JUAN PABLO II VIDA Y OBRA DE UN PONTIFICE
En el dia de mi cumpleaños,el mismo dia que cumpliria el,un pequeño homenaje.
UH...COMO OLVIDARME SI TAMBIEN ES EL DIA DE LA ESCARAPELA...SOLO YO ME PUEDO ACORDAR.
Entre muchas versiones, una afirma que los colores blanco y celeste fueron adoptados por primera vez durante las invasiones inglesas (1806–1807) por los Patricios, el primer cuerpo de milicia urbana del Río de la Plata y que luego empezaron a popularizarse entre los nativos. Se dice también que la escarapela argentina fue utilizada por primera vez por un grupo de damas de Buenos Aires al presentarse a una entrevista con el entonces coronel Cornelio de Saavedra, jefe del regimiento de Patricios, el 19 de MAYO DE 1810.
AHORA SI EMPIEZO CON JUAN PABLO II
PRIMERA ETAPA DE SU VIDA.
Karol Wojtyla nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice (Polonia) y estudió Poesía y Teatro en la Universidad de Cracovia. Durante la II Guerra Mundial trabajó en una cantera de piedra y en una fábrica química mientras estudiaba Teología. Ordenado sacerdote el 1 de noviembre de 1946, se doctoró dos años más tarde en Filosofía por el Instituto Angelicum de Roma y en Teología por la Universidad Católica de Lublin (su tesis se tituló El acto de fe en la doctrina de san Juan de la Cruz y versó sobre este místico español). Fue capellán universitario y profesor de Ética en Cracovia y Lublin hasta que, en 1958, resultó nombrado obispo auxiliar de Cracovia. Su orientación filosófica, muy influida por Max Scheler, integró los métodos e ideas de la fenomenología en la filosofía tomista. En 1960, bajo el seudónimo de Andrzej Jawien, publicó una obra de teatro, La joyería.
Consagrado obispo en 1958, en 1964 fue nombrado arzobispo de Cracovia y el 26 de junio de 1967 cardenal. Participó de forma muy activa en el Concilio Vaticano II y representó a la Iglesia de su país en cinco sínodos episcopales internacionales celebrados entre 1967 y 1977.
PONTIFICADO
El 16 de octubre de 1978, Karol Wojtyla fue elegido para suceder en el solio pontificio a Juan Pablo I, fallecido el 2 de septiembre de ese mismo año. El 13 de mayo de 1981, cuando entraba en la plaza de San Pedro del Vaticano, fue víctima de un atentado del que logró recuperarse.
Además de continuar su prolífica obra escrita (en la que deben ser citados sus trabajos Amor responsable y fructífero y Signo de contradicción, ambos títulos publicados en 1979), especial consideración merecen sus encíclicas. La primera de ellas, Redemptor hominis (1979), demuestra la conexión entre la redención de Jesucristo y la dignidad humana. Otras posteriores fueron: Dives in misericordia (1980, acerca del papel de la misericordia en la vida humana), Laborem exercens (1981, sobre el trabajo), Slavorum apostoli (1985, sobre la posición de la Iglesia en Europa Oriental), Dominum et vivificantem (1986, que planteaba las virtudes de la doctrina católica frente a las creencias ateas y materialistas), Redemptoris Mater (1987, que resaltaba el papel de la Virgen María como fuente de unidad cristiana), Sollicitudo rei socialis (1987, acerca de la influencia de los problemas económicos y sociales), Centesimus annus (1991, conmemorando el centenario de la encíclica Rerum novarum de León XIII, que criticaba tanto el marxismo como el liberalismo extremo), Veritatis splendor (1993), Evangelium vitae (1995), Ut unum sint (1995) y Fides et ratio (1998, acerca de las relaciones entre la fe y la razón). Después de revisar el hasta entonces vigente, el 25 de enero de 1983 promulgó el nuevo Código de Derecho Canónico de la Iglesia católica, que entró en vigor el 27 de noviembre de ese mismo año. Además, el 11 de octubre de 1992 aprobó el nuevo Catecismo de la Iglesia católica. En 2004 fue presentado su último libro, Memoria e identidad. Conversación entre milenios, transcrito a partir de una larga conversación que mantuvo el papa en 1993 con dos profesores de filosofía política polacos, Josef Tishner y Krystof Michalski, en su residencia veraniega de Castel Gandolfo.
LOS LIBROS DE JUAN PABLO II
1-
Cantad al Señor un cántico nuevo: catequesis sobre los salmos de laudes
2-Consejos de vida: Juan Pablo II
3-Creo en la iglesia: catequesis sobre credo (y IV)
4-Cruzando el umbral de la esperanza
5-Dignidad y vocación de la mujer: carta apostólica Mulieris Dignitatem (3ª ed.)
6-El Buen Pastor da la vida por sus ovejas
7-El hombre y su destino
8-La Fe según san Juan de la Cruz
9-Las palabras de Juan Pablo II a los jóvenes
10-La Virgen María
11-¡Levantados! ¡Vamos!
12-Matrimonio, amor y fecundidad
13-Memoria e Identidad
14-Mi visión del hombre: hacia una nueva ética
15-No temamos a la verdad
16-Oraciones
17-Orar
18-Persona y acción
19-Sus oraciones a la Virgen: cuando el TOTUS TUUS se hace invocación final
20-Tríptico romano. Poemas
21-Vida de Cristo
2-Consejos de vida: Juan Pablo II
3-Creo en la iglesia: catequesis sobre credo (y IV)
4-Cruzando el umbral de la esperanza
5-Dignidad y vocación de la mujer: carta apostólica Mulieris Dignitatem (3ª ed.)
6-El Buen Pastor da la vida por sus ovejas
7-El hombre y su destino
8-La Fe según san Juan de la Cruz
9-Las palabras de Juan Pablo II a los jóvenes
10-La Virgen María
11-¡Levantados! ¡Vamos!
12-Matrimonio, amor y fecundidad
13-Memoria e Identidad
14-Mi visión del hombre: hacia una nueva ética
15-No temamos a la verdad
16-Oraciones
17-Orar
18-Persona y acción
19-Sus oraciones a la Virgen: cuando el TOTUS TUUS se hace invocación final
20-Tríptico romano. Poemas
21-Vida de Cristo
Juan Pablo II se opuso al proceso de secularización eclesiástica. Redefiniendo las responsabilidades de los laicos, los sacerdotes y las órdenes religiosas, rechazó la ordenación sacerdotal femenina y el nombramiento de sacerdotes para ocupar cargos oficiales o su participación directa en la política. Sus gestiones ecuménicas iniciales se dirigieron más hacia la Iglesia ortodoxa y la Iglesia anglicana que hacia el protestantismo occidental. Actor importante en la caída del comunismo, influyó en la restauración de la democracia y la libertad religiosa en Europa Oriental, sobre todo en su Polonia natal, y trató de luchar con energía contra los disidentes en el seno de la Iglesia. Reafirmó la posición católica a favor del celibato sacerdotal y contra la homosexualidad, el aborto, los métodos artificiales de reproducción humana y el control de natalidad. A este respecto, en 1994 realizó distintas gestiones junto a musulmanes conservadores para intentar aminorar las declaraciones efectuadas en El Cairo (Egipto) por la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de las Naciones Unidas. En su obra más conocida, Cruzando el umbral de la esperanza (1994), desarrolló muchas de las posiciones ideológicas que habían caracterizado a su papado.
La inminencia del nuevo milenio implicó una intensa actividad por parte de Juan Pablo II, que manifestó en múltiples ocasiones su deseo de que la Iglesia ingresara “purificada” en aquél. Así, en los meses de julio y agosto de 1999 realizó numerosas e innovadoras definiciones teológicas acerca del cielo (“no es una abstracción ni un lugar físico entre las nubes, sino una relación viva y personal con Dios”), el infierno (“situación de quien se aparta de modo libre y definitivo de Dios”), del purgatorio (“estado provisional de purificación”) y de Satanás (“vencido definitivamente; Jesús nos ha liberado de su temor”).
La proclamación de 2000 como año del Gran Jubileo estuvo rodeada de algunos de los hechos vitales de su pontificado. El 18 de enero, durante la 33ª Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, abrió la Puerta Santa de la basílica de San Pablo Extramuros junto al metropolitano Atanasio (delegado de Bartolomeo I, patriarca ecuménico de Constantinopla y jefe de la Iglesia ortodoxa) y George Carey (arzobispo de Canterbury y jefe de la Iglesia anglicana), para que a continuación la cruzaran representantes de otras 22 iglesias y ritos cristianos. Este acto, que simbolizaba la reconciliación ecuménica de la comunidad cristiana, culminó con unas palabras de Juan Pablo II pidiendo “perdón a Cristo por todo aquello que en la historia de la Iglesia haya perjudicado su proyecto de unidad”. El 12 de marzo de ese mismo año celebró un acto litúrgico solemne en la basílica de San Pedro en el cual pidió nuevamente perdón por los pecados cometidos por “los hijos de la Iglesia” en sus 2.000 años de historia; sus claras alusiones a los cismas, a las Cruzadas, a la Inquisición, y a la actitud mantenida hacia el pueblo de Israel, las mujeres y los más desposeídos, fueron seguidas de un ferviente propósito de enmienda. Pocos días antes se había hecho público un documento, Memoria y reconciliación, elaborado por la Comisión Teológica Internacional (presidida por el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger), que anunciaba el cambio de actitud del catolicismo preconizado por el papa.
Actividad apostólica
Juan Pablo II no dejó en ningún momento de realizar numerosos viajes apostólicos, generalmente a puntos conflictivos de la escena política internacional. En noviembre de 1996 se entrevistó en la Ciudad del Vaticano con el líder cubano Fidel Castro y en diciembre de ese mismo año con el ya citado George Carey, arzobispo de Canterbury. En 1997 visitó Sarajevo (Bosnia-Herzegovina), la República Checa, Líbano, Polonia, Francia y Brasil. Esta actividad alcanzó tintes históricos entre los días 21 y 25 de enero de 1998, cuando viajó a Cuba (según lo acordado en la antedicha entrevista con Castro) y, en sus distintos mensajes al pueblo de aquel país, incidió en temas tan controvertidos como los derechos humanos, la situación de los exiliados y sus familias, la libertad de educación, la situación de la Iglesia cubana o el que consideró “éticamente inaceptable” bloqueo económico sufrido por la isla. A lo largo del mes de febrero de 2000, Juan Pablo II también realizó dos significativas visitas a Egipto y Tierra Santa. Pese al progresivo deterioro de su salud, continuó su actividad apostólica a través de numerosos viajes, como por ejemplo el que le llevó en julio y agosto de 2002 a Canadá, Guatemala y México, en el transcurso del cual canonizó a Pedro de Bethencourt y a Juan Diego, y en mayo de 2003 a España, donde canonizó, entre otros, a Pedro Poveda.
La ya mala salud del Pontífice se agravó durante los primeros meses de 2005, y concitó la atención masiva de los medios de comunicación mundiales. Tras realizársele una traqueotomía que deparó al mundo la imagen de un papa sin voz y cierta polémica sobre el sentido de su continuidad al frente del Vaticano, Juan Pablo II falleció el 2 de abril. Su muerte, pese a no constituir una sorpresa, supuso una auténtica conmoción planetaria. Inmediatamente recibió el apelativo Juan Pablo II El Grande. Su funeral, celebrado en la romana plaza de San Pedro, fue el más concurrido de la historia de la humanidad. Asistieron a él cientos de miles de personas, y honraron su memoria jefes de Estado y gobierno de más de doscientos países, así como representantes de las grandes religiones del mundo.
La muerte del papa fue un doloroso adios que nos lleno de dolor y no por ser catolico
sino que fue una persona dispuesta a ser el representante de la paz a nivel mundial
ojala algun otro lo reemplaze,sin importar de que religion sea,pero que tenga las fuerzas
necesarias para afrontar la crueldad que se vive hoy dia...
MESAJE A LOS JOVENES:
Construir un mundo más humano
¿Y qué os corresponde a vosotros, queridos jóvenes? Yo diría, de acuerdo con todo lo que acabo de insinuar, que os corresponde una especie de función profética: podéis desarrollar una acción de denuncia contra los males de hoy, hablando ante todo contra esa difundida "cultura de muerte" que, al menos en ciertos contextos étnico-sociales (afortunadamente no en todas partes); se manifiesta como un peligroso plano inclinado de resbalamiento y de ruina. Mirad es un derecho-deber vuestro reaccionar contra dicha cultura: vosotros debéis apreciar siempre y esforzaros por hacer apreciar la vida, rechazando las violaciones sistemáticas que comienzan con la supresión del que va a nacer, se desarrollan con las innúmeras violencias de las guerras, llegan a la exclusión de los inhábiles y de los ancianos, para terminar en la solución final de la eutanasia. Os corresponde a vosotros en virtud de la innata sensibilidad que tenéis por los valores que Cristo ha anunciado, en virtud de vuestra alegría a los compromisos, afanaros, juntamente con quienes son mayores que vosotros y que no se han resignado a tales compromisos, para que se superen las injusticias persistentes y todas sus prometeiformes manifestaciones, las cuales, lo mismo que los males antes citados, tiene su raíz en el corazón del hombre.
Por otra parte, todo esto no tendría sentido, si no supieseis afrontar también una valiente autodenuncia, individuando los límites de todo lo que tienen de excesivo ciertas reclamaciones, venciendo la tentación, a veces insistente y siempre irracional, de la contestación total y de la aversión ciega. A vosotros os corresponde verificar si algún bacilo de esa "cultura de muerte" por ejemplo, la droga, el recurso al terror, el erotismo, las múltiples formas del vicio anida también dentro de vosotros y este allí contaminando y destruyendo -¡desgraciadamente!- vuestra juventud.
Os lo repito de nuevo, querídisimos jóvenes: no cedáis a la "cultura de muerte". Elegid la vida. Alineaos con cuantos no aceptan rebajar su cuerpo al rango de objeto. Respetad vuestro cuerpo. Formad parte de vuestra condición humana: es templo del Espíritu Santo. Os pertenece porque os lo ha donado Dios. No se os ha donado como un objeto del que podéis usar y abusar. Forma parte de vuestra persona como expresión de vosotros mismos, como un lenguaje para entrar en comunicación con los otros en un diálogo de verdad, de respeto, de amor. Con vuestro cuerpo podéis expresar la parte más secreta de vuestra alma, el sentido más personal de vuestra vida: vuestra libertad, vuestra vocación "¡Glorificad a Dios en vuestro cuerpo"! (1 Cor. 6, 20)
Y glorificadlo en vuestra vida. Queridísimos jóvenes, no lo olvidéis: vuestra denuncia respecto a las contradicciones del mundo de los adultos será tanto más eficaz y creíble, cuanto mejor sepáis daros a vosotros mismos, los primeros, el ejemplo de una voluntad templada en la rectitud y en la honestidad de una iniciativa madura, de una coherente fidelidad a las líneas positivas de la vida y a los valores constantes que se llaman religiosidad, libertad, justicia, laboriosidad, corrección, colaboración, paz.
No basta denunciar: hay que hacer. Hay que comprometerse en primera persona, juntamente con todos los hombres de buena voluntad, en la construcción de un mundo que sea realmente a medida del hombre, más aún, a medida de los hijos de Dios. Con esperanza renovada cada día, debéis luchar, al lado de quienes antes que vosotros emprendieron ya batalla, para reparar el mal, consolar a los afligidos, ofrecer la palabra de la esperanza que puede convertir los corazones y llevar a bendecir en vez de maldecir, a amar en vez de odiar. De este modo, seréis testigos de la luz de Cristo en un mundo donde las tinieblas del mal continúan insinuando peligrosamente a los corazones humanos.
Vuestro valor y vuestra fuerza serán tanto mayores cuanto mejor comprendáis que, en este combate entre la luz y las tinieblas, no nos corresponde determinar cuáles deben ser sus desarrollos y, mucho menos, cuál debe ser su compromiso. Sólo nos corresponde realizar en él nuestra parte con lealtad y coherencia, contando con la fuerza de Cristo resucitado, hasta que el Padre, que guía la historia hacia su trascendente destino juzgue que ha llegado la plenitud de los tiempos.
Jubileo de los Jóvenes, Abril de 1984
TE AGRADEZCO QUE LO HAYAS MIRADO...
http://es.encarta.msn.com/encyclopedia_761552499_2/Juan_Pablo_II.html