Oligarquía, logias, filántropos y la CIA Cómo el Imperio mueve sus piezas en Latinoamérica Por Gabriel Martin Publicado digitalmente: 25 de junio de 2007 ¿Quién es Norman Bailey, el hombre encargado de espiar a Cuba y Venezuela?. El prontuario de inteligencia de Otto Reich, John Negroponte, y el embajador en Argentina, Earl Wayne. Cómo presiona Estados Unidos con la CIA, el Ejército, la diplomacia y las fundaciones. Quiénes son las familias patricias estadounidenses que jugaron con Hitler y Stalin. De dónde provienen. Cómo ocupan el poder. Kerry y Bush: falsos adversarios de una misma logia. La ocupación de tierras estratégicas y los filántropos de la CIA. La Oligarquía de Estados Unidos contra América Latina. “Consigues más con una palabra amable y un arma, que sólo con una palabra amable” Donald Rumsfeld El Superagente Norman Bailey fue nombrado el martes 9 de enero de 2007 como jefe de inteligencia contra Cuba y Venezuela, luego que la Central de Inteligencia Americana (CIA) pidiera a John Negroponte, director nacional de los Servicios de Inteligencia de los Estados Unidos, la creación de una división especial para centralizar, unificar y coordinar desde un sólo nodo las actividades de Washington hacia los dos países más hostiles del hemisferio. La CIA difundió la noticia en un comunicado en el que explica que las tareas de Bailey serán únicamente centralizar las operaciones contra Venezuela y Cuba, con la creación de un área “estratégica en la recolección de información y el análisis, identificando y llenando vacíos de información y planificando y asegurando la implementación de estrategias”. Norman Bailey es economista y fue recientemente miembro del Consejo de Seguridad Nacional, y ocupará un área de alta importancia en la estructura de la CIA ya que la Central de Inteligencia sólo tenía cinco divisiones de este carácter especificado: las oficinas sobre Irán, Corea del Norte, Contraterrorismo, Contrainteligencia, y Proliferación de Armas. La de Bailey será la sexta oficina, creada en una coyuntura especial, en la que Cuba se acerca a un cambio de mandatario a medida que se deteriora la salud del comandante Fidel Castro, pero especialmente al principal rival político de Estados Unidos, Venezuela, que desde la presidencia de Hugo Chávez lidera la confrontación contra el Imperio e influye decisivamente sobre el resto de la región, y coordina tareas con otros países fuera del continente americano. El miércoles 10 de enero, Hugo Chávez asumió su nuevo mandato bajo la consigna “Patria, Socialismo o Muerte”, y anunció el camino a la reforma del tipo de gobierno hacia un nuevo modo de socialismo y poder comunal, la nacionalización de los medios telefónicos, la cuenca petrolífera el Orinoco y la energía eléctrica, y otra serie de resortes esenciales que se encuentran en manos privadas y/o extranjeras. Estados Unidos será uno de los más perjudicados ya que capitales estadounidenses son dueños de gran parte de la telefonía y las fuentes eléctricas que serán nacionalizadas por el nuevo gobierno de Hugo Chávez. Esto, junto a otras políticas de agenda nacional y regional desarrolladas por el presidente venezolano, valió la decisión de la CIA de crear una oficina especial contra Venezuela. La CIA ya estuvo involucrada directamente en el fallido golpe de Estado contra Chávez en abril del 2002, y financia a través de una fundación pantalla, la National Endowment Democracy (NED) a los partidos políticos y organizaciones sindicales y sociales opositoras a Chávez, violando la soberanía nacional al inmiscuirse en la política venezolana. La creación de esta oficina también da otra señal y es que la lucha contra Venezuela pasó a ser una política de Estado, ya que este tipo de modificaciones estructurales de la CIA, precisan de la aprobación del Capitolio, por lo que cuenta con el apoyo del Partido Republicano, pero además del Partido Demócrata que encabeza los sondeos para hacerse con el gobierno una vez terminado el mandato de Bush. Desde que una oficina particular de la CIA se encargó de los asuntos cubanos, Fidel Castro sufrió al menos, 600 intentos de asesinatos coordinados por la propia CIA, además de la fallida invasión de Playa Girón. El propio bloque de diputados del Partido Demócrata pidió a George Bush, el pasado mes de septiembre de 2006, que cambie el eje bélico, retire las tropas de Irak y apunte sobre Venezuela. El pedido no implica un cambio de beneficiarios, ya que así como se saquea el petróleo iraquí, Venezuela es el país con mayores reservas de petróleo del mundo (1), pero suma además una confrontación constante con Estados Unidos, apoyando el cambio de políticas en países de la región. Pese a que en el plano económico, Venezuela sigue siendo el principal proveedor de crudo a EE.UU., también es visto como una potencial amenaza estratégica ya que, ante la eventualidad de un conflicto, si Chávez decide cortar el suministro de petróleo a Estados Unidos, la economía de ese país colapsaría inmediatamente (2). Y esto Chávez lo sabe y lo utiliza (3) (4). Bailey tiene 75 años y desde la década del ’80 trabajó en inteligencia, especializado en asuntos latinoamericanos, y entabló fuertes lazos políticos y económicos en Argentina, e integró los tres últimos gobiernos republicanos: fue funcionario de Ronald Reagan, George H. Bush, y Geroge W. Bush. Además de sus vínculos con la NED (megafundación que en la Argentina financia a varios think tank, como al CIPPEC y al CELS), es miembro de la Fundación Potomac, una confluencia de la Trilateral Commision y del Council of Foreing Relations, del tándem Rockefeller-Kissinger. En 1999, Bailey dijo que Chávez es “un dictador civil” y lo considera “un peligro dentro y fuera Venezuela” . En declaraciones públicas, afirmó que Chávez es culpable de ocho pecados capitales: 1.“Impulsa un eje populista-izquierdista en Sudamérica junto a Fidel Castro, Evo Morales”.: 2.“Chávez encabeza la prédica regional contra los Estados Unidos”. 3.“Es el principal opositor al ALCA”. 4.“Apoya financieramente a movimientos indígenas de izquierda en países andinos”. 5.“Brinda apoyo logístico a las FARC” (sic).6.“Financia a Cuba con petróleo venezolano” 7.“Transformó a la Isla Margarita en un refugio para terroristas islámicos”. 8.“Interfiere en conflictos bilaterales como en el caso Bolivia-Chile por la salida al mar”. Es por la tierra, idiota Durante el gobierno de Fernando De la Rúa, Bailey consiguió una oficina en la propia embajada argentina en Washington, otorgada por el ex canciller y miembro del Opus Dei, Adalberto Rodríguez Giavarini. Desde esa oficina se reunía con miembros del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI), del que forma parte el propio Giavarini, Martínez de Hoz y Roberto Lavagna. Bailey también visitó la Argentina el 7 de marzo de 2002 (5), alojándose dos noches en el Hotel Plaza, para presentarle en Olivos un manuscrito a Eduardo Duhalde, entonces presidente de la Nación, con diecisiete puntos para que Argentina “salga de la crisis” y fue quien lanzó la idea de “Canje de Deuda por Territorio” (6) (7), a fines que Argentina acceda a entregar terrenos fiscales para reducir la deuda externa (8). Los puntos principales que aconsejó el asesor “independiente” Bailey a Duhalde fueron: 1. Reprimir fuertemente la agitación social a corto plazo. 2. Elecciones a mediano plazo como válvula de dispersión y distensión social. 3. Debido al “default”, emitir bonos de deuda respaldados por territorio nacional. ¿Los puntos 1 y 2 tendrán que ver con la masacre del Puente Avellaneda que redundó en el llamado “anticipado” –o planeado- a elecciones? En ese entonces, inteligencia de la Policía Federal y la SIDE coincidan con los estudios de la CIA sobre la escalada de las protestas sociales en la Argentina, impulsados por el creciente desempleo, la baja recaudación fiscal y el deterioro del salario. Por ello, Bailey entregó personalmente un mensaje de George W. Bush, indicándole estos puntos, y que las elecciones debían ser llamadas en un plazo no máximo de 90 días. Una versión de los hechos dice que Duhalde sólo no quiso cumplir con uno de los puntos: abandonar la presidencia. La venta de tierras a “inversores” extranjeros, como Tompkins, miembro de la CIA según fue denunciado en Suecia, Soros, Benetton, Turner, Lewis y tantos otros estaba en marcha, mientras que la solución financiera fue la emisión de bonos atados al crecimiento del PBI. El 26 de junio de 2002 se realizó en todo el país una protesta popular ante la decadente situación nacional y reclamando un cambio político. Los protagonistas de estas manifestaciones fueron las organizaciones sociales y piqueteras que rodearon la ciudad de Buenos Aires. No obstante, una de las movilizaciones fue particular en todo sentido: en el Puente Avellaneda, se habían apostado más efectivos que en todos los otros puntos de protesta, con miembro de Gendarmería, Policía Federal y Policía de la Provincia de Buenos Aires. Llamativamente, absolutamente todos los medios, e inclusive programas de cada canal, tenían móviles para transmitir en directo lo que allí acontecería, dejando a las claras que cierta información de inteligencia se filtró a los medios y derivó en el jaque mate sobre Eduardo Duhalde en la presidencia. En esa movilización, en la que ningún miembro de las fuerzas de seguridad fue agredido, el comisario de Avellaneda Alfredo Franchiotti, secundado por Alejandro Acosta, asesinaron a mansalva a Maximiliano Kosteki y Darío Santillan, ambos piqueteros de la organización Aníbal Verón. Los miembros de la bonaerense fueron filmados y fotografiados in fraganti y sobrevoló sobre la Casa Rosada la hipótesis de que el choque fue montado como una demostración de fuerza de Eduardo Duhalde para testear a la sociedad. Si ante la represión recogía apoyo, podría desobedecer la orden de Bush de llamar a elecciones inmediatamente. Pero ocurrió lo contrario: Eduardo Duhalde debió anunciar elecciones anticipadas el 9 de julio de 2002, desde la provincia de Tucumán. Pero también los hechos, muestran una cronométrica precisión de las órdenes impartidas por Norman Bailey: -Marzo: Bailey entrega el plan a Duhalde de corto y mediano plazo, y la venta de territorio. -Junio: se cumple el segundo punto de “Reprimir fuertemente la agitación social a corto plazo”. -Julio: se respeta el punto de llamado a elecciones como válvula de distensión social. De los 90 días de plazo que le había dado Bailey, el 7 de marzo, Duhalde apenas se demoró un poco: tardó 124 días, apenas 34 días más de lo exigido, cuestión que no originó ningún malestar en Washington. El acuerdo se cumplió, al mismo tiempo que llegaban los inversores terratenientes. El superagente Bailey La propuesta de Bailey no quedó en la nada sino por el contrario, recibió de Duhalde un fuerte impulso cuando el Gobierno. Eduardo Duhalde contrató, anunciado en el Decreto Nº 533/2002, tres empresas a fines de que “preparen e implementen una estrategia para conseguir financiamiento internacional”(9) (10). Una de las empresas contratadas fue Zemi Communications, cuyo propietario es Herny Kissinger, que desde hace tres décadas, cuando lanzó el NSSM-200 (Ver Investigación 16: El Informe Kissinger - NSSM 200), planificaba el endeudamiento de países con recursos estratégicos para ser coaccionados a comienzos del siglo XXI. De hecho, para esos días, la consultora argentina Giacobbe y Asociados, realizó de modo “independiente” a pedido de una empresa europea, una encuesta en la que se destacaban cinco de las 30 preguntas: Pregunta Nro. 12: "¿Estaría de acuerdo que la Argentina entregue los derechos sobre sus territorios en la Antártida para cancelar totalmente la deuda externa del país?" Pregunta Nro. 14: "¿Estaría de acuerdo con ceder territorios fiscales de Chubut para cancelar la deuda pública provincial?" Pregunta Nro. 15: "¿Estaría de acuerdo en la unificación de Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego en una sola provincia o región?" Pregunta Nro. 16: "¿Cuál es su posición especto de la propuesta de que la Argentina sea administrada económicamente por un funcionario del FMI o de algún otro organismo internacional?" Pregunta Nro. 17: "Debido a la situación de crisis que vive hoy la Argentina, ¿desea irse del país?" Desde los ’90, el Estado argentino, en el proyecto neoliberal de reestructuración nacional, desreguló toda legislación sobre recursos naturales, en los gobierno de Carlos Menem, seguido por Fernando De la Rúa y Eduardo Duhalde, modificando cuanta ley sea necesaria para que escandalosas partes del territorio nacional, bajo el pretexto de atraer las inversiones tan necesarias para mantener las finanzas en equilibrio, sean adquiridas por extranjeros, sin hablar que la Corona Británica sigue siendo una de las grandes propietarias de tierras patagónicas. En todo este asunto, el Estado argentino brilla por su ausencia, o mejor dicho, por su complicidad. Como se dijo anteriormente, durante la presidencia de Carlos Menem, se hicieron todas las modificaciones necesarias para liberalizar la compra de territorios, que devino en la enajenación en manos extranjeras de gran parte del suelo nacional (recordemos que desde hace varias décadas la Corona británica figura entre los grandes propietarios "privados" de haciendas patagónicas). “En estos años compraron miles de hectáreas millonarios como Ted Turner, Silvester Stallone y Benetton. También Douglas Tompkins, quien con Patagonia Land Trust compró tierras en Chile y Argentina (habría adquirido tierras al argentino Gregorio Perez Companc en el Delta)", según Liberatión, otra gran iniciativa la tendría Norman Bailey, lobbista de EE.UU. que se vinculó a los gobiernos de Argentina y de Uruguay. En la Península Valdés, la fundación inglesa World Land Trust "compró 7.000 hectáreas con vista a las ballenas por 2,8 millones de euros", 440 dólares la hectárea”, publicó Clarín por esos días(11). Douglas Tomkins, además compró la estancia Sierra León a la patricia familia Braun, y también es dueño de los Esteros del Iberá, donde se encuentran todas las tierras argentinas que se están sobre el Acuífero Guaraní, la reserva de agua potable más grande del mundo. La otra parte, ubicada en el Paraguay, fue cedida por el gobierno de ese país a Estados Unidos para que instale una base militar y una estación de la CIA para “controlar el terrorismo en la Triple Frontera”. En el 2002, en la provincia de Entre Ríos, frontera entre Argentina y Uruguay, los frutos de Bailey maduraron para que, sin permiso oficial, marines estadounidenses realicen clandestinamente ejercicios militares, denunciado por testigos oculares entrerrianos y por decenas de medios, y reflejado en la Investigación Nº 3: El Imperio Contraataca I – Investigaciones Rodolfo Walsh. La influencia de Bailey en la Argentina no sólo fue percibida, levemente, por los medios de comunicación, que apenas lo consideraban un lobbysta estadounidense con algún pasado en la función pública (evidentemente omitieron revisar su prontuario criminal). Quien hoy está a cargo de la oficina de la CIA contra Venezuela y Cuba, hizo hablar a sus monos ante la posibilidad de que Argentina entregue, aún más, su soberanía (12): “El Estado tiene miles y miles de bienes inmuebles que no utiliza. Debemos estudiar cómo podemos compensar esos depósitos atrapados en el corralito con bienes del Estado, hay tierras, inmuebles, una manera de garantizarle al ahorrista", dijo Eduardo Duhalde como presidente el 13 de mayo de 2002, pretendiendo encubrir bajo darle una solución a los ahorristas, la excusa para semejante negociado. “Se están realizando estudios preliminares”, sobre lo “revelado” por Duhalde, dijo el mismo día el entonces jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof. Esta idea quedó, supuestamente, en la nada. Pero como ya se mencionó, varios magnates estadounidenses se convirtieron en grandes terratenientes en Argentina. Douglas Tomkins vendió sus activos en empresas para tener un retiro como militante de la llamada Deep Ecology . Con su supuesta fortuna propia, compró 300.000 hectáreas en Chile y otras tantas en la Argentina, 100.000 de ellas sobre los Esteros del Iberá, provincia de Corrientes. La modalidad es la compra de territorios para convertirlos en supuestos santuarios ecológicos, administrados por manos privadas, que curiosamente contienen recursos estratégicos, y/o están ubicados en zonas de importancia geopolítica. Estos inversionistas recibieron apoyo financiero del Banco Mundial, presidido por Estados Unidos (hoy Paul Wolfowitz, soldado de Reagan y Bush), que además, oficiaría como entidad tribunalicia de quiebras. Mientras el gobierno de Néstor Kirchner llevó una política para sacar a la argentina del “default”, el diario The Economist señaló en diciembre de 2001 que ’Argentina demuestra que existe la necesidad de introducir un procedimiento para administrar la quiebra de Estados soberanos’. El Estado soberano, comenzaría a privatizarse. Cuando Kirchner asumió en el 2003, el FMI y el BM exigían, como lo hicieran durante el interinato presidencial de Eduardo Duhalde, la privatización del Banco Provincia de Buenos Aires y el Banco Nación, no sólo para terminar de controlar la banca nacional argentina sino con los ojos puestos que entonces tenían esos bancos en 15 millones de hectáreas de pequeños y medianos productores agrarios estaban a punto de perder en caso que ambos bancos decidieran ejecutar sus deudas. Pero, ¿Tomkins estaba realmente ajeno a los proveedores de deuda? La historia comienza en los años ’60, cuando David Rockefeller, miembro del Club Bildelberg y que todavía no había fundado la Trilateral Commission junto a Henry Kissinger y el Council of Foreing Relations, financió a Kissinger en la invstigación llamada Iron Mountain Plan (IMP), que giró a la Casa Blanca la sugerencia de insertarse silenciosamente en América Latina para controlar regiones estratégicas bajo la cobertura del ecologismo, tan bien visto en aquellos años del “flower power”. En 1997 se conformó la International Forum on Globalization (IFOG), la cual está presidida por un amigo íntimo de Tomkins, Jerry Mander, que al mismo tiempo dirige la “Foundation for Deep Ecology” de Douglas Tomkins. El año en que se conformaron estas organizaciones no es caprichoso: fue el último año de crecimiento del PBI durante la convertibilidad, que ya había caducado dos años antes tras la Crisis del Tequila en México, en 1994 y que impactó a comienzos del siguiente año en Brasil y Argentina. La pinza tendida por Kissinger (Zemi Communication), alto miembro de la Trilateral Commission mentada a principios de los ’70 por David Rockefeller, que tiene fuerte incidencia en la CIA (la cual fue dirigida por Bush padre en años de Reagan), ya había enrolado a Mr. Bailey. Tompkins ingresó a la Patagonia argentino-chilena con una inversión inicial de 850.000 dólares aportados por la IFOG, de las cuales sus miembros más destacados son las Turner Foundation (Ted Turner, terrateniente patagónico), “Ford Foundation” (miembro del Council of Foreing Relations –CFR- de David Rockefeller), JP Morgan (Club Bildelberg) y la Rockefeller’s Brothers Found (CFR-Trilateral Comission-Club Bildelberg). Para dar publicidad a la causa ecologista, Edward Goldsmith editó la revista The Ecologist. Edward Goldsmith fue miembro de la IFOG que patrocinó a Tompkins, y su hermano James Goldsmith llegó al directorio del banco “St. James Capital Place”, de la familia Rotschild. El barón de Rotschild fue el fundador del selecto Club Bildelberg, que junta una centena de los hombres más poderosos e influyentes del planeta. Edward Goldsmith, que además preside la James Michael Goldsmith Fundation, es un viejo amigo personal del “ecologista” Tompkins, que comenzó a comprar, en primera instancia, tierras en la Patagonia. En el 2003 se denunció la presencia de geólogos realizando estudios mineros sin autorización estatal, por encargo de las principales compañías mineras del mundo, que también operan en la Patagonia argentina. Una de ellas es la Anglo Gold, de la familia Oppenheimer, que tiene su principal inversión en argentina en la mina de oro y plata de Cerro Vanguardia (posee el 98% tras comprar el paquete accionario a Gregorio Pérez Companc), ubicada en la provincia de Santa Cruz. Cerro Vanguardia S.A. se constituyó en Santa Cruz en 1997, cuando el actual presidente Néstor Kirchner era gobernador de esa provincia. A la IFOG y a Kirchner poco le imporaron la ecología de una de las regiones más ricas de oro y plata del país, ya que la Anglo Gold extrae los metales preciosos con cianuro a cielo abierto. También es curiosa la continuidad del plan Duhalde-Bailey, cuando uno se remonta a los años en que la Barrick Gold se hizo en San Juan con la mayor mina de oro del mundo sin explotar, Valadero y Pascua Lama (Ver Investigación Nº 8 Cinco Siglos Igual), y otras dos en la provincia de Santa Cruz, también durante el gobierno provincial de Néstor Kirchner. Cuando sólo se mostraba como empresario, George W. Bush visitó la argentina en 1996 y viajó a la Patagonia junto a Carlos Menem para ver las inversiones que realizaba su padre. Es que papá Bush, ex presidente y ex jefe de la CIA, ingresó por entonces en el directorio de la Barrick Gold impuesto por el principal socio capitalista de la minera canadiense, el traficante de armas saudí, Adnan Khashoggi. Desde hacía años, Bush había tejido fuertes lazos, como director de la CIA, con la crema de Arabia Saudita, entre ellas los Bin Laden. Al mismo tiempo, la Barrick ingresaba en Perú gracias a los acuerdos entre Bush y el entonces presidente peruano, Alberto Fujimori. El actual presidente estadounidense, visitó entonces ambos países para ver las inversiones de papá. La legislación otorgada por Menem, es un escandaloso capítulo aparte (13). Si aún el plan de canje de deuda por territorios estratégicos suena a paranoia, hay aún más datos de víctimas precursoras: en 1995, el Zaire entra en default financiero y la Barrick, junto a la Anglo American Co., y Río Tinto Zinc, para repartirse los yacimientos de cobalto (Zaire es el principal productor de este mineral vital para la industria armamentística), cobre, diamantes, zinc, estaño, zinc, baritina, magnesio, y extraordinarias reservas de oro sin explotar. Un año después, cuando todavía las mineras no instalaron sus plantas, la CIA a la cual siempre estuvo vinculado Bush (el único ex presidente que ejerce el derecho que tienen los ex mandatarios de acceder a todos los archivos y reportes de la CIA) financiaron la invasión al Zaire por parte de Ruanda y Uganda, donde además traficaban armas en coordinación con el saudí Khashoggi. En “El corazón de las Tinieblas de George Bush”, Jeffrey Steinberg (miembro del grupo de inteligencia de LaRouche) denuncia en la publicación Executive Intelligence Review (EIR): "la invasión del este de Zaire por parte de ejércitos combinados de Ruanda y Uganda, que comenzó en septiembre de 1996, coincidió con la entrada de Barrick y Anglo American para adueñarse exactamente de esa zona... Miles de refugiados murieron en los enfrentamientos y otro cuarto de millón se vio obligado a huir a la selva, a morir de hambre y enfermedades, en tanto unos quinientos mil cruzaron la frontera hacia Ruanda para morir, probablemente, en manos de los tutsis"(14). Pareciera contradictorio que la propuesta de Bailey de canjear deuda por territorio, haya sido capitalizada por empresarios “privados” como Tompkins. Recordemos que Bailey, ante la falta de soluciones dijo que: “’en la Argentina no quedan muchos activos por vender, pero aun se pude armar un esquema de canje de deuda usando tierras fiscales y activos provinciales” (la mayoría ejecutables por el Banco Nación y el Banco Provincia de Buenos Aires, bajo la presión del FMI y BM). Y una institución es la que une a tres personajes centrales en esta historia: 1. George Herbert Bush: ex director de la CIA. 2.Norman Bailey: agente de inteligencia especializado en América Latina, hoy al frente de la oficina contra Cuba y Venezuela de la CIA. 3.Douglas Tompkins: supuesto filántropo ecologista estadounidense, fue investigado por el periodista Mariano Marambio Cabral cuando junto a un periodista sueco investigaban el asesinato del primer ministro de Suecia, Olof Palme, y Cabral debió permanecer oculto en Suecia tras descubrir que Douglas Tomkins es un agente de la CIA (15). Mariano Catán viajó de Estocolmo a Buenos Aires para denunciar a Douglas Tompkins ante el Ministerio del Interior. Catán investigó las intenciones que años después servirían para la compra de los Esteros del Iberá, luego que Tompkins rechazara una primera oferta para hacerse de los mismos. Según pudo establecer el periodista residente en Suecia, Tompkins fue encomendado por el Departamento de Estado para la compra de las 100.000 hectáreas sobre los Esteros del Iberá. Las propiedades del barro de la zona junto a una aleación de silicio y titanio, produce una cerámica 48% más dura que el acero y con un peso 72% inferior al mismo, según pudo determinar un ingeniero italiano, el cual mejora en costo y prestación materiales para la industria armamentista, y de vital importancia para al NASA debido a su mayor resistencia como material para proteger el reingreso de las misiones espaciales a la atmósfera (16). Sobre el trato que recibe Douglas Tompkins, recomendamos ver: Tompkins el Bueno, según Noticias. En 2005 se planificó realizar en el Iberá, bajo el control de Tompkins, el dragado de un canal para extraer el barro tuyutí y caolinita. Un año más tarde, lindante a las tierras de Tompkins, Paraguay aprobó el asentamiento de una base militar estadounidense y una estación de la CIA bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo, pero dicho barro sería sacado de contrabando a los Estados Unidos para ser utilizado con fines militares. Lord Spy: John Negroponte Cabe destacar, que esta denuncia no fue rebatida ni por el propio Tompkins ni por ningún académico que demuestre lo contrario. Luego de que la revista Noticias realizara un laxo reportaje al filántropo ecologista Douglas Tompkins, en la cual, curiosamente, la primer pregunta lo inquiría sobre si era agente de la CIA (a lo que Tompkins obviamente respondió negativamente y no se sabe si el periodista esperaba que le muestre una credencial de la Central de Inteligencia Americana), Douglas Tompkins agredió al periodista Francisco Tomás González Cabañas en el lobby del Hostel del Pinar, a las 10.15 am y finalmente le hace señas de que le va a cortar la garganta. El recepcionista del hotel, le dijo al periodista que “Este señor porque tiene plata, hace lo que quiere”. Esta denuncia consta en la Comisaría de la Seccional Primera de Corrientes de la Policía provincial, y fue tomada el mismo día por el oficial Manuel Alejandro Gómez. Bailey también declaró, luego de la Cumbre de Mar del Plata, donde se manifestó una mayoría absoluta contra el ALCA, que “si Kirchner avanza en la consolidación de relaciones con Chávez y ese estúpido gasoducto (proyectado para ir desde Venezuela a la Patagonia argentina, pasando por Brasil y Bolivia), Argentina no recibirá más ayuda de Estados Unidos”. También se manifestó anteriormente a su nombramiento, “decepcionado” por la política exterior estadounidense sobre Venezuela: “desafortunadamente, el gobierno estadounidense está paralizado y espera que el Centro Carter, la OEA y otros actores puedan resolver la situación”(17). Bailey es hombre de extrema confianza de John Negroponte, miembro de la CIA con primer destino Vietnam, para dirigir la Operación Fénix desde las oficinas en Saigón (propios documentos del exgobierno pro-EE.UU. de Vietnam del Sur, denuncian que más de 40.000 vietnamitas fueron asesinados por los paramilitares de la CIA en dicha operación, exhibiendo cuerpos desmembrados para amedrentar a los simpatizantes del Vietcong), y fue adjunto de Henry Kissinger en las negociaciones de París, entre Estados Unidos y el Vietcong. Fue embajador en Honduras en los ’80, desde donde dirigió El Aguacate, una base de entrenamiento de 3.000 hectáreas para entrenamiento de los Contras nicaragüenses para acabar con la revolución Sandinista, y desde esas mismas oficinas oficiaba como enlace en el Plan Cóndor, desplegado por las dictaduras impuestas en Sudamérica. Negroponte, años antes, había sido quien obtuvo el ingreso de los dictadores Roberto Viola y Leopoldo Galtieri a las Escuelas de las Américas, donde se impartían “clases” de tortura y contrainsurgencia. También en Honduras manejó la represión contra opositores, en El Aguacate se encontraron los cuerpos de desaparecidos estudiantiles, obreros y campesinos. Creó en ese país, con fondos de la CIA, el Batallón 316, que oficiaba como escuadrón de la muerte, tal como fue investigado y demostrado por el diario estadounidense The Sun. El ex senador y candidato a presidente por el Partido Demócrata, John Kerry, demostró ante el Senado que el Departamento de Estado financió a Negroponte con el pago de 800.000 dólares a cuatro compañías aéreas de cargo pertenecientes a los grandes cárteles del narcotráfico, para ingresar ilegalmente armas a Honduras. En 2001 fue nombrado embajador de Estados Unidos ante la ONU y posteriormente al ingreso del ejército de ocupación en Irak, en 2004 era el embajador estadounidense en Bagdad, donde también creó, financió y coordinó a grupos paramilitares: la Brigada Badr y el Peshmerga (kurdo), responsables de bombardeo de la Mezquita del Domo Dorado donde fueron asesinados numerosos líderes religiosos y políticos. En sus años en Honduras, Bailey estrechó vínculos con otro personaje siniestro de la política exterior estadounidense: Otto Reich, halcón entre los halcones. Otto Reich es uno de los articuladores de la mafia cubana en Miami, que se vincoló con el traficante Mas Canosa, amigo y socio en la Argentina de José Luis Manzano, ex funcionario de Carlos Menem y actual propietario de multimedios América y Grupo Uno. En los ’80 fue uno de los más activos coordinadores de la “contra” nicaragüense en los años de la Revolución Sandinista, y luego fue el Secretario de Estado que digitó a Bailey para “asesorar” a Eduardo Duhalde. “Otto Reich tiene la experiencia necesaria para construir en el hemisferio las relaciones que esta administración auspicia en materia de libre comercio y de promoción de la democracia’’, dijo George W. Bush cuando lo designó Subsecretario del Departamento de Estado para Asuntos Hemisféricos en mayo de 2002. Reich fue embajador en Venezuela entre 1986-1989 durante el gobierno de Reagan, luego de formar parte del National Security Council entre 1981-1983. Cuando Bailey fue elegido para la oficina especial de inteligencia contra Cuba y Venezuela, Otto Reich dijo que éste era un hombre “altamente capacitado, que comprende la acción política, la diplomacía y también comprende los aspectos psicológicos del mundo en el que estamos”. Ambos desempeñaban para la Casa Blanca un papel determinante en la política de los ’80: Bailey fue uno de los mentores de la estrategia para la Guerra Fría en los años de Reagan, mientras que Reich ejecutaba los planes en América Latina. En 1983 fue nombrado primer director de la Oficina de Diplomacia Pública en el Departamento de Estado, donde trabajó cerca de Oliver North, protagonista del escándalo Irán-Contra. Reich además Reich está involucrado en el tráfico de drogas y protección a terroristas cubanos al servicio de Estados Unidos, como Luis Posada Carriles, preso en Panamá, y Orlando Bosch, responsables materiales de la voladura del avión cubano en Barbados, en 1976. Recaudó, movilizó y lavó dinero ilegal en bancos de Islas Caimán y el Lake Resources de Suiza. Otto Reich, John Negroponte y Norman Bailey constituyen un trío que trabajó en conjunto para organizar a la Contra nicaragüense y ahora manejan los hilos de los servicios de inteligencia estadounidense sobre el hemisferio. Reich fue destituído por el Capitolio que no dejó definitivo el nombramiento de Bush, pero no necesariamente debe tener un despacho oficial en Washington para ser un personaje determinante en la política exterior de ese país. En su breve permanencia en el cargo dado por Bush, Otto Reich fue quien planificó el golpe de Estado en Venezuela contra Hugo Chávez, el 11 de abril de 2002. Tampoco es casual que la nueva oficina de la CIA recaiga en manos del amigo Bailey. Otto Reich, ya había señalado hace dos años que “hay dos países que nos causan preocupación en América Latina, uno es Cuba y el otro es Venezuela”.
Cómo el Imperio mueve sus piezas en Latinoamérica Parte 1
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