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Homeopatía y ciencia: Una visión más cercana

Info6/9/2009




Introducción


Desde su concepción hace unos 200 años, la homeopatía ha tenido altibajos en su aceptación. Su aparente resurgimiento en estos tiempos ha reavivado la discusión sobre si las medicaciones homeopáticas son un tratamiento efectivo contra las enfermedades o si no son más que placebos. La discusión sobre si es o no una terapia efectiva está actualmente en curso en la medicina humana y veterinaria; parece haber evolucionado en una entre los defensores de la homeopatía y aquellas que desean unas firmes evidencias de efectividad antes de adoptar cualquier terapia. Esta revisión intenta fijar el estado de las actuales evidencias respecto a la homeopatía.

Historia




Se acredita normalmente al médico alemán Samuel Hahnemann (1755-1843) como el fundador y principal desarrollador de la homeopatía, aunque algunos de sus conceptos aparecen muy pronto en la historia médica1. Insatisfecho con el estado de la medicina del momento, la cual incluía sangrías, purgas, ventosas y una excesiva dosis de mercurio, cesó su práctica médica en 1782 y comenzó a traducir textos médicos y químicos. Fue durante esta época cuando empezó, aparentemente, a cuestionar seriamente los mecanismos propuestos de actividad medicinal de sus contemporáneos.

Hahnemann siguió una tradición que veía la enfermedad como un tema de fuerza vital o espíritu. El concepto de fuerza vital parece ser una de las primeras especulaciones en la historia médica registrada y unas fuerzas similares forman la base propuesta de un número de prácticas sanitarias metafísicas. Es una supuesta “fuerza” no material que sostiene la vida y sobre la cual no hay evidencias objetivas2. De acuerdo con Hahnemann: “Las causas de nuestros males no pueden ser materiales, dado que el menor material extraño, no importa lo benignos que puedan parecernos, si se introducen en nuestros vasos sanguíneos, se expulsan rápidamente gracias a la fuerza vital, como si fueran un veneno….ninguna enfermedad, en una palabra, está causada por una sustancia material, sino que cada uno es sólo y siempre un desarreglo dinámico, virtual y peculiar de la salud3”.

Consistente con esta filosofía está la creencia de que es más importante poner atención a los síntomas que a las causas externas de la enfermedad. Conociendo los síntomas específicos de la enfermedad, el tratamiento es cuestión de encontrar una sustancia o sustancias que induzcan los mismos síntomas en una persona sana. Esta es la base del “Principio de los Similares” de Hahnemann. El trabajo de Pasteur y Koch sobre las inoculaciones con minúsculas cantidades de microbios debilitados que provocan enfermedades parecían apoyar dicha idea en esta época.

Hahnemann y sus seguidores pasaron entonces a probar los efectos de casi 100 sustancias sobre ellos mismos, un proceso conocido como “demostración”. El procedimiento típico era que una persona sana ingiriese una pequeña cantidad de una sustancia concreta y entonces intentar anotar cuidadosamente cualquier reacción o síntoma (incluyendo reacciones emocionales o mentales) que tuviesen lugar. Mediante este método, Hahnemann y sus seguidores “demostraron” que la sustancia era un remedio efectivo para un síntoma particular. Tal método para determinar la efectividad de un tratamiento es implausible, y al menos la apertura al poder de la sugestión debería ser argumentable. De hecho, en un estudio controlado, los sujetos sanos informaron síntomas similares cuando se les daba una disolución homeopática de belladonna o un placebo4.

No obstante, la recopilación de experiencias de tales incidentes se convirtió en la base de un compendio conocido como Materia Medica. Debido a que algunas de las sustancias probadas eran tóxicas (tales como hiedra venenosa y distintos venenos de serpiente), durante una demostración tenía sentido ingerir dosis pequeñas. Este puede ser el origen del principio homeopático de las “disoluciones infinitesimales” en las cuales cuanto más diluida está la solución se supone que es más potente.

El origen del principio de “potenciación” es más oscuro. La potenciación propone hacer activa una sustancia diluida e inerte mediante la liberación de su energía. De acuerdo con Hahnemann: “Las potenciaciones homeopáticas son procesos mediante los cuales las propiedades medicinales de los medicamentos, las cuales están en estado latente en la sustancia pura, son excitadas y se permite que actúen espiritualmente sobre las fuerzas vitales5”. La disolución simple de un médicamente es insuficiente para producir una cura. Para lograr la potenciación, tras cada sucesiva disolución 1 a 9 (”D”) o 1 a 100 (”C”), la solución debe agitarse vigorosamente (el proceso se conoce como “sacudida”). En el caso de una sustancia el polvo, debe ser machacada vigorosamente (trituración). La potenciación propone liberar la energía de la sustancia que se usa como tratamiento y que esta energía liberada permanece supuestamente, incluso en las menores dosis.

Hahnemann creía que los remedios homeopáticos deberían ser prescritos adecuadamente para tipos de cuerpos y personalidades concretas, basándose en las antiguas teorías humorales de Galeno. De acuerdo con estas teorías, había cuatro tipos de cuerpos y personalidades, basándose en qué “humor” del cuerpo predominaba: sangre (optimista, de corazón caliente y volátil), bilis negra (melancólico, triste), bilis amarilla (colérico, rápido e iracundo en actuar) y flema (flemático, lento y apático). Además de describir unos pocos tipos de cuerpo básicos, también sugirió que existen unas causas primarias correspondientes para las enfermedades graves y crónicas, que llamó “miasmas”. La primera miasma, conocida como “psora” (picor) se refiere a la susceptibilidad general a una enfermedad y puede considerarse como la fuente de todas las enfermedades crónicas. Las otras dos miasmas de la teoría homeopática son las enfermedades venéreas sífilis y sicosis (gonorrea). Juntas, estas tres condiciones se consideraban como la causa de al menos el 80 por ciento de todas las enfermedades crónicas.

La homeopatía ha hecho varias contribuciones indirectas importantes a la práctica de la medicina. En la época en la que se desarrolló, los tratamientos médicos del momento a menudo eran más peligrosos que la enfermedad que se suponía que trataban. Efectivamente, la homeopatía puede haber ayudado a acelerar la caída de tales tratamientos. La homeopatía proporcionó la fuente e idea inicial de medicamentos útiles tales como la nitroglicerina6 y la aconitina7. Científicos anteriores tales como Joseph Lister y Sidney Ringer afirmaron que llegaron a importantes descubrimientos farmacológicos gracias a la homeopatía8. La homeopatía también tiene el crédito de haber proporcionado los primeros apoyos s los ensayos clínicos con grupos de control y procedimientos cuantitativos y sistemáticos y el uso de estadística en medicina9.

Desde el punto de vista de la medicina veterinaria, es curioso que Hahnemann no hiciera ninguno de sus trabajos con animales. La psora, sífilis y gonorrea no son condiciones reconocidas en animales. La falacia de prescribir medicamentos para animales basándose en cómo hacen sentir a la gente parece obvia dadas las variaciones entre especies que se dan entre las reacciones a distintas sustancias farmacológicas. Las ideas de prescribir medicamentos para tipos de cuerpos y personalidades parecerían particularmente difíciles de aplicar, también, en animales.

Debería ser obvio que las premisas sobre las que se basa en trabajo de Hahnemann son difíciles de apoyar basándose en el conocimiento actual. Desde un punto de visto estrictamente hipotético es posible que Hahnemann llegara a la conclusión correcta a partir de razones equivocadas. No obstante, aunque las críticas basadas únicamente en el origen de la filosofía pueden no ser completamente condenatorias, son, al menos, instructivas.

La física de la homeopatía




Si los remedios homeopáticos son efectivos, existe un mecanismo a través del cual funcionan. Es un hecho que el mecanismo de acción por el cual funcionan no ha sido establecido. Si los remedios funcionan, deben hacerlo de una forma que parecería violar los principios establecidos de la física, química, y farmacología o deben trabajar de una forma la cual aún no ha sido descubierta. Como uno de los primeros críticos a la homeopatía escribió: “Si Hahnemann está en lo cierto, nuestra ciencia y la base de nuestro pensamiento no tiene sentido, si está equivocado, esta enseñanza es absurda10”.

Diluyendo sucesivamente la sustancia inicial, las soluciones extremadamente diluidas pueden fabricarse rápidamente. El límite de disolución se alcanza cuando el volumen del soluto es improbable que contenga una sola molécula del disolvente. El límite reconoce que existe un gran, pero específico, número de átomos o moléculas en un mol de sustancia (un mol es el peso molecular de una sustancia, expresado en gramos). Tal número de átomos o moléculas es de 6,022 x 1023, también conocido como número de Avogadro.

Los remedios homeopáticos están diluidos en un factor de 10 o 100. Las disoluciones “D” están preparadas mediante disoluciones en serie de 1:10; las disoluciones “C” están preparadas mediante disoluciones en serie de 1:100. Por tanto, un remedio marcado como C30 implicaría una disolución 1:100 realizada 30 veces. Mediante simples matemáticas, puede calcularse que una disolución de C12 o D24 o superior, no es probable que el remedio contenga ni una sola molécula de la sustancia original.

Dado que la sustancia original no está presente en los remedios homeopáticos extremadamente diluidos, las explicaciones para un mecanismo de acción de los medicamentos homeopáticos se ha movido hacia la especulación. Tales propuestas incluyen la formación de cristales de hielo estables, propiedades magnéticas del agua o la formación de coberturas proteicas en la mezcla de agua11. Las moléculas de agua están altamente polarizadas, un hecho que ya se tiene en cuenta para el especial papel del agua en la biología. No obstante, la probabilidad de que el agua pueda mantener una estructura compleja similar al hielo bajo la vigorosa sacudida que normalmente acompaña a la preparación homeopática no ha sido demostrada. Tampoco tiene ningún mecanismo físico mediante el cual tales estructuras hipotéticas pueden producir los efectos biológicos implicados.

Algunas de estas hipótesis parecen completamente insostenibles. La especulación de que el mecanismo de acción de los medicamentos homeopáticos está de alguna forma relacionado con la magnetita biológica ha sido criticada por el investigador que descubrió la sustancia como carente de ninguna base y afirmada desde la falta de comprensión de la estructura de la magnetita12. Además, el agua tampoco es ferromagnética.

Los cambios estructurales en la materia parecen ser fácilmente demostrables en otras aplicaciones, usando técnicas como la microscopía electrónica de transmisión, espectroscopía, características de transmisión ultravioleta, rayos-X y ultrasonidos. Si existen, los cambios estructurales en la composición de los remedios homeopáticos debería ser relativamente fáciles de detectar. Hasta el momento, tales cambios no han sido demostrados. Un estudio ultrasonográfico falló al mostrar diferencias entre los remedios homeopáticos y el agua13. Sobre una base empírica, incluso un practicante de la homeopatía y sus pacientes fueron incapaces de distinguir entre dos remedios homeopáticos con “propiedades abiertamente diferentes” a lo largo de nueve años de pruebas14.

Desde un punto de vista físico, los cambios estructurales en el agua de soluciones extremadamente diluidas parecen improbables. Los estudios estructurales de mezclas de alcohol/agua mostrarán regiones de orden local. No obstante, estas regiones están en tránsito; dependiendo de la temperatura, apenas pueden durar unas brevísimos periodos de tiempo. Para la mayor parte de los materiales, el orden local no persiste en la fase líquida (el problema es la entropía)15. Las excepciones son los cristales líquidos, cuyas moléculas extremadamente alargadas no son aún capaces de moverse libremente cuando se alcanza la fase líquida. No ha habido ni la más mínima indicación, desde la teoría o el experimento, de que el agua pueda formar un cristal líquido.

También puede postularse que existe algún tipo de efecto biológico de los medicamentos homeopáticos que es independiente de las leyes físicas conocidas. Por supuesto, tal especulación sería virtualmente imposible de comprobar y no existe ninguna sustancia conocida que encaje con tales parámetros. Apelar a leyes desconocidas para explicar fenómenos indocumentados simplemente cae fuera del marco de trabajo de la ciencia legítima.

Más dificultades físicas con la idea de disoluciones homeopáticas se relacionan con el hecho de que muchos de tales remedios vienen en forma de tabletas de lactosa. En estos ejemplos, la disolución homeopática es aplicada a la píldora, la cual sirve como portadora. Por supuesto, el líquido diluido debe evaporarse, lo cual lleva a la cuestión de cómo se transfiere la información del líquido a la tableta de lactosa. Otras cuestiones incluyen por qué la mezcla diluida recordaría sólo los poderes sanadores de la sustancia activa pero olvidaría los efectos colaterales o por qué el agua no recuerda otras cosas con las que podría haber estado en contacto.

El hecho de que no existe ningún mecanismo físico conocido por el cual los medicamentos homeopáticos extremadamente diluidos deberían ejercer un efecto biológico es una fuente de preocupación para los defensores de la homeopatía. De hecho, si los mecanismos propuestos pueden demostrarse como no viables, el Director de la Oficina de Medicina Alternativa del Instituto Nacional de Salud ha escrito que: “puede que sean necesarias las explicaciones imaginarias y altamente especulativas [sic]”.16 Tal y como señaló el ganador de un Premio Nobel de física: “La Teoría de la Electrodinámica Cuántica describe la naturaleza como un absurdo desde el punto de vista del sentido común. Y concuerda perfectamente con los experimentos17”. Desde un punto de vista mecanicista, no obstante, la homeopatía ni tiene sentido ni concuerda con ningún experimento. De acuerdo con esto, la mayor parte de las discusiones de los posibles efectos de la homeopatía prefieren centrarse en debates sobre resultados de los estudios.

Estudios in vitro


En 1988, la homeopatía se colocó en la vanguardia de la controversia con la primera publicación de un trabajo apoyando los efectos de soluciones homeopáticas en una revista científica principal. Los autores del artículo sugerían que soluciones extremadamente diluidas de antisueros contra la IgE humana fueron capaces de inducir una desgranulación basófila18. Aunque el modelo experimental elegido se sabe que era extremadamente inestable, la revista en la que se publicó el estudio no pudo encontrar fallos aparentes. Posteriormente a la publicación, no obstante, la revista envió un equipo de investigación al laboratorio y concluyó que había varios errores graves en la investigación original19. Que esto generó una guerra de palabras posteriormente, es indiscutible. Abundando más en el tema, tres investigadores independientes usando modelos experimentales idénticos o similares han fallado al reproducir los resultados 20, 21, 22.

De hecho, los únicos estudios que indican un efecto in vitro de las disoluciones homeopáticas proceden del mismo laboratorio. El investigador principal de los estudios desde entonces ha pasado a afirmar que la información homeopática ha sido digitalizada y puede transferirse a través de discos de ordenador por Internet. Además, si laboratorio de inmunofarmacología ha sido clausurado por el INSERM, la agencia de investigación médica francesa23. Finalmente, se dictó sentencia de una difamación por parte de las cortes francesas del investigador contra dos investigadores franceses ganadores del Premio Nobel que dijeron del investigador que era un fraude24.

Revisiones y meta-análisis





Cuando se intenta evaluar las pruebas de la efectividad de los remedios homeopáticos, es posible encontrar investigaciones en los cuales se informa de resultados positivos, negativos o ninguno de ambos. Evaluar la literatura de cualquier forma de terapia es difícil y los estudios varían en cuanto a calidad. Tal problema parece especialmente acusado en la evaluación de la literatura en torno a las terapias alternativas tales como la homeopatía. Por ejemplo, los investigadores de un estudio categorizaron todos los 204 artículos de las ediciones de un año de cuatro revistas de medicina alternativa como positivos, neutros o negativos. Encontraron que el 64 por ciento de los artículos estaban clasificados como de ayuda, el 35 por ciento como neutros y apenas un 1 por ciento como negativos. Los investigadores concluyeron que existe un fuerte sesgo favorable hacia las conclusiones positivas sobre las terapias alternativas y que sus hallazgos implica que la literatura no es objetiva25.

Una forma de intentar responder a las cuestiones sobre la efectividad de los medicamentos homeopáticos es mirar en revisiones y meta-análisis (estudios sobre estudios). Por supuesto, ya ser mediante revisión o meta-análisis, los intentos de revisar cualquier literatura médica no están exentos de sus propios problemas. Las revisiones se critican por estar sujetas al sesgo del revisor. Por otra parte, los meta-análisis, los cuales intentan recopilar información y arrojar conclusiones manejando distintos informes, a menudo son criticados por usar muchos estudios “débiles” para llegar a conclusiones “fuertes” y por depender de las opiniones subjetivas de los autores para determinar qué estudios merece la pena incluir, entre otras razones26. Posteriores preocupaciones sobre la validez del meta-análisis proceden de trabajos recientes los cuales indican desacuerdo entre los meta-análisis y posteriores ensayos clínicos grandes, controlados y aleatorios hasta en un 35 por ciento de los casos estudiados27.

No obstante, se han realizado varias revisiones y meta-análisis sobre la homeopatía. Aparentemente, sus resultados están abiertos a alguna interpretación. Tal interpretación puede, a primera vista, no ser más que un argumento del “vaso medio lleno o medio vacío” entre defensores de la homeopatía y aquellos de la medicina basada en evidencias. De esta forma, para el propósito de revisión, parece más útil citar las conclusiones del estudio en lugar de tomar trozos individuales de datos de los mismos. Los autores fueron capaces de encontrar cuatro meta-análisis y seis revisiones de los efectos de los medicamentos homeopáticos. Tres de las revisiones estaban específicamente relacionadas con la medicina veterinaria.

En 1985, un capítulo sobre la homeopatía veterinaria concluía que: “Contrariamente a lo que se ha oído o leído demasiado a menudo, las demostraciones científicas rigurosas sobre el efecto terapéutico de los remedios homeopáticos en la medicina veterinaria aún no se han realizado. Aunque puede ser exagerado concluir que la homeopatía no tiene absolutamente ningún lugar, desde un punto de vista pragmático (y relativo entre los propietarios de animales…), en la medicina veterinaria, es obvio que futuros trabajos tendrán que plegarse a las nuevas tecnologías modernas para ser capaces de quitar las firmes creencias de las mentes rigurosas28”.

Una revisión de 1990 de 40 ensayos aleatorios publicados sobre homeopatía en la medicina humana encontró que la mayor parte de los estudios tenían graves fallos en su metodología y concluía que: “Los resultados no proporcionan pruebas aceptables de que los tratamientos homeopáticos sean efectivos29”.

Un meta-análisis de 1991 sobre homeopatía en medicina humana concluía que: “Actualmente la evidencia de ensayos clínicos es positiva pero no suficiente para arrojar una conclusión definitiva debido a que la mayor parte de los ensayos tienen una calidad metodológica baja y debido al papel desconocido del sesgo de la publicación. Esto indica que existe un caso legítimo para una posterior evaluación de la homeopatía, pero sólo a través de ensayos bien realizados”. Los investigadores también apuntaron que: “Los críticos que no creen en la eficacia de la homeopatía antes de leer las pruebas presentadas aquí, seguirán sin convencerse; aquellos que eran más ambivalentes tal vez tengan ahora una visión más optimista, mientras que la gente que ya creía en la eficacia de la homeopatía podría actualmente tener casi la certeza de que la homeopatía funciona30. En una carta posterior, los autores señalaron que: “Los resultados de nuestra revisión probablemente fuesen interpretados de formas distintas si los estudios de laboratorio mostrasen pruebas convincentes de que existe alguna acción de alta potencia31.

Una revisión alemana de 1992 sobre la homeopatía concluyó que: “Debido al avance de la medicina alternativa se garantiza una sinopsis crítica mediante la comparación entre medicina científica (medicina clínica) y la homeopatía. La revisión de estudios llevados a cabo de acuerdo con el actual criterio científico reveló – en el mejor caso – un efecto placebo en la homeopatía. Hasta el momento no existe ningún mecanismo demostrado para el modo de acción de la homeopatía. Las a veces conocidas como “medicinas alternativas” evitan medidas curativas efectivas. A pesar de las críticas justificadas respecto a la sobre-estimación técnica de la medicina clásica, la investigación científica debería mantener la base del trabajo clínico32”.

Una revisión en 1993 sobre la homeopatía en la medicina veterinaria hace varias conclusiones:
“Doctores y veterinarios están igualmente obligados a aplicar la medida terapéutica que las opiniones predominantes consideren más efectivas. Donde exista para una enfermedad particular definida un tratamiento reconocido generalmente y particularmente efectivo, en tales casos los defensores de la homeopatía no deben ignorar el mayor éxito de su propia dirección alternativa”.
Es indiscutible que la homeopatía en el área de concentración mayores puede lograr efectos farmacológica y toxicológicamente; la superioridad de la homeopatía como medida terapéutica en comparación con los métodos de terapia convencional en este punto no están verificados. Además, la inocuidad de la homeopatía en concentraciones mayores está, en su mayor parte, no verificado.
La efectividad de la homeopatía en medias y altas concentraciones hasta el momento no está verificada. Es indiscutible que con la ayuda de la homeopatía pueden lograrse efectos placebo significativos. En la medicina veterinaria, dar al animal un placebo “activo” y otro “pasivo” el propietario puede desempeñar un papel e influencia significativos33“.

Una revisión y meta-análisis de 1994 de disoluciones agitadas en serie (SAD) en toxicología experimental afirmaba que: “Como en los estudios clínicos, la calidad global de la investigación toxicológica usando preparaciones SAD es baja. La mayoría de los estudios no pudieron ser re-evaluados por los revisores o eran de tan baja calidad que su probabilidad de validez es dudosa. El número de estudios reproducidos independientemente que sean metodológicamente sólidos es demasiado pequeña para llegar a una conclusión definitiva sobre el efecto de las preparaciones SAD en la toxicología34”.

Una revisión de 1996 sobre la homeopatía, concluyó que:
“Nadie debería ignorar el papel de factores no específicos en la eficacia terapéutica, tales como la historia natural de una enfermedad dada y el efecto placebo. Es más, estos factores pueden usarse como una ventaja terapéutica”.
“Dado que los tratamientos homeopáticos se usan generalmente en condiciones con salidas variables o demostrando una recuperación espontánea (de aquí la propensión a la respuesta placebo), estos tratamientos están ampliamente considerados como de algún efecto en algunos pacientes”.
“No obstante, a pesar del gran número de ensayos comparativos llevados a cabo hasta la fecha no existen pruebas de que la homeopatía sea más efectiva que una terapia de placebo en idénticas condiciones”.
“Creemos que las preparaciones homeopáticas no deberían usarse para tratar enfermedades graves cuando se sabe que otros medicamentos son tanto seguros como efectivos”.
“Pendiente de posteriores evidencias, la homeopatía sigue siendo una forma de terapia de placebo35.”

Un meta-análisis de 1997 concluyó que: “Los resultados de nuestro meta-análisis no son compatibles con la hipótesis de que los efectos clínicos de la homeopatía son completamente debidos al placebo. No obstante, encontramos pruebas insuficientes a partir de estos estudios de que la homeopatía sea claramente eficaz en alguna condición clínica”. Además, “Nuestro estudio no tiene grandes implicaciones para la práctica clínica debido a que encontramos pocas pruebas de la efectividad de alguna aproximación homeopática o alguna condición clínica aislada”. Los autores concluyeron reclamando más investigación, “proporcionándola de forma rigurosa y sistemática36”. Un crítico del estudio advirtió que cuando se examinaron los mejores ensayos, las posibilidades de un efecto positivo en la terapia eran significativamente más bajos que en el estudio general37. Otra crítica sugería mayor precaución al interpretar los resultados del estudio señalando que los ensayos negativos pueden haber tenido menos probabilidades de publicarse, lo cual puede haber sesgado el análisis38.

Otro meta-análisis llevado a cabo en 1997 examinó el uso de la homeopatía para el tratamiento del íleo postoperatorio, medido por el tiempo del primer flato. Los investigadores concluyeron que sus análisis “no proporcionaban pruebas para el uso de un remedio homeopático particular o una combinación de remedios para el íleo postoperatorio. Varios reveses inherentes en los estudios originales y en la metodología del meta-análisis llevaron a una firme conclusión”. Dadas estas advertencias, el estudio también sugirió que las disoluciones homeopáticas de menos de 12C (aquellas que contenían algo de la sustancia original) tenían un efecto significativo, mientras que las disoluciones mayores de 12C no tenían ninguno39.

Una revisión de 1998 del tratamiento homeopático en animales sugirió aproximarse a la homeopatía con una “mente abierta”. Como pruebas para la efectividad del tratamiento homeopático en animales, el estudio cita 3 investigaciones en las que se vio alguna evidencia clínica de efectividad, 7 en los que los resultados fueron difícilmente interpretables por varias razones y 6 en los que no hubo respuesta al tratamiento o se empeoró su condición. Varios de los estudios citados fueron realizados sobre animales sanos. En uno de los estudios en los que la condición de los animales enfermos empeoró, el empeoramiento de la salud del animal se como posible evidencia de efectividad en el tratamiento, de acuerdo con la “Ley de Herring”13. Los críticos señalarían que tal “ley” o “crisis de curación” significaría que uno nunca puede perder cuando se le administra una medicación homeopática debido a que ya mejore o empeore el paciente, el tratamiento siempre se ve como exitoso.

Muy pocos, si es que alguno, de los investigadores que llevaron a cabo estudios en animales o in vitro sobre la homeopatía los llevaron a cabo de forma rigurosa. Los experimentos de ciego, aleatorios con preparaciones homeopáticas altamente diluidas y con un grupo de placebo y otro con un tratamiento efectivo con un gran número de animales y unas variables de salida predefinidas que examinen el efecto sobre las enfermedades (en lugar de producción de eficiencia) están ausentes en la homeopatía veterinaria. Además, los investigadores han sido culpables de no informar de diferencias (si existen) entre los grupos de placebo y homeopatía33. Aunque los animales ( y las preparaciones de tejidos) pueden no ser susceptibles a la sugestionabilidad, claramente el investigador que hace las observaciones críticas puede verse influenciado. Se esperaría que los investigadores con animales también fuesen conscientes del traajo pionero de Pavlov en el que demuestra que los animales a menudo responden a cualquier cambio en el entorno lo cual podría obviamente confundirse con una respuesta a la medicación homeopática40.

Posteriormente al envío de los más recientes meta-análisis en medicina humana, se han llevado a cabo varios buenos ensayos sobre medicación homeopática en la medicina humana. Los estudios de doble ciego controlados con placebo y aleatorios han demostrado que los remedios homeopáticos son inefectivos para el tratamiento de vegetaciones adenoideas en niños41, para el control del dolor y la infección tras una histerectomía abdominal total42 y para la profilaxis de migrañas43, 44. Además, hasta la fecha, ningún estudio homeopático aislado que demuestre resultados positivos ha sido replicado con éxito.

Curiosamente, la carencia de buenas pruebas de los remedios homeopáticos puede ser irrelevante para los defensores de la homeopatía. Uno de los principales defensores afirma que demostrar la efectividad de la homeopatía a través de la investigación científica no es importante y sugiere que la experiencia personal es más importante que cualquier número de estudios cuidadosamente controlados45. Las expectativas positivas y las creencias de los pacientes y sanadores han dado históricamente excelentes o buenos resultados en más del 70 por ciento de los casos incluso aunque los tratamientos dados se sabe que eran inútiles46.

¿Es segura la homeopatía?




La seguridad es, por supuesto, vital en cualquier discusión sobre formas de terapia. De hecho, la mayor parte de las conclusiones son que los remedios homeopáticos son en gran parte seguros. Tal hallazgo, por supuesto, no es algo inesperado cuando el remedio contiene sólo agua y/o alcohol como disolvente (es decir, la solución no contendría nada de la sustancia original).

No obstante, aunque infrecuentes, existen informes de reacciones adversas a medicamentos homeopáticos. Las reacciones adversas de las que se ha informado varían desde pruritos y un sarpullido en la piel similar al sarampión a un shock anafiláctico 47, pancreatitis48 o dermatitis de contacto49. Respecto a la seguridad de los remedios homeopáticos, el estudio citado anteriormente de 1996 afirma que: “Se ha informado de serios efectos negativos con disoluciones bajas (<4CH) administradas oralmente o parenteralmente. No obstante, las disoluciones altas (>5CH) administradas oralmente o sublingualmente parecen ser completamente seguras. Creemos que las preparaciones homeopáticas no deberían usarse para tratar enfermedades graves cuando se conocen otros medicamentos efectivos y seguros. Además, respecto a la condición tratada, una disolución por debajo de 5CH (por ejemplo 3 o 4CH y especialmente disoluciones decimales o tinturas madre) deben considerarse no sólo como de eficacia no demostrada sino también como potencialmente peligrosas33.

Mayores preocupaciones sobre la seguridad surgen a partir de la aparente actitud contra la inmunización que adoptan los practicantes de la terapia homeopática. En la medicina humana, distintos estudios han demostrado que los practicantes de la homeopatía advierten a sus clientes rutinariamente contra la inmunización50, 51, 52, 53. Tal actitud parecería completamente indefendible a la luz de los enormes avances hechos en protección de las enfermedades la vacunación merece la pena de forma clara y fiable. El origen de la antipatía homeopática por la vacunación es desconocida; no existen escritos de Hahnemann contra la inmunización54. Puede surgir a partir de la hostilidad general hacia la medicina moderna que, de acuerdo con los estudios, parece ser predominante dentro de la medicina complementaria en general55, 56

Los practicantes de la homeopatía pueden también emplear el uso de “vacunas homeopáticas” o “nosodos” preparados a partir de disoluciones altas de agentes infecciosos, materiales tales como vómitos, descargas o materia fecal o tejidos infectados. Curiosamente, los nosodos no están preparados de acuerdo con los principios homeopáticos, sino que estarían más preparados de acuerdo con los descritos en la isopatía. El propio Hahnemann desacreditó el uso de tales preparaciones57. No existen pruebas en absoluto que sugieran que tales “inmunizaciones” tengan alguna efectividad58. Se informó de un caso en la literatura sobre humanos donde un paciente siguió la advertencia de su homeópata y tomó una inmunización homeopática contra la malaria antes de viajar a un área endémica. El paciente rápidamente contrajo la malaria59. Los nosodos homeopáticos han fallado al proteger a los perros de la muerte por enteritis parvoviral60. Incluso dadas las preocupaciones respecto a los problemas potenciales de inmunización en animales, es virtualmente inconcebible que un practicante de la medicina ético hiciese recomendaciones contra el uso de una vacuna de efectividad demostrada para enfermedades como la rabia, la enteritis parvoviral o la encefalitis viral (por nombrar algunas). Podría decirse que la vacunación constituye la medida de salud públic aislada más exitosa en la historia de la humanidad.

Ética


Cualquier discusión sobre la homeopatía también incluye consideraciones de carácter ético. Dado que la homeopatía está incuestionablemente por demostrar, parecen claramente poco éticodar simplemente la terapia a un animal y a su confiado dueño y esperar a ver lo que sucede61. Además, la moralidad social demandaría que el cliente estuviese completamente informado de la naturaleza experimental de la terapia y la consintiese antes de que se proporcionara. También parecería claramente poco ético emplear una terapia no demostrada tal como la homeopatía en casos en los que ya existen tratamientos efectivos y aceptables o donde el paciente está en riesgo de un mayor sufrimiento si falla la terapia sin demostrar62. Posteriores consideraciones éticas requieren que se establezca una demostración de la efectividad, seguridad y eficacia, cuestiones no documentadas en el caso de la homeopatía. También parecería razonable esperar que si una comunidad profesional intenta emplear un remedio sin demostrar, dicha comunidad tiene la obligación ética de embarcarse en un ensayo clínico apropiado para ayudar a establecer o descartar la efectividad de tal remedio63.

Discusión




Es difícil determinar con precisión qué es actualmente la homeopatía. La homeopatía como una única escuela unificada de pensamiento, simplemente, no existe64. Un informe ha señalado que: “Existen tantas homeopatías como homeópatas65. Ademñas, la fácil disponibilidad de remedios homeopáticos en el mercado sin prescripción médica parecerían violar el principio de Hahnemann de una terapia individualizada basada en los síntomas de cada paciente56. Adicionalmente, el simple hecho de que la homeopatía sea un tratamiento filosófico basado exclusivamente en el reconocimiento y tratamiento de los síntomas parecería contradecir las afirmaciones realizadas por los defensores de que la homeopatía trata a todo el paciente, mientras que la medicina “tradicional” simplemente trata los síntomas de la enfermedad1.

Es interesante comparar el curso del progreso entre medicamentos tales como la aspirina y la homeopatía. Su sabía desde hace cientos de años que mascar la corteza del sauce ayudaba a aliviar el dolor y la inflamación. El componente activo de la aspirina, incialmente llamado salicina, fue aislado en 1823, no mucho después de la llegada de la homeopatía. En 1899, un derivado de la salicina, el ácido acetilsalicílico, fue desarrollado y comercializado por primera vez. El mecanismo de acción de la aspirina comenzó a descubrirse cincuenta años más tarde. A partir de esta información básica, se desarrolló una proliferación de útiles medicamentos anti-inflamatorios no esteroideos, llevando a los avances más recientes de los conocidos como inhibidores Cox-2. Este proceso de desarrollo ha estado avanzado a través de las contribuciones de innumerables investigadores, comenzando con Bayer continuando en la actualidad.

En contraste con esta situación tenemos la homeopatía. Tras doscientos años, no existe una única condición para la que la homeopatía se haya demostrado efectiva. El mecanismo de acción es desconocido. Los principios de la terapia han permanecido sin cambios desde su descubrimiento por su fundador y los individuos que emplean la terapia han añadido muy poco a los principios básicos. Si la homeopatía es una ciencia, parece no estar avanzando.

Una explicación simple para los supuestos efectos de la homeopatía sería que es un placebo. Tal explicación contestaría las distintas preguntas respecto a la terapia. Si los medicamentos homeopáticos fuesen un placebo, no se esperaría encontrar ningún mecanismo físico mediante el cual tener un efecto. Los resultados de los ensayos clínicos se esperaría que fuesen frecuentemente confusos, insatisfactorios y/o irreproducibles si tales ensayos estuviesen de hecho comparando un placebo con otro. Los medicamentos de alta disolución ciertamente se esperaría que fuesen seguros si fuesen simplemente agua, mezclas de agua/alcohol o tabletas de lactosa. Tal explicación, aunque comprensiblemente cuestionable por los defensores de la terapia, también parece ser razonable, adecuada y suficiente, dado el actual estado de la investigación.

Si la homeopatía se demostrase como una terapia efectiva, sería irracional para cualquier practicante médico legítimo ignorarla o dejar de aplicarla. Dada la aparente carencia de efectos adversos en los remedios homeopáticos de alta disolución, tal terapia sería rápidamente abrazada de ser efectiva. En realidad, la apertura de mente es uno de los sellos de la ciencia y la rápida asimilación de las nuevas terapias y tecnologías ha sido una característica consistente de la medicina científica. De hecho, los estudios han demostrado que practicantes de la medicina común son menos dogmáticos que aquellos de las alternativas66, 67. Citando al fallecido Dr. Carl Sagan, “…en el corazón de la ciencia hay un equilibrio esencial entre dos actitudes aparentemente contradictorias – una apertura a las nuevas ideas, no importa lo extravagantes o contra el sentido común que parezcan, y el más implacable escrutinio escéptico de todas las ideas, viejas y nuevas. Así es que la profunda verdad es separada de las profundas insensateces68”.

No hay nada equivocado en las hipótesis de los remedios homeopáticos, no importa cómo de implausibles sean, si son efectivas. No obstante, tales hipótesis deben estar dispuestas a un escrutinio científico. Ensayos adecuados para los remedios homeopáticos deberían ser fáciles de llevar a cabo. No obstante, ya sea evaluándolos mediante revisión, meta-análisis o por sus supuestos mecanismos físicos, no hay pruebas hasta la fecha de que los remedios homeopáticos sean tratamientos efectivos para cualquier condición humana o en la medicina veterinaria. Tampoco hay pruebas de que sea superior a las terapias ya establecidas.

Cada practicante de la medicina requiere de fe su su métodopara tener confianza. No obstante, la fe no es una base legítima sobre la cual construir una práctica de la medicina científica. Además, para que la gente cambie su punto de vista, debe tener una buena razón para hacerlo; la fe no es una de tales razones. Los defensores de una medicina y ciencia veterinaria ética demandan una prueba confiable tanto de eficacia como de seguridad antes de emplear terapias para tratar a sus pacientes. De esta forma, la pregunta continúa; si los remedios homeopáticos son seguros y efectivos, ¿por qué sus practicantes y defensores no están dispuestos o han sido incapaces de llevar a cabo los ensayos e investigación adecuados que se requieren para demostrarla?


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