluciones de manera más efectiva y abarcativa.
Importante

* Cualquier técnica de observación puede darte buenos resultados si mantienes una vigorosa actitud inquisidora y estimulas tu curiosidad planteándoles siempre nuevos desafíos.
¿Cómo atravesar un momento de duelo?

El duelo es la respuesta adecuada ante una pérdida, por ejemplo la de un ser querido. Es necesario que vivas tu duelo. No hacerlo implicaría la represión y el ahogo de tus emociones, y la contaminación de tu interior. Sólo te acarrearía mayores consecuencias negativas.
No temas a esta palabra y a este momento, porque reconocer y asumir esta circunstancia es el primer paso en el proceso de superación del dolor
Te sugerimos estas recomendaciones que te serán útiles para mejorar el cuidado de ti mismo.
No pienses mal de ti porque te sientas afligido, triste o compungido en esta circunstancia.
No te culpes al pensar que tu aflicción cederá con el tiempo. Ambas son emociones normales del proceso de duelo.
Mantén el contacto con tus amigos y seres queridos más afines.
Puedes elegir hablar de lo sucedido con ellos o hacer silencio según lo sientas, pero apóyate en su compañía y evita el aislamiento porque no es una buena alternativa.
No temas cansarlos. El afecto recíproco es el mejor aliado en los momentos de dolor.
No descuides la salud de tu cuerpo. Aliméntate adecuadamente, haz los ejercicios a los que estás habituado o incorpora alguno que sea de tu agrado, descansa lo suficiente y no te obligues a actividades que te resulten agobiantes o poco productivas.
Si entiendes que sería útil la colaboración de un especialista, pídesela a los profesionales de tu confianza.
No postergues tu pedido de ayuda cuando lo sientas necesario. No querrás más si sufres por más tiempo ni serás más fuerte si toleras esta situación sin ayuda.
Recurre a algún grupo de apoyo o comunidad espiritual, si sientes que el hacerlo te facilita a comprender tu situación actual.
A partir del momento en que lo sientas oportuno, comienza a escribir una historia que relate la historia compartida con el ser querido que ha partido.
Pon el énfasis en las enseñanzas que ha dejado en ti y en otras personas.
Describe sus virtudes y cómo éstas han influenciado positivamente en la vida de quienes lo conocieron.
Aprende a reconocer cómo su paso por este mundo continúa aun hoy, en las acciones que puso en marcha y a través de las personas que lo amaron.
Recuerda también los errores cometidos por él y por ti mismo. Reconcíliate profundamente con el pasado compartido.
Cuando sientas que has integrado el pasado compartido, abre tu vida, tu mente y tu espíritu para dejarlo partir.
Importante

* Meditar en las raíces de tus creencias puede llevar luz a tu entendimiento y paz a tu corazón.
* Permítete pasar este momento sin culpas y remordimientos y lograrás incrementar todas las buenas sensaciones compartidas.
¿Cómo ejercitar tu mente?

Conoce 9 consejos para que mantengas tu mente activa y receptiva a la información nueva. Lúcete en tus exámenes o exposiciones laborales con estos tips.
Asume una actitud positiva cuando empieces a ejercitar tu memoria. Ser pesimista sólo jugará en tu contra.
La música instrumental de ritmos tranquilos beneficia la concentración.
Haz lecturas comprensivas. Es decir, no comiences un párrafo sin haber entendido el anterior.
Procura pensar o leer con imágenes, ya que fortalecen el recuerdo.
Tras una hora de leer o estudiar, realiza una pausa de diez minutos para que tu mente descanse.
Toma notas de lo leído, ya que contribuyen a memorizar a partir de la repetición.
Utiliza reglas nemotécnicas. Por ejemplo, recuerda una lista de elementos a través de una historia inventada.
Practica hacer sumas o restas de forma mental.
Si no logras recordar algo, no te pongas nervioso ni te estreses. Relájate y recordarás.
* Procura que tu lugar de estudio esté alejado de la televisión o de ambientes por donde circulan muchas personas.
Evita que las preocupaciones te dominen

Si no encuentras la forma de liberarte de las preocupaciones, porque crees que forman parte de tu propia personalidad, de tu particular modo de ver la vida. Si crees que nunca podrás abandonarlas porque eres una persona "responsable", necesitas reflexionar acerca de tus creencias, y seguir estos tips para encontrar una nueva relación con los problemas e inconvenientes que enfrentas a diario.
No pelees contra tus preocupaciones, encáuzalas en tu beneficio. Fíjales un horario y dedícate a ellas sin restricciones, pero sólo durante el tiempo que hayas previsto destinarles.
Discrimina y divide tus problemas según las áreas de supuesta afección de tu vida. Mantén cada situación en su ámbito, sin trasladarla ni arrastrarla de un sitio a otro.
Cuando te sientas tomado por tus preocupaciones, no te les opongas. No discutas por el sinsentido de ellas. Utiliza una vieja técnica distractiva y disponte inmediatamente a realizar alguna tarea que no tenga relación con tu conflicto actual. Por esta vez, actúa en vez de pensar en vano. Pero hazlo a conciencia, manteniendo tu mejor nivel de atención en lo que realizas.
Plantéate objetivos diarios que sean precisos y puedan ser medidos al final del día. Convierte tus preocupaciones en planes de acción que modifiquen las cosas que te inquietan o perturban.
Delega en otros las cosas que te exceden y hazte cargo sólo de lo que te compete. Supervisa la acción de aquellos en quienes delegas, pero no confundas la supervisión responsable con el deseo de tener todo bajo control.
Dedica un tiempo semanal a realizar actividades físicas o artísticas que te permitan descargar el exceso de tensiones y stress.
No ocupes la totalidad tu agenda con compromisos laborales o de estudio. Reserva al menos el 25% de tu tiempo, diario, a actividades gratificantes, creativas y de esparcimiento.
Dedica un momento tranquilo de la semana para reflexionar con conciencia acerca de las situaciones que generan tus preocupaciones y trata de detectar las tensiones o temores que tienen asociadas.
Explora las creencias negativas que posees acerca de ti mismo. De ellas nacen los temores a no alcanzar lo que deseas o a perder aquello que has conquistado. Muchas veces, estas creencias son las que nos juegan malas pasadas disfrazándose de "responsabilidad".
Importante

* Recuerda que las preocupaciones no construyen hechos concretos que resuelven los problemas, sino que son drenajes por los que se pierde la energía. Invierte tus fuerzas con sentido de realidad y canalízala con eficacia a tus ocupaciones y planes concretos.
Querer es poder

El primer obstáculo a superar frente a un deseo que no nos atrevemos a ejecutar, no está en el afuera, sino en nuestra propia mente. Esta barrera mental es útil y necesaria si es empleada para reprimir deseos perjudiciales para nosotros o para nuestro medio, pero se convierte en fuente de sufrimiento cuando nos impide crecer.
Utilizando estos tips encontrarás modos de superar límites impuestos por la educación o la cultura y te acercarás a aquello que te beneficie genuinamente por ser coincidente con tus valores y principios éticos.

Antes de decir que no puedes o que no quieres, tómate un par de minutos para escuchar tu interior. Al no responder por reflejo, le darás a tu mente la oportunidad de reflexionar antes de responder.
Cuando sientas o digas "no puedo", imagina que no es cierto. Toma tu negativa como si fuera simplemente el disfraz de un temor y no le des credibilidad o importancia. Reflexiona acerca de los beneficios que obtendrías si pudieras. Evalúa el costo. Luego, decide.
Cuando sienta que la frase "no puedo" se te impone, añádele otra frase que refleje posibilidades temporales. Por ejemplo: "no puedo por ahora", "no puedo hoy, pero mañana sí lo haré", "no puedo por el momento, pero me prepararé para hacerlo".
Evita las ideas absolutas y reemplázalas por grados de posibilidad. Por ejemplo, en lugar de afirmar "no puedo hacerlo", pregúntate "¿podré hacerlo? A medida que avances en tu práctica podrás reforzar esta actitud positiva diciéndote: "Deseo hacerlo... ¿Cómo podría hacerlo?", "Intentaré hacerlo", "Lo estoy haciendo".
Repite varias veces al día frases tales como "puedo lidiar con este problema y resolverlo", sin importar si lo "crees" racionalmente o no. Aunque en un principio las digas o las pienses con poca carga afectiva, la repetición te permitirá grabar un "sendero nuevo y positivo en tu memoria", el que se reforzará con aquello que hagas para enfrentar el problema.
No te quejes de tus imposibilidades. Apóyate en alguna de tus virtudes y comienza, a partir de ella, tus reflexiones acerca de la conveniencia o no de cumplir lo que deseas.
No te exijas hacer todo de modo solitario y heroico. Comparte tu plan de desafío al "no puedo" con alguien de tu confianza y reúnete periódicamente con esa persona para evaluar tus progresos.
Cuando confirmes que te faltan herramientas para poder concretar tus deseos, capacítate, infórmate, estudia. Nadie puede todo en cualquier momento, pero es posible prepararse para realizar aquello que quieres en un futuro.
Importante

* Aunque existan, en la actualidad, circunstancias que te impidan objetivamente la acción, ten presente que no será así eternamente.
* Prepárate desde hoy para estar listo y, en ese momento, avanzar con resolución.
Motivación Liderazgo Superación Personal Los diez mandamientos
Pensamiento Ganador
EL PODER DEL PENSAMIENTO
No te Rindas
Propositos y Metas
