ORIGENES DE LOS SHUAR
En las profundidades de las selvas de Ecuador, vivió un grupo de gente cuya sociedad se basaba en el asesinato. Feroces guerreros que mataban a sus víctimas sin piedad y asesinaban a quienes se atrevían a aventurarse en sus dominios. Durante siglos mantuvieron sangrientas guerras de venganza, cortando la cabeza de los enemigos que mataban. Sus rituales de reducción de cabezas impresionaron al mundo.
Para los shuar el coleccionar cabezas humanas era una verdadera obsesión. No se les consideraba hombres a menos que obtuviesen una cabeza como trofeo a los 10 u 11 años de edad. Creían que su propia fuerza masculina y virilidad tenía que ver con el hecho de salir y matar a alguien. Pensaban que el poder adquirido venía de la cabeza de aquel a quien asesinaban.
Los estudiosos sólo pueden especular que tal vez, hace 10 mil años, errantes nómadas penetraron por primera vez las espesuras de la selva ecuatoriana. A lo largo de los siglos, los shuar aprendieron los secretos de supervivencia del Amazonas y adoraron las fuerzas todopoderosas que regían sus vidas.
CANCION SHUAR
El guerrero shuar a entonado una canción que a perdurado hasta el presente y que dice así: "Nací para sacrificarme y para morir peleando por la tierra".
El enemigo podría ser otro shuar o un miembro de otra tribu, como los achuar que eran sus enemigos tradicionales; pero, a veces, era un sistema más complicado de guerra entre clanes que había durado generaciones. Era algo como lo que Shakespeare escribió en Romeo y Julieta, una familia shuar entablaría una lucha con otra y se estarían asesinando entre sí por muchas generaciones. Con cada atardecer aparecía la amenaza del enemigo en busca de cabezas. La amenaza de muerte asechaba en las sombras de la noche.
INDOMABLES
Cuando el poderoso imperio Inca invadió sus territorios en el siglo XV, los shuar demostraron que tan feroces eran en su lucha por sobrevivir. Aplastaron a las armadas incas enviadas para destruirlos. En el siglo XVI, Ecuador fue conquistado por los aventureros españoles en busca de riquezas. Los españoles obligaron a los shuar a pagarles un tributo en oro. Éstos entregaron el oro, pero mientras los españoles se deleitaban con su nuevo tesoro los guerreros de la selva los masacraron. Los conquistadores, enfurecidos, enviaron armadas para aniquilar a los hombres salvajes que se habían atrevido a retar el poderío imperial de España; pero los shuar buscaron a los soldados españoles que invadieron sus tierras y los exterminaron. España nunca conquistó los dominios de los cazadores de cabezas. Los shuar fueron los únicos nativos de Norte y Sudamérica en enfrentarse al poder colonial y vencer
LOS SHUAR Y LOS ANTEOGENOS
Los shuar se convirtieron en expertos en la utilización de las plantas alucinógenas, que crecían en la selva que los rodeaba. Tan arraigada estaba su creencia en un mundo espiritual superior que los shuar incluso le daban alucinógenos a sus niños para mostrarles esta realidad.
TECNICA SHUAR
Los mayores y más experimentados jefes iniciaban a los jóvenes en las tácticas de la cacería de cabezas. Frecuentemente obligaban a sus víctimas a salir al descubierto prendiendo fuego a sus viviendas. Cuando los adormilados y asustados habitantes huían de las llamas los cazadores de cabezas los mataban; hombres, mujeres y niños, jóvenes y viejos.
LOS SHUAR ENTRAN AL MUNDO
No sería sino hasta el siglo XIX que los misterios de los cazadores de cabezas se revelarían al mundo. Aventureros europeos que se adentraron en el Amazonas conocieron tribus que comerciaban con los shuar. Pronto, un extraño y macabro obsequio comenzó a aparecer en los salones de moda de la elite europea.
Cuando llegaron por primera vez a las capitales europeas, traídas por viajeros provenientes del Amazonas, las cabezas reducidas causaron gran sensación. Era la época del circo de P. T. Barnum, una época en la que gigantes, enanos, mujeres gordas o con barbas; en fin, todo lo que fuera exótico y diferente, era presentado ante el público. Los presentaban como tribus perdidas o personas desconocidas, así que las cabezas reducidas encajaban muy bien dentro de esa clase de curiosidades públicas, extrañas y grotescas. Habían relatos de cazadores blancos que iban a una selva y volvían como cabezas reducidas. Existía un gran interés por las cabezas de cabellos rubios o con barba.
niña shuar actual
EL METODO DE REDUCCION
Los científicos de la época se preguntaban acerca de las técnicas de reducción de cabezas. La primera presentación de una cabeza reducida a una sociedad científica fue en 1862, por la Sociedad Antropológica de París.
Las cabezas eran reducidas de un modo muy simétrico, astuto y nunca antes visto. A medida que los occidentales, a principios del siglo XX establecieron pacíficos contactos con los shuar y cineastas empezaron a hacer documentales, los secretos se fueron develando.
Existia el concepto erróneo que las cabezas se reducían con todo y cráneo idea equivocada ya que un cráneo no se puede reducirse ya que es hueso sólido así que ello no sería posible. La cabeza era separada del cráneo por medio de un corte que se hacía desde la parte trasera del cráneo hasta la coronilla, entonces la piel era despegada. En ese punto el cráneo ya no tenía ninguna utilidad así que era sencillamente desechado. Posteriormente, la cabeza se sumergía en agua próxima a hervir junto con hierbas especiales. El secreto, era evitar que el agua no hirviese totalmente, pues el cabello se dañaría y caería. Después de retirar la cabeza del agua próxima a hervir, se sacaba y se dejaba secar para raspar los excesos de grasa y carne para evitar putrefacción; acto seguido se cose la boca ojos y el corte de la nuca, así, quedaba como una especie de bolso pequeño, posteriormente se voltea, y varias piedras calientes son colocadas dentro de ella. Lo que provoca en la piel un efecto de encogimiento por deshidratación, y donde las piedras ayudan a dar forma redonda a la cabeza.
Las piedras eran removidas cuando se enfriaban para luego sustituirlas por otras nuevas y finalmente por arena caliente para fortalecer el efecto de encogimiento. Este proceso continúa reduciendo la cabeza y la seca totalmente. Luego la cabeza es suspendida sobre una hoguera humeante en la que se seca y reduce más su tamaño. Para finalizar la cabeza-piel debe ser colgada y secada para así lograr el efecto de reducción y apariencia final.
Al terminar el trabajo las dimensiones son aproximadamente la mitad del tamaño de una cabeza humana normal.
LOS SHUAR EN EL PRESENTE.
En el 2007 la etnia shuar recibió por parte del gobierno Ecuatoriano 7000 hectareas para conformar la patria shuar, cabe decir que esta, está supeditada al gobierno ecuatoriano.
Actualmente los shuar siguen viviendo en la selva ecuatoriana y han aplacado su espíritu guerrero, no se sabe si siguen reduciendo cabezas pero lo mas seguro es que de vez en cuando algún shuar fundamentalista busque la cabeza de algún infortunado y la reduzca hasta que quede del tamaño de una manzana y así convertirla en su trofeo.
representante shuar recibiendo escrituras en el 2007
Bibliografia
Marco Vinicio Rueda, Ricardo Tankamash
“Setenta mitos shuar”
Piedad Peñaherrera de Costales, Alfredo Costales Samaniego
“Historia de la nación shuar”
En las profundidades de las selvas de Ecuador, vivió un grupo de gente cuya sociedad se basaba en el asesinato. Feroces guerreros que mataban a sus víctimas sin piedad y asesinaban a quienes se atrevían a aventurarse en sus dominios. Durante siglos mantuvieron sangrientas guerras de venganza, cortando la cabeza de los enemigos que mataban. Sus rituales de reducción de cabezas impresionaron al mundo.
Para los shuar el coleccionar cabezas humanas era una verdadera obsesión. No se les consideraba hombres a menos que obtuviesen una cabeza como trofeo a los 10 u 11 años de edad. Creían que su propia fuerza masculina y virilidad tenía que ver con el hecho de salir y matar a alguien. Pensaban que el poder adquirido venía de la cabeza de aquel a quien asesinaban.
Los estudiosos sólo pueden especular que tal vez, hace 10 mil años, errantes nómadas penetraron por primera vez las espesuras de la selva ecuatoriana. A lo largo de los siglos, los shuar aprendieron los secretos de supervivencia del Amazonas y adoraron las fuerzas todopoderosas que regían sus vidas.
CANCION SHUAR
El guerrero shuar a entonado una canción que a perdurado hasta el presente y que dice así: "Nací para sacrificarme y para morir peleando por la tierra".
El enemigo podría ser otro shuar o un miembro de otra tribu, como los achuar que eran sus enemigos tradicionales; pero, a veces, era un sistema más complicado de guerra entre clanes que había durado generaciones. Era algo como lo que Shakespeare escribió en Romeo y Julieta, una familia shuar entablaría una lucha con otra y se estarían asesinando entre sí por muchas generaciones. Con cada atardecer aparecía la amenaza del enemigo en busca de cabezas. La amenaza de muerte asechaba en las sombras de la noche.
INDOMABLES
Cuando el poderoso imperio Inca invadió sus territorios en el siglo XV, los shuar demostraron que tan feroces eran en su lucha por sobrevivir. Aplastaron a las armadas incas enviadas para destruirlos. En el siglo XVI, Ecuador fue conquistado por los aventureros españoles en busca de riquezas. Los españoles obligaron a los shuar a pagarles un tributo en oro. Éstos entregaron el oro, pero mientras los españoles se deleitaban con su nuevo tesoro los guerreros de la selva los masacraron. Los conquistadores, enfurecidos, enviaron armadas para aniquilar a los hombres salvajes que se habían atrevido a retar el poderío imperial de España; pero los shuar buscaron a los soldados españoles que invadieron sus tierras y los exterminaron. España nunca conquistó los dominios de los cazadores de cabezas. Los shuar fueron los únicos nativos de Norte y Sudamérica en enfrentarse al poder colonial y vencer
LOS SHUAR Y LOS ANTEOGENOS
Los shuar se convirtieron en expertos en la utilización de las plantas alucinógenas, que crecían en la selva que los rodeaba. Tan arraigada estaba su creencia en un mundo espiritual superior que los shuar incluso le daban alucinógenos a sus niños para mostrarles esta realidad.
TECNICA SHUAR
Los mayores y más experimentados jefes iniciaban a los jóvenes en las tácticas de la cacería de cabezas. Frecuentemente obligaban a sus víctimas a salir al descubierto prendiendo fuego a sus viviendas. Cuando los adormilados y asustados habitantes huían de las llamas los cazadores de cabezas los mataban; hombres, mujeres y niños, jóvenes y viejos.
LOS SHUAR ENTRAN AL MUNDO
No sería sino hasta el siglo XIX que los misterios de los cazadores de cabezas se revelarían al mundo. Aventureros europeos que se adentraron en el Amazonas conocieron tribus que comerciaban con los shuar. Pronto, un extraño y macabro obsequio comenzó a aparecer en los salones de moda de la elite europea.
Cuando llegaron por primera vez a las capitales europeas, traídas por viajeros provenientes del Amazonas, las cabezas reducidas causaron gran sensación. Era la época del circo de P. T. Barnum, una época en la que gigantes, enanos, mujeres gordas o con barbas; en fin, todo lo que fuera exótico y diferente, era presentado ante el público. Los presentaban como tribus perdidas o personas desconocidas, así que las cabezas reducidas encajaban muy bien dentro de esa clase de curiosidades públicas, extrañas y grotescas. Habían relatos de cazadores blancos que iban a una selva y volvían como cabezas reducidas. Existía un gran interés por las cabezas de cabellos rubios o con barba.
niña shuar actual
EL METODO DE REDUCCION
Los científicos de la época se preguntaban acerca de las técnicas de reducción de cabezas. La primera presentación de una cabeza reducida a una sociedad científica fue en 1862, por la Sociedad Antropológica de París.
Las cabezas eran reducidas de un modo muy simétrico, astuto y nunca antes visto. A medida que los occidentales, a principios del siglo XX establecieron pacíficos contactos con los shuar y cineastas empezaron a hacer documentales, los secretos se fueron develando.
Existia el concepto erróneo que las cabezas se reducían con todo y cráneo idea equivocada ya que un cráneo no se puede reducirse ya que es hueso sólido así que ello no sería posible. La cabeza era separada del cráneo por medio de un corte que se hacía desde la parte trasera del cráneo hasta la coronilla, entonces la piel era despegada. En ese punto el cráneo ya no tenía ninguna utilidad así que era sencillamente desechado. Posteriormente, la cabeza se sumergía en agua próxima a hervir junto con hierbas especiales. El secreto, era evitar que el agua no hirviese totalmente, pues el cabello se dañaría y caería. Después de retirar la cabeza del agua próxima a hervir, se sacaba y se dejaba secar para raspar los excesos de grasa y carne para evitar putrefacción; acto seguido se cose la boca ojos y el corte de la nuca, así, quedaba como una especie de bolso pequeño, posteriormente se voltea, y varias piedras calientes son colocadas dentro de ella. Lo que provoca en la piel un efecto de encogimiento por deshidratación, y donde las piedras ayudan a dar forma redonda a la cabeza.
Las piedras eran removidas cuando se enfriaban para luego sustituirlas por otras nuevas y finalmente por arena caliente para fortalecer el efecto de encogimiento. Este proceso continúa reduciendo la cabeza y la seca totalmente. Luego la cabeza es suspendida sobre una hoguera humeante en la que se seca y reduce más su tamaño. Para finalizar la cabeza-piel debe ser colgada y secada para así lograr el efecto de reducción y apariencia final.
Al terminar el trabajo las dimensiones son aproximadamente la mitad del tamaño de una cabeza humana normal.
LOS SHUAR EN EL PRESENTE.
En el 2007 la etnia shuar recibió por parte del gobierno Ecuatoriano 7000 hectareas para conformar la patria shuar, cabe decir que esta, está supeditada al gobierno ecuatoriano.
Actualmente los shuar siguen viviendo en la selva ecuatoriana y han aplacado su espíritu guerrero, no se sabe si siguen reduciendo cabezas pero lo mas seguro es que de vez en cuando algún shuar fundamentalista busque la cabeza de algún infortunado y la reduzca hasta que quede del tamaño de una manzana y así convertirla en su trofeo.
representante shuar recibiendo escrituras en el 2007
Bibliografia
Marco Vinicio Rueda, Ricardo Tankamash
“Setenta mitos shuar”
Piedad Peñaherrera de Costales, Alfredo Costales Samaniego
“Historia de la nación shuar”