Los peces, como muchos otros animales, necesitan de un período para recuperar energía y reestablecer sus funciones. Sin embargo, más que dormir, se podría decir que los peces descansan.
Quizás una de las razones que nos lleva a pensar que los peces no duermen es que nunca los vemos con los ojos cerrados. Esto, porque la mayoría de los peces no tiene parpados, pues al vivir en un medio acuático, no hay razones para parpadear, que es la estrategia de los animales terrestres para proteger sus ojos de la desecación.
Aunque algunos peces, como los tiburones, parecieran tener parpados, lo que en realidad poseen es una membrana, llamada nictitante. Este revestimiento tiene como función principal proteger a los ojos de objetos punzantes, como las espinas en las aletas de otros peces, que podrían perforarlos cuando estos comen a sus presas.
Ahora bien, se podría asegurar que la etapa de descanso de los peces es como un "energy-saving", parecido al de las neveras y computadoras. Durante este tiempo, los peces reducen su actividad física y metabólica.
En este período de descanso, los peces pueden permanecer inmóviles cerca del fondo o flotando en la columna de agua. Otros, como los peces arrecífales, buscan refugio entre pequeñas grietas cuando descansan y con ello evitan ser depredados.
Hay peces que están muy activos durante las horas del día y descansan durante la noche; mientras que otros hacen exactamente lo contrario, pues de noche salen a buscar su alimento. Es por ello que, bucear en un arrecife durante la noche, ofrece un espectáculo de vida totalmente diferente al percibido en las horas diurnas.
Ciertos peces, como los peces loro, descansan dentro de una especie de "saco de dormir" constituido por una membrana mucosa que recubre todo el cuerpo y que les protege de infecciones mientras ellos están dedicados a estas horas de inactividad. Acercarse a estos peces sin ser visto es relativamente fácil bajo estas condiciones y, si se perturbasen esas horas de recuperación, reaccionarían con evidente letargo.
Más sorprendente aún es el caso de algunos tiburones, atunes y peces vela, quienes deben permanecer en movimiento incluso cuando descansan. El mecanismo de respiración de estos peces consiste en mantener la boca abierta mientras nadan. De esta manera, el agua cargada de oxígeno pasa por sus branquias y así puede llegar a la sangre mediante un eficiente mecanismo de intercambio. Por esto, si dejan de nadar, se mueren.
En definitiva, los peces recuperan energías en una etapa de reposo, que no podría definirse como dormir, tal como lo hacen los humanos. [/align]