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esas cosas que no savemos que son...

Info11/5/2009

hola taringeros
hoy les traigo las cosas que uno se pregunta de donde son, quien las creo y para que estan

Co so 1: Llavero-broche de "Smile" con cuerpo




Este curioso llavero es
prácticamente un documento: gracias a él podemos enterarnos de cómo es
el cuerpo de la célebre carita de "Smile", a quien siempre hemos visto
bajo su formato decapitado. Como es lógico, el cuerpo es más bien
redondito y rollizo. Viste un jardinerito y, en coherencia con la
simplicidad de sus rasgos faciales, sólo tiene dos dedos, tanto en las
manos como en los pies (Ninguno de estos dedos es oponible, así que
podemos suponer que lleva una existencia muy desgraciada. Tremenda
ironía para quien alcanzó la fama como "Carita Feliz"

Coso 2: El "Hombre Araña Argentino"





No es argentino (Es de Taiwan)
ni se asemeja al hombre araña. En realidad se parece un poco a Bernardo
Neustadt. Lo vende un señor en la calle Florida y consiste en un
pequeño androide de plástico cuyas extremidades terminan en unas
esferas pegajosas y levemente repugnantes. Cuando el vendedor lo arroja
contra la pared, el homúnculo repta y desciende prodigiosamente. Cuando
intentamos la hazaña en casa, rebota contra la pared, cae atrás de la
cama y sus esferas se llenan de pelusa, quedando inutilizado para
siempre. Pero por un peso qué querés.

Coso 3: La Lámpara de lava






Podríamos tal vez darle el
título de "Reina de los cosos". Sumamente onerosa y presente en la casa
de todo joven moderno y adinerado. Gracias al cruce de diversas LEYES
DE LA FÍSICA, la materia cerumen se derrite con el calor de la luz que
está en la base, comienza a flotar en el aceitoso líquido que la rodea,
y debido a la forma aerodinámica del contenedor , vuelve a caer,
reiniciando el espectáculo hipnótico que nos ha hecho babear en tantas
trasnoches de locura.

Coso 4: El "Pompón Relajador"






Hace unos años Bernardo
Neustadt vendía en su programa esta especie de pompón formado por
banditas de goma de diferentes colores (Curiosamente, Es el segundo
"coso" emparentado con Bernardo Neustadt. Ver "Coso n° 2: El hombre
araña argentino" ). Se suponía que apretarlo repetidas veces reducía el
stress. En realidad, el sólo mirarlo fijamente producía inquietud y
furia. Tenía olor a fruta. Afortunadamente desapareció al poco tiempo.


Coso 5: La "Materia"




El boom de la temporada otoño-invierno del 98. La vimos brotar de
la cabeza de NATALIA OREIRO en el afiche de "Un argentino en Nueva
York" y proliferar bajo la forma de bufandas y demás accesorios
femeninos. Nadie sabe cómo se llama. Vista de cerca, podríamos
describirla como una serie de banditas semielásticas hechas de un
material parecido al terciopelo y unidas entre sí por un eje central.
Pariente lejana del "Pompón Relajador" (Ver "Coso n° 4" ).
Informaciones recientes dicen que su nombre científico es
"Chenille" o algo por el estilo.

Coso 6: Cilindro Giratorio con Efecto Óptico de Peluquería






Hemos visto este objeto principalmente en películas antiguas, en la
puerta de las desaparecidas "barberías". Consiste en un cilindro,
encerrado en una cápsula transparente, con un diseño en forma de hélice
que lo recorre, por lo general rojo. Al girar provoca la ilusión de que
las rayas suben. Por su carácter hipnótico y fálico podríamos
considerado el abuelo de la lámpara de lava (Ver "Coso n° 3" ). El
mecanismo publicitario, o porqué debemos relacionar este objeto con un
lugar donde nos cortan el pelo no ha sido establecido claramente.
Podemos observar uno en pleno funcionamiento en la calle Constitución
al 1200.

Coso 7: Protector de Cable de Freno de Bicicleta






Maldita sea si el cable del
freno de nuestra bicicleta necesitaba ser recubierto por este plástico
duro a dos colores en forma de hélice. Sin embargo, hace unos años no
se consideraba una bicicleta completa si no llevaba este dispositivo
flameando alrededor del manubrio. Hoy prácticamente ha desaparecido.
Puedo atestiguar personalmente que se trata de un "coso" en su estado
más puro: Pregunté por él a varios bicicleteros, y si bien saben de qué
se trata, no tienen perra idea de cómo se llama.


Coso 8: Giróscopo de Remisería






"Hablando de poderes
hipnóticos, no podemos olvidarnos del "COSO" que ponen frente a las
remiserias. Es un adminículo (con perdón de la palabra) que gira con el
viento, haciendo un chillido espantoso y que te dan unas ganas barbaras
de tomar un remis. Algunas carnicerías y otros negocios sofisticados
también lo han adoptado." (Remitido por el Arquitecto Guillermo Alberto
Peluffo)

A la ajustada descripción del Arquitecto Peluffo podemos agregar
una curiosidad: Ciertos dueños del Giróscopo, molestos con el chirrido
mencionado, han optado por atarlo, impidiendo su giro y quitándole todo
sentido al aparato.


Coso 9: Fruta Abrillantada




El usuario Omar Argentino
Galván, actor, las define agudamente como "Cosos que descansan a la
vera del plato de todo comedor de pan dulce". Estos repugnantes
corpúsculos despiertan diversos interrogantes, como: ¿exactamente de
qué fruta- si es que realmente se trata de fruta- están hechas? (Sus
inverosímiles colores no permiten adivinarlo) ¿Qué clase de persona es
la que las consume? Y sobre todo, ¿cómo se abrillantan y quién lo hace?
Por último, el Sr. Galván reflexiona: "Tal vez sean una metáfora que
nos muestra que aún lo más dulce tiene sus sinsabores."

Coso 10: Homúnculo de Caños de Escape






Los hay de diversas formas y
contexturas. Los vemos frente a los negocios que venden caños de escape
y silenciadores, y por un momento viajamos a una era primitiva en la
que el hombre construye ídolos mágicos para atraer el favor de los
dioses sobre la caza, las cosechas, o en este caso la venta de
repuestos automovilísticos. Estos homúnculos no se limitan al ramo
mencionado: Hemos visto algunos en casas de plomería- construidos con
caños galvanizados- y hasta en farmacias- en este caso, hechos con
cajas de remedios vencidos. (El homúnculo de la ilustración fue
diseñado por Tito Silen y se lo puede admirar en Olivera al 1200)


Coso 11: El Cilindro de Peluquería Original





El sr. "Gabriel" nos envía este
interesante dato, desasnándonos acerca de la génesis del Cilindro
Giratorio con Efecto Óptico de Peluquería (ver "Coso n° 6" ):

"Si mal no recuerdo el origen se refiere a que los barberos años ha
efectuaban "sangrías" que se suponían eran buenas para todo, desde
callos plantares hasta mal de amores, por lo tanto la forma de anunciar
que en esa barbería se llevaba a cabo tan loable servicio era envolver
la toalla ensangrentada alrededor de un palo blanco para así anunciar
que la benemérita institución estaba en plena operación. Con el tiempo
(Pasteur mediante) esta antihigiénica práctica se dejó de lado pero el
símbolo evidentemente estilizado permaneció hasta hoy."


Coso 12: El "Loco Lope"







Todos recordamos este ítem de
moda hace varios años, vendido tanto en jugueterías como en florerías y
viveros. Su versión más pregnante fue el "Loco Lope", difundido por
Marcelo Tinelli en su programa. Podríamos decir que era al Goma lo que
el Pompón relajador (Ver "Coso n° 4" ) a Bernardo Neustadt. El señor
Fernando Franceschi , de Rosario, lo describe como un "Coso post-punk",
y más detalladamente, como un objeto "consistente en una bolsita
semi-permeable (¿una media?) rellenada con arena. Esta bolsita hace las
veces de una cabeza a la que se agregan sin mucha pretensiones, dos
ojos, una nariz, y una boca. Pero el distintivo de este COSO de arena,
es el hecho de tener en la parte superior semillas de pasto, césped,
gramilla, o como quieran llamarle; de modo tal que (de acuerdo a las
instrucciones) uno debe colocar esta cabeza en un plato con agua para
que las semillas germinen y crezca el verde pasto a modo de cabello.
(...) Muchas veces las semillas se corrían generando un desagradable
vello facial verde; otras veces el exceso de agua hacía que las
semillas se pudrieran literalmente generando un olor fétido
insoportable. " Un dato: El cultivo en arena se llama "hidroponia".


Coso 13: Resorte que Baja Escaleras





Es esa cosa de plástico con
forma de resorte, que venía de varios colores, fluo, un color, etc.",
describe la señorita Lorena Matin, de Mataderos. "Estaba bueno pero
solo para una cosa, para ponerlo en una escalera bien alta y dejar que
vaya bajando, aunque siempre se quedaba en la mitad, y tenías que
volver a empezar, y así hasta que se rompía y tenías que ir a comprar
otro porque TENIAS que lograr que baje toda la escalera." Como dato
agregaremos que existía una versión anterior, metálica, cuya
denominación era "Resol". Tendía al enredamiento consigo mismo.

Apéndice: "Los yanquis en la segunda guerra mundial necesitaban un
resorte amortiguador para alguno de sus vehículos militares. Tenía que
tener la particularidad de que no se deformara y tuviera "memoria",
esto es que siempre volviera a su forma original. Se lo encargaron a un
tipo que se los fabricó, pero no servía para nada. El sujeto se quedó
de clavo con muchos resortes inútiles, hasta que por fortuna para él,
uno se le cayó al piso y surgió el milagro." (Enviado por el lector
Pablo Cordo)

Coso 14: El "Insectocutor"







Ningún bar o pizzería porteños estarían completos sin este
siniestro artefacto de la muerte. Creado por la tradicional antipatía
argentina hacia el insecto (Tal vez debido a la ascendencia europea de
su población), el aparato funciona con un mecanismo realmente perverso:
La luz violeta atrae al animal, que se acerca confiado para establecer
contacto con ella. ¡Qué fatal sorpresa se llevará cuando la misma
fuente de luz torne en Ángel de la Muerte gracias a la magia de nuestra
vieja amiga la Electricidad, habitualmente utilizada con fines más
constructivos! Los estertores y gritos del miserable sirven de sorda
música funcional a decenas de apáticos comensales, hasta que su pequeño
cuerpo pierde conductividad eléctrica y por fin, cae inerte sobre una
desprevenida pizza grande de jamón y morrones...

Coso 15: Separador de Compra de Supermercado





Este es un coso que de algún modo revela lo enferma que está nuestra sociedad.

Cuando hacemos la cola para pagar en el supermercado, y colocamos
nuestros artículos elegidos en la mesa del cajero de turno, ocurre de
vez en cuando que el que está atrás nuestro empieza a su vez a
descargar su changuito. Como la mesa es grande y hay lugar para todos,
no debería haber problema. Es entonces cuando el cajero/a coloca entre
el consumo de uno y otro cliente, esta pieza plástica con la forma de
un escalímetro, de modo de delimitar claramente a qué cliente pertenece
qué grupo de productos. Es de esta forma que el prójimo nos dice
"¡Cuidado! ¡Que no se mezcle tu compra con la mía! No importa que todo
lo que compro venga herméticamente empaquetado. No quiero contaminar mi
compra con el roce de tus objetos. No quiero mezclarme, ni tomar
contacto contigo. No me hables. No me mires. ¡Mi sueño es vivir en una
burbuja plástica desde la cual contemplar si es posible el derrumbe de
todo lo que me rodea, sin ser mínimamente afectado ni en lo material ni
en lo emocional!"

Coso 16: Falso Botón de Bidet





El señor Telecentro Costanera
(si ese es su verdadero nombre) nos envía este extraño coso: "En bidets
añejos (y actuales en mal estado) existe un coso entre la
¿perilla?¿manija? de agua caliente y la de agua fría. No es particular
de los bidets ya que tambien lo encontramos en diversos lavatorios...
Se trata de una especie de botón de metal ajugereado que, al contrario
del normal funcionamiento de un botón cualunque, no se puede
presionar." En realidad, aclara, "se trataba del lugar de nacimiento de
la fina cadena que sujetaba al tapón para que no se escapara. Pasaron
los años y el tapón se escapo con su cadenita (o los arrancaron) y
quedó 'eso'. " El señor Costanera pasa a relatarnos que la fantasía de
muchos usuarios (él incluido) atribuye a dicho "botón" propiedades
secretas o mágicas o incluso eróticas (Según la orientación sexual del
sujeto). Sin embargo, la insistente presión, tirón o giro del
dispositivo no ha producido, hasta la fecha, reacción alguna. Con un
idealismo envidiable, el señor Costanera insta a la humanidad a seguir
intentando accionar este misterioso botón: Tal vez algún día ocurra
algo a la medida de nuestros sueños.
Por último, creemos que el señor Costanera está loco.


Coso 17: La "Colita Rutera"






Es un apéndice que poseen
muchos camiones y automóviles, sobre todo aquellos que deben andar
durante períodos excesivos. Debido al rozamiento continuo de las ruedas
contra el asfalto, el vehículo se va cargando de electricidad estática.
La función de la tal colita es descargar esta electricidad nuevamente,
evitando que el auto se convierta en una trampa mortal, o por decirlo
así, en un "insectocutor humano" (Ver "Coso 14" ). Se dice que todo
esto no es más que un mito y que la colita no sirve para nada. Pero,
¿Para qué arriesgar?

Coso 18: Bolsa con Globitos





El señor Marcelo Renzi nos habla de estos plásticos de embalaje
cubiertos de burbujas de aire, poniendo énfasis en que "por esos
misterios inexplicables, los globitos producen una atracción tal que es
imposible dejarlos sin reventar. Toda bolsa con globitos no será
reciclable, ya que al retirarse su contenido, sin importar lo que sea,
toda la atención se centrará en reventar uno a uno los globitos (o como
se llamen técnicamente) hasta que no quede uno." El señor Renzi (que
significa "venganza" en italiano) pasa a quejarse de los globitos que
ya llegan reventados, "privándonos del placer de romperlos nosotros."
En cuanto a la molestia de quienes rodean a los que sufren esta
adicción, el señor Renzi cree haber encontrado en la frase "romper los
globitos", una metáfora.

Apéndice: "La denominación técnica es "Papel burbuja". Y alguna vez
vi una bolsa con burbujas tan grandes que con las yemas de los pulgares
no se pueden reventar, y hay que usar toda la palma de la mano. La
adicción de esas burbujas es el doble que las comunes."

Coso 19: Pato con el Cuello Quebrado







Sinceramente me resulta inexplicable qué psicopatología puede haber
llevado a algún proveedor de librerías artísticas a pensar que la
figurita de yeso de un pato con el cuello evidentemente quebrado y por
lo tanto, muerto, podía ser un motivo atractivo para ser coloreado por
las señoras amantes del bricolage. Sin embargo seguimos, en pleno siglo
21, encontrando junto a angelitos, perritos y otras representaciones
más inofensivas la imagen de este pobre animal dispuesto a ser pintado
con acrílico y luego colocado en una repisa junto a algún gnomo de
Poxilina. Si este es el concepto de decoración que impera en el
mundillo de las clases de artesanía, no será sorpresivo encontrar en un
futuro cercano motivos como la "gallina degollada", el "mono víctima de
experimentos científicos" y por qué no, el "hígado de vaca en estado de
descomposición". Es este tipo de "cosos" los que destruyen nuestra fe
en la humanidad.



Coso 20: Cierre de Bolsa de Pan Lactal






Todos hemos pasado por la
experiencia de desenrollar este ingenioso alambre recubierto de
plástico duro, antes de disfrutar de unas buenas tostadas. Con
frecuencia queda tirado y deformado durante días en la mesada de la
cocina hasta que desaparece o a alguien se le ocurre tirarlo. Sin
embargo, muchos neuróticos obsesivos los atesoran con el objeto de
utilizarlos nuevamente para cerrar bolsas de diversos contenidos:
Tornillos, caramelos blandos, pan rallado, semillas de sésamo tostadas.
Un consejo: Intentar no perderlo en la cama. Pincha. (Sugerido por
Pablo García, animador, que tiene en su casa un cajón lleno de estos
cosos)

Apéndice: La Srta. Jorgelina Cretta niega la nomenclatura "cierre",
aduciendo que ella lo conoce bajo el nombre de "plastiquito". Mientras
que el Sr. Christian Libonatti juzga que se llama "pancito" (!), y
asegura tener en su casa, "un rollo hecho de esa cosa".


Coso 21: Protector de Cucurucho






El señor Leonardo Arias,
ilustrador, describe: "Hace unos años, cuando uno compraba un cucurucho
(el helado mas caro), se lo servía con una base plástica de colores
varios, que impedía que el chorreado inevitable del helado manche la
mano con su pegajoso estado liquido." Este absurdo elemento, esta
especie de preservativo gastronómico, era el colmo de lo redundante: El
reservorio de otro reservorio, el cucurucho (que no es más que eso,
pese a su condición comestible). El Sr. Arias señala que parece haber
desaparecido. Afortunadamente y a tiempo, antes de que asomara su
cabeza el proyecto de hacerlos comestibles, impulsando la génesis de un
tercer reservorio, continuando esta infinita carrera hacia la locura.

Coso 22: Alambre Protector de Champagne




El señor Frenando Franceschi
nos dice: "El origen de este 'coso' es un enigma para toda la
humanidad. Este alambre retorcido, y casi siempre maloliente, tiene
como función evitar que el corcho del champagne salga despedido por un
exceso de presión interna en la botella. Para poder abrir un champagne,
primero habrá que sacar el pegajoso papel que envuelve al 'coso', y
luego proceder a girar el alambre numerosas veces hasta que el mismo
termine por quebrarse y nos impida abrir el envase faltando medio
minuto para las doce. En el mejor de los casos, cuando estamos
terminando de extraer el alambre, el corcho dará un estampido
descontrolado e imprevisto con el consiguiente riesgo que este 'coso'
se supone que debería evitar. La utilidad real de este 'coso' es la
posterior confección por parte de los niños y/o adultos trasnochados,
de diversos animales, flores, y todo tipo de figuras abstractas durante
la sobremesa familiar."


Coso 23: Separador Rebatible de Caminos




El señor Eugenio nos dice: "Hay
un coso que nos ha dado a luz la tecnología y que está presente en más
de un lugar sin darnos cuenta de ello. Se trata del 'marcador rebatible
de caminos' que desde hace unos años nos enseña cómo hacer cola. Lo
encontramos en bancos, oficinas públicas, cines y multitud de lugares
más, y a pesar que nos pasa desapercibido, nos indica permanentemente
el camino a seguir para llegar a destino. ¡Qué gran desorganización
serían nuestras vidas sin estos simpáticos indicadores, sin dejar de
lado el apoyo que proveen durante largas colas en el cine, y la
diversión que implica desarmarlos mientras esperamos para pagar la
factura de alumbrado, barrido y limpieza!"

Podemos agregar que se trata de un pariente del "Separador de
Compra de Supermercado" (Ver "Coso N° 15" ), sólo que más siniestro, ya
que sirve para controlar no ya la ubicación y comportamiento de
productos de supermercado, sino de seres humanos, obligándonos a actuar
como ovejas, marcando irrevocablemente nuestros movimientos y destino.
Ningún hombre o mujer con algo de sangre en las venas debería tolerar
este "coso" digno de un país totalitario.

Coso 24: La "Super - Carita"





De la familia de homúnculos
expendidos por vendedores callejeros, como el 'hombre araña argentino'
(Ver "Coso N° 2" ) y el "Loco Lope" (Ver "Coso N° 12" ), consiste,
según la definición de un lector desde Barcelona (cuyo nombre se ha
perdido en la jungla de mi bandeja de entrada), en un " globo de
cumpleaños relleno de harina con ojitos que se puede modelar para hacer
formas de caras". Pero a no ilusionarse: Difícilmente podremos modelar
rostros de amigos o estrellas de cine. Su elasticidad es limitada, y
aunque al sostenerlo nos produzca la sensación de ser algo parecido a
la plastilina, difícilmente nuestra creatividad se verá colmada. El
lector hace la siguiente advertencia: "Una amiga lo puso arriba de la
tele y se le reventó (quizás por el calor) liberando toda la harina
sobre el aparato".


Coso 25: Ramillete de Varas de Mimbre en Forma de Hélice





Otro aporte del señor Fernando
Franceschi, que narra: "Son unos larguísimos palillos de curiosas
formas helicoidales (En realidad tienen forma de hélice. P.) que algún
artista deshauciado decidió entrecruzar y pintar de vivos y brillantes
colores. Muchas amas de casa han adoptado estos COSOS para alegrar el
hogar (...), ocupando así vastos espacios dentro del living. Quienes
más aprecian los espacios son los insectos, especialmente las arañas
(En realidad las arañas son arácnidos, no insectos. P.), que se valen
de las innumerables vueltas de los palillos para entretejer sus redes.
Ya al poco tiempo de ser colocados, los COSOS se ven invadidos de todo
tipo de alimañas mas allá del cuidado y esmero con que se limpien.
Pocas personas comprenden a ciencia cierta cuál es el sentido de
exhibir estas ramas secas, sin vida, con pinturas en aerosol
completamente artificiales y hogar de peligrosas especies. Sólo sabemos
su inevitable destino: La Basura."

Coso 26: Protector de la Punta de los Cordones





En un cuestionable castellano,
el Señor "Sebastián" pregunta: "¿Por qué todavía existen esos 'cositos'
transparentes en la punta de los cordones? ¿No existe alguna forma más
sofisticada y onerosa de finalizar dichos accesorios para el calzado? y
de paso, ¿Por qué los cordones siguen siendo una simple soguita.... ¿no
podrían venir ya incorporados dentro de los agujeritos diseñados para
tal fin en forma de cinta o banda completa? ¿O acaso están sueltos para
que se desaten en los lugares mas desagradables y asépticos (léase
baños de estaciones de servicio, de estaciones terminales y/o orín
)..."

Confiamos en que los fabricantes de accesorios de calzado tomarán nota de la futurista queja/ propuesta del sr. Sebastián.




Coso 27: Perrito Desvanesciente






El sr. Javier Pomposiello,
diseñador gráfico, nos envía a este coso que todos recordamos con
cariño: Se trataba de un perrito, generalmente a dos colores, cuyos
miembros estaban formados por unos segmentos cilíndricos de plástico,
que, al ser apretado un mecanismo ubicado en su base se desvanecía o
moría. Se conseguía en todos los kioskos a mediados y fines de los
setenta. El señor Pomposiello señala brillantemente lo paradójico del
aparato al definirlo como el "único juego de acción que al ser activado
descansa". La ilustración adjunta se ha realizado exclusivamente en
base a nebulosos recuerdos, por lo que cualquier corrección, aclaración
o foto será bienvenida.

Coso 28: Asiento de Bolitas Masajeadotas






Los señores Hernán y Renzo
rescatan "el coso porteño más mersa e inútil, se trata del famoso
asiento/respaldo masajeador compuesto por bolitas de madera que se
situa en el respaldo del asiento del conductor preferentemente en Taxis
o Renault 12 familiares. Dando un aspecto sucio e incomodo al ya
indeseable vehiculo." Evidentemente los señores Hernán y Renzo tienen
algún tipo de problema personal con los taxistas y especialmente con
los Renault 12. En lo personal el asiento de bolitas me resulta
tremendamente atractivo, y más de una vez he debido contener el deseo
de pedirle al conductor que nos deje probarlo aunque sea por unos
segundos.

Coso 29: Precinto de Lata de Gaseosa







"Se trata de un coso clásico
que se puede apreciar en la parte superior de las latas de gaseosa o
bien de otras sustancias como salsa de tomate ,etc. Este particular
coso tiene un solo derecho de existir, que es el de crear un orificio
en las latas para poder acceder a su contenido, quedando presente en la
lata inútilmente y dificultando la tarea del bebedor (en el caso de
gaseosa o cerveza) con su forma ridícula y burlona y, no quedando
conforme con esto, este coso se opone empedernidamente a ser extraido
de la lata, irritando al bebedor quien debe tironear hacia un lado y
hacia otro hasta que este coso cede." (Remitido por Andrés Echevarria,
Pinamar) Agregaremos nosotros que este coso sí puede ser retirado con
ayuda de la fuerza bruta y frecuentemente forma parte de la utilería de
la ficción romántica, como conmovedor anillo de compromiso de amantes
pobres pero apasionados.

Coso 30: Perrito que Mueve la Cabeza







Dice el señor Eduardo Amadeo:
"Creo que se ha vuelto imperante que agregues a tu ya legendaria lista
el insufrible perrito que mueve la cabeza al son de los contoneos del
auto. Que nadie me diga que ese satánico animal se constituye en una
sana compañía para el solitario andar de los taxistas y remiseros que
pululan por la ciudad. Cuando tengo la desgracia de subir a un tacho
que posee uno de esos extraños seres, realmente tengo la impresion que
su único fin es lograr hipnotizarme con su movimiento cabeceril para
asi luego obligarme a confesar el número de mi cuenta en Suiza. Nunca
lo lograrán -porque no tengo, obvio." Intentaré, señor Amadeo,
desdramatizar su fobia apelando a su compasión: el rebote continuo de
la cabeza del perrito no es nada comparado con el que deben de sufrir a
lo largo de todo el día los genitales del conductor.

Coso 31: Protector de Papel de Sorbetes






El Sr. Juan Manuel Blanch se
maravilla ante su "su gran variedad de utilidades, entre ellas la
guerra de bolitas de papel empleando el sorbete como cerbatana de éstas
y con la intención de embocar alguna de estas bolillas en el vaso de
gaseosa de su contrincante; el viejo truco de romper uno de sus lados
soplando por el interior del sorbete hasta expulsar la funda
utilizándola de flecha y o arpón teledirigido la mayoría de las veces
hacia la cara de su acompañante creyendo generar en el daño alguno. Sin
contar además lo útil de esta protección debido a que el papel es tan
duro e impermeable que de ningún modo permite que el sorbete en su
interior reciba modificacion alguna, ni en medio liquido, ni por por
rozamiento, etc."

Apéndice: El Sr. Guillermo Acosta recomienda realizar la siguiente experiencia:


"Cuando nos traen la bebida solicitada, con el sorbete aun dentro
del protector, intacto, procedemos a cortar ambos extremos del
protector de papel.
- Ayudándonos con ambas manos, arrugamos el protector (aun
cubriendo el sorbete) para que quede cual acordeon o gusanito, llevando
cada extremo hacia el medio, hasta juntar las manos.
- Luego retiramos la proteccion del sorbete y la dejamos sobre una superficie dura, por ejemplo, la mesa.

- Ya con el sorbete desprotegido, procedemos a tomar una muestra
del liquido que solicitamos como bebida, metiendo el sorbete en el vaso
o botella y luego tapando el extremo superior del sorbete con un dedo
(una persona que conozca de quimica o farmacologia entendera
perfectamente este delicado procedimiento).
-Sin quitar el dedo del extremo del sorbete, procedemos a
retirarlo del vaso o botella, y uniformemente, de a gotas, soltamos el
liquido contenido del sorbete, a lo largo del acordeon o gusanito de
papel obtenido en el Paso 2.

La animación demoniaca que se obtiene es una experiencia incomparable a la vista de los niños."


Coso 32: Falsa Pata de Jamón Crudo





Coso infaltable en fondas y
bares de barrio, consiste en una bolsa de pata de jamón crudo que en
lugar de contener, como sería esperable, una pata de jamón crudo, está
rellena con otros elementos que intentan generar la ilusión: cajas de
cartón, trozos de telgopor, arena. En muchos casos el efecto está
efectuado con tanta torpeza que los elementos angulosos que rellenan la
bolsa se perciben sobresaliendo por un costado. Podemos decir que
cuanto más parecida es la pata de jamón crudo a su modelo real, de myor
categoría social (no necesariamente gastronómica; basta con observar
las toscas falsas patas de jamón de "El Preferido de Palermo",
extraordinario bar-almacén ubicado en Borges y Guatemala) es el
restaurante, hasta llegar al Paraíso, Valhalla o Nirvana de los que
decoran su ambiente con patas verdaderas. O eso logran hacernos creer.

Coso 33: Monstruo de Pecera




El Sr. Fernando Rodríguez se
queja con toda razón de los accesorios y escenas que se utilizan para
decorar las peceras. Pintorescos al principio, pronto se convierten
sólo en "aparatos inútiles que para lo único que sirven es para tener
que lavarlos cada tanto, cuando se limpia la pecera." Con el tiempo
superan su rol de mundano fastidio para pasar a ser personajes
antipáticos e implacables que indefectiblemente van sobreviviendo a las
sucesivas generaciones de nuestros peces. Hasta el abnegado pez
limpiafondos debe abandonar algún día Este Mundo, mientras el monstruo
sigue allí plantado, observándonos con una expresión que podríamos
calificar de cínica. Pronto lo identificamos con el aliento
omnipresente de la Parca, y nos sacude un escalofrío al pensar que
nosotros moriremos pero la criatura acuática seguirá allí, por los
siglos de los siglos, eterna y sin sentimientos. Entonces es cuando la
arrojamos con furia por la ventana.


Coso 34: Llave para la Antena del Auto






La señora Liliana Morselli nos
escribe: "En este caso citamos a un verdadero coso anónimo y de
utilidad injustificada y absurda. Se trata de una pequeña llave de
forma cilíndrica y muescas extravagantes que solía estar en el conjunto
de llaves del automóvil. Minúscula e imposible de sostener entre los
dedos sin que desaparezca dificultando su supuesto uso. Su aparente fin
es evitar el hurto de una insignificante antena de alambre que ni
siquiera justifica el esfuerzo, el tiempo y la dedicación de intentar
insertar esta ridícula y mal llamada llave en la cerradura y girarla
dando una vacía sensacion de seguridad." Pero, señora Morselli, ¿acaso
no puede considerarse a esta "llave" como una metáfora de la futilidad
de la búsqueda del hombre por algún tipo de certeza en el universo? Si
esta "llave" es ridícula, ¿no puede decirse lo mismo del afán en la
búsqueda de riquezas que jamás podremos llevarnos a la tumba? ¿De la
morbosa compensación que nos ofrecen los seguros de vida? Y por qué no:
¿Del patético refugio de los terrores cósmicos en los placeres
sensuales, la familia, el amor, la realización profesional e incluso la
religión? Piénselo, señora Morselli.

Coso 35: Expendedor de Monedas




Este "coso" nos ha sido enviado
por el señor Martín Garbulsky, ingeniero agrónomo: "Forma parte de la
parafernalia colectivera, que la globalización y la aparición de las
máquinas expendedoras de boletos han
hecho desaparecer. En este caso me refiero al coso este que
usaban los colectiveros para depositar las monedas y del que mediante
unos botones se podían extraer rápidamente las monedas de diferente
denominación. El aparato estaba construido en metal y todavia se puede
ver alguno de esta especie en los expendedores de boletos que se
encuentran en las paradas más transitadas (por ejemplo parada del 111
en Chacarita). Una versión más moderna y simplificada de este coso
suelen usarla los canillitas, está hecha de plástico y con mecanismos
de extraccion de las monedas más sencillos."

Coso 36: Cuadro Marplatense de Arena y Agua Coloreada




[center]"Un coso, es ese cuadrito que
compras en Mardel. que esta hecho con dos rectángulos de vidrio,
pegados uno sobre otro y entre esos dos rectangulos tiene arena y agua
(generalmente con colorante), entonces vos lo girás y la arena forma
figuras, tipo montañas, paisajes ...que en realidad es arena
amontonada, nada mas. Es la atracción de todo invitado aburrido en mi
casa, jugar con ese cuadrito y darlo vuelta hasta hartarse de ver como
se mueve el arena en el agua coloreada." De este modo la señorita
Natalia di Maio nos lanza una bocanada de aire fresco entre tantos
cosos infames o insulsos y de paso nos habla del pobre concepto que
tiene en cuanto a las diversiones que pueden hallarse en su casa.

Coso 37: Ganchito Sostiene-Medias



Fisu, de Posadas, ha logrado
identificar en el cajón de las medias de su casa al "ganchito
sostiene-medias", un adminículo "de aluminio o de alguna aleación
extraña que debería tener la propiedad de ser lo suficientemente blanda
para poder abrirlo, pero no tanto como para que las medias mantengan su
pareja." El Sr. Fisu señala la existencia de "variantes un poco más
berretas del mismo en medierías de 'Eleven' (Once, para los no
políglotas), como alguna especie de clip de plástico o una especie de
gancho similar pero de plástico rígido. Sería interesante desarrollar
un coso similar pero reutilizable, automático o algo así. ¿La razón?
Quién no ha dejado solitaria a alguna media perdiendo su, hasta ahí,
inseparable pareja?" Este coso pertenece a la familia de los "cosos
prefiguradores de placer", como el abridor de lata de gaseosa: pocas
cosas hay tan gratificantes como calzarse un par de medias nuevas, por
lo que este anodino ganchito se convierte, acción de las endorfinas y
de los reflejos condicionados mediante, en un objeto entrañable y
querido.

Coso 38: El "Toco"



Mariano de Mar del Plata nos aporta al "'Toco' o 'Tocko', un
canuto de plástico con tapa de tamaño de una banana chica que se
colgaba del cuello (venía con un hilo para tal fin), donde se podía
guardar la plata, las llaves y demás yerbas (no seas mal pensado por lo
de 'yerbas'). Era parecido al estuche de plástico que viene adentro de
los huevos Kinder, pero más alargado y obviamente más grande. Se
publicitaba como la solución para llevar las cosas a la playa, la
pileta, etc. cuando no tenés bolsillo y aún para meterte al agua. El
slogan era 'más a mano que en la mano'." Como dato innecesario agrega
que "nunca logró ingresar al ranking de lo 'in' del verano de la
revista Gente."

Coso 39: El "Pulpo Negro"




Durante la década de los
noventa la industria del caucho y los plásticos conquistó avances
espectaculares. No soy un entendido en el tema, pero tengo la impresión
de que deben haber descubierto un nuevo tipo de enlace químico o algo
así, porque en esa época fueron engendrados docenas de juguetes basados
en la elasticidad extrema, texturas pegajosas y/o consistencia viscosa
pero durable. Algunos ejemplos son el ya mencionado "Hombre Araña
Argentino" el "Boby Goma", la "Super Carita", el "Lickin Lizards" (La
propaganda del "Big Channel" gritaba: "¡El juego donde intentas atrapar
la mayor cantidad de insectos con la lengua pegajosa! ¡Es de
Cartááán!!!!" ) y el "Pulpo Negro": "Pulpo que se deslizaba por las
paredes o ventanas. Este se puso de moda en la época de la miniserie
Argentina 'El pulpo negro', este muñequito asqueroso se mojaba y se
llenaba de pelos haciendo una cosa negra, fea, peluda y sucia,
realmente un asco."

Coso 40: Banda de Papel de Best Seller





Se trata de esa banda de papel
que colocan a los libros (generalmente a unos pocos, ni siquiera a toda
la pila), en las librerías para indicar que muchos ya lo han leído
(beneficio discutible) o que, simplemente, Un periodista de tal o cual
periódico opina que es 'una obra impresionante'. Este implemento,
aparentemente, resulta un poderoso incentivo provocador de la compra
del libro y, como ya es evidente, una prueba fehaciente de su
indiscutible calidad."

Coso 41: Tapita Trasera de la Birome



El Sr. Martín Coronado (el
lector, no el escritor)quiere rendir homenaje a "la tapita trasera de
las biromes. Ese pedacito de plástico que hace juego con la tapita de
la birome y que el 99% de las veces termina fuera de su habitáculo
original. Para que sirve? La parte trasera de la birome tiene que estar
tapada o libre? Si tiene que estar tapada para que no se 'seque', ¿para
qué existe una tapita que se puede sacar? Si tiene que estar destapada,
¿para qué la tapan con una tapita? (...) Nada más lindo que tener una
birome con tapita trasera intacta... Nada más feo que tomar una birome
ajena a la que le falta esta tapita." Antes de que su descripción se
torne matafóricamente obscena, el Sr. Coronado se despide amablemente.


Coso 42: Bolita Comestible de Color Plateado




El Sr. Franco Tolone aporta
"esas bolitas de color plateado que tienen la gran mayoría de las
tortas de cumpleaños infantiles, de las cuales nunca supe ni de qué
estaban hechas ni por qué motivo estaban en las tortas. Recuerdo que
por mas que sabía que se podían comer (aunque no tenían sabor a nada,
cosa que reafirma mi pregunta sobre la utilidad de estas bolitas),
siempre que sentía alguna en la boca me daba una sensación de
desconfianza, como si realmente fueran de metal y estuviera cometiendo
un error al comérmelas." Efectivamente, la Bolita Comestible de Color
Plateado podría encabezar un ranking de cosas comestibles de aspecto no
comestible, como las grageas verdes, el sushi, las "gomitas" y los
alcauciles.


Coso 43: Arbusto de Fibra Óptica Portátil




El arbusto de fibra óptica
original hizo furor en los setenta junto a su hermana, la lámpara de
lava (Ver "coso n° 3" ), en el ramo decorativo/ psicodélico,
multiplicándose en galerías y salas de espera. Consistía en una suerte
de macetón del cual emergían decenas de fibras ópticas, cuyas puntas
iban cambiando de color merced a un ingenio lumínico interno. En los
modernos tiempos de crisis ha hecho su aparición ésta, su versión más
económica y portátil en forma de linterna. Se autodestruye a las
veinticuatro horas. Ideal para el camping o día de campo.

Coso 44: Eje Retráctil de Rollo de Papel Higiénico




El Sr. Esteban D. agrega a esta
enciclopedia el "coso o palito con un resorte adentro para sostener los
rollos de papel higiénico. Los de ahora vienen de plástico, pero los
posta posta son los viejos de madera... Que costaban (mucho) poner o
sacar, ya que el resorte era durísimo y en general medio oxidado... O
puede ser que cuando tenía uno de esos yo era más chico y medio torpe
(más que ahora) y es por eso que me costaba tanto ponerlo o sacarlo...
En fin..." Agregaremos que es uno más de entre tantos objetos que van a
parar al fondo del inodoro; pero es el único que lo hace por su propia
voluntad, saltando sorpresivamente con la agilidad de un gato.


Coso 45: Cintita Roja Abridora de Paquete de Galletitas




Este es uno de esos cosos que parecen dividir al mundo en dos:
los que lo encuentran práctico e indispensable, como la cáustica Srta.
Andrea K. que declara que es "casi inutilizada por aquellos adultos
mayores de 50 que evidentemente se rehúsan a la tecnología. ¿Qué es esa
manía de abrir el paquete por cualquier lado? ¿Pensarán que es una
cintita roja contra la envidia?", mientras que otro lector se queja de
que nos obliga a "gastar horas y uñas tratando de encontrar la punta
que debería estar donde dice 'abra aquí'", en lugar de, como parece
proponer, "poner el paquete en una morsa y abrirlo con un serrucho en
un santiamén."

La cintita es engañosa, ambigua y traicionera. La confusión empieza
en el doble mensaje dictado por el propio paquete de galletitas, que
además de contar con esta supuesta ventaja tecnológica, tiene unos
elocuentes pliegues doblados y cerrados en su parte superior, por donde
evidentemente las galletitas fueron introducidas; los que pensamos que
todo orificio de entrada puede utilizarse como salida tendemos a usar
este último recurso para abrir el paquete, aunque el gasto de energía y
serenidad nos desmiente. Sin embargo, cuando aceptamos nuestra derrota
estamos tan agotados que preferimos utilizar un instrumento cortante, y
así pasan los años sin que aprendamos a utilizar la bendita cintita
roja.

Coso 46: La "Pantu-media"



El Sr "Aleko" acusa a su prima
de vestir esta prenda denominada "Pantumedia": "El coso está compuesto
por una media con una suela (es más bien una plantilla) que sirve como
una pantufla barata. Supuestamente comprado en una casa de ropas muy
top de Capital, me pregunto a quién se le ocurrió manufacturar
semejante coso tan hiriente visualmente."

Estamos ante el clásico efecto "tengo un nombre buenísimo para un
parripollo"; evidentemente el creador de la "pantu-media" juzgó
extraordinario el juego de semejanza fonética con la prenda
"panty-media" y un impulso creador irresistible -aunque algo desviado
de la racionalidad - lo llevó a montar toda una industria sólo para
justificar la promoción y publicidad de la bizarra palabra, con los
lamentables resultados que podemos observar.


Coso 47: Sostenedor Plástico de Precios de Indumentaria




El lector Eduardo pasa a
describir esta "especie de doble T (o I mayúscula larga) que sirve para
adosarle (a determinada prenda) un cartón con el precio de la prenda.
Es imposible sacarlo sin cortarlo, para lo cual existen 3 técnicas: 1.
Tijeretazo al medio 2. Tirón seco (con peligro de corte de dedo) 3.
Estirar el pituto hasta el borde de la prenda y mordisquearlo con los
premolares. Duda adcional. ¿Cómo harán para colocarlo?"
La respuesta, claro, es que la codicia humana es una fuerza capaz de superar todos los límites de la imaginación y la física.


Coso 48: El "Tiki-Taka




La lectora Norma Biasi describe
a este coso inolvidable de la infancia de toda una generación como "dos
bolas unidas por un hilo de medio metro. El juego consistía en hacerlas
chocar entre sí tomando el hilo en forma equidistante a las esferas.
Algo que parece muy fácil cuando se lo describe, pero que amerita
destreza; de lo contrario uno acaba con la cabeza llena de chichones y
los brazos cubiertos de moretones, en tanto el brutal objeto, a medida
que va tomando velocidad, empieza también a cobrar vida, propinando
golpes múltiples. En manos de novatos se convierte en un arma
peligrosa."


Coso 49: Patita Desodorante de Calzado




La Srta. Andrea K. propone
agregar a la Enciclopedia la "patita perfumada que se pone dentro del
zapato para evitar los malos olores". Este "coso", creo que actualmente
desaparecido, merece figurar aquí por la turbia reflexión que
despierta: Siguiendo el pensamiento mágico-religioso que ha impulsado a
los diseñadores de este objeto, los productos que nos desodorizan
deberían tener la forma de aquello que emite el mal olor. Así, el
frasco de nuestros desodorantes deberían tener la forma de una axila,
el dentífrico debería venir en forma de "gomitas" con forma de
dentadura o de restitos de comida, los objetos que nos cuelgan los
lavaderos de autos deberían tener la forma de una criatura platónica
que represente una mezcla de olor corporal, papas fritas en el piso y
barros primigenios, y los desodorantes de inodoros deberían portar
orgullosamente la forma de un orificio anal. Eh, pensándolo bien,
vienen con un agujerito. Aaah, ya me arruiné el almuerzo.



Coso 50: Trípode Plástico de la Pizza en Forma de Mesita




la existencia de un objeto tan útil como misterioso como
es el pequeño trípode plástico que viene en las cajas de Pizza para
evitar que se hundan, y para que uno pueda jugar después. ¿De dónde
viene? ¿Adónde va? En fin, me quita el sueño ese asunto." (Santiago
Irigoyen)
"El 'cosito' para que la caja de la pizza no toque la pizza, ese
anillito con tres patitas, que parece una mini mesa hueca y con una
pata menos! (jaja) está perdiendo su uso, porque ahora las pizzas
vienen en cajas más duras y no hace falta, así que... ¡es una especia
en extinción!

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