OKUPAZION
A MOdO dE jUStiFicAción ¿pOr qUé OcUpAr?
No vamos aquí a decir por que debe ocupar o que ideas debe abanderar como ocupa, tampoco pre-
tendemos descubrir la clave para terminar con el estado opresor y subvertir el orden económico
imperante (aunque ganas no nos faltan), no vamos a dar un gran discurso revolucionario.
Con este cuaderno queremos potenciar la ocupación de espacios (principalmente edifcios) aban-
donados dentro de nuestras ciudades.
Por eso nos ha parecido conveniente dedicar esta introducción a explicar las razones que, de
forma general, nos llevaron y nos llevan a ocupar y a promover la existencia de otros espacios
ocupados más allá de que uno sea anarquista, comunista, autonomista…
El cHAntAjE dE lA ViViEndA
En este mundo en que vivimos la vivienda no es un derecho, es un lujo que no todo el mundo se
puede permitir. La carestía de la vivienda, unido a la precariedad en el acceso al mercado laboral,
nos empuja a los jóvenes a ocupar la casa de nuestros progenitores hasta bien entrados en años.
Pagamos una hipoteca que está por las nubes, y para ello tenemos que trabajar duro y constante-
mente. No tenemos demasiada elección a la hora de buscar un trabajo (cualquier cosa nos vale)
y cuando lo tenemos no podemos protestar, ni reivindicar mejoras, ni dejarlo para dedicarnos a
hacer lo que realmente nos guste (aunque fuese de forma temporal) por que no podemos permi-
tirnos el lujo de perderlo. No cuando tenemos que invertir una parte sustancial de nuestro salario
mensual en pagar nuestra hipoteca, es decir, para pagar a los bancos, a las promotoras y a las
inmobiliarias. A esto le llamamos chantaje.
El suelo es una mercancía que se vende y se compra como cualquier otra, pero tiene alguna que
otra particularidad que hace de él un negocio especialmente lucrativo. Una de estas particulari-
dades es que todos necesitamos una vivienda al menos viviendo en la ciudad. Otra es que el suelo
es un bien con propiedades monopolísticas. La ropa, los productos alimenticios y demás bienes
de primera necesidad se fabrican en serie, el suelo no. Cada metro de suelo es único en su ubica-
ción respecto de los demás, como un cuadro de Van Gogh. Esto permite que se pueda especular
con él todo lo que se quiera. Estas propiedades monopolísticas dan pie a que en países hiperdesarrollados los precios del suelo no paren de crecer, ya que es un valor seguro con el que
nunca se pierde. Si inviertes en bolsa puedes ganar o perder, pero si tienes el sufciente capital
para invertir en suelo urbano siempre ganas. Gran parte de la demanda de viviendas, que permite
los indecentes incrementos en el precio de las mismas y el hiperdesarrollo del sector de la cons-
trucción, se sustenta en su uso como bien de inversión. Se compran viviendas como se invierte
en bolsa, viviendas que no son para habitar sino para ser utilizadas como valor de cambio.
ViViEndA VAcíA ViViEndA OcUpAdA
¿Cómo es posible que existan miles de viviendas vacías?. Edifcios y fábricas abandonadas en las
zonas céntricas de las ciudades durante décadas. Nuevos, que tardan otra década en ocuparse o
que no se ocupan nunca. Será que sobran viviendas, sin duda, pero ¿por que hay gente que vive en
la calle?, ¿por que a los jóvenes nos cuesta toda la vida adquirir un miserable apartamento?.
Será porque se está reteniendo ese suelo esperando el momento propicio, es decir, cuando los be-
nefcios de la operación inmobiliaria sean más cuantiosos, para vender o para demoler, construir
y volver a vender, o porque esas viviendas han sido construidas no para que se usen sino para ser
utilizadas como bien de inversión.
Por eso nos parece fabuloso que esos edifcios se ocupen y se utilicen, para proporcionar vivienda
al que no la tiene o para darle un uso social, cultural, lúdico o político como centro social.
Por eso ocupamos edifcios abandonados y animamos a otros a ocuparlos. No ocupamos la casa
de una pareja que se va a la montaña el fn de semana, no ocupamos ni si quiera la segunda
vivienda de un urbanita de clase media u obrero acomodado. Ocupamos edifcios abandonados
de particulares y empresas que están incumpliendo las hipócritas leyes del gobierno.
MANOS A LA OBRA
BUSCANDO UN TECHO
Lo primero que tienes que hacer antes de nada es buscar una casa que lleve el sufciente tiempo
vacía. En los cascos antiguos de las ciudades grandes y medias del Estado español tiende a de-
sarrollarse una fuerte especulación sobre el suelo, por lo que no es difícil encontrar casas vacías.
En Sevilla por ejemplo, donde ha sido elaborado este cuaderno, existen alrededor de 40.000 casas
vacías permanentemente mientras mucha gente no tiene un techo.
Hay casos más evidentes y otros menos, de abandono. Si no estás seguro, o aunque creas que
lo estés, es buena idea que pongas un chivato en la puerta (un simple trozo de papel vale) y lo
dejes unos días o unas semanas para saber si alguien entra en la casa. Otras pistas te las pueden
dar la acumulación de cartas bajo la puerta, la acumulación de polvo en el alfeizar, el aspecto
decrépito de la fachada o una enorme tapia de ladrillos donde debería estar la puerta. Tampoco
vayas a okupar una casa que se está cayendo a pedazos. Antes de currarte una casa y una vez
que estés dentro, vigila las vigas, sobre todo si la casa parece muy vieja, también es buena idea
que lleves a alguien que entienda del tema (un colega albañil o estudiante de arquitectura).
Es conveniente visitar el Registro de la Propiedad y pedir una nota simple (donde aparecen los di-
ferentes propietarios y otros datos). Atiende a la posibilidad de que el propietario haya podido fa-
llecer o que haya un litigio pendiente por la propiedad de la casa, lo cual sería muy conveniente.
Algo que te puede ser muy fácil es hacer una lista de posibles casas para ocupar con la infor-
mación referente a cada una de ellas. Puedes buscarlas en el Registro de la Propiedad, tenerlas
controladas e irlas ocupando en caso de que te desalojen u ofrecérselas a tus conocidos.
PREPARANDO LA ENTRADA
Una vez que hayas elegido la casa que vas a ocupar, manos a la obra. Antes de entrar, las personas
implicadas tienen que tener la casa bien vista y con un plan premeditado ya que el proceso de
abrirla esta castigado por la ley (ver capítulo IV). Piensa bien las herramientas que te van a hacer
falta y llévalas en una mochila contigo. La palanca de hierro es muy vistosa, pero forzar una
puerta con ella puede ser muy difícil y ruidoso si no lo has hecho antes. Siempre es mejor buscar
una entrada alternativa.
Mira el tipo de cerradura que tiene la casa. Por lo general te encontraras con dos tipos de cerradu-
ra, las que tienen forma de pera y las que son completamente redondas. Compra una acorde con
el tipo de cerradura que tenga la puerta.
El equipo básico que no debes olvidar es, por supuesto, la cerradura nueva con tus llaves, un juego
de destornilladores (cuanto más largos sean, menos fuerza necesitarás), alicates por si la cerradura
no quiere salir, tornillos (puedes reciclar también los tornillos de la cerradura vieja) y una linterna.
Elige por donde vas a entrar, lo mejor es una ventana. Las de la planta baja pueden estar tapiadas
si es una casa, pero puedes mirar en el primer piso o en la parte trasera.
Una vez que tienes la casa controlada, tienes que tener en cuenta una serie de cosas para preparar
el equipo que llevarás contigo. Si vas a acceder por la ventana lleva una escalera, en el caso de que
no puedas escalar hasta ella. Lleva cinta adhesiva de embalaje por si hay que romper un cristal. Si
la casa tiene una cancela de metal en la entrada necesitarás un gato y/o una machota.
OKUPANDO
No vayas solo/a a ocupar, lleva por lo menos un/a acompañante. Tampoco vayas en manada, más
de tres son multitud, ante todo discreción.
Como hemos mencionado, la puerta no siempre es el mejor sitio para entrar. Muchas veces
puedes encontrarte ventanas abiertas o fáciles de abrir en la primera planta de las casas, en ese
caso utiliza una escalera para alcanzarla.
Dependiendo del tipo de cierre de la ventana puedes utilizar un cuchillo o un destornillador para
abrirla. También puedes utilizar una palanca con cuidado de no romper el cristal y armar mucho
jaleo. Si se tiene en cuenta esto se puede evitar el romper la ventana. En cualquier caso si la única
manera es romper el cristal es recomendable que antes pongas cinta adhesiva sobre el mismo para
que no haga demasiado ruido. Una vez que la primera persona haya entrado, sobretodo, abre la
ventana, ya que con los cristales rotos alguien podría cortarse.
Si la única forma de entrar es por la puerta, tienes que tener en cuenta el tipo de puerta que es (madera o metal), si es de metal, desestima esa casa. Si es de madera, tantéala pegando un par de empujones, compruebasi la puerta cede o por el contrario va a oponer mucha resistencia. Si la puerta es de dos hojas cabe la posibilidad de que una de ellas esté anclada y la otra no, en este caso es fácil abrirla a patadas (lleva unas buenas botas militares).
Si es de dos hojas y ninguna de ellas está anclada, te parecerá muy fácil porque las dos puertas ceden, pero resistirá mucho más las patadas, en este caso es mejor que varias personas empujen a la vez hacia adentro con los brazos, haciendo presión, hasta que cruja la puerta, deberá ceder la parte hembra de la cerradura.
Por supuesto lleva la cerradura ya comprada, cuando estés dentro desatornilla la vieja y pon la tuya. Si no cuadran los agujeros de la antigua cerradura con los de la nueva deberás clavar los nuevos tornillos con un martillo y luego atornillarlos.En el caso de que hubieses entrado por la ventana y la puerta de la casa fuese metálica, teniendo la cerradura soldada, puedes abrirle el Bombin desde dentro y haciéndole palanca sacarle las ruletitas del mecanismo de cierre que encajan en las hendiduras forma esta barrita no se vera difcultada por el mecanismo de
cierre de la cerradura y podrás moverla pudiendo así abrir y ce-
rrar la puerta desde dentro controlando el acceso al menos hasta
que consigas una radial, un soldador y la cambies.
La palanca de hierro y cualquier herramienta que hayas utilizado para abrir la casa es conveniente
que alguien las quite de en medio a continuación de haberlas utilizado. Si te cogen con ellas te las
quitarán y no te servirán para la próxima ocupación.de la barrita metálica que hace el cierre(parte macho), de esta
forma esta barrita no se vera difcultada por el mecanismo de Desde el momento que tienes puesta tu cerradura ya eres un inquilino y es necesaria una denuncia y una orden de desalojo para echarte. Tampoco está de más que pongas alguna cadena, cerrojo o seguro por si intentan
desalojarte por las bravas y fuera de la legalidad, cosa que no es inhabitual tanto por parte de la
policía como del dueño.
Si la puerta está tapiada con ladrillos la puedes echar abajo con una machota. Es más fácil de lo
que parece pero también muy ruidoso. Es mejor que lo hagas a plena luz del día intentando pa-
recer un obrero. Si alguien te pregunta di que el dueño te paga para echar el tabique abajo o algo
así, que se van a hacer unas reformas…