InicioInfoUna vida al servicio de la revolución

Una vida al servicio de la revolución

Info7/15/2009

Evocar a Mario Roberto Santucho -el Negro, el Roby- hoy tiene un profundo significado político y moral. Fue un combatiente por la Revolución Socialista que cayó a los 39 años, enfrentando al terrorismo de la última dictadura, el 19 de julio de 1976. La clase dominante y todas sus versiones de historias oficiales, siempre ha intentado presentarlo como un “demonio” para que las nuevas generaciones no puedan aprender de su ejemplo y sus ideas. Por eso hoy, cuando el pueblo se moviliza contra el mismo régimen de explotación que Santucho enfrentó, rescatar su trayectoria es un imperativo. Este homenaje es una apelación a la memoria histórica, para contrarrestar tantas falsedades y tergiversaciones sobre su trayectoria y su época. El juicio de valor está en manos de las actuales generaciones de luchadores sociales y políticos sobre la base de la verdad histórica.

Santucho nació en Santiago del Estero, de muy joven formó parte del Centro de Estudios e Investigaciones de Santiago del Estero y participó en su revista Dimensión. Fue a estudiar Ciencias Económicas a Tucumán, donde integró la agrupación Movimiento Independiente de Estudiantes de Ciencias Económicas y fue electo representante al Consejo Académico. Se graduó de Contador Público. Abrazó desde muy joven la causa de los trabajadores y las etnias oprimidas, formando parte del Frente Revolucionario Indoamericano y Popular. Al lado de los hacheros santiagueños y los azucareros tucumanos, reafirmó un punto de vista clasista, siendo asesor de sindicatos de la F.OT.I.A.

En 1961 presenció la Segunda Declaración de La Habana, cuando la Revolución Cubana proclamó su carácter socialista. A partir de allí, Santucho asumió el marxismo-leninismo como su ideología. En 1963, integra el frente único que el FRIP concreta con la agrupación Palabra Obrera, a la sazón autodefinida como “corriente trotskista del peronismo obrero revolucionario”. Ese frente, que el 31 de enero elige un Comité Central dejando constituido el Partido Unificado de la Revolución, participa ese año de la experiencia electoral consagrando dos candidatos obreros a la Legislatura como diputados provinciales. El 25 de mayo de 1965, en Avellaneda, Santucho es uno de los principales delegados al 1° Congreso del Partido Revolucionario de los Trabajadores, nombre que adopta el Partido Unificado, que se plantea la organización de la clase obrera para la lucha por el socialismo. Cuando en 1966 se instaura la dictadura de Onganía y se impone el cierre de los ingenios azucareros lanzando a miles de obreros al desempleo, Santucho participa en los cortes de ruta y enfrenta la represión que asesina a Hilda Guerrero de Molina.

La voz de Mario Roberto Santucho

En 1967 cae combatiendo en Bolivia el Che Guevara y en el Lejano Oriente el pueblo de Vietnam resiste en armas la agresión imperialista. Santucho analiza la situación nacional y mundial y escribe con otros compañeros El único camino hasta el poder obrero y el socialismo (el Librito Rojo) que será la base teórica de la futura estrategia revolucionaria. En ese ensayo, hace una reflexión histórica acerca del marxismo y la cuestión del poder. Revaloriza el papel de León Trotsky como líder de la insurrección de Octubre de 1917 y creador del Ejército Rojo; incorpora el pensamiento y las experiencias de Mao Tse Tung en las guerras revolucionarias que llevaron al triunfo a la Revolución China en 1949 y asume como perspectiva estratégica el documento del Che “Crear dos, tres, muchos Vietnam”. Se caracteriza a la situación argentina como prerevolucionaria, remarcando el contraste entre la potencialidad de las luchas de la clase obrera contra la dictadura y la falta de un rumbo político transformador. Por eso, se pone énfasis en la construcción de un partido revolucionario y en la formación de los primeros destacamentos insurgentes. Ese documento se convierte en la plataforma del IV Congreso del PRT en 1968, que funda el nuevo periódico El Combatiente.

Santucho, que presencia en París el mayo francés del ‘68, regresa y se pone al frente de las nuevas tareas. Encabeza una gran expropiación al Banco de Escobar para financiar las publicaciones y la educación militante con el Librito Rojo y los textos de los vietnamitas Nguyen Giap, Ho Chi Min, Le Duan y Truong Chin. En 1969 ocurren el cordobazo en mayo y el rosariazo en septiembre. Estas sublevaciones de masas hacen florecer los dos fenómenos que Santucho y el PRT venían impulsando: el sindicalismo clasista y la insurgencia armada. En octubre de 1969 es apresado en Tucumán. Desde la prisión, escribe sobre la nueva situación, resumiendo la trayectoria del movimiento obrero y del PRT, instando a la militancia a dejar de lado las vacilaciones para concretar la estrategia propuesta, conformando la tendencia leninista. Expone el origen de lo que caracteriza como desviaciones economicistas y reformistas dentro de la izquierda, reafirmando la lucha por el poder y un gobierno revolucionario obrero y popular. También remarca que, para alcanzar esos objetivos, es necesario construir simultáneamente un partido proletario, un ejército popular y un frente de liberación. Allí esboza la idea de combinar el desarrollo de fuerzas insurgentes rurales en el noroeste con los grandes centros urbanos.

Se fuga meses después, y esos escritos son la base de las resoluciones del 5º Congreso del PRT que, en julio del ‘70 funda el Ejército Revolucionario del Pueblo y, en octubre su Comité Central lo elige Secretario General.- Impulsa la creación de Escuelas de formación política de los militantes, la apertura de nuevos frentes de trabajo sindicales, destacamentos armados y de propaganda. Interviene durante un ayuno por una Navidad sin presos políticos que realizan los obreros de FIAT, planteándoles a los dirigentes de SITRAC-SITRAM la necesidad de la lucha revolucionaria. En pocos meses promueve la edición de boletines de fábrica y la incorporación de numerosos obreros a la organización. Encabeza la expropiación de un camión de caudales en Yocsina para destinar esos fondos a la educación y la propaganda.

El 15 de marzo de 1971 participa activamente del viborazo o segundo cordobazo, al frente de destacamentos del ERP en medio de las movilizaciones. En abril, cuando el general Lanusse lanza la trampa del Gran Acuerdo Nacional, Santucho promueve la unidad de los sindicatos independientes liderados por Agustín Tosco con los clasistas encabezados por SITRAC-SITRAM. Propone la gestación de un frente electoral obrero y popular para enfrentar también en ese terreno la maniobra, remarcando la necesidad de combinar todas las formas de lucha.- Dirige la liberación de prisioneras de la cárcel del Buen Pastor en Córdoba.

Ese año, se publica el folleto El Peronismo, donde luego de hacer una severa crítica al rol de sus directivos empresariales y burócratas y a la colaboración de clases, exhorta a la unidad política y combatiente a las organizaciones armadas peronistas FAP, Montoneros y FAR. Ese planteo sólo encuentra eco en forma ocasional y aislada. El 17 de setiembre del ‘71 es secuestrado en Buenos Aires y asesinado en la tortura su compañero en la dirección partidista Luis Pujals. En agosto, Santucho es capturado y torturado en Córdoba. Sus ausencias y las de otros compañeros caídos o apresados, frustran la táctica propuesta por el PRT para enfrentar el Gran Acuerdo, lo que dejará a la organización sin una presencia activa en el fenómeno electoral que culminará dos años después. El 15 de agosto de 1972 encabeza la fuga de prisioneros de la cárcel de Rawson en acción conjunta con FAR y Montoneros.

El día 22 son fusilados en la base naval de Trelew 19 combatientes, entre ellos, su compañera Ana María Villarreal. (Trezss sobrevivieron: María A. Berger, Ricardo R. Aidar y Alberto Camps.) De regreso, denuncia el futuro papel político de Perón para neutralizar el proceso de convergencia entre el movimiento obrero y las organizaciones socialistas. Prepara al PRT y al ERP para el nuevo momento, con mayor impulso a la incorporación de obreros, la educación política y la extensión de la propaganda.

En 1973, El Combatiente sale todas las semanas y Estrella Roja, órgano del ERP, cada 15 días. Se publican hasta 40 boletines fabriles y se promueve la gestación de la Juventud Guevarista. El 19 de febrero, el ERP, toma el cuartel del batallón 141 de Córdoba capturando todo su armamento. El 11 de marzo triunfa la fórmula Cámpora-Solano Lima del Frente Justicialista y el día de su asunción, el 25 de mayo, la movilización del devotazo arranca cientos de presos políticos de las cárceles. El 29 de mayo, en el aniversario del cordobazo, Santucho participa en Córdoba de actos en las puertas de las fábricas Perkins y Fiat. En el multitudinario acto central de la CGT encabezado por Tosco y el presidente de Cuba, Osvaldo Dorticós, Domingo Menna -fugado junto a Santucho de Rawson- lleva la voz del PRT.

El 20 de junio, ante el regreso de Perón, debuta la Triple A provocando la masacre de Ezeiza, frustrando las expectativas de millones de trabajadores que habían confiado en su líder.

El 8 de julio, se funda el Movimiento Sindical de Base: allí, ante la ola macartysta lanzada desde el nuevo gobierno, Tosco asume el desafío y propone “hacer de Córdoba la capital de la Patria Socialista”. El PRT denuncia el Pacto Social impuesto a los trabajadores por el nuevo gobierno, como una política para incrementar la explotación. El 13 de julio, apenas 44 días después de haber asumido, un autogolpe derroca al presidente Cámpora, e impone el interinato de Raúl Lastiri, (yerno de José López Rega, quien era secretario de Perón, ministro del gobierno y organizador de la Triple A).Santucho promueve la formación del Frente Antiimperialista y por el Socialismo y la fórmula Agustín Tosco-Armando Jaime (éste, secretario de la CGT-clasista de Salta y del Frente Revolucionario Peronista) para enfrentar en el terreno electoral a la de PerónPerón. El objetivo no se logra por falta de unidad de los sectores revolucionarios y progresistas.

Días antes de las nuevas elecciones del 23 de septiembre, el ERP ocupa el Comando de Sanidad del Ejército en Buenos Aires. Santucho replantea la estrategia internacionalista. Se produce la separación del PRT de la IV Internacional a cuyos directivos critica por su reformismo y conservadurismo. Funda la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR) con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (Chile), el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (Uruguay) y el Ejército de Liberación Nacional (Bolivia). La JCR se constituyó en febrero del ‘74, edita el periódico Che Guevara y promueve la experiencia del intercambio de militantes de un país con otro y escuelas internacionalistas. Es la primera gran experiencia de organización de una Internacional a nivel regional, siguiendo las propuestas del Che.

En enero de 1974, Santucho editorializa sobre la crisis del capitalismo mundial a partir de la crisis del petróleo, advirtiendo sobre las consecuencias para nuestro país. Ese mes, el gobierno impone una reforma al Código Penal para incrementar la represión, lo que provoca la renuncia de algunos diputados de la Juventud Peronista. El ERP ocupa el cuartel militar de Azul.- En febrero, un golpe policial derroca al gobierno peronista de Córdoba (Obregón Cano-Atilio López) y el Congreso Nacional, con el acuerdo del PJ y la UCR, aprueban la intervención fascista en la provincia. En mayo, el frente rural del ERP ocupa la ciudad de Acheral en Tucumán, provincia que es ocupada por tropas de la Federal al mando del comisario Villar. Con esta acción se hace pública la decisión de llevar a la práctica la concepción de dos regiones estratégicas: el norte rural, proletario y campesino y el sur urbano proletario y popular. Las luchas sociales son violentamente reprimidas, como en Villa Constitución donde se militariza la ciudad y son encarcelados Piccinini, Paulón y decenas de dirigentes metalúrgicos antiburocráticos. El gobierno clausura el diario El Mundo, donde con frecuencia editorializaba Santucho con el seudónimo de A. Bompla.

También se allanan las sedes de la revista Nuevo Hombre en Buenos Aires y Posición en Córdoba, dirigidas por militantes del PRT. El 1º de julio de 1974 fallece el general Perón. Santucho promueve una iniciativa de tregua militar al régimen, lo que es rechazado por las autoridades. El 10 de agosto el ERP ocupa la fábrica militar de Villa María capturando todo su armamento. Ese mismo día, otro destacamento del ERP es sorprendido cuando iba a ocupar un cuartel en Catamarca y los 16 prisioneros son asesinados, entre ellos, el dirigente azucarero Antonio del Carmen Fernández, miembro del Buró Político del PRT. El ERP realiza represalias contra oficiales del Ejército. En una de ellas, muere la hija de un militar y Santucho ordena la suspensión de esas acciones.

La Triple A reinicia su acción terrorista: caen víctimas de la represión el diputado peronista disidente Rodolfo Ortega Peña, el intelectual y abogado de presos políticos Silvio Frondizi y el abogado de sindicatos clasistas Alfredo Curutchet (ambos militantes del PRT), y el dirigente de la UTA de Córdoba y vicegobernador derrocado Atilio López. Son asaltados por bandas de la triple A y la policía el SMATA y Luz y Fuerza de Córdoba. René Salamanca (secretario de SMATA) y Agustín Tosco son forzados a la clandestinidad. Son asesinados decenas de activistas sindicales y militantes de las juventudes peronistas, del Peronismo de Base, del PST, del PO y otros grupos de izquierda. El gobierno clausura el diario Noticias dirigido por partidarios de Montoneros. En esos meses de 1974, la profundización de las luchas abre una nueva situación. Santucho escribe Poder burgués y poder revolucionario, donde plantea consolidar las nacientes expresiones de poder obrero y popular a nivel territorial y fabril y la necesidad de sostener las insurrecciones parciales con un ejército popular, ampliando su perspectiva política con un frente antiimperialista.

El PRT insiste en una nueva instancia de unidad a las fuerzas del peronismo combatiente que han pasado a la oposición, pero este anhelo no se concreta. Nacen las Coordinadoras de Gremios en Lucha, nuevas formas de democracia directa que en grandes movilizaciones en junio-julio del ‘75, enfrentan el plan ultraliberal del ministro Rodrigo del gobierno de Isabel Perón. Las movilizaciones provocan la huida del ministro José López Rega. El 20 de agosto, el ERP ocupa el centro de la ciudad de Córdoba, atacando simultáneamente la jefatura de la Policía, el comando Radioeléctrico y la Guardia de Infantería. Cae el interventor fascista brigadier Lacabanne. Santucho -que permanece un breve período al frente de la guerrilla rural- caracteriza a la crisis como la antesala del inicio de una situación revolucionaria. Propone acordar la unidad de los destacamentos revolucionarios para derrocar al gobierno e instalar una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, pero esos objetivos no se alcanzan.

Ante el aumento de la represión, el PRT propone a las fuerzas de la oposición peronista, al PI, al PC y a las fuerzas de izquierda, conformar un frente democrático antifascista, en un intento de frenar el golpe militar que se avecina por el derrumbe del gobierno que ha perdido toda legitimidad. Esta propuesta tampoco se logra. La situación está madura, pero la unidad política no se concreta.- Santucho regresa a Buenos Aires. El 5 de noviembre muere Tosco en la clandestinidad. Hay abandono de trabajo en todas las fábricas de Córdoba el día 7, por su funeral. La manifestación es atacada por la policía. El 23 de diciembre, el ERP ocupa el cuartel de Monte Chingolo, en Lanús, en la más grande acción guerrillera en un centro urbano. Caen 46 combatientes y son masacrados los vecinos de la villa lindera al cuartel. La continuidad de la represión brutal provoca la retracción del movimiento de masas y el 24 de marzo del ‘76, el golpe instala la dictadura militar terrorista.

Santucho convoca al pueblo a la resistencia en la declaración Argentinos a las armas, pero ya es tarde. El Roby hace una reflexión autocrítica sobre la insuficiencia en el conocimiento del marxismo y la dirección política. En esos meses, está promoviendo la Organización para la Liberación de Argentina con Montoneros y la Organización Comunista Poder Obrero, pero su caída frustra este objetivo.

El 19 de julio de 1976 es sorprendido en Villa Martelli. En desigual combate caen heridos él y Benito Urteaga y capturados Liliana Delfino (su compañera), Fernando Gértel, Ana Lanzillotto y Domingo Menna, siendo todos asesinados en Campo de Mayo. En su breve vida pero larga militancia Santucho se unió con los más destacados obreros e intelectuales revolucionarios de su época. Los también santiagueños, el fundador del FRIP Francisco René Santucho y el ya legendario Capitán Santiago Hugo Alfredo Irurzún, los azucareros tucumanos, el Negrito Antonio Fernández, el Chinqui Leandro Fote, el Zurdo Ramón Rosa Jiménez; los Comandantes del ERP, el obrero de Fiat Juan Eliseo Ledesma y el Legendario Flaco Carrizo Juan Manuel Carrizo; los cordobeses el Negro Mauro Carlos Germán, el Negrito Eduardo Castello (todos de Fiat), el León Manso Víctor Hugo González y el Gallego Apontes (Perkins), Sánchez y el Flaco Caña Juan Manuel Murúa (Luz y Fuerza), Hugo González y el Petiso Sánchez (IKA-Renault), el Gordo Vera (Obras Sanitarias), el Perro Correa (FOECyT); el Pampa Salvador Delaturi (Propulsora Siderúrgica-Ensenada), el Gordo Luis Angelini (Rigolleau-Berazategui); el platense Eduardo Merbilháa, el cineasta Raymundo Gleizer, los escritores Haroldo Conti y Cacho Humberto Constantini (ambos Premios Casa de las Américas), Silvio Frondizi, Rodolfo Ortega Peña, Mario Abel Amaya, Alicia Eguren, el médico Juan C. Risaud (presidente de la Federación Argentina de Psiquiatras), el sociólogo Daniel Hopen, el físico Nelson Becerra, el periodista Enrique Raab y miles más, muchos de los cuales compartieron con él la dirección del PRT.

En una época distinta a la actual, fue uno de los precursores de la Revolución Socialista. Hoy en día, en que el capitalismo adquiere características atroces, en que el imperialismo incentiva las guerras y disuelve naciones, retomar sus ideales socialistas es una necesidad de la memoria colectiva que debe florecer en los movimientos de trabajadores desocupados y sus piquetes, en los movimientos sindicales antiburocráticos, en la ebullición democrática de los movimientos asamblearios.


Mi último día con Santucho


El 18 de julio de 1976 –un domingo que precedió a lo que sería el nefasto lunes 19– estábamos reunidos el resto del Buró Político del PRT, en el departamento del Gringo Mena, en un cuarto piso de la calle Venezuela, en Villa Martelli, frente al cruce del Acceso Norte con la Avenida General Paz: Mario Roberto Santucho, Domigo Mena, Benito Urteaga y yo.

Santucho se despedía.

Al día siguiente, después de la reunión de constitución de la OLA (Organización para la Liberación de Argentina, el muy original nombre que propuso Firmenich para la unidad entre PRT, Montoneros y Poder Obrero), saldría para La Habana. Ya le habían hecho algunos retoques para enmascarar su rostro, enrulado un tanto el pelo y con algún matizador que suavizaba su tono renegrido.

Pasajes y pasaportes, todo listo. Saldría más o menos a las cinco de la tarde junto con Liliana. Los esperaba un intrincado itinerario hasta llegar a Cuba.
Se instalaría en La Habana más o menos un par de años y cada dos meses viajaría uno de nosotros para mantener el vínculo directo con el Buró Político. Benito Urteaga sería el titular interino del organismo durante su ausencia.

Santucho no iría, precisamente, de descanso. En Cuba establecería un plan de actividades que abarcaba todo el globo terrestre, principalmente estrechando vínculos con el campo socialista y el tercer mundo. La misión fundamental era conseguir entrenamiento a nivel de oficiales para un centenar de cuadros del PRT-ERP.

Aunque me resulte extraño ahora, al recordarlo, el ambiente en esa despedida era de gran optimismo. Creíamos que habíamos pasado lo peor, que habíamos aprendido mucho con los severos golpes recibidos. Entendíamos que la nueva política del PRT de repliegue hacia el movimiento de masas, para consolidarse y estar en condiciones de dirigir la próxima ofensiva del movimiento popular, implicaba una enorme maduración política.

Ese domingo transcurría entre reunión formal del organismo y charlas informales entre amigos. Una picada, algunos brindis, recomendaciones y más recomendaciones de Roby. Ante todo cuidar, la unidad del partido, el funcionamiento aceitado de sus organismos, la regularidad de la prensa, el incremento de la penetración en el movimiento obrero y la dosificación de las operaciones armadas –en hostigamiento permanente a la dictadura–, pero sin arriesgar grandes fuerzas hasta tanto no empezara el nuevo auge de masas calculado en un par de años.
………….
El crepúsculo está cayendo.
Desde la semipenunbra de este cuarto piso, vemos el tránsito de la Panamericana, mientras mantenemos la que será –y lo ignoramos– la última conversación de este grupo.

El Gringo Menna ha salido, como siempre, como un ventarrón. Benito prepara sus cosas canturreando tangos de la Rinaldi por lo bajo. Roby y yo quedamos hablando de su misión en La Habana, de Fidel, de Ochoa y de Piñeyro, de cómo tratar con cada uno de estos hombres claves en Cuba. Discutimos también la composición del Buró Político. Yo sostengo que el mejor cuadro para cubrir la vacante es Eduardo Merbilhá (quien funciona como adscrito, sin ser miembro pleno). Roby insiste con Julio Oropel, un obrero de Córdoba, para mantener "el peso de clase", que se ha debilitado mucho con las caídas.
…………….

Yo estaba participando –¡y lo ignoraba en ese momento!– de la última conversación con Roby, el Comandante, el hombre a quien apenas seis años atrás había escuchado, por primera vez y enmascarado, en un departamento del Barrio Norte.

"... Julio Oropel", "es importante el peso de clase, Luisito..."

Palabras más, palabras menos –hasta donde me es fiel la memoria–, me revisitan cada tanto, al trasluz de ese crepúsculo final de Villa Martelli.)

Por la noche Benito y yo nos retiramos, conviniendo en que nos encontraríamos al día siguiente, después del mediodía, cuando se suponía terminada la entrevista de Santucho con Firmenich. Un encuentro breve, tan sólo para informarnos del resultado de la reunión y darle a Roby el abrazo de despedida.

En el departamento quedaron Santucho, Liliana, Mena, su compañera Ani y el pequeño Ramiro, hijo de Mena. Un piso más abajo vivía Eduardo Merbilhá con su mujer y sus hijos.

En la casa no había guardia y no más armas que una pistola Browning de alza y mira especial, que los cubanos le habían regalado a Roby, las Browning comunes, que utilizábamos cada uno para autodefensa, y un pesado Magnum, orgullo del Gringo Mena, que manejaba a dos manos.

Al día siguiente, 19 de julio de 1976, Santucho no salió de la casa como estaba previsto porque la reunión con Firmenich abortó. Enrique Gelhter, secretario de Santucho, fue a la cita previa con el delegado de los Montoneros y no apareció nadie. Esas cosas solían suceder y no causó demasiada alarma.

A mediamañana, según parece, habría regresado Benito Urteaga con su pequeño hijo. Mientras tanto, los dueños de casa, el Gringo y Ani, continuaban con citas y otras actividades. En uno de esos encuentros habría sido detenido Mena, en la estación Lisandro de la Torre, muy cerca de allí.

Entre las dos y la tres de la tarde de ese día, salía yo de una de las casas de recambio para el Buró Político ubicada en Martínez. Iba acompañado por Guillermo, con intención de dejarlo en la Panamericana y dirigirme a la casa.

Me detuve en una estación de servicio y llamé al departamento de Mena dando mi santo y seña, para activar la señal de peligro, es decir la medida de precaución que tomábamos siempre antes de ir a una casa. En este caso era el teléfono y la palabra "Flores".

–Hola, habla Flores.

Del otro lado de la línea, una voz desconocida y muy suelta de cuerpo me respondió más o menos así:

–¿Flores? ¿Qué dice, Flores, cómo anda? Lo estamos esperando.

Por una de esas jugarretas de la mente, pensé que los teléfonos se habían ligado. Insistí un minuto más y después colgué porque teníamos la información de que la Policía Federal podía llegar a cualquier teléfono en menos de diez minutos.

De inmediato instruí a Guillermo que suspendiera toda actividad y se concentrara a la espera de órdenes, y me dirigí a cambiar de central telefónica para volver a llamar.

Al acercarme a la Avda. General Paz por la Panamericana, miré hacia la ventana del cuarto piso y la vi totalmente abierta, con una luz encendida. No necesitaba más.
Pero, de todos modos, busqué otro teléfono en el barrio de Saavedra.

–Hola, habla Don Luis.

Y otra voz, también desconocida, me respondió. La catástrofe se confirmó.

Después supimos que una patrulla del Ejército, al mando del Capitán Leonetti, había asaltado el departamento y que en el tiroteo murieron el propio capitán y cayeron heridos de muerte Benito Urteaga y Mario Roberto Santucho. Liliana Delfino, Domigo Mena y Liliana Lanciloto, su compañera, integran la larga lista de detenidos-desaparecidos. En otro extremo de la región, por la tarde, era secuestrado Enrique Gelther, también destinado a la nefasta lista.

Se me ha preguntado muchas veces que sentí en ese momento. No me es posible responder. Mis sentimientos quedaron anulados, escondidos por la urgencia de la acción inmediata. Fue como si la artillería enemiga hubiera hecho blanco en el Estado Mayor y las trinchera hubieran cedido.

Asumí el mando, automáticamente, y me dediqué a cerrar las brechas.

Yo era un cerebro que pensaba y un cuerpo que actuaba.

La sensación de que el enemigo había llegado tarde es el único sentimiento que registro de aquellos días subsiguientes, reorganizando la dirección con Eduardo Merbilhá y otros compañeros. Así lo escribí, incluso, en el primer editorial de nuestro periódico El Combatiente referido a los hechos: "El enemigo llegó tarde con su golpe mortífero porque el Comandante Santucho había logrado formar un cuerpo colectivo que era su herencia …". (Cito de memoria)

Sé que hoy pueden sonar grandilocuentes o patéticas estas palabras, pero entonces eran la expresión de un legítimo sentimiento consciente.

Y, si nos salimos de la visión lineal de "victoria" o "derrota" –más aun, "éxito" o "fracaso", o de otros posibles desenlaces–, no me equivocaba. Todos los demás dirigentes, y yo mismo, seguíamos siendo –como he dicho en otra parte– hombres y mujeres con mayores o menores talentos. Santucho seguía siendo diferente. Desde luego, también como él, habíamos aprendido mucho y acumulado experiencia, y así la distancia con Roby se había ido diluyendo en un espíritu colectivo que lo excedía y que trascendió la época.

Se ha dicho más de una vez que la ascendencia de Roby estaba dada porque él era la síntesis de la conciencia colectiva del PRT por encima de la diversidad de sus componentes.

Sin embargo, creo que –aun siendo lo anteriormente dicho parte de la verdad– es al menos insuficiente hablar sólo de "conciencia".

Porque Mario Roberto Santucho –el sucesor del Che en Argentina–, más que la conciencia, era la encarnación del deseo, la pasión colectiva inconsciente que, por medio de una práctica peculiar –en este caso y por las circunstancias, la lucha armada– pugnaba por transformarse en pensamiento consciente, en forma de conciencia social que demanda a cada generación ser fiel a su época.

¿Qué pasó aquel 19 de julio?


Hace ya 30 años, el 19 de julio de 1976, un "grupo de tareas" integrado por efectivos del Batallón de Inteligencia 601 y personal del Servicio de Inteligencia del Estado –SIDE– irrumpió en un departamento, ubicado en la calle, Venezuela al 3100, de Villa Martelli. En él se encontraban Mario Roberto Santucho y su compañera, Liliana Delfino, Benito Urteaga y su hijo de sólo 3 años José, Domingo Menna y su compañera Ana Lanzilotto de Menna, embarazada de 6 meses.

La patota la encabezaba el capitán Juan Carlos Leonetti –aún hoy el predio sobre el que funciona el Batallón de Caballería Motorizada con asiento en la ciudad de Paraná lleva su nombre–. Se produjo un tiroteo y, como consecuencia, resultó asesinado Benito Urteaga y muerto el citado Leonetti, posiblemente por disparos de su propio grupo.

Resultó también seriamente herido el secretario general del PRT-ERP, Mario Roberto Santucho. El, junto con sus acompañantes, fue trasladado a la Unidad Militar de Campo de Mayo, donde falleció pocas horas después de su ingreso, sin que se le prestara asistencia médica. Su compañera y la pareja Menna-Lanzilotto integran la larga lista de "desaparecidos".

El hecho fue informado por todos los medios, como un gran éxito en la lucha contra la "subversión judeomarxista" y el propio Videla reconoció, en el juicio que estamos sustanciando en el juzgado federal de San Martín, que redactó el comunicado.

Luego de 7 días no se habló más del tema. Los diarios dejaron de hacer conjeturas sobre "el operativo que había permitido aniquilar" a la dirección de la organización revolucionaria. ¿Qué cambió en una semana? Sin duda el Estado Mayor General del Ejército y la junta militar gobernante variaron la táctica y estrategia.

Al reconstruir los hechos, 20 años más tarde, en la Información Sumaria que se sustancia en San Martín y en el hábeas data que está radicado en el Juzgado Contencioso Administrativo Nº 1, surge como evidencia que la dictadura, con la concepción dominante, decidió conservar los restos de Santucho y Urteaga como trofeos de guerra y prenda de la posible negociación con el Ejército Revolucionario del Pueblo.

Para el general Santiago Omar Riveros, en ese momento el "capanga" de Campo de Mayo y responsable de las torturas y "desaparición de más de 5000 compatriotas", "Robi", como lo llamaban sus compañeros a Santucho, era el "Comandante del Ejército Rebelde" –así lo manifestó en las actuaciones judiciales citadas–.

Por su parte, para el genocida Antonio Domingo Bussi, que exhibió el cadáver de Santucho, al inaugurar el Museo de la Subversión Juan Carlos Leonetti en 1979, "no existieron procedimientos ilegales, todo se escribía y se hacían tres copias, una quedaba en la unidad militar que intervenía en el operativo, otra iba al Cuerpo Militar del que dependía ésta y la tercera se remitía al Estado Mayor General" (declaraciones prestadas en los autos "Santucho, Ana Cristina y otro s/Información Sumaria).

Desde hace 11 años están en curso dos procesos judiciales dirigidos a recuperar los restos de Robi y de Benito y a saber cuál fue el destino de Liliana, el "Gringo" y su compañera. Uno se sustancia en el juzgado federal de San Martín. En 1500 fojas hemos logrado reconstruir qué pasó luego de que llegaran a Campo de Mayo. Por el testimonio del Dr. Carlos Sparrow, médico en esa época de la policía de San Martín, sabemos que lo obligaron a redactar las dos partidas de defunción NN; ya que los médicos militares le manifestaron que temían "la represalia del ERP". En ellas se describen los rasgos físicos de nuestros compañeros, atribuyendo su muerte a los disparos de armas de fuego que recibieron.

Dos testigos, de identidad reservada, cuentan que en la inauguración del llamado Museo de la Subversión se exhibió embalsamado el cadáver de Santucho. En base a este dato y solicitando la colaboración de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a finales de la década del noventa, realizamos una profunda excavación en ese lugar, hoy ocupado por una Mutual Militar, con resultado negativo. Asimismo, acompañados por el juez Alfredo Bustos, allanamos el Hospital Militar de Campo de Mayo, secuestrando el libro de "nacimientos" que registra, en octubre de 1976, el parto clandestino que le realizaran a la compañera de Menna. El hijo es uno de los nietos que buscan las Abuelas.

A su vez, en el amparo que tramita el juzgado contencioso del Dr. Marinelli, realizamos en los últimos meses del 2005, una exhumación de 5 cadáveres NN inhumados el 21 de julio de 1976. Por informaciones que nos acercara el Equipo Argentino de Antropología Forense sabemos que ninguno de ellos tiene relación con nuestra búsqueda.

En estos días, una persona que nos pidió absoluta reserva nos hizo saber que en aquella época un proveedor del Ejército que concurría asiduamente a Campo de Mayo se enteró, por comentarios de oficiales de dicha unidad, que a "Santucho y a Urteaga los habían inhumado en un lugar llamado El Leprosario".

En función de esa información, le hemos pedido al juez que realice una nueva inspección ocular para individualizar El Leprosario que, según nuestro testigo, se ubica dentro del llamado Campo de Tiro. Además, como existe un hospital al que se conoce también como El Leprosario, cercano a la localidad de General Rodríguez, que tiene un pequeño cementerio, solicitamos que se oficie al mismo, para que informe si se registraron inhumaciones durante el período julio a septiembre de 1976.

¿Por qué pensamos que van a aparecer? Los que, como el que escribe estas líneas, militábamos en el peronismo en 1955, vivimos el profundo odio que la oposición le profesaba a Evita. Sin embargo, su cadáver no sólo no fue destruido luego del golpe militar, sino que se lo preservó.

Sin hacer comparaciones, ya que no caben porque se trata de épocas distintas, es evidente que Robi y Benito son dos exponentes paradigmáticos de las generaciones del ’60 y del ’70, respetados por todos los que tuvimos el privilegio de conocerlos, pero también por sus asesinos y por la cúpula militar que encabezó el Estado terrorista.

Estamos seguros de que los jefes militares que han conducido el Ejército hasta nuestros días saben dónde están. En ese convencimiento le hemos solicitado una entrevista al general Roberto Bendini, sin ningún éxito hasta la fecha.

Completando este cuadro de acciones judiciales, presentamos una querella, en la denominada causa "Riveros", imputando a Videla, Bussi, Riveros, Valladares y Verplaetsen, la comisión de delitos de lesa humanidad en perjuicio de nuestros compañeros.

Queremos que se castigue a los culpables y, además, que podamos saber la verdad respecto de ellos y de los 30.000 compañeros secuestrados-desaparecidos.

Fuente:
http://www.elortiba.org/notatapa8.html
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
406visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

m
Usuario
Puntos0
Posts129
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.