InicioInfoNo te comas las uñas, Por favor!!!!
SI COMO YO TE COMIAS LAS UÑAS, MIRA ESTO AVER SI ESTO TE AYUDA
La onicofagia, el hábito de comerse las uñas, es una costumbre muy frecuente que, equivocadamente, se considera normal tanto en niños como en adultos.

Quién no conoce a alguien que comienza invariablemente a comerse las uñas casi desesperadamente. Como si a través de esta descarga pudiera canalizar toda su energía, sus miedos, sus preocupaciones. Esa compulsión es compartida por muchas personas, tanto en niños como en adolescentes y adultos, que tomar el hecho de mordisquearse las uñas como un habito común y corriente muy difícil de abandonar. Este comportamiento se conoce como onicofagia (término que proviene del griego “onyx”, uña y “phagein” comer) y puede aparecer como un acto casual para luego instalarse definitivamente y surgir como una reacción automática que se manifiesta en situaciones de tensión, ansiedad, estrés, bronca, frustración, incertidumbre y hasta aburrimiento.

Es importante recordar que, a diferencia de muchos otros “hábitos”, el de comerse las uñas ( ya veremos que es más que un mal hábito), suele atravesar sin problemas la pubertad e instalarse en las manos –y las costumbres- de la persona adulta, que puede llegar –y este es un caso verídico- a demorar unos segundos el “Sí, acepto” ante el altar con tal de culminar la faena de acabar con una tentadora uña.

Habitualmente, la onicofagia tiene comienzo en la infancia como una expresión de alguna de las situaciones mencionadas, o bien por imitación. Las criaturas que proceden a roerse las uñas con los dientes pueden estar viviendo situaciones complicadas, generalmente de índole familiar, en las que se producen cambios difíciles de asimilar. Problemas económicos, pérdida de empleo de uno o ambos padres, la separación entre ellos, etc., podrían ser disparadores de una angustia que no es procesada debidamente por el niño y que, por lo tanto, es desviada de diferentes maneras, en este caso con el hábito de morderse las uñas.

Sin embargo, aunque el niño distraiga, mordiéndose las uñas, es carga emocional que lo abruma, los especialistas concuerdan en que los padres deben prestar mucha atención ante dicho habito puesto que es un síntoma de un desequilibrio emocional detrás del cual se esconde un conflicto que lastima al chico, y no solo en los pequeños la onicofagia oculta un problema de fondo que no ha sido tratado sino que esto mismo ocurre en personas adultas que expresan, mediante esa conducta que existe alguna situación que las tiene incómodas pero que, sin embargo, no pueden resolver y entonces la mantienen oculta. Además, mientras la onicofagia es un signo indiscutido de un gran problema de inseguridad y de ansiedad, habla de un comportamiento absolutamente desconocido por el sujeto y de características notablemente autoagresivas.

Por otra parte, hay individuos mayores que viven el hecho de comerse las uñas con vergüenza y molestia por que ven comprometida su imagen social pero sienten que nada pueden hacer para modificar esa compulsión, que “es mas fuerte que ellos”.

Es importante destacar que la onicofagia es una práctica más frecuente en niños y adolescentes; sin embargo, hay trabajos estadísticos que demuestran que, aproximadamente entre un 5 y un 10% de la población adulta también presenta este problema.

Morderse las uñas influye negativamente en la estética de la persona porque las manos con unas carcomidas realmente lucen muy mal, pero también este vicio perjudica en su salud mucho más de lo que se cree ya que a partir de este habito se abre la puerta a distintas enfermedades. Así es que los individuos que se muerden las uñas pueden autogenerarse heridas en los dedos, labios y encías así como el desarrollo de diferentes infecciones. Y cuando hablamos de infecciones, entre ellas incluimos a las parasitosis, es decir, la colonización del cuerpo humano- generalmente su tracto digestivo- por parte de diferentes organismos. De ellas una de las más habituales tiene como base a unos parásitos denominados oxiuros, una especie de gusano que penetra en el cuerpo humano. Este animal se aloja en los intestinos de la persona que ataca y se alimenta de su comida. Pero a no alarmarse, que la presencia de oxiuros en el organismo no resulta peligrosa aunque si podria causar molestias.

Como consecuencia de comerse las uñas también se pueden ocasionar microtraumatismos en las mucosas labiales, distintas lesiones en sus uñas y dedos como verrugas, inflamación y elevación de la zona que rodea las uñas, ulceraciones de las encías, producidas tras morder filosos trozos de uñas, desgaste y astillamiento de piezas dentales, deterioro del esmalte de los dientes, etc.

Esta compulsión por morderse las uñas( hasta lastimar irreversiblemente su matriz), también puede llevar a que las bacterias que se alojan en la boca provoquen infecciones en la matriz de las uñas, la que es constantemente lesionada.

Despejando dudas

Cuando se habla de un hábito como lo es la onicofagia, se hace referencia a un acto repetitivo que se vuelve automático. Sin embargo, no deja de ser la manifestación de alguna situación mas profunda que, en caso de la onicofagia, generalmente, es de angustia.

Es esencial aclarar por que cuando se habla de onicofagia no es correcto definirla como una manía sino como una compulsión; esto es porque existe una clara ditincion entre estos dos terminos: mientras el primero tiene que ver con un desorden psicopatologico, el segundo es el voccablo adecuado para significar lo que la gente generalmente quiere expresar cuando se refiere a una mania.

Es bastante habitual que los padres de niños que presentan este problema, castiguen esta conducta, agredan a las criaturas o insistan en persuadirlas de que abandonen el habito, simplemente, ordenándoles que dejen de haberlo cada vez que las ven llevarse las manos a la boca. Y la onicofagia no se supera mediante estos métodos que, generalmente, provocan en el niño una mayor tensión y ansiedad al darse cuenta de que no puede controlar fácilmente el problema de la onicofagia. Tradicionalmente existen algunos procedimientos para acabar con esta costumbre: la aplicación en las uñas y sus bordes de sustancias químicas en forma de un esmalte especial con un sabor amargo, con la intención de que el gusto desagradable logre que el individuo desista de comerse las uñas, y también existe la posibilidad de recurrir a una medicación especifica de tipo ansiolítico para calmar el individuo. Sin embargo en la mayoría de los pacientes, los resultados con estas técnicas no serian muy eficaces ya que terminan fracasando por no ser la solución correcta para abandonar el vicio. Porque, a no olvidarlo, el problema tiene un fuerte componente adictivo que aun es motivo de estudios que involucran, incluso a la química de los neurotransmisores.

Una costumbre antierotica?

La onicofagia causa, en quien no la padece una suerte de “repulsión”. La pareja de quien se come las uñas, tratará, por todos los medios, de lograr que su compañero/a abandone el hábito. Esto, que no ocurre incluso con el cigarrillo ( la pareja del fumador es más tolerante), se debe a que la costumbre abarca, incluso, las relaciones sexuales: la sola visión de las manos de un “onicófago” suele derrumbar el erotismo más ardiente.

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