La Chaya

Este festejo, que es sinónimo del Carnaval en la provincia y cuya raíz indígena los
riojanos se encargan de preservar desde la época de la Conquista, contará otra vez con la
presencia de reconocidas figuras del espectáculo.

“La Chaya”: Un festejo de orígenes diaguitas que tiene lugar en febrero en
La Rioja, y que tiene como premisa central festejar la cosecha y agradecer a la Pachamama
los beneficios de la tierra. Los “topamientos”, las celebraciones en los barrios y los
recitales con artistas nacionales y locales atraen la atención de una significativa
cantidad de turistas de todo el país.
Como toda celebración de orígenes indígenas, “La Chaya” tiene su historia. Se dice que
cuando llegaron los primeros colonizadores a las provincias que hoy conforman el noroeste
del país, se encontraron con diferentes pueblos aborígenes, entre ellos los Diaguitas.
Esta cultura estaba inmersa en una profunda religión natural, y sus creencias giraban
alrededor de pequeñas divinidades inspiradas en la naturaleza. Las celebraciones
religiosas eran ritos acompañados de invocaciones para cada ocasión. La Chaya es uno de
estos rituales que consistía en el festejo de la cosecha. Pero para los Diaguitas, la
Pachamama, muchas veces se cobraba el precio de sus favores con la desaparición misteriosa
de algún joven en la montaña. El mito de “La Chaya”, la diosa de la lluvia y el rocío,
deriva de esta creencia. Una antigua leyenda indígena cuenta que, en la tribu había una
joven muy hermosa que estaba perdidamente enamorada del semi-dios llamado Pujllay. Un día,
llevada por la desilusión y la pena de este amor contrariado, desapareció en la cumbre de
la montaña y se convirtió en una nube. Una nube que cada año vuelve para alegrar la tierra
y la tribu y se posa en forma de rocío en los pétalos de la flor de cardón. Por ello, la
celebración de la cosecha se denominó Chaya – agua de rocío-. Pero su personaje central
es el Pujllay, devenido de príncipe indio en forma de muñeco de trapo de tamaño natural.
Después de días de celebraciones, el Domingo de Cenizas se realiza la quema del muñeco,
hecho que simboliza lo que el príncipe generó cuando desilusionado por no haber
correspondido a la Chaya, se dedicó a la borrachera y murió quemado en el fogón de una
fiesta
En todos los barrios se realizan los “topamientos” como números centrales del festejo.
Quien quiera participar no tiene más que sumarse a uno de los dos grupos o pacotas que se
forman, bailar y saltar hasta encontrarse con su compañero, y arrojarle agua y harina.
Lo único que no debe olvidar es llevar ramitos de albahaca, porque todo lo demás, incluso
las empanadas y el buen vino abundan en el lugar.
Por las noches también se realiza el festival folklórico con artistas locales y
nacionales, y se baila al compás de las chayas, chacareras y zambas.
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