Bueno desde ayer que quiero subir este post pero no lo pude hacer porque me sale un mensaje que dice que estan arreglando el sistema. Un dia como hoy 23 de marzo hace 130 años muere en Calama uno de los heroes bolivianos de la Guerra del Pacifico su nombre Eduardo Abaroa Hidalgo. Eduardo Abaroa Hidalgo nace un 13 de octubre de 1838 en San Pedro de Atacama (territorio boliviano perdido en la guerra del pacifico) de profesión contador vivía en Calama, bien vayamos un poco a los antecedentes de antes de este 23 de marzo. El 14 de febrero de 1879 el ejercito chileno invade territorio boliviano tomando el puerto de Antofagasta al mando del blindado Almirante Cochrane y la corbeta O'Higgins. Foto:Blindado Almirante Cochrane. A las 8 desciende un bote del blindado Cochrane en el que va el capitán chileno José Borgoño el cual busca al consul de su país y en compañía de este se dirigen hacia la prefectura, donde entrego al coronel Severino Zapata el siguiente mensaje: "Considerando el gobierno de Chile roto por parte de Bolivia el tratado de 1874, me ordena tomar posesión con las fuerzas a mi mando del territorio comprendido hasta el grado 23". Contesto el coronel Zapata: "No tengo fuerzas con que contrarrestar a tres vapores blindados de Chile, pero no abandonare este puerto sino cuando se consuma la invasión". Chile toma posesión de la ciudad de Antofagasta sin disparar un solo tiro, anoticiados de la toma de la ciudad de Antofagasta se arma en Calama la resistencia boliviana al invasor chileno, esta resistencia esta al mando de Don Ladislao Cabrera abogado de profesión que ejercía en la ciudad de Caracoles, Don Ladislao Cabrera se retira a la ciudad de Calama con 20 gendarmes de la guarnición de Caracoles para así armar en Calama la primera línea de defensa contra el invasor. Foto: Mapa de las principales poblaciones del Litoral boliviano. Don Ladislao Cabrera logro armar en Calama un contingente de 135 personas para hacer frente al ejercito chileno, el contingente de 135 personas la mayoría civiles y algunos militares tenían el coraje de hacer frente a un ejercito realmente superior tanto en armamento como en soldados, el contingente de Calama no disponían sino de 35 rifles Winchester, 8 rifles Rémington, 30 fusiles a fulminante, 12 escopetas de caza, 14 revólveres y 32 lanzas. Foto: Ladislao Cabrera. El 16 de marzo de 1879, se presentó en Calama un parlamento chileno el cual entregó al señor Cabrera un mensaje del comandante de las fuerzas que se encontraban en Caracoles demandando rendición incondicional. Don Ladislao Cabrera contestó que ni la tropa que lo seguía ni el estaban dispuestos "a aceptar o someterse a la intimación que se hacía y que cualquiera que fuese la superioridad de sus contrarios defenderían hasta el último trance la integridad del territorio boliviano" “Que sepa Chile que los bolivianos no preguntan cuántos son sus enemigos para aceptar el combate”. Los defensores bolivianos empezaron a prepararse para la defensa de Calama, hasta el amanecer del 23 de marzo la defensa estaba ya organizada, cavaron zanjas, levantaron barricadas y destruyeron los puentes Topáter y Carvajal para obstruir el desplazamiento del enemigo. Las tropas chilenas salen del poblado de Caracoles al mando del coronel Emilio Sotomayor. Eran 544 soldados distribuidos de la siguiente manera: 3 compañías del Regimiento 2º de Línea al mando del Comandante Eleuterio Ramírez (300 soldados), una compañía del 4º de Línea al mando de su Comandante Juan José San Martín(100), 2 piezas de artillería de montaña al mando del Teniente Eulogio Villarreal, un escuadrón de Cazadores a Caballo al mando del Sargento Mayor Rafael Vargas (120 jinetes) y un grupo de civiles reclutados en Caracoles que conformaban Los Pontoneros a cargo del Teniente Coronel Arístides Martínez. Cuando todo estuvo listo, Cabrera le aconsejo a Eduardo Abaroa que volviese al lado de su familia. El le contesto: “Soy boliviano, esto es Bolivia y aquí me quedo”. La mañana del 23 de Marzo de 1879 el cruce de fuegos comenzó a las 7 de la mañana. Los atacantes, divididos en dos columnas, avanzaron resueltos a cruzar el río de los puentes Topater y Carvajal, encabezados por unidades de caballería. Los puentes había sido destruidos una semana antes por orden de Cabrera dice el cronista chileno Félix Navarra: "Los chilenos que avanzaron muy confiados fueron recibidos por descargas de fusilería por los bolivianos parapetados en la orilla opuesta del Loa. Se encabritaron los caballos, hubo confusión entre los jinetes y se volvió bridas en un precipitado repliegue. Los bolivianos envalentonados con esta retirada, con un valor digno de ser reconocido, abandonaron sus parapetos y tendiendo con tablas un puente provisorio cruzaron a los río y persiguieron a nuestros cazadores". Los actores en esta acción era el Señor Eduardo Abaroa, el oficial Burgos y 8 rifleros. Foto: Grupo de civiles bolivianos que encabezaron la resistencia en Calama el 23 de marzo de 1879, al centro izq. con rifle en ristre Severino Zapata, al centro con revolver en mano, Eduardo Abaroa, centro der., Ladislao Cabrera. En el punto donde estuvo ubicado el puente Carvajal (camino a Cobija) ocurrió lo contrario. Unos 40 chilenos atravesaron del río y se trenzaron en furioso combate con los 24 defensores del lugar parapetados detrás del ingenio de amalgamación de minerales de la firma Artola. La lucha se extendió hacia el vado de Yalquincha. Uno de los cañones chilenos, Colorcado en una prominencia de la derecha, logró hacer tres disparos, quedando inutilizado por quebradura de su alzada. El otro no llegó a actuar por no encontrar visibilidad adecuada en el terreno de la izquierda. Los defensores bolivianos resistieron los embates del ejercito chileno pero mientras ocurría esto otras fuerzas chilenas rodearon el campo de batalla y penetraron sin oposición al pueblo de Calama, situado a unos 3 Km. detrás de la línea de combate. Eduardo Abaroa, quería multiplicarse en un loco afán de contrarrestar la superioridad numérica del enemigo. Una bala enemiga lo hirió en la garganta. La sangre salió a borbotones. Siguió disparando, saltando de un lado a otro de su escondite. Había llevado consigo una provisión de 300 proyectiles. El toque de retirada le dolió en el alma. ¿Irse? ¿Retroceder? ¿Ceder el campo al matón? No oyó más los disparos de sus compatriotas. Despidió al indio con un postrer mensaje para su esposa y se quedó solo, inmensamente solo frente al invasor. En ese momento dejó de ser un guerrero para convertirse en un símbolo, en el símbolo de una nación que se alzaba como un solo hombre para cumplir el mandato de Antonio José de Sucre, de morir antes de ceder un palmo de solar patrio. El subteniente chileno Carlos Souper narro en una carta que se publicó en un diario de Valparaíso: "Cuando el enemigo desamparo bien las trincheras fuimos avanzando, saltando fosos y cercas, llegando a un cerco chico, donde había muchos matorrales y un fosito de 10 varas de largo, con un puentecito de menos de una vara de ancho por donde había que pasar nos sorprendió constatar que un boliviano desde dentro hiciera fuego a más de 100 hombres, entre caballería y el 2º de línea, que iban a pasar por allí. Pues amigos, nos dio balas duro y fue imposible pillarlo por mucho que se lo buscaba". Más el combate unipersonal de Abaroa contra Chile no pudo durar sino lo que duraron sus balas. Cuando los chilenos llegaron hasta la zanja lo encontraron apoyado en una de las paredes, sucio de pólvora, sangre y tierra, tratando de mantenerse erguido, pese a perder sangre de dos heridas había perdido mucho de su vitalidad. Seguía en actitud desafiante, con el Winchester dirigido a sus enemigos, empuñado fuertemente con las dos manos. El Coronel Villagran, a cargo del destacamento Chileno lanzó un grito a su oponente: * "¡Ríndase!" El conminante grito resonó en el Paso Topater, y la respuesta, plena de orgullo y llena de la sin razón de los hombres que combaten rugio en el aire: ¿Rendirme Yo? ¡Que se rinda su abuela carajoooo! Y en ese grito, con esa respuesta, el ciudadano Abaroa pasaba a la historia. El coronel Villagran ordenó el disparo de los fusiles, lo impactaron 3 disparos por lo cual quedó tendido y mientras intentaba seguir disparando murió en el asombro de aquellos soldados chilenos que lo vieron como una gran amenaza. Quienes lo mataron, al ver derrumbarse su cuerpo, creyeron que abatían su rebeldía, que derribaban su insolencia, que silenciaban su grito de cólera. Se equivocaron. Lo hicieron inmortal. Terminada la batalla, el cuerpo de Abaroa fue enterrado con honores por el Ejército chileno, el día 23 de marzo en el cementerio de Calama. Su entierro fue hecho con honores de héroe efectuándose veintiún disparos en su honor y siendo envuelto en la bandera Chilena a falta de una bandera boliviana para este póstumo homenaje. Foto: Eduardo Abaroa junto a su pequeña hija. Este es mi pequeño homenaje a Eduardo Abaroa, espero que les haya gustado este post. Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Abaroa_Hidalgo http://es.geocities.com/retornoalmar/avaroa.html http://es.wikipedia.org/wiki/Ladislao_Cabrera http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Calama http://www.laguerradelpacifico.cl/Campanas%20terrestres/Ocupacion%20de%20Antofagasta/ocupacion%20de%20antofagasta.htm http://www.laguerradelpacifico.cl/Heroes%20y%20Biografias/eduardo_abaroa.htm http://www.educabolivia.bo/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?GUID=819e9934-a5ba-4b3a-85ae-2cef6929db44&ID=139358
Guerra del pacifico, 23 de Marzo
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