El diario de Sara Una publicacion de www.elmundo.es por Sonia Aparicio Sara estuvo enamorada de un hombre violento, agresivo y destructivo. Sola y aislada, un día empezó a escribir en un diario lo que sentía y vivía, para desahogarse, entenderse a sí misma e intentar comprender hacia dónde iba esa relación. Hoy, mientras sigue una terapia sobre dependencia emocional, intenta recuperarse y empezar de nuevo. Estos extractos de su diario representan la crónica más fiel de los cuatro años y medio más oscuros de su vida. La violencia doméstica es un hecho constatado y más habitual de lo que creemos. Seguramente miles de mujeres padecen una agonía y un tormento que callan con un silencio. ALGUNOS PASAJES DEL DIARIO DE SARA.- SIGO INTENTANDO RECORDAR esa primera vez, tu cara pegada a la mía, al mismo tiempo apretando mis pómulos para que me calle, no lo puedo creer e intento escapar, corres detrás de mí, me coges por los aires, abrazándome por detrás a la altura del pecho y dejando inmóviles mis brazos. Mis pies se balancean pero ni rozan el suelo. Me mueves rápidamente de una a otra habitación hasta que me lanzas sobre la cama. Te subes encima de mí para sujetarme las piernas e inmovilizarme en el forcejeo. Cabezazo en la nariz. Comienzo a gritar y a llorar más fuerte, me suelto y me arrincono en un lado de la cama, pegada a la pared. Me dices: «¡Basta ya!, ¡para esto!, ¡no sigas!». Yo no entiendo, no sé cómo pararlo. Para volverme a agarrar me coges de los pelos y sin querer —según tú— mi cabeza se golpea contra la pared. Siento que la pinza que me sujeta el pelo se rompe y se me clava. Vuelvo a gritar de dolor. Vuelves a inmovilizarme. Cada vez que me agarras golpeas mi pecho. Me ahogo entre mis lágrimas, mocos y la sangre que brota por mi nariz. La habitación está oscura. Pierdo la noción del tiempo. No soportas verme y oírme llorar. Me pones una almohada sobre la cara para que me calle. Me revuelvo, no puedo respirar, no sé qué va a pasar. No recuerdo cómo acabó. Después no sentía nada. Hacía todo lo que tú me decías, te seguía como una autómata. Cuando por fin me quedé sola, llamé a un amigo que estaba cerca. Y lloré y lloré… No me lo creía. Sé que no debería haber vuelto después de la primera paliza, pero volví. ¿Por qué? Porque no creo que esto me pueda estar pasando a mí. Es imposible que alguien que me quiere pueda tratarme de esa manera. No acabo de recuperarme del shock y me abrazas, me besas, tu cara ha cambiado, eres dulce y tierno, me pides perdón una y mil veces… Me dices que soy la mejor mujer del mundo y que nunca se repetirá. Actúas como si nada hubiera pasado y siento una confusión absoluta. ¿A lo mejor no era para tanto? Y tu sonrisa y tu actuar me confunden, tú te justificas con un montón de palabrería, mirándome tiernamente y actuando como si nada. NO SÉ LO QUE HE DICHO O HECHO, ni por qué has entrado en la cocina con ese cuchillo entre las manos, pidiéndome que te mate. Yo he intentado mantener la serenidad por los niños, pero tú gritabas, gritabas y gritabas mientras no parabas de pedirme que matara al monstruo que hay en ti. CUANDO TE DIJE que no ibas a dormir más en casa, nos enfrascamos en una conversación sin sentido: «estoy agotado», «no seas mala», «no puedo conducir», «no me eches a la calle como un perro»… No me daba cuenta de que lo único que pretendías era alargar la velada y quedarte. Y al final, acepté a cambio de que te fueras temprano, antes de que se despertaran los niños. ¡Qué gran error! Sonó el despertador y no querías moverte. Insistí e insistí , te pusiste como un loco a gritar, despertaste a los niños, todos corríamos de un lado para otro, golpeabas todo lo que encontrabas a tu paso. Te había echado de casa y me lo estabas haciendo pagar caro. Y esas vocecitas… «No pegues a mamá». 10 CLAVES : CÓMO SE RECONOCE A UN MALTRATADOR? Si hay maltrato físico o psicológico, no hay duda. Pero se puede detectar mucho antes de llegar a esta fase. Son hombres fundamentalmente posesivos que ejercen mucho control sobre la mujer: si entras, si sales, con quién vas cómo vistes, cuánto dinero gastas, si tienes haces o recibes llamadas —ya sea de amigos o familiares—, si te desvalora, desautoriza o insulta en público... E incluso antes, en la etapa del noviazgo, hay síntomas que pueden poner en alerta a una mujer: antecedentes de conductas violentas con otras mujeres, familiares o amigos; accesos de cólera repentinos y sin sentido; actos de crueldad (por ejemplo, con animales); falta de arrepentimiento ante sus propios errores; una forma de pensar excesivamente rígida, convencido de que siempre está en posesión de la verdad... SOY VÍCTIMA DE MALOS TRATOS. ¿QUÉ DEBO HACER? Tienes dos opciones: - Buscar consejo profesional a través de programas de asesoramiento a la mujer. - Denunciar a tu agresor. Si tomas esta decisión, tienes que tener claro que después de la denuncia no puedes volver a compartir la misma casa con él. Puede ser peligroso. Traza previamente un plan para poder refugiarte en casa de algún amigo o familiar. Algunas comunidades autónomas tienen un sevicio de urgencia que permite acoger a las víctimas unos días mientras se solucionan los trámites necesarios para su entrada en una casa de acogida. ME PEGA, PERO ENSEGUIDA ME PIDE PERDÓN Y ME PROMETE QUE ME QUIERE Y QUE VA A CAMBIAR. ¿ES POSIBLE? NO. Las promesas de cambio son una fase más del ciclo de la violencia. Un hombre pega, maltrata, pide perdón, incluso te abruma con regalos… Está una temporada en calma, pero luego vuelven a repetirse los malos tratos, vuelve a pedir perdón… Y cada vez, las temporadas de calma son más cortas. La única forma de cambiar es romper el ciclo. (Conoce más a fondo esta etapa en El diario de Sara). ¿SERÁ POR MI CULPA? NO, EN ABSOLUTO. Muchas mujeres se culpabilizan a sí mismas por la baja autoestima que tienen tras repetidos episodios de agresiones físicas y psíquicas. Ese sentimiento de culpabilidad proviene de la estructura patriarcal: el hombre es el que ejerce la autoridad en la familia y la mujer se siente culpable de desobedecerle. Pero que nadie te engañe: el maltrato no tiene ninguna justificación. La única causa de tu situación es que él es un agresor. ¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE DEPENDENCIA AFECTIVA? Es un nexo emocional que impide a la víctima romper con su agresor. Es muy frecuente en mujeres maltratadas que viven 'aisladas' porque el agresor no las deja relacionarse con nadie. Él es todo su mundo, es el padre de sus hijos, y ella sigue creyendo que lo ama. La dependencia emocional es una especie de síndrome de Estocolmo que la lleva a justificar y perdonar continuamente las agresiones y vejaciones de su agresor. [ Más información ] SOY EXTRANJERA, MALTRATADA Y SIN PAPELES. ¿QUÉ HAGO? No tengas miedo de denunciar tu situación. Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado prestan atención a cualquiera que lo necesite, sea cual sea su situación legal. En los últimos años han aumentado los casos de extranjeras maltratadas, algo 'lógico' si se tiene en cuenta el aumento de la inmigración. El principal problema de este colectivo es el miedo a denunciar cuando se encuentran en situación irregular. Las asociaciones de mujeres insisten en que en una situación de urgencia, lo importante es salvar la vida. Asociaciones como ATIME, VOMADE, Themis o la Comisión para la investigación de los malos tratos, entre otras, te pueden ofrecer asesoramiento y apoyo. ¿ES POSIBLE REHABILITAR A UN MALTRATADOR? En muchos casos, sí. Así lo creen muchos expertos que trabajan desde hace años en terapias de rehabilitación de hombres maltratadores. Pero el éxito de la rehabilitación requiere dos 'condiciones' previas: que el maltratador se reconozca como tal, que tome conciencia de los efectos dañinos de su comportamiento y que tenga una motivación para cambiar su actitud (en muchos casos, la promesa de su pareja de que volverá con él). Aunque algunos sectores rechazan estos programas y defienden que todos los medios y esfuerzos se destinen a las víctimas, muchos expertos coinciden en señalar que la rehabilitación es una pieza clave para romper el ciclo de la violencia. ¿QUÉ FALLA EN EL SISTEMA DE PROTECCIÓN A LAS VÍCTIMAS? La propia protección a las víctimas. Muchos agresores que tenían orden de alejamiento la han incumplido porque las víctimas no tenían protección o porque no se controla o vigila que el agresor cumple el alejamiento. Faltan medios para garantizar la seguridad de una mujer amenazada. El plan de choque aprobado por el Consejo de Ministros (ESPAÑA)el 7 de mayo de 2004 contempla medidas como la implantación de pulseras electrónicas para los maltratadores, teleasistencia a las víctimas y prisión preventiva para quienes quebranten la orden de alejamiento. Además, las asociaciones de mujeres demandan mayor coordinación de todos los agentes (policías, jueces, piscólogos, médicos...) que tienen que dar respuesta al tema del maltrato. La ley integral, aprobada el 22 de diciembre de 2004, pretende dar respuesta a muchas de estas lagunas. ¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA PREVENIR LA VIOLENCIA DOMÉSTICA? Cambiar los estereotipos y valores vigentes. La violencia es un hecho social y cultural: a lo largo de la historia -y todavía hoy- se ha identificado al hombre con la fuerza y a la mujer con la sumisión (hasta el 2 de mayo de 1975, el código civil español hablaba de la obediencia que la mujer debía al marido). Según un estudio de la Fundación Mujeres, el 23% de los chicos adolescentes entre 14 y 17 años conciben a la mujer como inferior y débil; y el 35% se muestran de acuerdo o muy de acuerdo con actitudes que justifican, niegan o minimizan la violencia de género. Cambiar los estereotipos vigentes supone un proyecto concreto de educación a largo plazo. ¿LA APARICIÓN DE UN CASO DE VIOLENCIA DOMÉSTICA EN LOS MEDIOS PROVOCA MIMETISMO EN LAS CONDUCTAS DE LOS AGRESORES? Los expertos consultados opinan que no y destacan que los medios de comunicación han jugado y están jugando un papel muy importante, al poner en evidencia la gravedad de un problema que antes no traspasaba el ámbito familiar. Los medios han servido para concienciar a la sociedad sobre el tema y para que las víctimas conozcan los recursos que tienen a su alcance Quienes quieran leér integramente el Libro de Sara pueden ingresar en : http://www.elmundo.es/documentos/2004/06/sociedad/malostratos/2006/diario_sara/index.html Como el contenido de este post es algo que esta ahí, latente en nuestra sociedad se ruega que los comentarios sean serios y se aborden con altura.
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