Los Peligros del Facebook
Las redes sociales son el futuro, o eso dicen. Incluso te sientes fuera de lugar si no tienes una cuenta de Facebook (¿sabías que incluso van a hacer una película sobre el tema?) Nuestra vida gira en torno a este sistema que no hace otra cosa que reventar nuestra intimidad. Lo necesitamos para acordarnos de los cumpleaños de nuestros amigos y familiares, para estar en contacto con la gente, para expresar nuestros sentimientos o simplemente para perder el tiempo cuando estamos aburridos. Es más, deberían patentar la frase "esta foto para el Facebook", y es que muchos ya sólo se retratan para poder descargar las fotos cuanto antes y cambiar la imagen del perfil, que ha quedado antigua porque llevas una semana con la misma, y con el Facebook debes estar update.
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Entremos de lleno en el tema de la privacidad del Facebook. No vamos a hablar de ese rumor o leyenda urbana que corre de boca en boca afirmando que, cuando buscas trabajo, lo primero que hacen los de Recursos Humanos es buscar si tienes un perfil y cotillear las fotos a ver si eres un tío normalito -más bien tirando a soso- o si cuando te emborrachas te da por vestirte de Teletubbie. Vamos a hablar de verdaderos peligros, o putadas, mejor dicho.
Si no que se lo digan al buenazo -o tontorrón- de Kyle Doyle, que un día se levantó sin ganas de ir al trabajo como consecuencia de la resaca que tenía de la noche anterior. Llamó a su empresa y se inventó la clásica excusa de "estoy malito". Hasta aquí todo bien. Pero como Kyle es de esos que comunican por el Facebook todo lo que hacen durante el día -hay que tener ganas para estar actualizando constantemente tu estado-, no se le ocurrió otra cosa que presumir de lo guay que era y de cual sería el plan para ese día: más fiesta. Pero la resaca -o vete tú a saber- le dejó las neuronas dormidas y no se acordó de que entre sus contactos estaba un miembro del departamento de Recursos Humanos de su empresa. El resto puedes imaginártelo.
El Facebook también le sirvió a Evelyn como venganza contra su amante, Fernando. Ambos se habían conocido en 2007 en un pub y desde el primer día comenzaron una relación amorosa. Fernando estaba casado, pero decidió dejar a su esposa, con la que llevaba casado 18 años. Aunque no tuvo lo que hay que tener para contarle la verdad. Sin embargo pocas semanas después Fernando se arrepentía de su decisión y volvía llorando a refugiarse bajo las faldas de la cornuda aunque con la intención de seguir jugando a dos bandas. Su amante Evelyn no consintió este juego y le amenazó con contarle todo a su mujer si no le regalaba ciertos caprichos como una cazadora de piel, entradas para conciertos o un mini portátil. Y fue desde este último regalo desde donde un día a Evelyn se le cruzaron los cables y se conectó al Facebook de Fernando. Y haciéndose pasar por él le contó toda la historia a la mujer, con pelos y señales.
Casos de este tipo hay cientos, miles, y podríamos llenar muchísimos post. Sólo he querido introducir el tema para que, entre todos, vayamos contando nuestras experiencias y opiniones sobre este tipo de "armas" cargadas por el diablo.