Dicen que Q, el del MI6, era un excepcional ingeniero informático.
(Q, un inventor de Gadgets que secretamente tenía mucho más levante y fiesta que Bond)
Cuentan que a principios de los años 80, justo cuando se empezaba a perfilar el uso del Cable UTP de redes Ethernet en las grandes empresas reemplazando del cable Coaxil el viejo Q se encerró por varias semanas en un bunker londinense (esos que se abandonaron luego de la segunda guerra) para estudiar el comportamiento de esa nueva tecnología de conectividad que estaba ingresando en el mercado. El objetivo era muy claro. Ofrecerle a los espías del MI6 (en especial a su querido amigo James, uno de sus discípulos fiesteros tomadores de Martini) un dispositivo capaz de capturar información de redes enemigas sin ser detectado.
El resultado si bien no fue tan espectacular ni glamoroso como sus otros inventos cumplía exactamente su función, y de manera inédita, pueden ver una de sus primeras deducciones y papers (creado con una beta del Banner) que durante mucho tiempo se mantuvo como información confidencial en el gobierno de “La Reina”.
Q descubrió que un simple circuito que consta de un capacitor calculado según lavelocidad de conexión permitía meter la nariz (así le gustaba decir, luego se extendió el término sniffing) en redes ethernet sin que los servidores ni hubs corporativos detecten la presencia de un dispositivo conectado.