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el ataque a pearl harbor

Info6/27/2009
La Marina Imperial Japonesa lanzó su ataque a Pearl Harbor en la mañana del 7 de diciembre de 1941. El ataque sorpresa a Pearl Harbor, en la isla de Oahu en Hawai, fue dirigido a la Flota del Pacífico de la Marina de los Estados Unidos y las fuerzas aéreas que defendían la zona.

El ataque dañó o destruyó trece buques de guerra y 188 aeronaves, dejó a 2.403 militares y 68 ciudadanos estadounidenses muertos. El Almirante Isoroku Yamamoto planeó el ataque como el inicio de la Campaña del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial, que fue dirigido por el vicealmirante Chuichi Nagumo, quien perdió a 64 militares. Sin embargo, los tres portaaviones estadounidenses de la Flota del Pacífico no estaban en el puerto y por lo tanto no fueron dañados. Estados Unidos tardó en recuperarse entre seis meses a un año. La opinión pública estadounidense vio el ataque como un acto de traición y se unió fuertemente en contra del Imperio Japonés, que salió victorioso en la acción, aunque finalmente resultó derrotado en 1945.

En la mañana del ataque, el estación de radar "Opana Point" del Ejército estadounidense detectó a la fuerza japonesa, pero la alerta fue confundida con la prevista llegada de aviones estadounidenses B-17 y fue descartada. Algunos navíos comerciales pudieron haber informado de tráfico "inusual" de radio. Numerosos aviones estadounidenses fueron derribados a medida que el ataque se aproximaba; al menos uno de ellos transmitió por radio una alerta algo incoherente. Otras alertas estaban aún siendo procesadas o en espera de confirmación cuando comenzó el ataque.

El ataque a Pearl Harbor empezó a las 7:53 del domingo, 7 de diciembre, hora de Hawai, es decir, a las 3:23 del 8 de diciembre, hora de Japón. Los aviones japoneses atacaron en dos oleadas; un total de 353 aviones llegaron a Oahu. La primera oleada era conducida por Mitsuo Fuchida. Los vulnerables aviones torpederos encabezaron la primera oleada de 183 máquinas, aprovechando los primeros momentos de sorpresa para atacar lo que se esperaba fueran portaaviones y acorazados, mientras que los bombarderos atacaban en picado las bases aéreas estadounidenses en Oahu, comenzando por Hickam Field, la más grande, y Wheeler Air Field, la principal base de aviones de caza. Los 170 aviones de la segunda oleada atacaron Bellows Field y Ford Island, una base aeronaval y de infantería de marina en el centro de Pearl Harbor. La única oposición provino de aviones P-36 Hawk y P-40 Warhawk que realizaron 25 salidas y del fuego de la artillería naval antiaérea.
Naufragio de un mini-submarino.
Naufragio de un mini-submarino.

Los tripulantes de los barcos despertaron con el sonido de las bombas y los gritos de "Equipos de incendio y rescate tomen posición" y "Todos a cubierta, nos bombardean". A pesar de la falta de preparación, que incluía depósitos de municiones cerrados y aviones agrupados, hubo personal militar estadounidense que prestó servicios distinguidos durante la batalla. El contraalmirante Isaac C. Kidd y el capitán Franklin Van Valkenburgh, comandante del Arizona, se precipitaron al puente de ese navío para dirigir las operaciones de defensa, hasta que ambos resultaron muertos por la explosión de la santabárbara (depósito donde se almacena la pólvora en las embarcaciones) de proa causada por una bomba de perforación de blindaje, que estalló junto a una de las torretas de la batería principal de cañones de proa. A ambos se les galardonó a título póstumo con la Medalla de Honor. Durante el ataque, el alférez Joe Taussig puso a su navío, el Nevada, en línea de navegación desde un arranque en frío. Un destructor logró ponerse en marcha con sólo cuatro oficiales a bordo, todos ellos alféreces, ninguno de los cuales contaba con más de un año de servicio. Esta nave operó en el mar durante cuatro días hasta que su comandante pudo abordarla. El capitán Mervyn Bennion, comandante del West Virginia, dirigió con calma a sus hombres durante la batalla hasta que fue alcanzado por la metralla de una bomba que estalló en el Tennessee, que se hallaba fondeado junto al West Virginia. Probablemente el héroe más famoso sea Doris "Dorie" Miller, un cocinero afroamericano del West Virginia, quien yendo más allá de su deber tomó control de una ametralladora antiaérea que no estaba siendo utilizada, tarea para la cual no tenía entrenamiento, y la utilizó para abrir fuego contra los aviones atacantes, derribando al menos uno, mientras las bombas estallaban a su alrededor. Se le otorgó la Cruz de la Marina. En total, catorce marineros y oficiales recibieron la Medalla de Honor. Una condecoración especial, la Medalla Conmemorativa de Pearl Harbor, fue posteriormente otorgada a todos los veteranos militares del ataque.

Noventa minutos después de iniciarse, el ataque había concluido. Habían perdido la vida 3.435 estadounidenses, entre ellos 68 civiles, muchos de ellos alcanzados por proyectiles antiaéreos que cayeron sobre Honolulú, y otros 1.178 habían sido heridos. Dieciocho navíos habían sido hundidos, incluyendo cinco acorazados[2].

Casi la mitad de los muertos norteamericanos —1.102 hombres— fueron a causa de la explosión y el hundimiento del Arizona. Fue destruido cuando un proyectil de 40 cm fue soltado desde un bombardero a gran altitud, que atravesó ambas cubiertas blindadas y detonó el compartimento frontal donde se almacenaban las armas. El casco del Arizona se convirtió en un monumento para todos los que fallecieron ése día, la mayoría de los cuales todavía están dentro del barco.

El Nevada intentó salir hacia el mar, pero se le ordenó permanecer amarrado para evitar bloquear la entrada del puerto. El Nevada, que ya había sido dañado por un torpedo y por el fuego de proa, fue el objetivo de muchos bombarderos japoneses mientras se alejaba navegando. Soportó más impactos de las bombas de 250 libras (113 kg) que cuando estaba amarrado en puerto.

El California fue tocado por dos bombas y dos torpedos y la tripulación lo habría podido mantener a flote si no se les hubiera ordenado abandonarlo, ya que estaban aumentando la potencia de las bombas de achique. La corriente estaba arrastrando hacia el barco combustible ardiendo del Arizona y del West Virginia. El Utah, desarmado, fue agujereado dos veces por los torpedos. El West Virginia fue tocado por no menos de siete torpedos, el séptimo de los cuales destrozó el timón del barco. El Oklahoma fue golpeado por cuatro torpedos, de los que los dos últimos impactaron por encima del cinturón de su armadura lateral. El Maryland fue tocado por dos proyectiles de 40 cm, pero ninguno de ellos causó daños graves.

Aunque los japoneses se centraron en los acorazados principales, no ignoraron el resto de los objetivos. El crucero ligero Helena fue disparado con torpedos y la conmoción de la ráfaga volcó el dragaminas vecino Oglala. Dos destructores en dique seco fueron destruidos cuando las bombas penetraron sus tanques de combustible. El fueloil derramado se incendió y provocó la inundación del dique seco lo que hizo que el combustible subiera de nivel y quemara por completo los barcos. El crucero ligero Raleigh fue golpeado y agujereado por un torpedo. El crucero ligero Honolulu fue dañado pero volvió al servicio. El destructor Cassin fue volcado y el Downes, también un destructor, fue gravemente dañado. El navío de reparaciones Vestal fue también gravemente dañado y encallado. El planeador Curtiss fue dañado.

La mayoría de los 188 aviones norteamericanos que fueron destruidos y de los 155 que fueron dañados, recibieron los impactos en tierra. Los ataques a los barracones mataron a más pilotos. El fuego amigo derribó varios aviones. Entre los japoneses 55 pilotos y nueve tripulantes de submarino sucumbieron durante el ataque. De los 441 aviones de Japón (350 de los cuales tomaron parte en el ataque) se perdieron 29 durante la batalla (nueve en la primera oleada y veinte en la segunda) y otros 74 fueron dañados por fuego antiaéreo desde tierra. Más de veinte de los aviones que aterrizaron a salvo en los portaaviones eran irreparables.
… En la espesura de la nieve y las temperaturas bajo cero se atascó la ofensiva germana, el mundo volvió los ojos y la atención al lejano Pacifico.
Allí eran otros los protagonistas del drama. El 7 de diciembre de 1941 el Japón lanzo un ataque devastador, por sorpresa, contra la base norteamericana de Pearl Harbor, en las islas Hawaii que hoy forman uno de los estados de la Unión. Las pérdidas fueron 2340 muertos, incontables aviones destruidos en tierra y 19 barcos de la armada averiados o hundidos, entre estos los acorazados Arizona y Oklahoma. Dos horas después del ataque, el Japón declaro la guerra a los Estados Unidos.Las relaciones entre los dos países eran en extremo tirantes desde ya hacia varios años. De nada habían valido las reiteradas protestas diplomáticas de Washington contra las conquistas japonesas en la China, realizadas con violación del Tratado de Nueve Potencias y del Pacto Briand-Kellogg. En noviembre de 1936 el Japón se alió al Eje Roma-Berlin mediante un acuerdo con el nombre de Pacto Anti-Comintern. En 1939, dueños ya de gran parte de la costa china, los nipones empezaron a moverse hacia el sur. Tomaron a Hainán y las islas Spratly en el mar de la China meridional e invadieron la Indochina francesa. A mediados de 1941 ocupaban las posiciones necesarias para amenazar a Birmania, Filipinas, Singapur y las Indias Orientales Holandesas con sus ricos yacimientos petrolíferos y sus reservas de caucho, tungsteno, estaño, cáñamo, y aceites vegetales. El gobierno militarista de Tokio insistía en su derecho de establecer un “nuevo orden” en Asia, sin intervención de los Estados Unidos, y aún pretendían que estos le ayudaran suministrándole el petróleo que necesitaba para su marina y su aviación.
Contestando estas demandas el 26 de noviembre de 1941, el secretario Hull exigió el retiro de las tropas japonesas de China e Indochina, exigencias que Tokio califico de “fantásticas”. Se adelantaba en Washington negociaciones diplomáticas sobre estas controversias cuando la aviación japonesa dio el golpe de Pearl Harbor. Hitler y Mussolini, gratamente sorprendidos por la audacia de su aliado, declararon la guerra a los Estados Unidos el 11 de diciembre.El poderío naval de estos en el Pacifico quedo temporalmente mutilado con la perdida de Pearl Harbor, y el Japón pudo lanzar la guerra relámpago con paracaidistas contra las Filipinas y diversas posiciones norteamericas y británicas. Sus conquistas fueron rápidas: Hong Kong, Shanghai, Indochina, Malaca con la poderosa base de Singapur (febrero de 1942), las Indias Holandesas, Guam, Wake y demás islas del Pacifico. Los bombarderos japoneses borraron del mapa a Darwin, en la costa norte de Australia. El general Douglas Mac Arthur, que mandaba las fuerzas norteamericas en las Filipinas, no pudiendo defender a Manila, se retiro a la península de Bataan donde resistió varias semanas, hasta abril de 1942 a pesar de de la falta de refuerzos y provisiones. Después, prometiendo que volveria a Manila, fue a encargarse del mando en Australia. Su sucesor tuvo que abandonar la isla de Corregidor en la bahía de manila. El Japón se volvió entonces contra Birmania y la india y tomo también las islas Kiska y Attu en las Aleutas. A mediados de 1942 dominaba una población de 600 millones. A fines de ese año cuatro quintas partes de la humanidad estaban comprometidas en la guerra…
… Después de Pearl Harbor los norteamericanos, amenazados de muerte como jamás lo habían estado en toda su historia, se dedicaron de veras a la “sucia tarea”. Su capacidad de organización, trabajo y disciplina admiro al mundo, y e el esfuerzo de guerra su sociedad demostró ser muy adaptable. Para 1944 once millones de ciudadanos se habían con en soldados y millares de mujeres prestaban sus servicios auxiliares en el ejercito, la marina y la aviación. Pese al reclutamiento de tanto hombres, la fuerza de trabajo aumento: los viejos aprendían nuevos oficios, amas de casa se volvieron técnicas en soldadura autógena, alumnos de escuela secundaria manejaban tornos y taladros en las fábricas. En 1940, cuando Roosevelt pidió 50.000 aviones, muchos lo creyeron loco. En 1944 la industria americana producía 120.000 al año. De los 19 buques hundidos o averiados en diciembre de 1941 en Pearl Harbor, 17 estaban otra vez en servicio en diciembre de 1942. En el otoño de aquel año solo quedaba un porta aviones en el Pacifico; en 1945 había mas de 100. La marina invento nuevos sistemas de aprovisionar y reparar los buques en alta mar, de manera que podían operar largo tiempo sin regresar a sus puertos. El material norteamericano abasteció a todos los Aliados, inclusive a Rusia. “El arsenal de la democracia” no fue una simple frase…
… Otra vez como en 1918, la intervención de los Estados Unidos fue el factor decisivo de la guerra; aunque, naturalmente, sin el heroísmo británico ese factor no habría tenido la oportunidad de entrar en juego…
… La guerra en el Pacifico fue una de las mas duras, costosas e ingratas tareas que se impuso jamás pueblo alguno. A pesar de la perdida de Pearl Harbor, los norteamericanos lograron desbaratar la amenaza japonesa en Australia con su triunfo en el mar de Coral (mayo de 1942); y al mes siguiente, en la de Midway, que duro tres días, rechazaron al enemigo que se dirigía a Hawaii. En agosto la infantería de marina desembarco en Guadacanal, en el archipiélago de Salomón. La lucha, en condiciones de increíble rigor, duro allí seis meses y fue el comienzo del avance hacia Tokio.En el curso de 1943 y 1944 los americanos se fueron acercando poco a poco al Japón, isla por isla. MacArthur dirigió el ataque por el sur a lo largo de la costa septentrional de Nueva Guinea hasta las Filipinas y desembarco en octubre de 1944 en el golfo de Leite. Al mismo tiempo, las fuerzas al mando del almirante Chester Nimitz, en operaciones anfibias, fueron ocupando sucesivamente las islas Gilbert, las Marshall, Guam, las Marianas (julio de 1944), Iwo Jima (marzo de 1945) y Okinawa (junio de 1945, estas ultimas, sobre todo, defendidas con ferocidad. Iwo Jima, que solo mide 21 kilometros cuadrados, costo a los americanos 20.000 vidas). Frente a Okinawa los pilotos suicidas japoneses (los kamikaze) hicieron 279 impactos en la flota atacante.
Se calculaba que vencer la resistencia japonesa iba a costar por lo menos un millón de vidas a los Estados Unidos. ¿Se justifica semejante sacrificio, cuando se disponía de una nueva arma de pavorosa capacidad destructiva? El autor de estas líneas recuerda (perdónesele la reminiscencia personal) que siendo estudiante en Columbia University por los años de 1928 0 1929 tuvo por primera vez conocimiento de la nueva maravilla científica, la desintegración artificial del átomo. Por entonces aquello era apenas un experimento de laboratorio. Se confirman las predicciones matemáticas de Einstein y Bohr sobre la identidad fundamental de materia-energía, pero el tema era absurdo y no trascendía el público. Los sabios de todo el mundo prosiguieron investigaciones y los alemanes, sobre todo, habían adelantado extraordinariamente en ellas entes de su derrota.
Durante la guerra el presidente Roosevelt, por recomendación de los profesores Albert Einstein, Enrico Fermi y otros, autorizo los experimentos de control de fisión nuclear en cadena, que se disfrazaron con el nombre de “Proyecto Manhattan”. Se gastaron en ellos dos mil millones de dólares y los científicos ingleses y norteamericanos perfeccionaron en secreto la bomba atómica, que se ensayo por primera vez en un desierto del estado de New Mexico el 16 de julio de 1945. Diez días después El presidente Truman exigió la rendición incondicional del Japón.
Los militares japoneses, por supuesto, se rieron de sus amenazas. Truman entonces dio la terrible orden. El 6 de agosto de 1945 se lanzo sobre Hiroshima la primera bomba atómica, de una potencia equivalente a 20.000 toneladas de TNT. Destruyo totalmente la ciudad y causo la muerte de 70.000 personas. Dos días después, Rusia declaro la guerra al Japón e invadió Manchuria. El 9 de agosto se arrojo la segunda bomba atómica, esta vez sobre Nagasaki. Los japoneses ya no podían dudar más. Se rindieron a discreción y la entrega se pacto a bordo del Missouri en la bahía de Tokio el 2 de diciembre.
¡Paz¡ ¡Paz al fin!... Aunque estrictamente, como se vio después, solo una suspensión de armas. Se cerraba para los Estados Unidos, y para la humanidad entera, un capitulo de sangre y dolor; pero se abrió otro de angustia y amenaza sin paralelo en la historia.
La ocupación del Japón, acordada desde julio de 1945 en la conferencia de Potsdam, correspondió como era natural a los Estados Unidos y el general Douglas MacArthur fue nombrado jefe supremo de las fuerzas aliadas. Entre 1945 y 1951 actuó con poderes dictatoriales, que puso el servicio de la regeneración política del imperio vencido. Este se transformo bajo su administración. El ejercito se desmovilizo y la industria bélica destruida. Algunos criminales de guerra fueron llamados a juicio y otros militares se vieron expulsados del gobierno. Se acabo con la policía secreta y se dio al país una nueva constitución que garantizaba los derechos civiles y el sufragio femenino. Se desbarataron los grandes monopolios, propiedad de pocas familias; se fomento el sindicalismo, se realizo una repartición equitativa de las tierras de labor y se reformo el sistema educativo.
En lugar de exigir reparaciones de guerra, los Estados Unidos ayudaron a la recuperación económica del Japón con más de $2.000.000.000 y en 1951, por el tratado de San Francisco, le devolvieron su independencia.
Jamás fue un vencedor más generoso.
Saludos es todo camaradas, espero que les halla gustado.
Tomado del libro: “Los Estados Unidos Ayer y Hoy”.
Autor: Jorge Cárdenas Nannetti.

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