Cuando la cultura es una mercancía de los medios
Sin dudas, este año los voceros del pueblo marcaron un hito en la Argentina:
Primero Biolcatti (Sociedad Rural) habló en nombre de la pobreza.
Luego el Grupo Clarín alzó la bandera de la libertad de expresión y de prensa.
Más tarde, Carrió defendiendo los derechos humanos en nombre de Ernestina Herrera de Noble.
Y ahora, Rial se auto proclama en nombre de la cultura.
Me voy a referir a esto último, por ser cercano en el tiempo y porque la verdad, ya es la gota que rebalsó el vaso de las incoherencias. Es sólo a mi, o a alguien más le hace ruido que Rial hable de la cultura. Y ojo, no quiero remarcar una división entre lo que es y, lo que no es cultura. Pero si voy a señalar, que tengo la certeza que esto es un timo más, una de esas noticias fabricadas para rellenar la semana, a la espera de una nueva eliminación en “El musical de tus sueños”. Por eso, qué valor puede tener que el conductor de “Intrusos en el espectáculo” salga, una vez más, a defender al pueblo, a la cultura del pueblo, a los artistas y a la mar en coche.
Un hombre que sabe muy bien como comercializar con el rumor, la primicia, las botineras y los famosos del momento, que se ha perpetuado en la conducción televisiva amenazando, extorsionando y distorsionando. Es hoy el que le quiere imponer a una Universidad Nacional como armar su política cultural, es bastante ridículo.
¿Rial habla de censura?, es casi tan aberrante como que hable de cultura. Le informo que muchos han muerto a causa de la censura, por ejemplo Rodolfo Walsh; ¿eso quiere decir que el conductor de “Intrusos en el espectáculo” se pone a este nivel?. Si mal no recuerdo, la definición de censura implica que no se pueda hablar, expresar en ningún medio, pero eso no es lo que le sucede a Rial, porque si bien no puede ofrecer su show en el Aula Magna de la Universidad, puede hacerlo en una decena de teatros de esa misma ciudad. Walsh se debe estar revolcando en el cajón, pensando en el costó de publicar Carta Abierta -la muerte- y, Rial jactándose de ser censurado. Es demasiado berreta.
Por último, me parece perfecto que el Rector no vaya al programa ni intercambie diálogos con Rial. Son de campos diferentes, uno académico y otro televisivo. Las reglas de este último destrozarían y destrozan a cualquier intelectual que se asoma; regido por el índice de audiencias, en la constante carrera por la primicia, de pensadores rápidos, de simplificación demagógica y efecto de despolitización, como diría Bourdieu.
En el programa de hoy Rial dijo “cualquiera puede tener un título universitario, hasta se puede comprar un título”, luego pasó al tema del día, una mediática apodada Natacha Jaitt, que al parecer practicó sexo oral en un boliche. La cultura se estremeció.
Informe TVR