Ahora les comparto un ensayo un poco largo sobre la cuestion de la Guerra que hice con unos compañeros de la U hace tiempo. Me comentan si les gustó. • INTRODUCCIÓN Al parecer el tema de la guerra es muy común en nuestro tiempo y se ha convertido para muchos países en el objetivo principal para obtener poder. Al hablar de poder nos referimos a un deseo insaciable de grandeza y superioridad ante el resto de países, sin tomar en cuenta derechos ni opiniones de los ciudadanos y estando regidos únicamente a las decisiones de los gobiernos y aún más a sus intereses. El beneficio de la guerra se ve enfocado en las clases supriores, quienes son las únicas que adquieren ganancias tanto económicas como de estatus social, discriminando a las clases medias y especialmente bajas, sumiéndolas en la miseria y condenándoles a la muerte, ya que el mal llamado pueblo es el que se enfrenta a la lucha, por una mal llamada patria. Cuando nos referimos a la mal llamada patria estamos hablando del ejército que se ha convertido en un aparato ideológico que se ve manipulado e influenciado por las fuerzas políticas. En el presente trabajo queremos mostrar un panorama más amplio de lo que realmente significa la guerra y como repercute ésta en nosotros y en quienes participan de la misma, enfocándonos en el eje principal que son las fuerzas militares. El militar se ha convertido en un ente de dominación, ya que al formar parte de esta institución ha ido perdiendo su identidad, autonomía e incluso sus derechos de ciudadano han sido suplantados y manipulados por la misma. Aparentemente la gente que ingresa al reclutamiento tiene muchos beneficios a cambio de prestar sus servicios, los cuales están ocultos para atraer más ciudadanos a su dominio, por ejemplo una buena remuneración, seguro de vida en servicio activo, jubilación, pensión salarial después del retiro y lo más importante que ganan es el estatus social, ya que si somos realistas esto en la actualidad pesa mucho en el desenvolvimiento del diario vivir. Es dable recalcar que pertenecer a este servicio no solo involucra a quienes participan de él, sino también a quienes los rodean y por ende a su familia. Los miembros de este núcleo se ven afectados psicológicamente por estar pendientes del trato que reciben y de las consecuencias que trae la guerra a sus seres queridos. EL IMPACTO PSICOSOCIAL DE LA GUERRA Guerra y Salud Mental. Los patrones más relevantes de pensamiento y conducta social son los siguientes: Desatención selectiva y aferramiento a prejuicios. Son personas que se han mantenido en contacto con el sufrimiento ocasionado por la guerra; en contacto con los pobres, que son siempre los más duramente golpeados. En la mayoría de estos casos, el cansancio y las tensiones acumuladas se suman a experiencias traumáticas de persecución, tortura, separación y muerte violenta de seres queridos, bombardeos, etc. Todos éstos son objetivos que involucran predominantemente la capacidad de pensar. Análisis psicológico y psicodinámico del miedo La comprensión psicológica del miedo experimentado como consecuencia de las experiencias represivas requiere ser ubicado en el contexto de la situación específica y referido a los distintos niveles de comprensión de los procesos psicológicos como tales. También se violenta su dignidad como ser humano. Hay dos grandes tipos de experiencias traumatizantes para los niños: La guerra lleva al niño a desarrollar diversos tipos de resistencia frente a las experiencias traumatógenas. El niño-víctima es atenazado por la vivencia del miedo y del horror. Hay también una minoría de niños salvadoreños a los que su privilegiada situación social les ahorra este dilema. En primer lugar algunos estudios anteriores sobre las reacciones psicológicas de los niños a la situación de guerra. La identificación y la socialización son procesos importantes en el desarrollo personal de un niño. El miedo infantil en una situación de guerra: Los miedos colectivos de los padres y de toda la sociedad se añaden a los miedos normales del niño. Ganar la libertad entraña la amenaza de pérdida de estas experiencias vitales. La familia, el entorno social de expreso ya no son los mismos. Las energías puestas en la revinculación familiar son vividas como experiencias de deslealtad a los compañeros que permanecen en la cárcel. Los problemas de reinserción laboral se ven como incompetencia personal, desdibujándose su origen social. Las vivencias de destrucción pueden ser reconocidas y elaboradas con menos temor ante la posibilidad de reconstrucción y vida que ofrece el grupo. Entendemos la construcción de la identidad individual y social, como producto de la integración de la experiencia traumática a la experiencia global del individuo. Comenzamos a vivir este problema desde nuestra identidad social, a partir de las palabras de un miembro del grupo “. El concepto de trauma calificado como “extremo” por Bruno Bettelheim permite diferenciar entre experiencias traumáticas que son producto de una catástrofe natural o un accidente, respecto de experiencias traumáticas que son intencionalmente inflingidas sobre la población como parte de una estrategia política global. Nuestra concepción de la psicopatología se apoya, por tanto, en la situación traumática vivida (la experiencia represiva) y el proceso que esta situación desencadena en los sujetos, en las familias y en los grupos. Proceso terapéutico. En la experiencia traumática, la muerte se convierte en parte de la vida psíquica de un sujeto vivo. Mientras dura la experiencia traumática, especialmente la tortura es vivida “artificialmente” como una experiencia psicótica: la vive como muerte, donde ya no hay límites entre interioridad y exterioridad. Ambas dimensiones son parte del proceso. Ambas dimensiones son parte del proceso. Estas temáticas son: Pérdida y duelo Las experiencias traumáticas extremas implican un daño psicológico específico, y también un conjunto de pérdidas cuya magnitud y significación para los sujetos y familias determinan la naturaleza del proceso de duelo que se desarrolla. La condición de preso político implica la pérdida de la convivencia familiar, del modo de vida, de los vínculos sociales, aun cuando estas pérdidas son inicialmente vividas como transitorias. El duelo por esas pérdidas no tiene espacio social en el que puede ser alienado, como tampoco lo tiene la muerte y el desaparecimiento en un contexto político represivo. La realidad social y política niega lo ocurrido o lo distorsiona de tal forma que lo hace irreconocible. El proceso terapéutico constituye un primer momento de resocialización del daño, transformándolo en una experiencia que puede ser compartida. Eventualmente, experiencias traumáticas de persecución y tortura. Este tipo de situaciones empiezan a ser traídas a las sesiones y son revividas emocionalmente. Experiencia grupal en la prisión. Sí mismo público, identidad social, reconstruido. Análisis crítico de conductas y experiencias del pasado. Todo el sistema carcelario y naturalmente la tortura están dirigidos a cambiar la identidad individual y social del preso político. El proceso terapéutico atraviesa diversas etapas. Estas leyes son homólogas a las del lenguaje. Situaciones vinculadas con la sociedad general. Desde lo social hemos observado la circulación de mitos cuyos contenidos latentes son un intento para asimilar psicológicamente, en forma disfrazada, situaciones de angustia colectiva intolerable. Es frecuente la emergencia de un estado de despersonalización que parece ser una respuesta defensiva frente a la situación traumática. Actitudes de negación que en estos casos son extremas, se observan en la mayoría de los casos en distintos momentos del proceso de duelo. La magnitud de las pérdidas Se da en el contexto de múltiples pérdidas: proyecto político, ser social, amigos o familiares que han sido también víctimas de la represión, estabilidad económica, vivencia, lugar de residencia, etc. La sensación de pérdida del ser amado va acompañada de la horrible sensación de pérdida total. Los hechos no pueden ser aprehendidos para elaborarlos correctamente. Pensar en el padre era precisar una situación caótica y violenta. Miedo, angustia, depresión, tristeza interminable son los elementos básicos sobre los cuales se desarrollan las sintomatologías específicas, como son el insomnio, las reacciones psicosomáticas múltiples. Mediante un proceso de desplazamiento y de disociación entre lo personal y lo social. Los sentimientos agresivos parecen ser doblemente amenazantes para los familiares de las víctimas. Las experiencias sobre este tipo de problemas implican procesos emocionales intensos, catárticos y elborativos. Entonces las posibilidades fueron: muerte-alienación o miedo suficiente. Las pérdidas anteriores, como resultado de la represión, pueden ser magnificadas después de la migración. Necesidad de reelaborar experiencias pasadas de dolor, pérdidas, adaptaciones, postergaciones, etc., Necesidad de comprender la realidad social, política y económica del país, en la actualidad. Problemas habitacionales. Profunda dificultad para aceptar que el aprendizaje previo del país y el recientemente adquirido en el exilio son insuficientemente adquiridos en el exilio son insuficientes. Recuperación de la identidad individual y social desarticulada por la situación-problema. “Un daño socialmente causado solo puede ser socialmente reparado”. Las experiencias vividas las han socializado de forma diferente. Recursos terapéuticos utilizados En los adolescentes, el recurso de la dramatización nos permite abordar con mayor facilidad aquellos aspectos más conflictivos, ya que fácilmente ellos pueden representar roles diferentes en el plano verbal. El recurso del discurso, lenguaje ideologizado en su mayoría y transmitido a los otros, como análisis intelectuales globales y específicos de su situación personal, familiar y de la sociedad en su conjunto, impide, por su carácter defensivo, abordar aquellos conflictos más profundos. En tanto, la dramatización permite volver a los aspectos más infantiles, más regresivos, fantaseados, ensoñados, con imágenes difusas y contenidos, afectos necesitados, deseos no expresados que en general se esconden y se lo esconden a ellos mismos, en realidad, temen ser descubiertos, en sus debilidades y quedar a merced del otro. De esta manera, el adolescente tiene su yo dividido en un aspecto aparentemente adulto y en otro infantil. La dramatización le permite graduar la presencia o mostración al grupo de sus aspectos más dependientes e inseguros sin que ocurra nada catastrófico, como en sus fantasías temían que pudiera ocurrir. Lo que les permite un enfrentamiento gradual con la realidad tan temida (Moccio, Pavlovsky y Bouquet). A diferencia del relato verbal donde los adolescentes hablan o relatan linealmente algo, controlan obsesivamente cada uno de sus personajes internos, los inmovilizan. La dramatización, al permitir especializar o proyectar en la escena el campo del mundo interno, tiene la facultad de darles vida independiente a estos personajes escapando de este modo al control obsesivo con que los adolescentes regulan su mundo interno. A continuación señalaremos dos de los recursos más usados en nuestra experiencia. Las dramatizaciones que realizamos fueron de tipo exploratorio grupal e individual. En la primera sesión representaron la vivencia actual más significativa para ellos, donde apareció la problemática de exilio-retorno con las separaciones, pérdidas, angustias, confusiones, etc. Cada uno de los integrantes pudo dramatizar su situación, lo que permitió desde un inicio un darse cuenta que eran vivencias, sentimientos comunes a todo el grupo. Al relatar experiencias comunes que variaban de geografías, idiomas, contextos, pero que con toda la riqueza permitían encontrar las similitudes, lo que facilitó el trabajo en el plano personal y grupal al mismo tiempo. El recurso de la imaginería, con una relación interior, dio posibilidad al grupo y a cada integrante para llenar de contenidos, depositar las fantasías, concretizar los sueños, aparecer los conflictos y las tristezas. Las defensas disminuyeron y se trabajó el material entregado por cada uno. La imaginería se trabajó orientada a expresar las pérdidas, las separaciones, las características de su vida en los países de exilio, las relaciones con su familia. Intentar asomarse a su proyecto personal y cautelosamente acercarse al futuro. Los recursos dramáticos, como los juegos y los dibujos proyectivos, nos permitieron tener un abordaje terapéutico activo, donde se facilitó el tratamiento de los conflictos y además los jóvenes pudieron expresar sus emociones: alegrías, risas, tristezas, temores, angustias. Lo que facilitó nuestro trabajo terapéutico. • CONCLUSIÓN Este análisis muestra lo que la vida nos ha enseñado en el Oriente Medio: las experiencias traumáticas de guerra y conflicto aumentan el sufrimiento psicológico y los problemas de SM, y los niños son especialmente vulnerables a este stress intencionado de la guerra. Si hay guerra psicológica hay guerra continua: si éste fracasa se recurre directamente a los medios físicos. Son grados de profundización en la dominación buscada. El ser humano podría ser considerado el objetivo prioritario en una guerra política. Concebido como objetivo militar, el punto más crítico del ser humano es su mente. Utiliza armas invisibles, frente a las cuales las sociedades modernas son altamente vulnerables. Saludos DanH@cK
La Guerra - Trauma y Terapia
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