Villa Epecuén fue engullida por las aguas el 10 de noviembre de 1985. Esta pequeña ciudad argentina, que llegó a albergar a más de 25.000 turistas cada verano y contaba con decenas de comercios y hoteles, fue sepultada de la noche a la mañana tras la rotura de un dique que inundó sus calles con más de cuatro metros de agua. Durante más de treinta veinte años, la ciudad ha permanecido bajo las aguas del lago, sumergida a más de diez metros de profundidad, hasta que la sequía ha ido poniéndola al descubierto.Este año el proceso parece haber culminado y el fantasma de la vieja Villa Epecuén ha emergido por completo. Escombros, paredes caídas, árboles muertos... Las aguas han dejado al descubierto una ciudad que parece haber sido destruida por una lluvia de fuego y cenizas. La alta salinidad de la laguna Epecuén ha dejado una capa blanca sobre las ruinas, que le añade un toque fantasmagórico. En algunos lugares el agua ha horadado la tierra y los árboles parecen querer escapar de este infierno de puntillas. Aquí y allá pueden contemplarse algunos restos de la vida en la ciudad: botellas, sanitarios y un paseo que lleva hacia un lugar donde todo está podrido y muerto. El paisaje, sin embargo, contiene una rara belleza, la memoria de una gloria pasada, cuando los ricos terratenientes de la zona pasaban los días felices junto al lago. La laguna o lago Epecuén es un espejo de agua perteneciente a la cuenca endorreica del sistema de las Encadenadas del Oeste, en la provincia de Buenos Aires, Argentina. Es la sexta y última de las lagunas del mencionado sistema, así como la más extensa en superficie. Recibe los aportes de la laguna La Paraguaya a través de un canal y de varios arroyos como el Pigüé y el Pull Grande, que bajan de la sierra de la Ventana. Su condición de última laguna del sistema hace que el nivel de sus aguas varie constantemente. Ubicada en el fondo de una depresión, el nivel de agua de la misma solo disminuye por evaporación. Por su alta concentración salina, la laguna es hipermarina, diez veces superior al mar. Sus aguas se aprovechan para combatir depresión, afecciones reumáticas y de piel y agotamiento psicofísico. La ciudad de Carhué se encuentra a orillas de esta laguna. Suerte Paara Todos Y Comenten!
Villa Epecuén, el fantasma que emergió del lago
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