ALFREDO OLMEDO
Príncipe sojero y candidato.
Su padre es conocido en Salta como el verdadero Rey de la soja y explota 400 mil hectáreas propias. Junior sueña con llegar al Congreso.
Príncipe sojero y candidato.
Su padre es conocido en Salta como el verdadero Rey de la soja y explota 400 mil hectáreas propias. Junior sueña con llegar al Congreso.
Le dicen Cepillo, Alfredito o Junior. Aunque algunos prefieren llamarlo el hijo del verdadero rey de la soja. Alfredo Olmedo consiguió en 2007 una banca en el Senado de Salta empujado por una campaña millonaria y con un polémico recuento de votos. Su gran proyecto fue impulsar un “reordenamiento territorial” que permitía el desmonte de cinco millones de hectáreas. Ahora se prepara para otro gran desembolso: quiere conseguir una banca en el Congreso de la Nación. Y ya lanzó su primera propuesta: que vuelva el servicio militar obligatorio.
Su padre se llama igual que él. Conduce Olmedo Agropecuaria, y los hombres de campo lo conocen como el verdadero rey, el que no blanquea cuántas hectáreas propias maneja, pero admite que el 95 por ciento de lo que siembra es suyo. Un cálculo rápido entrega indicios suficientes: en 1996 recibió a buen precio y con crédito unas 60 mil hectáreas de tierras fiscales; y en 2005, el ex gobernador Juan Carlos Romero le arrendó por 50 años unas 365 mil hectáreas –a 0,56 centavos la hectárea– antes ocupadas por la compañía Salta Forestal. Son tierras con lluvias ideales para la soja. Entonces vivían unas 110 familias campesinas. Hoy resiste en sus ranchos apenas un puñado de ellos.
Para ser senador, Junior regaló miles de gorras de béisbol, frascos de aceitunas, paquetes de nueces, sorteó viviendas prefabricadas y se alió al vicegobernador histórico de Romero, Walter Wayar. La victoria llegó con suspenso. Una mesa del pueblo de Gaona debió repetir la votación porque en la primera vuelta había más votos que electores. Al final, ganó por 130 votos. Y arreciaron las versiones de promesas de favores para quienes repitieron el sufragio. Su contrincante, además, denunció que ese triunfo, apoyado en millones de pesos, tergiversaba la democracia.
Pocos meses atrás, con el desastre de Tartagal en el candelero, Jorge Lanata mostró a los empresarios y políticos que empujaron el desmonte. En ese artículo, escribió: “El senador justicialista Alfredo Olmedo llevó sus intereses al recinto: el bautizado Rey de la Soja presentó un proyecto de ‘ley de ordenamiento territorial’ que contemplaba seguir desmontando en la provincia cerca de cinco millones de hectáreas. Olmedo tiene varias denuncias por desmonte irracional y fue favorecido por Romero con la entrega de 320 mil hectáreas de tierras fiscales”.
Junior, tan nuevo en la política, ya anticipó que va por todo. Quiere ser gobernador y también presidente. Y, días atrás, lanzó su campaña para diputado nacional con una consigna estridente: el regreso del servicio militar obligatorio. “Mi único referente es Dios”, repite Junior, que se jacta de haber hecho una “revolución” en la ciudad de Las Lajitas, en Salta, donde conviven un hotel cinco estrellas, una iglesia en construcción –financiada por Olmedo–, familias humildes, un populoso barrio de ranchitos frente al cementerio y un parque sojero donde los pesos pesados del negocio tienen sus sucursales. Para el cierre de sus discursos de campaña, en cambio, prefiere una breve ironía, que hace referencia a su poderoso aparato de marketing de objetos amarillos, el color con el que también consiguió ser senador. “Ellos van a tener que vacunarse contra la fiebre amarilla que cada vez es más grande. Estamos protagonizando una revolución amarilla en toda la provincia”, advierte. Y alarma.
“ME SIENTO CERCA DE DE ANGELI”
Se dice que usted es el hijo del verdadero rey de la soja.
–Sí, yo soy el hijo de Alfredo Olmedo.
–Llamó la atención su propuesta para que regrese el Servicio Militar Obligatorio.
–Sería Servicio Comunitario Obligatorio. Busco que la juventud tenga una contención y que les enseñen el respeto a la patria, a la bandera, a la familia. Respeto al plato de comida.
–¿Estarían involucradas las Fuerzas Armadas o no?
–Tiene que ser una combinación entre las Fuerzas Armadas y la comunidad.
–Lo criticaron mucho porque denunciaron que su proyecto de reorganización territorial favorece el desmonte.
–Mi proyecto salió votado 23 a 0 en senadores. Y 57 a 2 en diputados. Ése es el sentimiento de los salteños.
–Usted cree que los desmontes son necesarios para la economía provincial, ¿no?
–Poner en producción a la provincia es necesario. Donde haya árboles hay que cuidarlos, donde se puede forestar hay que hacerlo y donde se pueden hacer alimentos hay que hacerlos.
–¿De qué dirigente rural se siente más cerca?
–De Alfredo De Angeli.
–Cuando De Angeli estuvo con usted durante el conflicto, la Federación Agraria local lo criticó con dureza porque acusan a la familia Olmedo de desplazar a un centenar de campesinos de las tierras fiscales de Salta Forestal.
–Eso no es así. La diferencia que nosotros tenemos con otros agricultores es que venimos de muy abajo y en los campos nuestros no tenemos pool de siembra, son campos propios. El tema de la Forestal es una licitación internacional que se ganó y ahí no se corrió absolutamente a nadie.
–¿Cuántas hectáreas tienen?
–No, eso no lo voy a publicar.
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