
HISTORIA
Es difícil escribir un apunte histórico sobre el tango, pero al mismo tiempo, es muy arduo eludirlo porque son muchos los que a través de estas páginas solicitan, aunque sólo sea, una ligera orientación que les ponga en la pista de este completo fenómeno cultural - baile, música, canción, poesía - que por una u otra razón atrae a tanta gente.
Aunque sobre el tango y sus figuras son muchas las cosas que se discuten y ponen en duda, es generalmente aceptado que el tango nace en Buenos Aires a finales del siglo XIX aunque algunos prefieren decir a modo conciliador, que nació a las orillas del Río de la Plata, con el fin de contentar a los uruguayos que reclaman una copaternidad del fenómeno.
En un hecho de origen popular como el tango y, por tanto, de nacimiento evolutivo resulta imposible apuntar una fecha de nacimiento. Sin embargo, lo cierto es que la mayoría de los estudiosos coinciden en dar por buena la década de 1880 como el punto de partida de lo que entonces no era más que una determinada manera de bailar la música. La sociedad donde nace el tango escuchaba y bailaba habaneras, polkas, mazurcas y algún vals, por lo que respecta a los blancos, mientras que los negros, un 25% de la población de Buenos Aires en el siglo XIX, se movían al ritmo del candombe, una forma de danza en la que la pareja no se enlazaba y bailaba de una manera más marcada por la percusión que por la melodía.
Musicalmente, el tango entronca en su genealogia con la Habanera hispano-cubana y es por tanto hijo del trasiego mercantil entre los puertos de lengua española de La Habana (Cuba) y Buenos Aires (Argentina). Sin embargo, estos orígenes explican poco sobre su nacimiento. Inicialmente, el tango es interpretado por modestos grupos que cuentan sólo con violín, flauta y guitarra o incluso, en ausencia de ésta, el acompañamiento de un peine convertido en instrumento de viento con la mediación de un papel de fumar y un avezado soplador que marca el ritmo. El instrumento mítico, el bandoneón, no llega al tango hasta un par de décadas después de su nacimiento, en 1900 aproximadamente, y poco a poco sustituye a la flauta.
Inicialmente, el tango debió ser un modo de interpretar melodías ya existentes, modo sobre el que fueron creándose otras nuevas que en un inicio ni siquiera contaban con una transcripción musical, ya que a menudo sus intérpretes y creadores no sabían escribir o leer música. De hecho, con el correr de los años, algunos de los primeros tangos ya transcritos no van firmados por sus autores sino por avispados personajes que sí sabían escribir música y aprovecharon el vacío existente sobre la autoría de determinados tangos celebrados popularmente, para ponerlos a su nombre y ganar con ello unos pesos.
Quizá a estas alturas del texto, alguno se pregunte sobre el origen del nombre. Es una buena pregunta, pero carece de respuesta, o lo que es lo mismo, hay miles. En España en el siglo XIX se empleaba la palabra tango para un palo flamenco, en la geografía africana hay algunos topónimos con ese nombre, en documentos coloniales españoles se usa el vocablo para referirse al lugar en que los esclavos negros celebraban sus reuniones festivas… algunos incluso dicen que el origen podría estar en la incapacidad de los africanos para pronunciar bien la palabra "tambor" que quedaría así transformada en "tangó". En fin, es una buena pregunta pero la irremisible falta de documentación escrita y el origen ágrafo del tango y sus primeros padres callará la respuesta para siempre.
Las cifras hablan: Argentina pasó de tener dos millones de habitantes en 1870, a cuatro millones veinticinco años más tarde. La mitad de esa población se concentraba en Buenos Aires donde el porcentaje de extranjeros llegó a ser del 50 por ciento y adonde acudían también gauchos e indios procedentes del interior del país.
En este ambiente, se comienza a bailar en tugurios y lupanares el nuevo ritmo que se asocia así desde su inicio al ambiente prostibulario, ya que eran sólo prostitutas y "camareras" las únicas mujeres presentes en las academias o perigundines.
Puesto que se trataba de féminas dedicadas en alma y, sobre todo, en cuerpo a sus accidentales acompañantes, el tango se comenzó a bailar de un modo muy "corporal", provocador, cercano, explícito… de un modo socialmente poco aceptable como se vería cuando, siendo ya un fenómeno emergente, el tango comenzó asalir del arrabal de su ciudad de origen y empezó a expandirse.
En los primeros tiempos, cuando el tango comienza a convertirse en canción, las letras que acompañan la música son obscenas y sus títulos dejan lugar a pocas dudas: "Dos sin sacarla", "Qué polvo con tanto viento", "Con qué tropieza que no dentra", "Siete pulgadas"... o incluso "El Choclo" que aunque literalmente significa mazorca de maíz, en sentido figurado y vulgar, equivale al castellano "chocho" o "coño".
De su baja cuna a su encumbramiento como baile rey en los salones del mundo occidental, el tango recorrió un curioso camino de ida y vuelta entre el Nuevo y el Viejo Continente, con una parada decisiva y brillante en París.
¿Cómo llegó allí? También en este punto las respuestas son dispares y algunas vario pintas. Determinados textos, mucho más ingenuos que eruditos, dan incluso nombres y apellidos de "la" persona responsable de este viaje. La realidad, en su extensión como en su nacimiento, parece más compleja y, sobre todo, plural.
Los "niños bien" de Buenos Aires no tenían reparos en bajar a los arrabales para divertirse, bailar y, de paso, levantarse alguna mina o alguna "milonguita" que engatusaba o se dejaba engatusar. Y para acercarse a la mujer no conocida, nada mejor que el tango. Por supuesto, el tango no era aceptable en sus casas ni bailable con las señoritas de su ambiente y por esa razón permaneció durante muchos años como algo marginal y de clase baja
Sin embargo, los viajes de estos patricios a Europa, especialmente a París, fueron el desencadenante. París no sólo era la capital del glamour y de la moda, sino que además era una ciudad que daba cobijo a una sociedad plural, parte de la cual era alegre y desprejuiciada. Los bailes galantes de la capital francesa venían de atrás, Louis Mercier, cronista de la vida parisina escribía en 1800: "Después del dinero, hoy en día el baile es lo que más éxito tiene entre los parisinos, sea cual sea su extracción social:
aman el baile, lo Jacques Henri Lartigue - Parisveneran, lo idolatran… Es una obsesión a la que nadie escapa". Si ello era así a principios del XIX también lo era a principios del siglo XX al que llegaron con una fortalecida fama locales públicos como el Bal Bullier de Montparnasse o el Moulin de la Galette. Por añadidura, el atrevimiento, a principios de siglo, no era ajeno a las costumbres parisinas, antes al contrario, algún baile anual, como el Bal des Quat’z Arts de los estudiantes, "era célebre por lo ligero de las vestimentas y por el jolgorio sexual que reinaba siempre en él"
En este contexto social no fue difícil que el osado baile creado en la capital del Plata encontrara un terreno abonado para florecer y convertirse en curiosidad al principio, en moda y furor después. Y una vez en París, el escaparate de Europa, la capital de la moda, la cuna del chic, su extensión al resto del continente primero, a todo el mundo después, fue algo sencillo y rápido. Curiosamente, es entonces, cuando Buenos Aires se mira en París, cuando finalmente el tango entra en sus salones más nobles avalado ahora por el bautismo europeo, el mejor de los pedigríes para una burguesía emergente que luchaba por hacer de su ciudad el París de América
La gloria trajo también y simultáneamente el rechazo. La sempiterna dinámica social se puso nuevamente en marcha, lo antiguo frente a lo nuevo, la censura frente a la apertura, la tradición frente a la renovación. Los detractores del tango surgieron por doquier y fueron incluso ilustres y famosos. El Papa Pío X lo proscribió, el Káiser lo prohibió a sus oficiales y la revista española La Ilustración Europea y Americana hablaba del "…indecoroso y por todos conceptos reprobable ‘tango’, grotesco conjunto de ridículas contorsiones y repugnantes actitudes, que mentira parece que puedan ser ejecutadas, ó siquiera presenciadas, por quien estime en algo su personal decencia.". La cita pertenece a esa revista española, pero resultafácil encontrar otras paralelas en publicaciones inglesas, alemanas o, incluso, francesas.
No obstante, para cuando llegó la reacción la suerte estaba ya echada: el tango había triunfado. Hubo vestidos de tango, color tango, tango-thés… el tango fue el baile rey de ese mundo de preguerra que habría de terminar muy pronto con el primer enfrentamiento armado mundial, la ascensión de Estados Unidos como potencia, el cambio de costumbres. Después, el tango siguió viviendo, nació con fuerza el tango canción que le tomó el relevo al tango baile, pero con un éxito geográficamente más restringido, el mundo, en una nueva preguerra descubrió y admiró a Carlos Gardel y al final del conflicto la supremacía de Estados Unidos desembarcó en Europa también con el swing que murió sólo para darle paso al rock.
En todos estos años el tango tiene una brillante historia de auges limitados y declives relativos y una continuada vida a lo largo de la cual se ha desarrollado tanto el baile como la música hasta llegar a un nivel de sofisticación y depuración que dejan a las claras la madurez de esta manifestación que vive ya en las primeros décadas de su segundo siglo de vida.
EXPOCISIONES DE TANGO
Tango en 1900:
París vive un siglo recien estrenado, un siglo todavía alegre que aún no ha sido bautizado por el fuego. Del otro lado del Atlántico, de un país próspero y rico ha llegado un baile nuevo, provocador, atractivo, lleno de evocaciones y de ritmos, que ha sido rápidamente adoptado por la alegre burguesía, la misma que llena el Moulin de la Galette o acude con desparpajo a los bailes de máscaras.
El baile se convertirá pronto en furor y en moda. La moda Tango que tanto servirá para dar nombre a un cocktail o a un color como para ponerle apellido a los Thés. Se disfruta la transgresión, el acercamiento, las mejillas que se rozan. Mientras los papas, los reyes y los puritanos condenan la depravación que ha venido de fuera.
La mayoría no sabían que su tango era sólo un remedo domesticado de un baile mucho más apasionado que sólo en los peringundines se podía bailar. Pero no importó. Europa fue feliz con su Tango y Argentina no tuvo ya inconveniente en admitir a ese baile pródigo que aunque nunca abandonó el lugar de los humildes, pudo después de su periplo conquistar los mejores barrios bonaerenses.
Al dorso de esta postal se puede leer: " Mi estimada amiga: no he podido ir este verano a ver a usted porque como verá he estado todo el verano bailando el tango argentino, como en la adjunta fotografía (ni un gramo más ni un gramo menos de pimentón) pero voy a ir una de estas tardes, y espero que bailemos en esa también un gran baile argentino y jugemos una monumental partida de Tenis. Recuerdos de todos y para todos y hasta la vista, es siempre su affo. amigo
Viejo Buenos Aires
Hubo un tiempo, allá por los años 10 y 20, que en Europa se decía "rico como un argentino" para aludir al hombre de inabarcables caudales.
Argentina era entonces, en efecto, una de las naciones económicamente más florecientes de la tierra, un país que a finales de siglo había unificado su territorio, desalojado a los indios de las grandes extensiones de tierras que ocupaban y, gracias a la ganadería extensiva y al cultivo de cereales, mantenía un próspero comercio con el Vejo Continente.
Coincidiendo con este periodo de bonanza, Buenos Aires, el que fuera un pueblón porteño en 1869, con 180.000 habitantes, se había convertido en una metrópoli populosa y opulenta. En 1914 un millón y medio de personas habitaba sus límites y los hacía crecer. En el año 22, 6.800 automóviles particulares circulaban por sus calles y una pujante burguesía impulsaba el desarrollo y engalanamiento de la ciudad para convertirla en el París del Sur.
En el arrabal, había proliferado el "conventillo" que daba cobijo a las familias de emigrantes, pero en el centro surgían los hoteles y edificios públicos en arquitectura de estilo francés, las grandes avenidas, los parques, el zoológico… todo era nuevo y todo hablaba de prosperidad y, también, de orgullo y del lícito deseo de ocupar un lugar preeminente en el mundo. En esa época se construye el Teatro Colón, el mayor edificio de ópera del mundo, y se inician las obras del suburbano, único ferrocarril subterráneo de Centro y Sudamérica hasta la construcción del de México en los años 60.
En el Buenos Aires floreciente de principios de Siglo, el Tango era ya un baile que había ido a Europa y había vuelto con un salvoconducto en el bolsillo que le permitía entrar en los salones del centro. Al mismo tiempo, la gente bien sentía la necesidad de separar su tango de aquel otro de arrabal y conventillo, del tango popular que se bailaba en los barrios como la Boca del Riachuelo, Avellaneda, Corrales Viejos, Pueblo de Ranas… y lo llevan a locales caros, lo enmarcan en el cabaret que será durante décadas el escenario perfecto para cantar las desventuras de percantas, milonguitas, pebetas, papusas, bacanes, otarios o cafishos.
Sandra Sue
Primero el baile, luego la música, más tarde la canción. A partir de ahí el mito, el aura, los estereotipos de pasión, sensualidad, seducción… y su imagen. A veces me pregunto ¿dónde está realmente el tango?, ¿dónde habita?.
Puede que el espíritu del tango transite por la melodía y el compás; y que se le reconozca en las letras y en la voz, desgarrada siempre, que las dice. Pero si hay que buscarle una morada, está sin duda en el baile.
Es el tango-baile, y no la música o la canción, el generador del gesto y el difusor de una supuesta - a veces real - escenografía porteña que se ha hecho inconfundible y ha sabido encontrar un lugar en la memoria visual del mundo, desde Helsinki a Taiwan, desde París a Bombay. No importa que los instrumentos cambien, ni siquiera que un erróneo compás de la música entorpezca más que ayude al baile. El gesto lo representa, lo evoca, se convierte en símbolo gracias a una rara cualidad de evocación universal que muy pocos bailes poseen
Sin embargo… ¿qué ocurre cuando el tango se desnuda también del movimiento como ocurre en las fotografías de Sandra Sue? Entonces, nos queda sólo la liturgia del gesto. Hay tango en la imagen que rememora boleas, ganchos y caídas, en cualquiera de los clichés dinámicos de la danza, pero su espíritu es igualmente patente en la pose: unos dedos que acarician el sombrero, unas manos en los bolsillos, la mirada de soslayo, un cruzar de piernas… imágenes que recuerdan épocas y situaciones que han quedado cristalizadas y peremnes creando un folklore con sus leyendas y sus mitos, con su vestuario y sus ritos.
Carlos Gardel
Las letras del tango, el ensayo, la imagen de Gardel y, finalmente, su voz en un magnífico CD con 25 temas originales reproducidos en un estudio a partir de discos de 78 revoluciones tocados con aguja de cactus, grabados y masterizados para conseguir un sonido brillante pero al mismo tiempo respetuoso con los discos originales. Todo eso se esconde, o mejor, nos aguarda, en este libro escrito por Rafael Flores.
Entre su abundante material gráfico son muchos los retratos de Carlos Gardel en diferentes épocas de su vida. De entre todos ellos, hemos seleccionado unos pocos que transmiten fielmente una forma de representación del glamour y el star system al que Gardel no fue ajeno, sino muy al contrario, del que participó.
El diseño de la portada así como la maquetación del libro, es obra del equipo formado por Carlos Agustín y Belén Tánago.
El libro se encuentra a la venta en El Corte Inglés, la FNAC y en el tlf (91) 5230951. (Precio orientativo 2.900 pesetas).
Cristina Bergoglio
Cristina Bergoglio, pintora argentina residente en Madrid, desarrolla su obra última entorno a la temática tanguera. Es una aproximación que se mueve entre el cliché coreográfico y la aportación personal de una sexualidad a flor de piel, que emerge y traspasa vestimentas, para poner al descubierto la esencia del deseo. El tango de Cristina Bergoglio es una danza desigual en la que el hombre se convierte en manos que acarician y anhelan y ella, la mujer, se presenta como una diosa hierática que ofrece su cuerpo, oscuro objeto del deseo, que el hombre tiene en sus manos pero no posee.
En el fondo de la retina, el trazo oscuro y repasado, las miradas que no se encuentran y las desnudeces que emergen de las ropas, evocan lejanamente las obras de Ricardo Carpani.
Tango Al Norte
El tango es una pasión del sur, una música de raíces latinas, una esencia de Argentina que identifica el país ante el mundo. Sin embargo, el tango ha sabido viajar para repartir por el globo las esencias que emigrantes de tantos países fundieron en el río de la Plata. Alex Waterhouse-Hayward, fotógrafo argentino-canadiense, ha recreado con su ojo las esencias del tango, no sólo el baile sino la seducción y la dialéctica de las miradas.
Ellas Bailan Solas...
(1910) La imaginería y la historia del tango están llenas de alusiones al baile entre hombres, justificado siempre y sin lugar a dudas, como una forma de aprendizaje previo al lance con las minas. Esas imágenes de compadritos haciendo sus quebradas en las calles porteñas tienen, sin embargo, una réplica femenina mucho menos documentada literariamente pero de iconografía más extensa.
(1920) Curiosamente, la inmensa mayoría de las imágenes de mujeres bailando el tango, tienen pasaporte europeo. Es difícil pensar que bien las percantas de los peringundines, bien las hijas de familia, y más plausiblemente ambas, no practicaran el tango en su país de origen. Pero lo cierto es que ya sea por la clandestinidad de unas, o por la pudicia de otras, su imagen no se ha perpertuado.
(1990) Europa fue otra cosa. Las cartes postales francesas de los años 10 se encargaron de dar cumplida cuenta de la moda tango. En ellas hay pasos, poses, personajes... y mujeres que miran amablemente a la cámara mientras mantienen una estampa supuestamente tanguera.
Caminito, Templo Del Tango
l Tango es una religión que atrapa a sus fieles en la liturgia sublime del baile y, como toda religión, el Tango tiene lugares a los que peregrinos de todo el mundo acuden para venerar al mismísimo dios, Carlitos que desapareció en los cielos, e invocar a Troilo, Pugliese, Piazzolla, de Caro, Fresedo, Maglio o cualquiera otro nombre de la larga cohorte de compositores e intérpretes prodigiosos que han dado a esta borgiana secta del coraje y del cuchillo algunos de sus más bellos salmos.
En la lista, no muy larga, de santos lugares porteños, Caminito ocupa un puesto de honor. No es más bello que el Tortoni o la Ideal, no hay en él más arte que en el Viejo Almacén, ni más reminiscencias gardelianas que en el Abasto. Nada importa en realidad que sus atrevidos colores no sean primigenios sino fruto del empeño pictórico y contemporáneo de Benito Quinquela Martín, ni que la canción que lo hizo inmortal no tomara su nombre allí. Caminito es un lugar obligado. Los mercaderes ocupan el alargado templo callejero, pero no lo profanan, lo recrean ingenuo, kischt, colorido, alegre... No hay esencias, pero si plasticidad, espíritu en paquetitos y objetos asequibles e imágenes naif.
Adolfo Lázaro lo ha visto así. Ha aislado lo bello con un ojo selectivo pero no ajeno al entorno, como un turista observador y bienintencionado que prefiere recordar visualmente sólo lo bueno. Puede que su reportaje destile ironía, pero también hay respeto porque sabe que detrás de las capas de pintura, en las casas vecinas, en los muelles de La Boca hay una senda hacia un pasado real y apenas borrado de inmigrantes italianos, trabajadores de puerto y vidas talladas en la escasez.
Ah, por cierto, el caminito borrado por el tiempo del tango que escribió Gabino Coria Peñazola en 1924 y al que puso música Juan de Dios Filiberto, no estaba en Buenos Aires sino en el riojano pueblo argentino de Olta. Pero eso poco importa, el sentimiento es universal y cualquier lugar es bueno para honrar la nostalgia.)
Años 20
La sala de exposiciones de la Fundación Mapfre (General Perón 40, Madrid) expuso una gran muestra titulada La Eva Moderna, ilustración gráfica española 1914-1935 en la que era posible ver dibujos de Penagos, Bartolozzi, Climent, Loygorri, Negreiros... y muchos otros que en su día fueron reproducidos en las páginas distintos medios impresos, fundamentalmente en el semanario Blanco y Negro. Son las imágenes del periodo de entregruerra, de un momento en el que la mujer de determinada clase social se acerca a conceptos hasta entonces vedados para la que era considerda exclusivamente como la gran protagonista de la maternidad. El sport, la velocidad del automovil, las lecturas psicalípticas, el cigarrillo, el viaje... pertenecían a un nuevo modo de vida que en la pintura y la literatura tenía su reflejo en las vanguardias, desde el Futurismo al Ultraísmo, el Contructivismo o el Cubismo y en la calle se traducían en modos y en modas que eran asumidas por la mujer.
Ana Portnoy
Luz y sombra, rojo y negro, pasión y muerte, eros y tánatos, el hombre, la mujer, el encuentro, el abrazo y una danza que se llama tango. Son argumentos viejos, tanto que ,en realidad, son eternos y esenciales como todas las parejas de opuestos. Lo mismo da que se llamen ying y yang, amor y odio o bien y mal. Uno frente a otro, alejandose y acercandose, confundiendose en un abrazo dibujan la coreografía de la vida como la dibuja el Tango, un baile que escapa a las reglas, porque los pasos los marca el corazón
Ana Portnoy es una porteña que, como tantos otros argentinos, ha encontrado en España su casa desde hace ya 30 años (¿quién dijo que "veinte años no es nada..."?) . Afincada en Barcelona, Ana es fotógrafa profesional y, desde hace ya algún tiempo, ejerce también como documentalista gráfica free-lance para diarios y alguno de los principales grupos editoriales españoles.

Aunque sobre el tango y sus figuras son muchas las cosas que se discuten y ponen en duda, es generalmente aceptado que el tango nace en Buenos Aires a finales del siglo XIX aunque algunos prefieren decir a modo conciliador, que nació a las orillas del Río de la Plata, con el fin de contentar a los uruguayos que reclaman una copaternidad del fenómeno.
En un hecho de origen popular como el tango y, por tanto, de nacimiento evolutivo resulta imposible apuntar una fecha de nacimiento. Sin embargo, lo cierto es que la mayoría de los estudiosos coinciden en dar por buena la década de 1880 como el punto de partida de lo que entonces no era más que una determinada manera de bailar la música. La sociedad donde nace el tango escuchaba y bailaba habaneras, polkas, mazurcas y algún vals, por lo que respecta a los blancos, mientras que los negros, un 25% de la población de Buenos Aires en el siglo XIX, se movían al ritmo del candombe, una forma de danza en la que la pareja no se enlazaba y bailaba de una manera más marcada por la percusión que por la melodía.
Musicalmente, el tango entronca en su genealogia con la Habanera hispano-cubana y es por tanto hijo del trasiego mercantil entre los puertos de lengua española de La Habana (Cuba) y Buenos Aires (Argentina). Sin embargo, estos orígenes explican poco sobre su nacimiento. Inicialmente, el tango es interpretado por modestos grupos que cuentan sólo con violín, flauta y guitarra o incluso, en ausencia de ésta, el acompañamiento de un peine convertido en instrumento de viento con la mediación de un papel de fumar y un avezado soplador que marca el ritmo. El instrumento mítico, el bandoneón, no llega al tango hasta un par de décadas después de su nacimiento, en 1900 aproximadamente, y poco a poco sustituye a la flauta.
Inicialmente, el tango debió ser un modo de interpretar melodías ya existentes, modo sobre el que fueron creándose otras nuevas que en un inicio ni siquiera contaban con una transcripción musical, ya que a menudo sus intérpretes y creadores no sabían escribir o leer música. De hecho, con el correr de los años, algunos de los primeros tangos ya transcritos no van firmados por sus autores sino por avispados personajes que sí sabían escribir música y aprovecharon el vacío existente sobre la autoría de determinados tangos celebrados popularmente, para ponerlos a su nombre y ganar con ello unos pesos.
Quizá a estas alturas del texto, alguno se pregunte sobre el origen del nombre. Es una buena pregunta, pero carece de respuesta, o lo que es lo mismo, hay miles. En España en el siglo XIX se empleaba la palabra tango para un palo flamenco, en la geografía africana hay algunos topónimos con ese nombre, en documentos coloniales españoles se usa el vocablo para referirse al lugar en que los esclavos negros celebraban sus reuniones festivas… algunos incluso dicen que el origen podría estar en la incapacidad de los africanos para pronunciar bien la palabra "tambor" que quedaría así transformada en "tangó". En fin, es una buena pregunta pero la irremisible falta de documentación escrita y el origen ágrafo del tango y sus primeros padres callará la respuesta para siempre.
Las cifras hablan: Argentina pasó de tener dos millones de habitantes en 1870, a cuatro millones veinticinco años más tarde. La mitad de esa población se concentraba en Buenos Aires donde el porcentaje de extranjeros llegó a ser del 50 por ciento y adonde acudían también gauchos e indios procedentes del interior del país.
En este ambiente, se comienza a bailar en tugurios y lupanares el nuevo ritmo que se asocia así desde su inicio al ambiente prostibulario, ya que eran sólo prostitutas y "camareras" las únicas mujeres presentes en las academias o perigundines.
Puesto que se trataba de féminas dedicadas en alma y, sobre todo, en cuerpo a sus accidentales acompañantes, el tango se comenzó a bailar de un modo muy "corporal", provocador, cercano, explícito… de un modo socialmente poco aceptable como se vería cuando, siendo ya un fenómeno emergente, el tango comenzó asalir del arrabal de su ciudad de origen y empezó a expandirse.
En los primeros tiempos, cuando el tango comienza a convertirse en canción, las letras que acompañan la música son obscenas y sus títulos dejan lugar a pocas dudas: "Dos sin sacarla", "Qué polvo con tanto viento", "Con qué tropieza que no dentra", "Siete pulgadas"... o incluso "El Choclo" que aunque literalmente significa mazorca de maíz, en sentido figurado y vulgar, equivale al castellano "chocho" o "coño".
De su baja cuna a su encumbramiento como baile rey en los salones del mundo occidental, el tango recorrió un curioso camino de ida y vuelta entre el Nuevo y el Viejo Continente, con una parada decisiva y brillante en París.
¿Cómo llegó allí? También en este punto las respuestas son dispares y algunas vario pintas. Determinados textos, mucho más ingenuos que eruditos, dan incluso nombres y apellidos de "la" persona responsable de este viaje. La realidad, en su extensión como en su nacimiento, parece más compleja y, sobre todo, plural.
Los "niños bien" de Buenos Aires no tenían reparos en bajar a los arrabales para divertirse, bailar y, de paso, levantarse alguna mina o alguna "milonguita" que engatusaba o se dejaba engatusar. Y para acercarse a la mujer no conocida, nada mejor que el tango. Por supuesto, el tango no era aceptable en sus casas ni bailable con las señoritas de su ambiente y por esa razón permaneció durante muchos años como algo marginal y de clase baja
Sin embargo, los viajes de estos patricios a Europa, especialmente a París, fueron el desencadenante. París no sólo era la capital del glamour y de la moda, sino que además era una ciudad que daba cobijo a una sociedad plural, parte de la cual era alegre y desprejuiciada. Los bailes galantes de la capital francesa venían de atrás, Louis Mercier, cronista de la vida parisina escribía en 1800: "Después del dinero, hoy en día el baile es lo que más éxito tiene entre los parisinos, sea cual sea su extracción social:
aman el baile, lo Jacques Henri Lartigue - Parisveneran, lo idolatran… Es una obsesión a la que nadie escapa". Si ello era así a principios del XIX también lo era a principios del siglo XX al que llegaron con una fortalecida fama locales públicos como el Bal Bullier de Montparnasse o el Moulin de la Galette. Por añadidura, el atrevimiento, a principios de siglo, no era ajeno a las costumbres parisinas, antes al contrario, algún baile anual, como el Bal des Quat’z Arts de los estudiantes, "era célebre por lo ligero de las vestimentas y por el jolgorio sexual que reinaba siempre en él"
En este contexto social no fue difícil que el osado baile creado en la capital del Plata encontrara un terreno abonado para florecer y convertirse en curiosidad al principio, en moda y furor después. Y una vez en París, el escaparate de Europa, la capital de la moda, la cuna del chic, su extensión al resto del continente primero, a todo el mundo después, fue algo sencillo y rápido. Curiosamente, es entonces, cuando Buenos Aires se mira en París, cuando finalmente el tango entra en sus salones más nobles avalado ahora por el bautismo europeo, el mejor de los pedigríes para una burguesía emergente que luchaba por hacer de su ciudad el París de América
La gloria trajo también y simultáneamente el rechazo. La sempiterna dinámica social se puso nuevamente en marcha, lo antiguo frente a lo nuevo, la censura frente a la apertura, la tradición frente a la renovación. Los detractores del tango surgieron por doquier y fueron incluso ilustres y famosos. El Papa Pío X lo proscribió, el Káiser lo prohibió a sus oficiales y la revista española La Ilustración Europea y Americana hablaba del "…indecoroso y por todos conceptos reprobable ‘tango’, grotesco conjunto de ridículas contorsiones y repugnantes actitudes, que mentira parece que puedan ser ejecutadas, ó siquiera presenciadas, por quien estime en algo su personal decencia.". La cita pertenece a esa revista española, pero resultafácil encontrar otras paralelas en publicaciones inglesas, alemanas o, incluso, francesas.
No obstante, para cuando llegó la reacción la suerte estaba ya echada: el tango había triunfado. Hubo vestidos de tango, color tango, tango-thés… el tango fue el baile rey de ese mundo de preguerra que habría de terminar muy pronto con el primer enfrentamiento armado mundial, la ascensión de Estados Unidos como potencia, el cambio de costumbres. Después, el tango siguió viviendo, nació con fuerza el tango canción que le tomó el relevo al tango baile, pero con un éxito geográficamente más restringido, el mundo, en una nueva preguerra descubrió y admiró a Carlos Gardel y al final del conflicto la supremacía de Estados Unidos desembarcó en Europa también con el swing que murió sólo para darle paso al rock.
En todos estos años el tango tiene una brillante historia de auges limitados y declives relativos y una continuada vida a lo largo de la cual se ha desarrollado tanto el baile como la música hasta llegar a un nivel de sofisticación y depuración que dejan a las claras la madurez de esta manifestación que vive ya en las primeros décadas de su segundo siglo de vida.
EXPOCISIONES DE TANGO
Tango en 1900:
París vive un siglo recien estrenado, un siglo todavía alegre que aún no ha sido bautizado por el fuego. Del otro lado del Atlántico, de un país próspero y rico ha llegado un baile nuevo, provocador, atractivo, lleno de evocaciones y de ritmos, que ha sido rápidamente adoptado por la alegre burguesía, la misma que llena el Moulin de la Galette o acude con desparpajo a los bailes de máscaras.
El baile se convertirá pronto en furor y en moda. La moda Tango que tanto servirá para dar nombre a un cocktail o a un color como para ponerle apellido a los Thés. Se disfruta la transgresión, el acercamiento, las mejillas que se rozan. Mientras los papas, los reyes y los puritanos condenan la depravación que ha venido de fuera.
La mayoría no sabían que su tango era sólo un remedo domesticado de un baile mucho más apasionado que sólo en los peringundines se podía bailar. Pero no importó. Europa fue feliz con su Tango y Argentina no tuvo ya inconveniente en admitir a ese baile pródigo que aunque nunca abandonó el lugar de los humildes, pudo después de su periplo conquistar los mejores barrios bonaerenses.
Al dorso de esta postal se puede leer: " Mi estimada amiga: no he podido ir este verano a ver a usted porque como verá he estado todo el verano bailando el tango argentino, como en la adjunta fotografía (ni un gramo más ni un gramo menos de pimentón) pero voy a ir una de estas tardes, y espero que bailemos en esa también un gran baile argentino y jugemos una monumental partida de Tenis. Recuerdos de todos y para todos y hasta la vista, es siempre su affo. amigo
Viejo Buenos Aires
Hubo un tiempo, allá por los años 10 y 20, que en Europa se decía "rico como un argentino" para aludir al hombre de inabarcables caudales.
Argentina era entonces, en efecto, una de las naciones económicamente más florecientes de la tierra, un país que a finales de siglo había unificado su territorio, desalojado a los indios de las grandes extensiones de tierras que ocupaban y, gracias a la ganadería extensiva y al cultivo de cereales, mantenía un próspero comercio con el Vejo Continente.
Coincidiendo con este periodo de bonanza, Buenos Aires, el que fuera un pueblón porteño en 1869, con 180.000 habitantes, se había convertido en una metrópoli populosa y opulenta. En 1914 un millón y medio de personas habitaba sus límites y los hacía crecer. En el año 22, 6.800 automóviles particulares circulaban por sus calles y una pujante burguesía impulsaba el desarrollo y engalanamiento de la ciudad para convertirla en el París del Sur.
En el arrabal, había proliferado el "conventillo" que daba cobijo a las familias de emigrantes, pero en el centro surgían los hoteles y edificios públicos en arquitectura de estilo francés, las grandes avenidas, los parques, el zoológico… todo era nuevo y todo hablaba de prosperidad y, también, de orgullo y del lícito deseo de ocupar un lugar preeminente en el mundo. En esa época se construye el Teatro Colón, el mayor edificio de ópera del mundo, y se inician las obras del suburbano, único ferrocarril subterráneo de Centro y Sudamérica hasta la construcción del de México en los años 60.
En el Buenos Aires floreciente de principios de Siglo, el Tango era ya un baile que había ido a Europa y había vuelto con un salvoconducto en el bolsillo que le permitía entrar en los salones del centro. Al mismo tiempo, la gente bien sentía la necesidad de separar su tango de aquel otro de arrabal y conventillo, del tango popular que se bailaba en los barrios como la Boca del Riachuelo, Avellaneda, Corrales Viejos, Pueblo de Ranas… y lo llevan a locales caros, lo enmarcan en el cabaret que será durante décadas el escenario perfecto para cantar las desventuras de percantas, milonguitas, pebetas, papusas, bacanes, otarios o cafishos.
Sandra Sue
Primero el baile, luego la música, más tarde la canción. A partir de ahí el mito, el aura, los estereotipos de pasión, sensualidad, seducción… y su imagen. A veces me pregunto ¿dónde está realmente el tango?, ¿dónde habita?.
Puede que el espíritu del tango transite por la melodía y el compás; y que se le reconozca en las letras y en la voz, desgarrada siempre, que las dice. Pero si hay que buscarle una morada, está sin duda en el baile.
Es el tango-baile, y no la música o la canción, el generador del gesto y el difusor de una supuesta - a veces real - escenografía porteña que se ha hecho inconfundible y ha sabido encontrar un lugar en la memoria visual del mundo, desde Helsinki a Taiwan, desde París a Bombay. No importa que los instrumentos cambien, ni siquiera que un erróneo compás de la música entorpezca más que ayude al baile. El gesto lo representa, lo evoca, se convierte en símbolo gracias a una rara cualidad de evocación universal que muy pocos bailes poseen
Sin embargo… ¿qué ocurre cuando el tango se desnuda también del movimiento como ocurre en las fotografías de Sandra Sue? Entonces, nos queda sólo la liturgia del gesto. Hay tango en la imagen que rememora boleas, ganchos y caídas, en cualquiera de los clichés dinámicos de la danza, pero su espíritu es igualmente patente en la pose: unos dedos que acarician el sombrero, unas manos en los bolsillos, la mirada de soslayo, un cruzar de piernas… imágenes que recuerdan épocas y situaciones que han quedado cristalizadas y peremnes creando un folklore con sus leyendas y sus mitos, con su vestuario y sus ritos.
Carlos Gardel
Las letras del tango, el ensayo, la imagen de Gardel y, finalmente, su voz en un magnífico CD con 25 temas originales reproducidos en un estudio a partir de discos de 78 revoluciones tocados con aguja de cactus, grabados y masterizados para conseguir un sonido brillante pero al mismo tiempo respetuoso con los discos originales. Todo eso se esconde, o mejor, nos aguarda, en este libro escrito por Rafael Flores.
Entre su abundante material gráfico son muchos los retratos de Carlos Gardel en diferentes épocas de su vida. De entre todos ellos, hemos seleccionado unos pocos que transmiten fielmente una forma de representación del glamour y el star system al que Gardel no fue ajeno, sino muy al contrario, del que participó.
El diseño de la portada así como la maquetación del libro, es obra del equipo formado por Carlos Agustín y Belén Tánago.
El libro se encuentra a la venta en El Corte Inglés, la FNAC y en el tlf (91) 5230951. (Precio orientativo 2.900 pesetas).
Cristina Bergoglio
Cristina Bergoglio, pintora argentina residente en Madrid, desarrolla su obra última entorno a la temática tanguera. Es una aproximación que se mueve entre el cliché coreográfico y la aportación personal de una sexualidad a flor de piel, que emerge y traspasa vestimentas, para poner al descubierto la esencia del deseo. El tango de Cristina Bergoglio es una danza desigual en la que el hombre se convierte en manos que acarician y anhelan y ella, la mujer, se presenta como una diosa hierática que ofrece su cuerpo, oscuro objeto del deseo, que el hombre tiene en sus manos pero no posee.
En el fondo de la retina, el trazo oscuro y repasado, las miradas que no se encuentran y las desnudeces que emergen de las ropas, evocan lejanamente las obras de Ricardo Carpani.
Tango Al Norte
El tango es una pasión del sur, una música de raíces latinas, una esencia de Argentina que identifica el país ante el mundo. Sin embargo, el tango ha sabido viajar para repartir por el globo las esencias que emigrantes de tantos países fundieron en el río de la Plata. Alex Waterhouse-Hayward, fotógrafo argentino-canadiense, ha recreado con su ojo las esencias del tango, no sólo el baile sino la seducción y la dialéctica de las miradas.
Ellas Bailan Solas...
(1910) La imaginería y la historia del tango están llenas de alusiones al baile entre hombres, justificado siempre y sin lugar a dudas, como una forma de aprendizaje previo al lance con las minas. Esas imágenes de compadritos haciendo sus quebradas en las calles porteñas tienen, sin embargo, una réplica femenina mucho menos documentada literariamente pero de iconografía más extensa.
(1920) Curiosamente, la inmensa mayoría de las imágenes de mujeres bailando el tango, tienen pasaporte europeo. Es difícil pensar que bien las percantas de los peringundines, bien las hijas de familia, y más plausiblemente ambas, no practicaran el tango en su país de origen. Pero lo cierto es que ya sea por la clandestinidad de unas, o por la pudicia de otras, su imagen no se ha perpertuado.
(1990) Europa fue otra cosa. Las cartes postales francesas de los años 10 se encargaron de dar cumplida cuenta de la moda tango. En ellas hay pasos, poses, personajes... y mujeres que miran amablemente a la cámara mientras mantienen una estampa supuestamente tanguera.
Caminito, Templo Del Tango
l Tango es una religión que atrapa a sus fieles en la liturgia sublime del baile y, como toda religión, el Tango tiene lugares a los que peregrinos de todo el mundo acuden para venerar al mismísimo dios, Carlitos que desapareció en los cielos, e invocar a Troilo, Pugliese, Piazzolla, de Caro, Fresedo, Maglio o cualquiera otro nombre de la larga cohorte de compositores e intérpretes prodigiosos que han dado a esta borgiana secta del coraje y del cuchillo algunos de sus más bellos salmos.
En la lista, no muy larga, de santos lugares porteños, Caminito ocupa un puesto de honor. No es más bello que el Tortoni o la Ideal, no hay en él más arte que en el Viejo Almacén, ni más reminiscencias gardelianas que en el Abasto. Nada importa en realidad que sus atrevidos colores no sean primigenios sino fruto del empeño pictórico y contemporáneo de Benito Quinquela Martín, ni que la canción que lo hizo inmortal no tomara su nombre allí. Caminito es un lugar obligado. Los mercaderes ocupan el alargado templo callejero, pero no lo profanan, lo recrean ingenuo, kischt, colorido, alegre... No hay esencias, pero si plasticidad, espíritu en paquetitos y objetos asequibles e imágenes naif.
Adolfo Lázaro lo ha visto así. Ha aislado lo bello con un ojo selectivo pero no ajeno al entorno, como un turista observador y bienintencionado que prefiere recordar visualmente sólo lo bueno. Puede que su reportaje destile ironía, pero también hay respeto porque sabe que detrás de las capas de pintura, en las casas vecinas, en los muelles de La Boca hay una senda hacia un pasado real y apenas borrado de inmigrantes italianos, trabajadores de puerto y vidas talladas en la escasez.
Ah, por cierto, el caminito borrado por el tiempo del tango que escribió Gabino Coria Peñazola en 1924 y al que puso música Juan de Dios Filiberto, no estaba en Buenos Aires sino en el riojano pueblo argentino de Olta. Pero eso poco importa, el sentimiento es universal y cualquier lugar es bueno para honrar la nostalgia.)
Años 20
La sala de exposiciones de la Fundación Mapfre (General Perón 40, Madrid) expuso una gran muestra titulada La Eva Moderna, ilustración gráfica española 1914-1935 en la que era posible ver dibujos de Penagos, Bartolozzi, Climent, Loygorri, Negreiros... y muchos otros que en su día fueron reproducidos en las páginas distintos medios impresos, fundamentalmente en el semanario Blanco y Negro. Son las imágenes del periodo de entregruerra, de un momento en el que la mujer de determinada clase social se acerca a conceptos hasta entonces vedados para la que era considerda exclusivamente como la gran protagonista de la maternidad. El sport, la velocidad del automovil, las lecturas psicalípticas, el cigarrillo, el viaje... pertenecían a un nuevo modo de vida que en la pintura y la literatura tenía su reflejo en las vanguardias, desde el Futurismo al Ultraísmo, el Contructivismo o el Cubismo y en la calle se traducían en modos y en modas que eran asumidas por la mujer.
Ana Portnoy
Luz y sombra, rojo y negro, pasión y muerte, eros y tánatos, el hombre, la mujer, el encuentro, el abrazo y una danza que se llama tango. Son argumentos viejos, tanto que ,en realidad, son eternos y esenciales como todas las parejas de opuestos. Lo mismo da que se llamen ying y yang, amor y odio o bien y mal. Uno frente a otro, alejandose y acercandose, confundiendose en un abrazo dibujan la coreografía de la vida como la dibuja el Tango, un baile que escapa a las reglas, porque los pasos los marca el corazón
Ana Portnoy es una porteña que, como tantos otros argentinos, ha encontrado en España su casa desde hace ya 30 años (¿quién dijo que "veinte años no es nada..."?) . Afincada en Barcelona, Ana es fotógrafa profesional y, desde hace ya algún tiempo, ejerce también como documentalista gráfica free-lance para diarios y alguno de los principales grupos editoriales españoles.

Letras De Temas
Adios Nonino
Desde una estrella al titilar...
Me hará señales de acudir,
por una luz de eternidad
cuando me llame, voy a ir.
A preguntarle, por ese niño
que con su muerte, lo perdí,
que con "Nonino" se me fue...
Cuando me diga, ven aquí...
Renaceré... Porque...
¡Soy...! la raíz, del país
que amasó con su arcilla.
¡Soy...! Sangre y piel, del "tano" aquel,
que me dio su semilla.
Adiós "Nonino".. que largo sin vos,
será el camino.
¡Dolor, tristeza, la mesa y el pan...!
Y mi adiós.. ¡Ay! Mi adiós,
a tu amor, tu tabaco, tu vino.
¿Quién..? Sin piedad, me robó la mitad,
al llevarte "Nonino"...
Tal vez un día, yo también mirando atrás...
Como vos, diga adiós ¡No va más..!
Recitado:
Y hoy mi viejo "Nonino" es una planta.
Es la luz, es el viento y es el río...
Este torrente mío lo suplanta,
prolongando en mi ser, su desafío.
Me sucedo en su sangre, lo adivino.
Y presiento en mi voz, su propio eco.
Esta voz que una vez, me sonó a hueco
cuando le dije adiós Adiós "Nonino".
¡Soy...! La raíz, del país
que amasó con su arcilla...
¡Soy...! Sangre y piel,
del "tano" aquel,
que me dio su semilla.
Adiós "Nonino"... Dejaste tu sol,
en mi destino.
Tu ardor sin miedo, tu credo de amor.
Y ese afán... ¡Ay...! Tu afán
por sembrar de esperanza el camino.
Soy tu panal y esta gota de sal,
que hoy te llora "Nonino".
Tal vez el día que se corte mi piolín,
te veré y sabré... Que no hay fin.
A Media Luz
Corrientes tres cuatro ocho,
segundo piso, ascensor.
No hay porteros ni vecinos.
Adentro, cocktail y amor.
Pisito que puso Maple:
piano, estera y velador,
un telefón que contesta,
una victrola que llora
viejos tangos de mi flor
y un gato de porcelana
pa' que no maulle al amor.
Y todo a media luz,
que es un brujo el amor,
a media luz los besos,
a media luz los dos.
Y todo a media luz
crepúsculo interior.
¡Qué suave terciopelo
la media luz de amor!
Juncal doce veinticuatro
Telefoneá sin temor.
De tarde, té con masitas;
de noche, tango y cantar.
Los domingos, tés danzantes;
los lunes, desolación,
Hay de todo en la casita:
almohadones y divanes;
come en botica, cocó;
alfombras que no hacen ruido
y mesa puesta al amor.
Cambalache
Que el mundo fue y sera una porqueria,
ya lo se...
En el quinientos seis
y en el dos mil también!
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublés...
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldad insolente
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos...
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor..!
Ignorante, sabio, chorro,
generoso o estafador!
Todo es igual! Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos ni escalafon,
los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambicion,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizon...
Que falta de respeto,
que atropello a la razon!
Cualquiera es un señor!
Cualquiera es un ladron!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignon,"
Don Chicho y Napoleon,
Carnera y San Martin...
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia
contra un calefon.
Siglo veinte, cambalache
problematico y febril!
El que no llora, no mama,
y el que no afana es un gil.
Dale nomas! Dale que va!
Que alla en el horno
nos vamo a encontrar!
No pienses mas,
sentate a un lao.
Que a nadie importa
si naciste honrao.
Que es lo mismo el que labura
noche y dia, como un buey
que el que vive de los otros,
que el que mata o el que cura
o esta fuera de la ley.
Caminito
Caminito que el tiempo ha borrado,
que juntos un día nos viste pasar,
he venido por última vez
he venido a contarte mi mal.
Caminito que entonces estabas
bordado de trébol y juncos en flor,
una sombra ya pronto serás
una sombra lo mismo que yo.
Desde que se fué
triste vivo yo,
caminito amigo
yo tambien me voy.
Desde que se fué
nunca más volvió,
seguiré sus pasos,
caminito, adiós.
Caminito que todas las tardes
feliz recorría cantando mi amor,
No le digas si vuelve a pasar
Que mi llanto tu huella regó.
Caminito cubierto de cardos,
la mano del tiempo tu huella borró.
Yo a tu lado quisiera caer
y que el tiempo nos mate a los dos
Cuesta Abajo
Si arrastré por este mundo
la vergüenza de haber sido
y el dolor de ya no ser,
bajo el ala del sombrero
cuántas veces embozada
una lagrima asomada
yo no pude contener.
Si crucé por los caminos
como un paria que el destino
se empeñó en deshacer;
si fui flojo, si fui ciego,
sólo quiero que comprendan
el valor que representa
el coraje de querer.
Era para mí la vida entera,
como un sol de primavera,
mi esperanza y mi pasión.
Sabía que en el mundo no cabía
toda la humilde alegría
de mi pobre corazón.
Ahora, cuesta abajo en mi rodada,
las ilusiones pasadas
ya no las puedo arrancar.
Sueño con el pasado que añoro,
el tiempo viejo que lloro
y que nunca volverá...
Por seguir tras de sus huellas
yo bebí incansablemente
en mi copa de dolor;
pero nadie comprendía
que si todo yo lo daba,
en cada vuelta dejaba
pedazos de corazón...
Ahora, triste en la pendiente,
solitario y ya vencido,
yo me quiero confesar;
si aquella boca mentía
el amor que me ofrecía
por aquellos ojos brujos
yo habría dado siempre más...
El Choclo
Con este tango que es burlon y compadrito
se ato dos alas la ambicion de mi suburbio;
con este tango nacio el tango y como un grito
salio del sordido barrial buscando el cielo;
conjuro extraño de un amor hecho cadencia
que abrio caminos sin mas luz que la esperanza,
mezcla de rabia de dolor, de fe, de ausencia
llorando en la inocencia de un ritmo jugueton.
Por tu milagro de notas agoreras,
nacieron sin pensarlo, las paicas y las grelas,
luna en los charcos, canyengue en las caderas,
y un ansia fiera en la manera de querer...
Al evocarte...
tango querido.
siento que tiemblan las baldosas de un bailongo
y oigo el rezongo de mi pasado ...
Hoy que no tengo...
mas a mi madre...
siento que llega en punta'e pie para besarme
cuando tu canto nace al son de un bandoneon.
Carancanfunfa se hizo al mar con tu bandera
y en un 'perno'' mezclo a Paris con Puente Alsina.
Fuiste compadre del gavion y de la mina
y hasta comadre del bacan y la pebeta.
Por vos shusheta, cana, reo y mishiadura
se hicieron voces al nacer con tu destino,
misa de faldas, querosen, tajo y cuchillo,
que ardio en los conventillos y ardio en mi corazon!
Al evocarte...
tango querido.
siento que tiemblan las baldosas de un bailongo
y oigo el rezongo de mi pasado...
Esta Noche Me Emborracho
Sola, fané, descangayada,
la vi esta madrugada
salir de un cabaret;
flaca, dos cuartas de cogote
y una percha en el escote
bajo la nuez;
chueca, vestida de pebeta,
teñida y coqueteando
su desnudez...
Parecía un gallo desplumao,
mostrando al compadrear
el cuero picoteao...
Yo que sé cuando no aguanto más
al verla, así, rajé,
pa' no yorar.
¡Y pensar que hace diez años,
fue mi locura!
¡Que llegué hasta la traición
por su hermosura!...
Que esto que hoy es un cascajo
fue la dulce metedura
donde yo perdí el honor;
que chiflao por su belleza
le quité el pan a la vieja,
me hice ruin y pechador...
Que quedé sin un amigo,
que viví de mala fe,
que me tuvo de rodillas,
sin moral, hecho un mendigo,
cuando se fue.
Nunca soñé que la vería
en un "requiscat in pace"
tan cruel como el de hoy.
¡Mire, si no es pa' suicidarse
que por ese cachivache
sea lo que soy!...
Fiera venganza la del tiempo,
que le hace ver deshecho
lo que uno amó...
Este encuentro me ha hecho tanto mal,
que si lo pienso más
termino envenenao.
Esta noche me emborracho bien,
me mamo, ¡bien mamao!,
pa' no pensar.
Garufa
Del barrio La Mondiola sos el más rana
y te llaman Garufa por lo bacán;
tenés más pretensiones que bataclana
que hubiera hecho suceso con un gotán.
Durante la semana, meta laburo,
y el sábado a la noche sos un doctor:
te encajás las polainas y el cuello duro
y te venís p'al centro de rompedor.
Garufa,
¡pucha que sos divertido!
Garufa,
ya sos un caso perdido;
tu vieja
dice que sos un bandido
porque supo que te vieron
la otra noche
en el Parque Japonés.
Caés a la milonga en cuanto empieza
y sos para las minas el vareador;
sos capaz de bailarte la Marsellesa,
la Marcha a Garibaldi y El Trovador.
Con un café con leche y una ensaimada
rematás esa noche de bacanal
y al volver a tu casa, de madrugada,
decís: "Yo soy un rana fenomenal"
La Cumparcita
Si supieras que aun dentro de mi alma,
conservo aquel cariño
que tuve para ti...
Quien sabe si supieras
que nunca te he olvidado,
volviendo a tu pasado
te acordaras de mi...
Mis amigos ya no vienen
ni siquiera a visitarme,
nadie viene consolarme
en mi afliccion...
Desde el dia que te fuiste
siento angustias en mi pecho,
deci, percanta, que has hecho
de mi pobre corazon?
Sin embargo, yo siempre te recuerdo
con el cariño santo
que tuve para ti.
Y estas en todas partes,
pedazo de mi vida,
y aquellos ojos que fueron mi alegria
los busco por todas partes
y no los puedo hallar.
Al cotorro abandonado
ya ni el sol de la mañana
asoma por la ventana
como cuando estabas vos,
y aquel perrito compañero
que por tu ausencia no comia,
al verme solo, el otro dia,
tambien me dejo.
La Ultima Curda
Lastima, bandoneón,
mi corazon
tu ronca maldición maleva...
Tu lágrima de ron
me lleva
hasta el hondo bajo fondo
donde el barro se subleva.
¡Ya sé, no me digás! ¡Tenés razón!
La vida es una herida absurda,
y es todo tan fugaz
que es una curda, ¡nada más!
mi confesión.
Contame tu condena,
decime tu fracaso,
¿no ves la pena
que me ha herido?
Y hablame simplemente
de aquel amor ausente
tras un retazo del olvido.
¡Ya sé que te lastimo!
¡Ya se que te hago daño
llorando mi sermón de vino!
Pero es el viejo amor
que tiembla, bandoneón,
y busca en el licor que aturde,
la curda que al final
termine la función
corriéndole un telón al corazón.
Un poco de recuerdo y sinsabor
gotea tu rezongo lerdo.
Marea tu licor y arrea
la tropilla de la zurda
al volcar la última curda.
Cerrame el ventanal
que quema el sol
su lento caracol de sueño,
¿no ves que vengo de un país
que está de olvido, siempre gris,
tras el alcohol?...
Mano A Mano
Rechiflao en mi tristeza hoy te evoco y veo que has sido
en mi pobre vida paria solo una buena mujer;
tu presencia de bacana puso calor en mi nido,
fuiste buena, consecuente, y yo se que me has querido
como no quisiste a nadie, como no podras querer.
Se dio el juego de remanye, cuando vos, pobre percanta,
gambeteabas la pobreza en la casa de pension;
hoy sos toda una bacana,la vida te rie y canta,
los morlacos del otario los tiras a la marchanta
como juega el gato maula con el misero raton.
Hoy tenes el mate lleno de infelices ilusiones,
te engrupieron los otarios, las amigas, el gavion;
la milonga entre magnates con sus locas tentaciones
donde triunfan y claudican milongueras pretensiones
se te ha entrado muy adentro en el pobre corazon.
Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado,
no me importa lo que has hecho, lo que haces, ni lo que haras
los favores recibido creo habertelos pagado
y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado,
en la cuenta del otario si queres se la cargas.
Mientras tanto que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros,
sean una larga fila de riquezas y placer;
que el bacan que te acamala tenga pesos duraderos,
y te abras en las paradas con cafishios milonqueros,
y que digan los muchachos: "Es una buena mujer."
Y mañana cuando seas descolado mueble viejo
Y no tengas esperanzas en tu pobre corazon;
si precisas una ayuda, si te hace falta un consejo,
acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo
p'ayudarte en lo que pueda, cuando sea la ocasion
Mi Noche Triste
Percanta que me amuraste
en lo mejor de mi vida
dejandome el alma herida
y splin en el corazon,
sabiendo que te queria,
que vos eras mi alegria
y mi sueño abrasador...
Para mi ya no hay consuelo
y por eso me encurdelo
pa' olvidarme de tu amor.
Cuando voy a mi cotorro
lo veo desarreglado,
todo triste, abandonado,
me dan ganas de llorar,
y me paso largo rato
campaneando tu retrato
pa' poderme consolar.
De noche cuando me acuesto
no puedo cerrar la puerta
porque dejandola abierta
me hago ilusion que volves.
Siempre traigo bizcochitos
pa' tomar con matecito
como cuando estabas vos...
Y si vieras la catrera
como se pone cabrera
cuando no nos ve a los dos.
Ya no hay en el bulin
aquellos lindos frasquitos
adornados con moñitos
todos de un mismo color,
y el espejo esta empañado,
si parece que ha llorado
por la ausencia de tu amor.
La guitarra en el ropero
todavia esta colgada;
nadie en ella canta nada
ni hace sus cuerdas vibrar...
Y la lampara del cuarto
tambien tu ausencia ha sentido
porque su luz no ha querido
mi noche triste alumbrar.
Por Una Cabeza
Por una cabeza
de un noble potrillo
que justo en la raya
afloja al llegar,
y que al regresar
parece decir:
No olvidés, hermano,
vos sabés, no hay que jugar.
Por una cabeza,
metejón de un día
de aquella coqueta
y burlona mujer,
que al jurar sonriendo
el amor que está mintiendo,
quema en una hoguera
todo mi querer.
Por una cabeza,
todas las locuras.
Su boca que besa,
borra la tristeza,
calma la amargura.
Por una cabeza,
si ella me olvida
qué importa perderme
mil veces la vida,
para qué vivir.
Cuántos desengaños,
por una cabeza.
Yo jugué mil veces,
no vuelvo a insistir.
Pero si un mirar
me hiere al pasar,
sus labios de fuego
otra vez quiero besar.
Basta de carreras,
se acabó la timba.
¡Un final reñido
ya no vuelvo a ver!
Pero si algún pingo
llega a ser fija el domingo,
yo me juego entero.
¡Qué le voy a hacer..!
Si Soy Asi
Si soy así,
¿qué voy a hacer?
Nací buen mozo
y embalao para querer.
Si soy así
¿qué voy a hacer?
Con las mujeres
no me puedo contener.
Por eso tengo
la esperanza que algún día
me toqués la sinfonía
de que ha muerto tu ilusión.
Si soy así
¿qué voy a hacer?
Es el destino
que me arrastra a serte infiel.
Donde veo unas polleras
no me fijo en el color...
Las viuditas, las casadas y solteras
para mí todas son peras
en el árbol del amor.
Y si las miro coqueteando por la calle
con sus ojos tan porteños y su talle cimbreador,
le acomodo el camouflage
de un piropo de mi flor.
Si soy así
¿qué voy a hacer?
Pa' mí la vida
tiene forma de mujer.
Si soy así,
¿qué voy a hacer?
Es Juan Tenorio
que hoy ha vuelto a renacer.
Por eso, nena,
no sufrás por este loco
que no asienta más el coco
y olvidá tu metejón.
Si soy así,
¿qué voy a hacer?
Tengo una esponja
donde el cuore hay que tener.
Sur
San Juan y Boedo antigua, y todo el cielo,
Pompeya y más allá la inundación.
Tu melena de novia en el recuerdo
y tu nombre florando en el adiós.
La esquina del herrero, barro y pampa,
tu casa, tu vereda y el zanjón,
y un perfume de yuyos y de alfalfa
que me llena de nuevo el corazón.
Sur,
paredón y después...
Sur,
una luz de almacén...
Ya nunca me verás como me vieras,
recostado en la vidriera
y esperándote.
Ya nunca alumbraré con las estrellas
nuestra marcha sin querellas
por las noches de Pompeya...
Las calles y las lunas suburbanas,
y mi amor y tu ventana
todo ha muerto, ya lo sé...
San Juan y Boedo antiguo, cielo perdido,
Pompeya y al llegar al terraplén,
tus veinte años temblando de cariño
bajo el beso que entonces te robé.
Nostalgias de las cosas que han pasado,
arena que la vida se llevó
pesadumbre de barrios que han cambiado
y amargura del sueño que murió.
Adios Nonino
Desde una estrella al titilar...
Me hará señales de acudir,
por una luz de eternidad
cuando me llame, voy a ir.
A preguntarle, por ese niño
que con su muerte, lo perdí,
que con "Nonino" se me fue...
Cuando me diga, ven aquí...
Renaceré... Porque...
¡Soy...! la raíz, del país
que amasó con su arcilla.
¡Soy...! Sangre y piel, del "tano" aquel,
que me dio su semilla.
Adiós "Nonino".. que largo sin vos,
será el camino.
¡Dolor, tristeza, la mesa y el pan...!
Y mi adiós.. ¡Ay! Mi adiós,
a tu amor, tu tabaco, tu vino.
¿Quién..? Sin piedad, me robó la mitad,
al llevarte "Nonino"...
Tal vez un día, yo también mirando atrás...
Como vos, diga adiós ¡No va más..!
Recitado:
Y hoy mi viejo "Nonino" es una planta.
Es la luz, es el viento y es el río...
Este torrente mío lo suplanta,
prolongando en mi ser, su desafío.
Me sucedo en su sangre, lo adivino.
Y presiento en mi voz, su propio eco.
Esta voz que una vez, me sonó a hueco
cuando le dije adiós Adiós "Nonino".
¡Soy...! La raíz, del país
que amasó con su arcilla...
¡Soy...! Sangre y piel,
del "tano" aquel,
que me dio su semilla.
Adiós "Nonino"... Dejaste tu sol,
en mi destino.
Tu ardor sin miedo, tu credo de amor.
Y ese afán... ¡Ay...! Tu afán
por sembrar de esperanza el camino.
Soy tu panal y esta gota de sal,
que hoy te llora "Nonino".
Tal vez el día que se corte mi piolín,
te veré y sabré... Que no hay fin.
A Media Luz
Corrientes tres cuatro ocho,
segundo piso, ascensor.
No hay porteros ni vecinos.
Adentro, cocktail y amor.
Pisito que puso Maple:
piano, estera y velador,
un telefón que contesta,
una victrola que llora
viejos tangos de mi flor
y un gato de porcelana
pa' que no maulle al amor.
Y todo a media luz,
que es un brujo el amor,
a media luz los besos,
a media luz los dos.
Y todo a media luz
crepúsculo interior.
¡Qué suave terciopelo
la media luz de amor!
Juncal doce veinticuatro
Telefoneá sin temor.
De tarde, té con masitas;
de noche, tango y cantar.
Los domingos, tés danzantes;
los lunes, desolación,
Hay de todo en la casita:
almohadones y divanes;
come en botica, cocó;
alfombras que no hacen ruido
y mesa puesta al amor.
Cambalache
Que el mundo fue y sera una porqueria,
ya lo se...
En el quinientos seis
y en el dos mil también!
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublés...
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldad insolente
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos...
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor..!
Ignorante, sabio, chorro,
generoso o estafador!
Todo es igual! Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos ni escalafon,
los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambicion,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizon...
Que falta de respeto,
que atropello a la razon!
Cualquiera es un señor!
Cualquiera es un ladron!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignon,"
Don Chicho y Napoleon,
Carnera y San Martin...
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia
contra un calefon.
Siglo veinte, cambalache
problematico y febril!
El que no llora, no mama,
y el que no afana es un gil.
Dale nomas! Dale que va!
Que alla en el horno
nos vamo a encontrar!
No pienses mas,
sentate a un lao.
Que a nadie importa
si naciste honrao.
Que es lo mismo el que labura
noche y dia, como un buey
que el que vive de los otros,
que el que mata o el que cura
o esta fuera de la ley.
Caminito
Caminito que el tiempo ha borrado,
que juntos un día nos viste pasar,
he venido por última vez
he venido a contarte mi mal.
Caminito que entonces estabas
bordado de trébol y juncos en flor,
una sombra ya pronto serás
una sombra lo mismo que yo.
Desde que se fué
triste vivo yo,
caminito amigo
yo tambien me voy.
Desde que se fué
nunca más volvió,
seguiré sus pasos,
caminito, adiós.
Caminito que todas las tardes
feliz recorría cantando mi amor,
No le digas si vuelve a pasar
Que mi llanto tu huella regó.
Caminito cubierto de cardos,
la mano del tiempo tu huella borró.
Yo a tu lado quisiera caer
y que el tiempo nos mate a los dos
Cuesta Abajo
Si arrastré por este mundo
la vergüenza de haber sido
y el dolor de ya no ser,
bajo el ala del sombrero
cuántas veces embozada
una lagrima asomada
yo no pude contener.
Si crucé por los caminos
como un paria que el destino
se empeñó en deshacer;
si fui flojo, si fui ciego,
sólo quiero que comprendan
el valor que representa
el coraje de querer.
Era para mí la vida entera,
como un sol de primavera,
mi esperanza y mi pasión.
Sabía que en el mundo no cabía
toda la humilde alegría
de mi pobre corazón.
Ahora, cuesta abajo en mi rodada,
las ilusiones pasadas
ya no las puedo arrancar.
Sueño con el pasado que añoro,
el tiempo viejo que lloro
y que nunca volverá...
Por seguir tras de sus huellas
yo bebí incansablemente
en mi copa de dolor;
pero nadie comprendía
que si todo yo lo daba,
en cada vuelta dejaba
pedazos de corazón...
Ahora, triste en la pendiente,
solitario y ya vencido,
yo me quiero confesar;
si aquella boca mentía
el amor que me ofrecía
por aquellos ojos brujos
yo habría dado siempre más...
El Choclo
Con este tango que es burlon y compadrito
se ato dos alas la ambicion de mi suburbio;
con este tango nacio el tango y como un grito
salio del sordido barrial buscando el cielo;
conjuro extraño de un amor hecho cadencia
que abrio caminos sin mas luz que la esperanza,
mezcla de rabia de dolor, de fe, de ausencia
llorando en la inocencia de un ritmo jugueton.
Por tu milagro de notas agoreras,
nacieron sin pensarlo, las paicas y las grelas,
luna en los charcos, canyengue en las caderas,
y un ansia fiera en la manera de querer...
Al evocarte...
tango querido.
siento que tiemblan las baldosas de un bailongo
y oigo el rezongo de mi pasado ...
Hoy que no tengo...
mas a mi madre...
siento que llega en punta'e pie para besarme
cuando tu canto nace al son de un bandoneon.
Carancanfunfa se hizo al mar con tu bandera
y en un 'perno'' mezclo a Paris con Puente Alsina.
Fuiste compadre del gavion y de la mina
y hasta comadre del bacan y la pebeta.
Por vos shusheta, cana, reo y mishiadura
se hicieron voces al nacer con tu destino,
misa de faldas, querosen, tajo y cuchillo,
que ardio en los conventillos y ardio en mi corazon!
Al evocarte...
tango querido.
siento que tiemblan las baldosas de un bailongo
y oigo el rezongo de mi pasado...
Esta Noche Me Emborracho
Sola, fané, descangayada,
la vi esta madrugada
salir de un cabaret;
flaca, dos cuartas de cogote
y una percha en el escote
bajo la nuez;
chueca, vestida de pebeta,
teñida y coqueteando
su desnudez...
Parecía un gallo desplumao,
mostrando al compadrear
el cuero picoteao...
Yo que sé cuando no aguanto más
al verla, así, rajé,
pa' no yorar.
¡Y pensar que hace diez años,
fue mi locura!
¡Que llegué hasta la traición
por su hermosura!...
Que esto que hoy es un cascajo
fue la dulce metedura
donde yo perdí el honor;
que chiflao por su belleza
le quité el pan a la vieja,
me hice ruin y pechador...
Que quedé sin un amigo,
que viví de mala fe,
que me tuvo de rodillas,
sin moral, hecho un mendigo,
cuando se fue.
Nunca soñé que la vería
en un "requiscat in pace"
tan cruel como el de hoy.
¡Mire, si no es pa' suicidarse
que por ese cachivache
sea lo que soy!...
Fiera venganza la del tiempo,
que le hace ver deshecho
lo que uno amó...
Este encuentro me ha hecho tanto mal,
que si lo pienso más
termino envenenao.
Esta noche me emborracho bien,
me mamo, ¡bien mamao!,
pa' no pensar.
Garufa
Del barrio La Mondiola sos el más rana
y te llaman Garufa por lo bacán;
tenés más pretensiones que bataclana
que hubiera hecho suceso con un gotán.
Durante la semana, meta laburo,
y el sábado a la noche sos un doctor:
te encajás las polainas y el cuello duro
y te venís p'al centro de rompedor.
Garufa,
¡pucha que sos divertido!
Garufa,
ya sos un caso perdido;
tu vieja
dice que sos un bandido
porque supo que te vieron
la otra noche
en el Parque Japonés.
Caés a la milonga en cuanto empieza
y sos para las minas el vareador;
sos capaz de bailarte la Marsellesa,
la Marcha a Garibaldi y El Trovador.
Con un café con leche y una ensaimada
rematás esa noche de bacanal
y al volver a tu casa, de madrugada,
decís: "Yo soy un rana fenomenal"
La Cumparcita
Si supieras que aun dentro de mi alma,
conservo aquel cariño
que tuve para ti...
Quien sabe si supieras
que nunca te he olvidado,
volviendo a tu pasado
te acordaras de mi...
Mis amigos ya no vienen
ni siquiera a visitarme,
nadie viene consolarme
en mi afliccion...
Desde el dia que te fuiste
siento angustias en mi pecho,
deci, percanta, que has hecho
de mi pobre corazon?
Sin embargo, yo siempre te recuerdo
con el cariño santo
que tuve para ti.
Y estas en todas partes,
pedazo de mi vida,
y aquellos ojos que fueron mi alegria
los busco por todas partes
y no los puedo hallar.
Al cotorro abandonado
ya ni el sol de la mañana
asoma por la ventana
como cuando estabas vos,
y aquel perrito compañero
que por tu ausencia no comia,
al verme solo, el otro dia,
tambien me dejo.
La Ultima Curda
Lastima, bandoneón,
mi corazon
tu ronca maldición maleva...
Tu lágrima de ron
me lleva
hasta el hondo bajo fondo
donde el barro se subleva.
¡Ya sé, no me digás! ¡Tenés razón!
La vida es una herida absurda,
y es todo tan fugaz
que es una curda, ¡nada más!
mi confesión.
Contame tu condena,
decime tu fracaso,
¿no ves la pena
que me ha herido?
Y hablame simplemente
de aquel amor ausente
tras un retazo del olvido.
¡Ya sé que te lastimo!
¡Ya se que te hago daño
llorando mi sermón de vino!
Pero es el viejo amor
que tiembla, bandoneón,
y busca en el licor que aturde,
la curda que al final
termine la función
corriéndole un telón al corazón.
Un poco de recuerdo y sinsabor
gotea tu rezongo lerdo.
Marea tu licor y arrea
la tropilla de la zurda
al volcar la última curda.
Cerrame el ventanal
que quema el sol
su lento caracol de sueño,
¿no ves que vengo de un país
que está de olvido, siempre gris,
tras el alcohol?...
Mano A Mano
Rechiflao en mi tristeza hoy te evoco y veo que has sido
en mi pobre vida paria solo una buena mujer;
tu presencia de bacana puso calor en mi nido,
fuiste buena, consecuente, y yo se que me has querido
como no quisiste a nadie, como no podras querer.
Se dio el juego de remanye, cuando vos, pobre percanta,
gambeteabas la pobreza en la casa de pension;
hoy sos toda una bacana,la vida te rie y canta,
los morlacos del otario los tiras a la marchanta
como juega el gato maula con el misero raton.
Hoy tenes el mate lleno de infelices ilusiones,
te engrupieron los otarios, las amigas, el gavion;
la milonga entre magnates con sus locas tentaciones
donde triunfan y claudican milongueras pretensiones
se te ha entrado muy adentro en el pobre corazon.
Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado,
no me importa lo que has hecho, lo que haces, ni lo que haras
los favores recibido creo habertelos pagado
y si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado,
en la cuenta del otario si queres se la cargas.
Mientras tanto que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros,
sean una larga fila de riquezas y placer;
que el bacan que te acamala tenga pesos duraderos,
y te abras en las paradas con cafishios milonqueros,
y que digan los muchachos: "Es una buena mujer."
Y mañana cuando seas descolado mueble viejo
Y no tengas esperanzas en tu pobre corazon;
si precisas una ayuda, si te hace falta un consejo,
acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo
p'ayudarte en lo que pueda, cuando sea la ocasion
Mi Noche Triste
Percanta que me amuraste
en lo mejor de mi vida
dejandome el alma herida
y splin en el corazon,
sabiendo que te queria,
que vos eras mi alegria
y mi sueño abrasador...
Para mi ya no hay consuelo
y por eso me encurdelo
pa' olvidarme de tu amor.
Cuando voy a mi cotorro
lo veo desarreglado,
todo triste, abandonado,
me dan ganas de llorar,
y me paso largo rato
campaneando tu retrato
pa' poderme consolar.
De noche cuando me acuesto
no puedo cerrar la puerta
porque dejandola abierta
me hago ilusion que volves.
Siempre traigo bizcochitos
pa' tomar con matecito
como cuando estabas vos...
Y si vieras la catrera
como se pone cabrera
cuando no nos ve a los dos.
Ya no hay en el bulin
aquellos lindos frasquitos
adornados con moñitos
todos de un mismo color,
y el espejo esta empañado,
si parece que ha llorado
por la ausencia de tu amor.
La guitarra en el ropero
todavia esta colgada;
nadie en ella canta nada
ni hace sus cuerdas vibrar...
Y la lampara del cuarto
tambien tu ausencia ha sentido
porque su luz no ha querido
mi noche triste alumbrar.
Por Una Cabeza
Por una cabeza
de un noble potrillo
que justo en la raya
afloja al llegar,
y que al regresar
parece decir:
No olvidés, hermano,
vos sabés, no hay que jugar.
Por una cabeza,
metejón de un día
de aquella coqueta
y burlona mujer,
que al jurar sonriendo
el amor que está mintiendo,
quema en una hoguera
todo mi querer.
Por una cabeza,
todas las locuras.
Su boca que besa,
borra la tristeza,
calma la amargura.
Por una cabeza,
si ella me olvida
qué importa perderme
mil veces la vida,
para qué vivir.
Cuántos desengaños,
por una cabeza.
Yo jugué mil veces,
no vuelvo a insistir.
Pero si un mirar
me hiere al pasar,
sus labios de fuego
otra vez quiero besar.
Basta de carreras,
se acabó la timba.
¡Un final reñido
ya no vuelvo a ver!
Pero si algún pingo
llega a ser fija el domingo,
yo me juego entero.
¡Qué le voy a hacer..!
Si Soy Asi
Si soy así,
¿qué voy a hacer?
Nací buen mozo
y embalao para querer.
Si soy así
¿qué voy a hacer?
Con las mujeres
no me puedo contener.
Por eso tengo
la esperanza que algún día
me toqués la sinfonía
de que ha muerto tu ilusión.
Si soy así
¿qué voy a hacer?
Es el destino
que me arrastra a serte infiel.
Donde veo unas polleras
no me fijo en el color...
Las viuditas, las casadas y solteras
para mí todas son peras
en el árbol del amor.
Y si las miro coqueteando por la calle
con sus ojos tan porteños y su talle cimbreador,
le acomodo el camouflage
de un piropo de mi flor.
Si soy así
¿qué voy a hacer?
Pa' mí la vida
tiene forma de mujer.
Si soy así,
¿qué voy a hacer?
Es Juan Tenorio
que hoy ha vuelto a renacer.
Por eso, nena,
no sufrás por este loco
que no asienta más el coco
y olvidá tu metejón.
Si soy así,
¿qué voy a hacer?
Tengo una esponja
donde el cuore hay que tener.
Sur
San Juan y Boedo antigua, y todo el cielo,
Pompeya y más allá la inundación.
Tu melena de novia en el recuerdo
y tu nombre florando en el adiós.
La esquina del herrero, barro y pampa,
tu casa, tu vereda y el zanjón,
y un perfume de yuyos y de alfalfa
que me llena de nuevo el corazón.
Sur,
paredón y después...
Sur,
una luz de almacén...
Ya nunca me verás como me vieras,
recostado en la vidriera
y esperándote.
Ya nunca alumbraré con las estrellas
nuestra marcha sin querellas
por las noches de Pompeya...
Las calles y las lunas suburbanas,
y mi amor y tu ventana
todo ha muerto, ya lo sé...
San Juan y Boedo antiguo, cielo perdido,
Pompeya y al llegar al terraplén,
tus veinte años temblando de cariño
bajo el beso que entonces te robé.
Nostalgias de las cosas que han pasado,
arena que la vida se llevó
pesadumbre de barrios que han cambiado
y amargura del sueño que murió.