Esta asombrosa salida de la Luna Llena del 7 de junio de 2009 fue registrada con un teleobjetivo desde el balcón de una residencia situada frente al mar en la ciudad de Niza, en el sureste de Francia:
Las zonas oscuras y la forma extraña de esta Luna anaranjada dieron al fotógrafo testigo de la escena la impresión de que una criatura extraterrestre observaba el paso de los barcos. Naturalmente, la cara del extraterrestre no es otra cosa que la Luna, cuyo disco se deforma según la temperatura de las múltiples capas de aire que cruza su imagen. Este espejismo es similar a los que pueden producirse en la salida o en la puesta de sol. Los efectos son más pronunciados cuando la temperatura de las capas de aire superpuestas producen bruscos cambios en la densidad del aire y el índice de refracción. Al desviar los rayos luminosos procedentes de la Luna o el Sol durante la salida o la puesta, la refracción altera significativamente la trayectoria de los rayos luminosos, generando estas visiones extrañas. Estos espejismos también anuncian la presencia del elusivo rayo verde.
El espejismo observable en esta puesta de sol se debió a una inversión de temperatura. La capa más oscura corresponde al aire más frío que quedó atrapado debajo de la inversión
Otros casos de espejismo lunar
Hace algunos minutos que el Sol se ha ocultado en el oeste. La noche se afianza y en el horizonte comienza a vislumbrarse la figura redonda, grande y rojiza de la Luna que sale a hacer su recorrido nocturno. Su tamaño va disminuyendo a medida que sube en las alturas de los cielos. Todos pueden ver como si figura se achica…
Y sin embargo es mentira. La Luna grande en el horizonte y más chica en el cenit no es más que una ilusión óptica. Una imagen inventada por nuestro cerebro.
A este fenómeno se lo conoce como espejismo lunar y todavía no tiene una respuesta concreta de los científicos y estudiosos del caso. La verdad es que la Luna en el horizonte o en su cenit es la misma. Hay fotografías que se han tomado y demuestran que la imagen del satélite tiene el mismo tamaño en todo momento. Sin embargo, el ojo –y más que nada el cerebro- humano “ven” una Luna más grande cuando está cerca del horizonte.
La teoría explicativa que más adeptos tiene compara esta ilusión con el llamado espejismo de Ponzo, en el que se muestra dos barras de idéntico tamaño que aparecen paralelas en medio de dos diagonales que las cruzan (ver figura), y que hacen ver la barra de arriba como si fuera más grande que la de abajo. Este se produce porque el cerebro toma como referencia las líneas diagonales y supone que la barra superior es mayor porque está más cerca de estas o las cruza.
En definitiva se trataría de un asunto de referencia.
El ojo humano supone que el horizonte está más lejos que el cenit. Las referencias en el cielo desaparecen, en cambio en el horizonte están bien claras. Mirando al cielo perdemos la noción de distancias, parece que estuviéramos en un espacio achatado. En cambio cuando enfocamos la mirada a la lejanía del horizonte tenemos un sin fin de referencias que no dan una noción de distancia que nos parece gigantesca.
Cuando vemos los aviones o las aves volar sobre nuestras cabezas, parecen estar relativamente más cerca que aquellas figuras que vemos en el horizonte.
Siguiendo esta idea, cuando la Luna sale por el horizonte, nuestro cerebro supone la grandeza del satélite porque éste es claramente visible desde “tan” lejos, por lo que lo hace ser más grande que cuando está en el cenit, que es un lugar más “cercano”.
Sin embargo, esta es sólo una teoría que por lo pronto no convence a toda la comunidad científica y que no explica ciertos casos, como cuando pilotos de avión observan la luna en el cielo grande como si estuviera en el horizonte, pese a que no tienen puntos de referencia.
Hay un juego que usted mismo puede hacer: haga un tubo con papel enrollado y observe sin referencia alguna a la Luna en el horizonte y luego en su cenit. Siempre a través del rollo de papel. ¿Cómo piensa que se verá la Luna?, ¿siempre del mismo tamaño?..
Tal vez de esta manera ayude a que el espejismo lunar desaparezca. Aunque esto tal vez no sea nada bueno, porque si hay algo digno de ver, y que alimenta al espíritu, es una linda Luna roja grande como Dios, naciendo en el horizonte.